Lof Mapuche Buenuleo: voces de una recuperación en marcha

Especial para Contrahegemonia

El sábado 21 de diciembre visitamos la Lof Mapuche Buenuleo, ubicada en las afueras de Bariloche. Sus miembros se encuentran en pleno proceso de recuperación del territorio, luchando contra el terrateniente Emilio Friedrich y contra la justicia wingka. En los últimos días el Tribunal de Impugnación hizo lugar al pedido de la lof y declaró incompetente a la justicia rionegrina, por lo que la causa pasó a la Justicia Federal. En ese marco, se realizó un conversatorio para informar sobre la situación actual de dicho proceso y como cierre compartimos un curanto, comida ancestral mapuche.

Mientras algunos integrantes de la lof preparaban el almuerzo, se llevó a cabo un trawn (reunión) en el que Deolinda Buenuleo, werken (vocera) de la comunidad, tomó la palabra:

“Para nosotros es una alegría que vengan y que nos acompañen. Que conozcan nuestra información por nuestra boca, así ustedes la viven en carne propia y nadie les cuenta a través de los medios cómo estamos. Acá en el lugar en el que estamos la comunidad decide recuperar el territorio ya que en 2014, cuando fallece el abuelo Antonio, el lonko de la comunidad en ese momento, vienen personas y se instalan aquí en el lugar; en un principio con una casilla rodante que está ahí en la entrada, y ponen cuidadores en este espacio. A medida que fue pasando el tiempo construyeron la casita esta y no conformes con eso también ahí arriba con máquinas hicieron un movimiento de tierras importante. Entonces empezó a haber descontrol en el Ñireco, en un brazo del Ñireco que pasa acá al costado: por el movimiento que realizaron se produjo un alud y eso hizo que empezara a bajar el caudal de agua.

El diez de septiembre de este año la comunidad decide venir y recuperar este territorio. Ellos dicen, un tal Emilio Friedrich, que tiene un boleto de compra-venta firmado por el abuelo, pero el abuelo cuando estaba en vida decía que la firma que hay en ese boleto no es la firma de él. Estaba en un proceso de juicio ese boleto de compra-venta, cuando fallece el abuelo esa denuncia quedó ahí en la nada y no pudo demostrarse lo que nosotros decimos, que es falso. El boleto de compra-venta tiene fecha de 2001 a nombre de un tal Claudio Thieck, una persona que no solamente ha hecho boletos de compra-venta fraudulentos acá con la Comunidad Buenuleo, sino también en Villa La Angostura, en Colonia Suiza, en El Hoyo. Son boletos que están firmado por un tal Repetur, un escribano que también tiene varias maniobras fraudulentas y está involucrado en varios casos, uno de ellos el asalto al Banco Chubut. Es como una cosa medio oscura con esto de los boletos de compra-venta. En 2014 cuando se instala Emilio Friedrich, viene con un boleto de compra-venta cedido por Claudio Thieck, y se toma de ese boleto para decir que este territorio es de él. Nosotros el 10 de septiembre decidimos en comunidad venir e instalarnos acá, por la mañana levantamos un rewe e hicimos una ceremonia y tipo diez de la mañana íbamos a hacer una exposición en la policía explicando la situación de porqué nosotros estábamos acá, en este territorio que nos pertenece. Pero en el ínterin de que íbamos a hacer la exposición e íbamos bajando se entera la gente esta de que nosotros estábamos acá en el lugar, hasta el momento no había nadie. Entonces empieza a llegar gente armada que venía en camionetas y comienza a amenazarnos (habrán visto las grabaciones que en ese momento hicimos), y ahí empieza una serie de mentiras de parte de la fiscalía hacia la comunidad. Ellos se retiran y nos dejan una custodia de policías, ahí no nos dejaban ingresar a la casa. En ese momento había un montón de nieve acá así que decidimos armar un lugar precario para poder cubrir las carpas en las que se estaban quedando los miembros de la comunidad. Desde ahí empieza una historia de denuncias en contra de la comunidad, hay audiencias en las que tuvimos que apelar un montón de veces ya que ellos tomaban como que este territorio era de esta gente y no tenía en cuenta que nosotros como pueblo originario, como comunidad mapuche, estábamos resguardando nuestro territorio. Nos tomaban como un privado contra otro privado y no nos reconocían nuestro derecho basado en la ley 26160, por eso en las audiencias declaramos que nosotros éramos propietarios de este lugar. Seguimos con estas audiencias hasta llegar al Tribunal de Impugnación, donde tuvimos una audiencia por teleconferencia el 23 de octubre, y ahí ellos después de unos días tomaron la decisión de establecer que esto no es una disputa entre privado y privado sino que es entre la Comunidad Buenuleo y esta gente, así que deciden pasarlo a la instancia federal.

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En la casa que está en el camino es donde viven los Vera, que son los que nos están amenazando constantemente con armas de fuego, con cuchillos, cuando bajamos nos ponen piedras para que no pasemos, en el río ponen planchuelas con hierros para que se nos pinchen las ruedas, cuando los adolescentes pasan hacen tiros al aire para asustarlos. Nosotros denunciamos que hicimos esta recuperación en forma pacífica y en ningún momento fuimos en contra de ninguna persona, lo que queremos es que se hagan valer nuestros derechos, y llegamos a esta instancia porque ellos fueron los que nos denunciaron como usurpadores sabiendo que tanto en el Barrio Pilar 1 como en el Pilar 2 empiezan 625 hectáreas hasta cerca del refugio “El horrible” arriba, son hectáreas que en su momento se le dieron al abuelo de nuestro abuelo, al Antonio originario, y que en Bariloche se conoce como la Pampa de Buenuleo, todo eso es nuestro.”

Cuando Deolinda finalizó su exposición llegó el turno de Ramiro Buenuleo, su hermano, uno de los integrantes de la lof con una participación muy activa en el territorio:

“Primero muchas gracias por haber venido, por acercarse hasta el lugar y gracias también por el hermoso día. Queremos aprovechar este espacio para conocernos más aún y recibir de ustedes el apoyo, el ánimo y la fortaleza que necesitamos. A pesar de que se nos ve fuertes siempre hace falta un poco más de newen de parte de los otros peñi que están alrededor de esta Puelmapu. La lucha es constante, no se terminó nada todavía. Yo creo que cuando el proceso penal se termine tampoco se va a terminar ahí, por eso es que también se necesitan encuentros así, no solamente en nuestro territorio sino también en distintos territorios de otras comunidades. No somos los únicos que estamos en la lucha, hay otras comunidades que también la están peleando, por eso se necesita el apoyo de todos, de la comunidad en general. La mayoría sabe el despojo que nuestra gente sufrió. Y algo de lo que nosotros nos podemos enorgullecer es de luchar todos juntos. Sigue habiendo amenazas de parte de esta gente, no solo nos amenazan a nosotros personalmente sino también a los jóvenes, hay algunos que optan por no venir porque la amenaza es en el lugar de paso obligado, porque no hay otro lugar. Quizá más adelante podamos abrir otro camino para dejar de pasar por ahí y por el río así no se destruyen los vehículos.

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Nosotros este lugar no lo peleamos porque se nos ocurrió, acá en este lugar el abuelo tenía muchos proyectos que desgraciadamente no pudo cumplir, uno era sacar agua de esta parte y llevarla a la otra del territorio que es más seca, eso también ayuda a la Mapu. Acá las plantas se están secando, hay lugares en los que hubo agua y ya no hay, por eso es necesario. No solamente cuidamos la tierra, también cuidamos el agua del arroyo que es un medio de vida no solo para nosotros sino para el resto de la comunidad de Bariloche. Si seguimos molestando a la Mapu, la Mapu se va a enojar, eso es lo que cuidamos nosotros. No nos importa solamente que la tierra era del abuelo sino el poder vivir en armonía con la naturaleza.”

Al término de las palabras de Ramiro se alzó la voz de Mauro Millán, lonko de la Comunidad Pillán Mahuiza y uno de los imputados en esta causa penal por acompañar la recuperación de los Buenuleo. Sus primeras palabras fueron en mapuzungún, la lengua de la tierra. Luego continuó en español:

“Decían los abuelos y las abuelas que uno tiene que hablar mapuzungún, que ya no es una cuestión de buena voluntad, es una obligación hablar mapuzungún. Porque la única forma que tenemos de que los pu newen nos entiendan es a través de nuestro idioma, un idioma milenario. Ellos dicen que el viento, el agua, la tierra entienden nuestro idioma. Si ellos aceptan que estemos acá vamos a estar bien, no depende de un juez, de un fiscal, de la policía, depende de ellos, de los newen del lugar. Si ellos quieren que nos quedemos nos quedaremos, si ellos deciden que no nos iremos. Este es un principio fundamental, cuando hablamos de alianza la primera alianza que tienen la mujer y el hombre mapuche es con el entorno, si ellos nos permiten nos quedaremos.

A mí me vinieron a buscar del lof Buenuleo para que acompañara y yo acepto el agradecimiento de Deolinda, pero no hay nada que agradecer porque esto es una lucha, es algo que nos moviliza, no solo la cuestión ideológica, nos moviliza el ser mapuche. No solo la convicción de que ellos tienen derecho de estar acá, sino que el hecho de que estén acá significa que van a cuidar este entorno. La idea que tenían los wingkas usurpadores era destruir, dejarle este territorio a una élite. Y ahí es donde entran los no mapuche, porque los no mapuche también son perjudicados, los no mapuche que no son de esa élite. Esa élite quiere construir su paraíso exclusivo, no importa que contaminen el río, no importa lo que pase con el bosque, ellos quieren hacer su paraíso acá a costa de todo eso. No les importa lo que pase con las fuerzas de la naturaleza que evidentemente se van a ver dañadas y finalmente, según dicen los antiguos, se retiran del lugar. Cuando nosotros hacemos un diagnóstico de la vitalidad del agua de un río por ejemplo, no lo hacemos a través del análisis químico, lo hacemos a través de las fuerzas que están ahí, cuando ya no están significa que ese río está en proceso de muerte.

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Para mí es una obligación acompañar cada uno de los procesos de recuperación, porque estos procesos tienen que ver con la idea de interpelar a este sistema de muerte. Este es un sistema de muerte, es un sistema que tiene fecha de vencimiento, pero cuando esa fecha llegue debemos estar preparados. Por eso cada vez que hay una recuperación de tierras nosotros tenemos que estar acompañándola. Sabemos que no es fácil porque la justicia wingka no hace más que perseguirnos. Ahora se viene un momento mucho más difícil porque van a venir con los proyectos mineros y nos van a querer endulzar a muchos de nosotros en este territorio. Quizás acá hasta accedan a aprobar la propiedad comunitaria de este lugar, porque esto es simplemente una distracción. Pero vienen con la minería, este gobierno que ingresó ha sentenciado a este territorio a la explotación minera, por eso tenemos que estar alertas. Venir acá, escuchar a las fuerzas de la naturaleza nos permite tener un momento de concentración. Agradezco que nos inviten a este trawn y a compartir sus alimentos. Antiguamente compartir los alimentos no era solo sentarse a comer, me decían mis abuelos que compartir alimentos era un momento muy importante porque se invitaba a la intimidad. Porque en la mesa de uno no se invita a cualquiera, se invita a gente con la que hay algún tipo de vínculo. Por eso este curanto (podría haber sido un caldo o un mate) está demostrando que lo que ustedes quieren es compartir. Para mí es un honor muy grande.”

Luego de los dichos de Mauro la palabra siguió circulando entre los presentes, se oyeron voces que recuperaron las antiguas tradiciones mapuches y expresaron la enorme potencia de esta cosmovisión. Cuando llegó la hora de compartir los alimentos lo hicimos con la convicción de que hay fuerzas para enfrentar a este sistema que tanta muerte impone.

 

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