Venezuela: las comunas levantan bandera

Nació la Unión Comunera, un espacio de reunión de comunas de áreas rurales y urbanas. Buscan mantener en alto lo que consideran el legado estratégico central dejado por Hugo Chávez: la construcción de comunas. Sputnik estuvo presente en el encuentro realizado en Caracas.

La parroquia 23 de Enero queda en el oeste caraqueño, cerca del Palacio de Miraflores. Está marcada a fuego por su historia de resistencias en décadas anteriores, y por su organización social que ha sido demonizada por la derecha durante todos los 20 años del chavismo en el Gobierno.

Es allí donde se desarrolla un encuentro de la naciente Unión Comunera, un espacio que agrupa alrededor de 100 comunas y que, en esta ocasión, reúne a las de la región centro del país, es decir Caracas y los estados cercanos, Miranda, La Guaira, Aragua y Carabobo.

La reunión tiene lugar en la Comuna Panal 2021, uno de los sitios más reconocidos de la organización popular caraqueña. En las paredes se pueden ver homenajes a quienes trazan una historia de luchas venezolanas y latinoamericanas, como Fidel Castro, Hugo Chávez, y consignas como “las comunas son el alma del proyecto socialista”.

“Creemos que la Unión Comunera es un paso hacia lo estratégico, para no aislarnos, no estar solos, creemos en la necesidad histórica de unirnos y este el horizonte más cercano que tenemos”, dice Ana Marín, integrante de la Comuna Panal 2021 y de las Fuerzas Patrióticas Alexis Vive.

A este encuentro han venido dieciocho comunas. En simultáneo, se desarrolla una actividad similar en el estado de Mérida, en los Andes venezolanos. Es parte de un trabajo de organización entre las comunas que ha comenzado hace varios meses y se encuentra en proceso de consolidación. Una de sus reivindicaciones principales es sostener la consigna estratégica que dejó Chávez antes de morir: comuna o nada.

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Ascenso y descenso comunero

“El proceso de construcción comunal tuvo un avance notable durante mucho tiempo, hablamos de un período de más de diez años”, dice Reinaldo Iturriza, sociólogo, quien estuvo a la cabeza del Ministerio del Poder Popular para las Comunas entre el 2013 y 2014.

Iturriza participa del encuentro de la Unión Comunera que se realiza en el Panal 2021. El avance comunal comenzó a experimentar, a partir del año 2015, el inicio de una pérdida de fuerza.

“A partir de algún momento, creo que coincide con la crisis económica de 2015 en adelante, hay una suerte de fenómeno de repliegue popular muy importante y, de manera esquemática, se puede resumir explicándolo por la vía la necesidad de resolver la cotidianeidad, lo económico doméstico”, analiza Iturriza.

La situación económica en esos años estuvo marcada por el desabastecimiento de productos esenciales, una inflación que mutó en hiperinflación —ahora nuevamente en niveles de inflación— entre otros fenómenos desatados por ataques económicos internos y externos, dificultad para contenerlos y errores.

Esa situación hizo que “muchísima gente que estaba protagonizando los procesos de organización popular en los territorios tuvo que ocuparse de cosas urgentes”. El Gobierno, en ese contexto, volcó sus esfuerzos en impulsar los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), nacidos en el 2016, para garantizar la distribución de alimentos subsidiados.

Los mayores impactos de la crisis económica recayeron sobre los sectores populares, es decir sobre la base social del chavismo, protagonista de la organización en sus territorios, como las comunas.

Así, el proceso sostenido de avance —con sus dificultades y tropiezos— fue deteniéndose y, en muchos casos, las comunas perdieron fuerza. Eso no solamente sucedió por las dificultades para enfrentar el día a día, sino porque existió, explica Iturriza, “una suerte de retirada estatal de los territorios comunales”.

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Una reorganización comunera

“Sigue habiendo experimentos muy cualificados políticamente, y en algunos casos redoblando la apuesta, este esfuerzo por crear este espacio de articulación que es la Unión Comunera habla sobre la conciencia de articular experiencias para revertir ese proceso de repliegue y debilitamiento general de la experiencia comunal”, analiza el sociólogo, autor del libro El chavismo salvaje.

Al referirse a “cualificados políticamente”, Iturriza se refiere a dos elementos centrales. En primer lugar, la existencia real de la comuna como ensayo de autogobierno en su territorio, es decir, con órganos de gobierno, como un parlamento comunal, y el desarrollo de una economía comunal.

En segundo lugar, “la importancia de no quedarse en el territorio sino salir y establecer alianzas políticas (…) una comuna o un grupo pequeño de comunas peleando solo, aislado, las posibilidades que tiene de avanzar políticamente son prácticamente nulas”.

Esas experiencias con fortalezas son quienes protagonizan lo que denomina “una recomposición de una parte del movimiento comunero”. Se trata de un proceso conducido por comunas tanto de áreas rurales como urbanas, como en el caso de la Comuna Panal 2021, o la Comuna Socialista Altos de Lídice, que asiste al encuentro regional de la Unión Comunera.

La Unión Comunera surge entonces de la necesidad de organizarse, recorrer el territorio para agruparse, ver cómo resolver los problemas y poner en pie una unidad comunera. “Al momento de relacionarte con las instituciones del Estado los problemas son siempre los mismos”, afirma Iturriza.

“Queremos invitar a todos los comuneros, comuneras, a las organizaciones que apuesten al centro político de la comuna como un horizonte estratégico, tenemos que encontrarnos, intercambiar, comunicar”, afirma Andy Hernández, de la Comunal Socialista 5 de marzo Comandante Eterno, situada en la parroquia El Valle, en Caracas.

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El corazón del proyecto

Las comunas ocuparon progresivamente un lugar central en la estrategia diseñada por Chávez. Se trataba, a través del desarrollo de esas formas de organización, de impulsar un proceso ascendente de empoderamiento de las comunidades, que comenzaba con solucionar problemas inmediatos, e iba hasta aprender a construir un gobierno local y una nueva institucionalidad.

Esa estrategia quedó marcada en la consigna “comuna o nada”, enunciada por Chávez. Esa impronta perdió fuerza con los años: de ocupar parte del centro del proyecto se desplazó hacia los bordes.

El centro de la política, conducida por el Gobierno, quedó en los últimos años marcado por la resistencia ante el asalto permanente de Estados Unidos y la oposición golpista, el intento de estabilizar la economía centralmente a través de acuerdos con los empresarios, y una política de subsidios directos a los sectores populares.

Por eso, quienes impulsan la Unión Comunera buscan revertir esa tendencia y reponer la cuestión comunal en el centro de la política bolivariana: “estamos haciendo este esfuerzo en la necesidad de interrelacionarnos, intercambiar, crear metodología de trabajo, una nueva forma para decir que Chávez no aró en el mar y que el ‘comuna o nada’ de Chávez fue su testamento, su último aliento”, afirma Ana Marín.

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