La deuda es con el pueblo

Ante la firma del compromiso Argentino.

El pasado 27 de diciembre, los dirigentes de la CGT, las 2 CTA y Movimientos Sociales suscribieron con empresarios de varias cámaras incluída la UIA, CAME y CGERA y el nuevo gobierno nacional, un documento denominado Compromiso Argentino por el Desarrollo y la Solidaridad. Aunque no asistieron también manifestaron su beneplácito dirigentes de Coninagro y Federación Agraria, sumándose así a la firma expresa de diversas cámaras ligadas a la cadena agroexportadora.

Ante ello, desde la CTA Bahía Blanca afirmamos que dicho Compromiso no ha sido debatido en asamblea de base ni Congreso de delegados de ningún sindicato o Central, objetando por ello su legitimidad de origen. Más que un "contrato social", el documento toma la forma de un acuerdo de cúpulas.

La mencionada declaración parte de afirmar la necesidad de "estar unidos para enfrentar la crisis" y de "trabajar juntos para afrontar la emergencia".

Ante estas afirmaciones decimos:

· El gobierno de Macri dejó el país sumido en una profunda crisis y recibió en las urnas el látigo electoral que merecía, luego de una gestión que llenó los bolsillos de unos pocos a costa del padecimiento de millones, hundiendo la economía nacional y elevando  en forma vertiginosa la deuda externa.

Ahora bien, las consecuencias de esas políticas no afectan por igual a la ciudadanía del país. Lo que para las mayorías populares sólo fueron penurias y precarización de las condiciones de vida y de trabajo, para los de arriba han sido oportunidades de acrecentamiento de ganancias, saqueo y rapiña de recursos y más explotación.

¿Qué intereses pueden unir al pueblo trabajador con quienes endeudaron al país, lo sometieron al FMI, fugaron las divisas, aumentaron brutalmente las tarifas de los servicios públicas al tiempo que redujeron los presupuestos de salud, educación y viviendas públicas y agravaron la contaminación del medio ambiente?

¿Qué objetivos comunes tenemos para trabajar junto a los grandes empresarios que remarcaron los precios de los alimentos y los artículos de primera necesidad para asegurar su colchón de ganancias, mientras nuestros salarios y jubilaciones tomaron el tobogán de la baja?

· Las medidas tomadas por el nuevo gobierno nacional como el bono de 5 mil pesos a jubilados/as que ganan la mínima, la implementación de la tarjeta Alimentar o el congelamiento temporal de las tarifas,  son paliativos necesarios para la emergencia pero insuficientes y efímeros para revertir la enorme desigualdad en la distribución de la riqueza. Aún cuando el aumento apunte a las personas que cobran los menores valores del sistema, se mantiene a mucha distancia de los más de 38 mil pesos que se estiman como canasta básica de jubilados y jubiladas (Eugenio Semino –Defensor del Pueblo de la Tercera Edad).

· Al mismo tiempo decimos que se desvirtúa por completo el sentido de la palabra solidaridad, cuando se les pide un sacrificio a quienes perciben jubilaciones mayores a 19 mil pesos cual si fueran privilegiados. Si los ingresos del sistema previsional son insuficientes, ¿porqué no avanzar en la plena restitución de los aportes patronales reducidos en la gestión de Menem-Cavallo y en una enérgica campaña contra el trabajo no registrado que abarca a casi un 405 de la clase trabajadora? ¿Por qué no incrementar los ingresos con impuestos a la extraordinaria renta financiera? Consideramos que elegir el camino de un ajuste del sistema previsional para reducir el déficit fiscal, sólo puede entenderse como una señal hacia la negociación de la deuda en curso.

· En ese marco, se ha decretado un aumento por suma fija para las personas trabajadoras ocupadas, a cuenta de paritarias por negociarse. Los montos varían de 3 mil a 4 mil pesos. Estimaciones del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía estiman en 320 mil pesos la pérdida acumulada para cada persona trabajadora ocupada durante los últimos 4 años. Es decir, el bono cubriría alrededor de un 1% del acumulado perdido. A este ritmo de aumento, harían falta 2 mandatos presidenciales completos para alcanzar lo perdido en un solo mandato de Cambiemos. Esto no parece expresar la urgencia ni la necesidad.

· Entendemos que la pobreza y el hambre como crímenes sociales requieren de respuestas inmediatas,y al mismo tiempo proyectar soluciones de fondo que arremetan contra los núcleos de la concentración de la riqueza como la renta financiera, del gran capital agrario, la minería, el gas y el petróleo. No vemos en esto posibilidades de conciliar intereses sino confrontación de antagonismos en torno a cómo se produce y se distribuye la riqueza-

· Afirmamos que las experiencias de los pueblos nos indican con toda claridad que la recuperación de niveles de vida dignos y las posibilidades de transformaciones profundas ante la injusticia social, sólo pueden provenir de la lucha y organización de los y las de abajo. No conocemos otros métodos para reconquistar lo perdido y aspirar a un nuevo orden donde la vida no se organice en torno a la codicia del capital.

Como dato clave, en todo el discurso de solidaridad y los pactos y políticas que lo expresan, no se ha tocado ningún interés del sector financiero, que es el mayor ganador de los últimos años, por lejos. Las abultadas ganancias financieras con los bancos a la cabeza, fueron logradas mediante la timba con títulos públicos, emitidos para garantizar el ajuste sobre quienes trabajamos.

La otra afirmación central del Compromiso Argentino es definir "como prioridad una resolución sustentable de la deuda" y expresar que la "voluntad de pago que requiere condiciones compatibles con el crecimiento".

Ante ello decimos:

· El gobierno de Macri agravó exponencialmente el grave problema irresuelto por sucesivos gobiernos, del endeudamiento de la economía nacional. Se trata de una deuda que estatizó los costos de la fuga de unos pocos y el negocio capturado por los grandes grupos financieros para consumar un fraude gigantesco. La estafa mayor quizás sea la deuda con el FMI, usada también para financiar la fuga.

· La CTA Bahía Blanca reafirma aquí, lo que todos los Congresos de la CTA han votado una y otra vez: la conducta soberana de no pagar una deuda ilegítima y fraudulenta.

El Compromiso por el contrario "expresa confianza y respaldo a la gestión que ante los acreedores y organismos internacionales realizará el gobierno argentino. Gestión que pregona explícitamente que el país debe honrar sus deudas.

Decimos sencillamente que vemos soluciones distintas para este problema: que la deuda contraída por un puñado de capitalistas bajo distintos gobiernos nunca puede ser obligación de millones de argentinos y argentinas. En vez de discutir cuánto y cómo se paga la deuda, un camino soberano empieza por suspender los pagos hasta esclarecer cómo y quién se apropió del dinero.

· Sostenemos que postergar los pagos de la deuda sin cuestionarla abona a la legitimidad de la misma. Ese camino está explicitado en el artículo 57 de la ya promulgada ley de "Solidaridad Social" cuando habilita al Tesoro a emitir letras a 10 años para comprar al Banco Central 4.571 millones de dólares, que son los intereses a pagar a los acreedores privados en lo inmediato.

· Hay muchas razones y jurisprudencia internacional que respaldan una declaración de "deuda odiosa" que es la que se contrae sabiendo que no se toma en beneficio de la Nación y del pueblo. Si la deuda financió el ajuste social, ¿por qué la debe pagar el mismo pueblo que sufrió el ajuste en primer lugar?

· La voluntad de pago representa una negativa a ver la continuidad en los negociados que contraen la deuda. ¿Qué país soberano acepta como válido el fallo de un juez de Nueva York como Griesa e ignora y archiva los 477 ilícitos que el juez nacional Ballesteros encontró en la deuda contraída durante la dictadura cívico-militar? ¿Se pagará la deuda emitida, colocada y comprada por un grupo de socios y testaferros en ambos lados del mostrador (como ocurrió con el ex ministro Luis Caputo)?

·Afirmamos que la engañosa utilización de la palabra "sustentable" unida a la manifiesta" voluntad de pago" solo puede redundar en una nueva postergación de las demandas populares por derechos sociales vulnerados, como la salud y la educación públicas, el acceso a la tierra y a la vivienda, al agua, al gas y a la energía eléctrica. La buena letra con los acreedores ha ido siempre de la mano con tanto derecho pisoteado. ¿Por qué repetir ese camino trillado? ¿Por qué otra vez trabajadores y trabajadoras debemos “poner el hombro” para resolver el hambre de quienes están peor cuando al mismo tiempo se usan nuestros hombros para pagarle a los hambreadores?

· Ante lo expuesto reafirmamos que nuestra CTA es respetuosa de la voluntad popular y de la expectativa por cambios favorables al pueblo trabajador.

Al mismo tiempo expresamos enfáticamente la necesidad de ratificar principios que consideramos imprescindibles: la plena autonomía de la organización sindical respecto a gobiernos, patronales y partidos políticos y la independencia para actuar sin otros compromisos que no sean la defensa de los derechos de la clase trabajadora y la lucha por poner fin a toda forma de opresión y explotación por la que han batallado tan generosamente las generaciones de trabajadores y trabajadoras que nos precedieron.

   COMISIÓN EJECUTIVA CTA BAHÍA BLANCA

 

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