“Antes de la creación de los estados nacionales las comunidades indígenas vivían bien, con felicidad, con sistemas agropecuarios que resolvían la vida.”

*Especial para Contrahegemonia

Entre el 7 y el 10 de febrero se llevó a cabo en la Lof Mapuche Pillán Mahuiza (Corcovado, Chubut) el “Campamento Climático: Los pueblos contra el Terricidio, en defensa de la vida y los territorios.”, organizado por el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir. En ese marco entrevistamos a un participante del proceso de liberación de la Madre Tierra en el norte del Cauca, sudoeste de Colombia. Dicho proceso es impulsado por el pueblo Nasa, que lleva cientos de  años enfrentando la opresión del sistema capitalista, encarnada primero por la Corona Española y posteriormente por el estado colombiano.

¿Cómo se manifiesta el terricidio en el territorio en el que vivís y militás?

Allá en el norte del Cauca, eso es el Suroccidente de Colombia, estamos haciendo la liberación de la Madre Tierra. Así le llamamos porque hemos constatado que está siendo esclavizada por el sistema capitalista, en este caso por la agroindustria de la caña para azúcar y agrocombustibles. Son inmensidades de tierra, 330 mil hectáreas de ese monocultivo. Nosotros al principio la hemos llamado la esclavitud de la Madre Tierra, pero si ampliamos la mirada vemos que no es solo la esclavitud sino que también es la tortura y desmembración, cuando hay la minería, cuando hay todo el extractivismo. Allí en el norte del Cauca hay todos los tipos de extractivismo: minero, energético, de agua; porque consume mucha agua el cultivo de la caña, son 25 millones de litro por segundo, eso lo consideramos como un extractivismo, como una esclavitud, como un derramamiento de sangre de la Madre Tierra. Para poder lograr eso hay un asesinato, en la academia lo llaman epistemicidio, el asesinato de los saberes, la masacre de los saberes, nos están dejando huecos por dentro, nos están robando el alma. Todo lo que somos nos lo están carcomiendo por dentro para instalar otro pensamiento que sea afín, para que concuerde, para que tenga sintonía con el extractivismo que quieren hacer en el territorio. Eso está ocurriendo sistemáticamente en Colombia, así como vemos que ocurre en todo el mundo.

¿Cuáles son las estrategias para enfrentar este terricidio? ¿Cómo llevan a cabo las recuperaciones de tierras?

Frente a eso lo que estamos haciendo es un “basta ya”, no más, no más la agresión, no más la esclavitud de la Madre Tierra. Porque mientras la tierra sea esclava también somos esclavos sus hijos, todos los seres de la vida somos esclavos porque el capitalismo nos pone a su servicio. Ese “basta ya” consistió en meternos a las fincas que están llenas de caña que son el límite con los territorios que actualmente habitamos, ampliar el territorio metiéndonos a esas fincas a cortar caña y a sembrar comida, eso es lo que hemos hecho. Comida lo que se da por allá: yuca, plátano, frijol, maíz, zapallo; y en esas fincas nos quedamos a vivir, a hacer vida comunitaria allí en cambuches, que son carpas improvisadas, pero también haciendo huertas, teniendo animales: perros, gatos, bimbos, pavos, gansos, patos, gallinas, vacas, caballos; todos los animales que nos acompañan en la vida del campo ya están viviendo allí en las fincas que están en proceso de liberación. A eso le llamamos liberar la Madre Tierra, arrancar la caña del monocultivo, sembrar comida, convivir allí con la Madre Tierra, con todos los animales y ver como regresa la vida. El regreso de los animales domésticos que van con las familias, pero también el regreso de los animales silvestres, lo que nos parece muy hermoso. Eso es lo que llamamos el retorno de la vida a un lugar donde solo había caña hasta donde se pierde el horizonte: regresan las culebras, regresan las mariposas, regresan las abejas, regresan los roedores, regresan las wawas que viven mucho en las quebradas, cantidad de pájaros. Eso es una cosa hermosa, ver cómo van retornando esos animales a poblar el lugar de donde fueron desplazados, porque a veces hay una mirada humanista: que esas tierras eran nuestras, allí habitábamos y nos desplazaron, pero también fueron desplazados los animales, también fueron desplazadas las plantas que están regresando (está creciendo el monte) y están regresando los espíritus, porque donde solo hay caña los espíritus no son alegres, entonces ahora también están regresando los espíritus. Esta lucha es una lucha que se hace de manera directa, no tiene una teoría, no es que vamos a seguir a tal autor o a tal autora, y entonces vamos a meternos a una finca a liberarla. Es fruto de 482 años de historia del pueblo Nasa, de enfrentar imperios sucesivos y esa experiencia de confrontación, esa experiencia de lucha lanza a la comunidad a liberar la Madre Tierra.

¿Es decir que hay una intención de recuperar viejas tradiciones de lucha?

Sí, es un  retorno a la tradición de lucha que ha sido de frente, siempre ha sido de frente. Si hay una ley que acompañe esa tradición de lucha, se acoge; pero el horizonte no es una ley o un decreto o una norma, eso si está por ahí en el camino se aprovecha para la lucha. Pero lo que hace entonces la liberación de la Madre Tierra es lanzarse incluso contra la Constitución política, porque la propiedad privada es sagrada en la Constitución política de nuestros estados nación. La liberación de la Madre Tierra no le cree a eso, tampoco le cree a la lucha institucional, como para decir que el estado va a garantizar la vida de los pueblos, que el estado va a garantizar nuestro buen vivir (nosotros lo llamamos el vivir sabroso, el vivir bonito). Hay una palabra como se expresa en el idioma del pueblo nasa (nasa yuwe) que es vivir contentos, contentas y en armonía. Para eso liberamos la Madre Tierra, para vivir contentos, para vivir sabroso allí en las nuevas fincas a nuestro ritmo, al ritmo nasa, según la sabiduría nasa. Si algún día se alcanza un documento donde esas tierras se entregan a la comunidad en la legalidad del estado nación pues bienvenido, pero si no lo que interesa, el mejor documento es la tierra, es vivir en el territorio, es ganar la tierra por posesión y así a la fuerza, frente a frente con el monstruo capitalista.

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¿Cuál es el papel que juega la espiritualidad en el vínculo con el territorio y en la lucha contra ese monstruo capitalista que mencionabas?

No es posible la liberación de la Madre Tierra sin la espiritualidad. El pueblo nasa, como todos los pueblos indígenas, está muy arraigado al territorio, está enraizado en el territorio, y eso es una cosa muy profunda. Cuando pasa algo con el territorio se siente directamente y de hecho la palabra mejor para expresarlo no es territorio sino Uma Kiwe,  que es la Madre Tierra en el propio idioma. El vínculo es completo y por eso hay mucha alegría cuando regresan los animales silvestres a poblar estas fincas que antes estaban solo llenas de caña. Hay un animal que es la culebra verde, que es una culebra que no es venenosa y es la guardiana de los ojos de agua, o sea que si se acaba la culebra verde nos morimos de sed porque ya no hay quien cuide el nacimiento (los ojos de agua son los nacimientos de agua). Esto es muy desde lo espiritual, uno considerar a un ser, concebirlo así y no creerlo de otro modo, no dudarlo que es quien hace posible que brote el agua, eso es completamente espiritual. Y claro hay también toda la ritualidad para acompañar cuando hay la entrada en las fincas, cuando se está dentro de las fincas, cuando hay que cuidarse, cuando hay que protegerse de los enemigos también, que llegan muchos a hacernos daño. Por eso la vivencia de la espiritualidad es muy importante dentro de la liberación de la Madre Tierra.

¿Cómo es la relación entre el movimiento de liberación de la Madre Tierra, los partidos de izquierda y la guerrilla?

Primero hay que decir que el norte del Cauca es un proceso histórico muy grande, de 482 años como pueblo nasa. Esa lucha tiene tres raíces: la raíz nasa que es la más antigua y profunda, la que queremos y sentimos más, pero también ha habido influencia de otros movimientos, de otras escuelas de pensamiento: el cristianismo a través de la Teología de la Liberación y el marxismo. Siempre fue la raíz nasa pero en el siglo XX ya vinieron otras dos vertientes, entonces el proceso del norte del Cauca tiene mucha influencia de la Teología de la Liberación y del marxismo. Las ligas campesinas llegaron a principios del siglo XX allí al territorio a alborotar el tema de la recuperación de tierras también y se juntó con la lucha indigenista. Después, a mediados del siglo XX, nacieron las guerrillas en Colombia, ya sabemos la influencia desde Cuba y todo lo demás, y estas guerrillas tuvieron varias vertientes, una leninista, otra maoísta, otra guevarista. Entonces esas ideologías chocaron mucho con los pensamientos originarios, no hubo un respeto por ejemplo en las prácticas, en la espiritualidad: “la religión es el opio de los pueblos”, “todas las espiritualidades son dañinas”. Las prácticas, la forma de la autoridad, de cómo se representa a la autoridad, la dinámica de cómo se mueve un pueblo indígena, eso fue irrespetado por todas las guerrillas. El norte del Cauca tuvo presencia de casi todas las guerrillas que hubo en Colombia. Llegó un momento en que el proceso indígena del norte del Cauca se definió muy claramente ante la violencia que había también desde las guerrillas diciendo “somos autónomos”, “no somos neutrales”, porque hubo una posición en Colombia de muchas comunidades que dijeron “somos neutrales”; pero el proceso del norte del Cauca dijo no, “no somos neutrales”, “somos autónomos”, “la autonomía es lo nuestro”: “no estamos ni con las guerrillas, tampoco estamos con el ejército ni con la fuerza pública del estado colombiano, vamos a hacer nuestra lucha así”. Todo el tiempo hubo muchas consecuencias por la lucha indígena y también por la posición de la autonomía, entonces hemos sido blanco de todos los actores, del estado colombiano que nació para colonizarnos y exterminarnos y de las guerrillas también que nacieron para tomarse el estado a través de las armas y quien estorbara ese propósito iba siendo eliminado del camino. Por eso el conflicto ha sido permanente, hemos tenido asesinatos de parte del estado y de parte de las guerrillas, hemos tenido masacres de parte del estado y de parte de las guerrillas. Conocemos muy bien cómo funciona eso y sabemos que en otras partes del mundo es muy difícil entender que uno admira una lucha anti imperialista, como han sido las guerrillas, una lucha por un cambio, “¿pero cómo me vienes a decir que también los han asesinado a ustedes”?“¿no era que ustedes están equivocados?””¿no era que están ampliando la información como no es?” Pero conocemos muy bien la historia, la hemos vivido, la hemos sufrido y sabemos cómo se mueve el territorio y también sabemos las consecuencias que trae la guerra, que trae ser de izquierda armada, para qué fue creado el estado colombiano (para eliminarnos) y el fruto de la confrontación del conflicto interno colombiano, cómo los pueblos indígenas hemos sufrido la continuidad del genocidio.

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¿Qué lugar ocupó el movimiento indígena en las movilizaciones y levantamientos populares que tuvieron lugar el año pasado en Colombia?

Hay un cambio grande para el movimiento indígena en el año 1991, ese año quedamos dentro de la estructura del estado. Antes éramos lo peor, salvajes a ser civilizados. En el 91 pasamos a ser mayores de edad, pasamos a ser ciudadanos colombianos con los mismos derechos y con derechos especiales. Pensábamos que eso era algo bueno, pero resultó un caballo de Troya porque llevábamos un veneno por dentro, la Constitución Política llevaba un veneno por dentro para asimilarnos y para meternos en la dinámica común y corriente del resto de la sociedad. El fruto de todo eso es que nos volvimos desde una mirada institucional, el movimiento indígena asumió que para poder alcanzar sus objetivos el único camino era el camino de la constitucionalidad, el camino institucional. Y trajo muchas consecuencias porque es cada vez  ser menos indígena por decirlo así, tener menos el corazón de indígena para ir aprendiendo las formas, los modos, incluso el fondo de cómo se mueve la sociedad occidental. Ese logro es tal vez el logro más grande que ha tenido el estado colombiano en 200 años de historia, de 1819 hasta 2019, el bicentenario estamos celebrando, ¿celebrando? no sé si celebrando, cumpliendo, y el golpe más grande ha sido la Constitución del 91. Hay una palabra en la ley 89 de 1890 que dice que a los indígenas hay que reducirlos a la vida civilizada y en 200 años, con la Constitución política de 1991 lograron reducirnos, lograron meternos a ese sistema y tenían clara la palabra: reducirnos, no dejar la grandeza de la espiritualidad y las formas de los indígenas sino reducirnos a ese pequeño librito que llaman la Constitución política con todos los valores de occidente puestos allí. En Colombia el movimiento indígena tiene esa mirada, considerar que sus objetivos se pueden alcanzar desde las migajitas que da el estado. Hay otros movimientos campesinos, de mujeres, de estudiantes, feministas, ecologistas que consideran que ya por dentro del estado no hay ningún camino, que tenemos que aguantarlo e ir enfrentándolo, y la liberación de la Madre Tierra es uno de esos movimientos. Forma parte del movimiento indígena la liberación de la Madre Tierra porque es un pueblo, el pueblo nasa, pero ya no cree que lo institucional sea el camino sino que es inventar algo nuevo, todavía no lo sabemos. Lo sabemos por el pasado, por el recuerdo de cómo vivían nuestras sociedades: cuando llegó la Conquista aquí no había estado, en 1818 no existía el estado colombiano, pero las comunidades vivían y vivían bien y vivían con felicidad y vivían con buena nutrición y vivían con sistemas jurídicos, con sistemas agropecuarios que funcionaban y resolvían la vida. Ese estado colombiano tiene a las comunidades en condiciones de mendicidad, entonces en el recuerdo tenemos cómo funciona pero el estado nos impide eso, por eso tenemos que volver a inventar una forma de vivir bonito alejándonos del estado, enfrentándolo y aguantándolo porque es difícil separarse de una, seguimos siendo parte de un sistema mundo. Entonces consiste en eso, en que el modo de la liberación de la Madre Tierra es enfrentar al monstruo y escapar de él. En Colombia hubo una gran movilización, el paro nacional, una movilización muy diversa de un mes, del 21 de noviembre al 21 de diciembre que acaba de pasar, y un poco más. Ha sido histórico, es la movilización más grande de Colombia en 200 años, entonces como proceso de liberación le saludamos, le respaldamos, lo apoyamos pero no participamos allí porque nosotros consideramos que nuestra movilización es entrando en las fincas y tumbando caña, y llevamos 5 años de movilización sin descanso. Entonces no podemos dejar nuestra movilización sino decirle a la gente que está movilizada en Colombia y en cualquier parte del mundo que nuestra forma de cambiar y de apoyarlos a ustedes es manteniéndonos mucho más de estos 5 años y ése es el aporte que nosotros les damos a ustedes, no aflojar, no rendirnos, permanecer aquí.

¿Cuántas son las hectáreas que llevan recuperadas?

En 5 años hemos logrado 3300 hectáreas, es como quitarle un pelo a un gato pero es un pelo muy bonito. Si sumamos la lucha de la gente que tumba pino acá en el sur, en la Patagonia, la lucha mapuche, si sumamos la lucha zapatista que recupera tierras y cultiva, si sumamos la lucha en África que también tumban caña, en Asia que tumban palma, en el norte de Colombia que tumban palma para recuperarle tierras a los paramilitares, entonces ya no son 3300, son 300 000, 3 000 000 y así vamos sumando.

¿Existen formas de articulación entre la lucha del pueblo Nasa y estas otras que estás describiendo?

Cuando iniciamos la liberación de la Madre Tierra en esta última etapa de 5 años nos lanzamos así por pura inspiración, como quien tiene hambre y busca comida y en el camino nos fuimos organizando, fuimos detectando qué necesitábamos, qué hacía falta. Y una de las cosas de que nos dimos cuenta es que no es posible liberar la Madre Tierra por uno solo, por uno mismo, que si no está aliado con otros procesos, con otras luchas, uno puede llegar a construir una burbuja, puede construir un paraíso en esas 3300 hectáreas, vivir bonito todos los animales allí, todos los alimentos, todos los ríos, las mariposas, todo florido, pero fácilmente llegan y te fumigan, te bombardean, entonces no alcanzamos nada. Si no vamos juntos con las otras luchas mundiales no hay ninguna garantía de liberar la Madre Tierra, porque liberar la Madre Tierra significa salvar el planeta al borde de la extinción por el capitalismo con todas sus crisis: climática, ecológica, humanitaria. Entonces nos lanzamos en las aventuras en las que andamos a convocar gente para que fuera al territorio donde estamos liberando, a hacer encuentros, les llamamos “Encuentros Internacionales de Liberadores y Liberadoras de la Madre Tierra”. Hemos hecho 3 ya, y en uno de esos encuentros fue Moira, en el segundo encuentro, por eso la relación con este evento. Pero también hay mucha gente cercana que se ha acercado allá, o que ha escuchado a través de sus amistades que existe en el norte del Cauca en Colombia un proceso llamado de liberación de la Madre Tierra. Así que sí logramos lo que queríamos que era ir tejiendo de a poco, o sea que ese mensajito que nace de allá, un mensaje muy pequeño, muy humilde pero que ha logrado trascender fronteras y ha logrado tocar hilos de una telaraña que es mundial. Esa es la razón por la que estamos en este encuentro, porque hemos dicho “vamos a recorrer el territorio, tanto el nuestro en el norte del Cauca para llevar el mensaje de la liberación de la Madre Tierra pero también mundial”, porque la liberación ha estado en México, en este momento están en Ecuador otros dos compañeros de allá del proceso de liberación, ha estado en España. Y cuando no podemos directamente y tenemos confianza con mucha hermandad con otras personas le decimos “lleven nuestro mensaje”, les damos el aval para que nuestro mensaje los transmita a través de su palabra. Hemos hechos dos marchas de la comida en Colombia,  que es la cosecha de la liberación, lo que logramos cosechar, en las pocas oportunidades que nos deja cosechar la represión del estado colombiano, llenamos buses y vamos a compartir esos frutos con la gente de la ciudad llevándoles un mensaje: “esta no es una lucha de nasas para nasas sino de nasas para todo el planeta”, y eso nos generó muchas amistades. A partir de allí ya no podemos decir que la liberación de la Madre Tierra es la misma, es otra porque se generó mucha hermandad, mucha solidaridad. La gente que hizo parte de organizar estos eventos de la marcha de la comida ahora en la ciudad de Cali y en la ciudad de Bogotá han tenido una presencia muy fuerte en el paro nacional, porque dicen “nos inspiramos allí para aprender y organizar movilizaciones también en nuestras ciudades”. Así que hace parte de eso, que solos no es posible, que ninguna lucha va a triunfar en solitario, que tampoco queremos llegar en solitario, no queremos fundar el paraíso terrenal allí, mientras no caminemos juntos la lucha, porque el ir juntos es el escudo que nos va a proteger de todo el armamento, de toda la ideología, de toda la política que nace de los grandes centros mundiales de pensamiento del capitalismo.

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¿Cuándo es el próximo encuentro de liberadores y liberadoras de la Madre Tierra?

Hablando de las relaciones y de convocarnos y de ir tejiendo juntos y juntas vamos a tener el Cuarto Encuentro Internacional de Liberadoras y Liberadores de la Madre Tierra. Es en una finca que se llama “La emperatriz”, en este momento tenemos doce fincas “ocupadas”, en realidad nosotros no la llamamos así las llamamos en proceso de liberación. Una de esas fincas es La Emperatriz, allí tendremos nuestro cuarto encuentro, va a ser la primera semana del mes de agosto, tendremos la fecha exacta un poco más adelante. Esta vez el tema es “Economías para la Liberación”, cómo las luchas en todas partes del mundo hacemos para sobrevivir en el contexto del capitalismo. Allí contaremos cómo lo hacemos desde nuestro territorio, desde las fincas en proceso de liberación, sembrando, comiendo lo que se siembra de allí, a veces saliendo a jornalear, a trabajar para limpiar un cafetal y esa plática nos sirve para alimentarnos de allí, a veces teniendo unas vacas que nos generan leche o que nos generan carne o que nos generan algunos pesos para mantenernos. Haciendo relaciones con otros pueblos, con otros procesos que a veces nos entregan algún dinero incondicionalmente, si es condicionado no lo aceptamos y vendiendo remeras y con la venta de esto y de algunos libros que producimos recogemos moneda porque se necesita, todavía no hemos podido prescindir de la moneda. Entonces vamos a tener un encuentro con ese tema, “Economías para la liberación”, para que todos los procesos contemos cómo es que sobrevivimos, cómo es que resistimos y cómo es que nos vamos alejando del estado, como para reducirlo hasta su mínima expresión, hasta cuando desaparezca. Ése es el tema y por eso invitamos o todas las luchas, todos los procesos, es un proceso abierto, pueden llegar las personas que anden en caminos de liberación de la Madre Tierra o de luchas altermundistas, antisistémicas, antipatriarcales, todas esas luchas caben allí porque también decimos que respetamos todos los pensamientos, a la liberación de la Madre Tierra llegan todos los pensamientos: marxistas, anarquistas, feministas, ecologistas, ambientalistas, todas las luchas son bienvenidas. Lo que les decimos es no vengan a enseñarnos, nosotros ya sabemos cómo movernos, tampoco queremos que ustedes se vuelvan nasas, ustedes no prentendan convertirnos en lo que ustedes son, sino caminemos juntos y cada quien siga siendo lo que es. Esperamos que puedan participar en ese encuentro.

Para conocer más sobre el Proceso de Liberación de la Madre Tierra:

https://liberaciondelamadretierra.org/

FB: Libertad para la Madre Tierra

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