Nuevo informe de la OIT: Alerta roja para lxs trabajadorxs

Compartimos el nuevo informe de la OIT: “Observatorio de la OIT – segunda edición: El COVID-19 y el mundo del trabajo. Estimaciones actualizadas y análisis”

El texto es muy reciente: está fechado el 7 de abril y además está elaborado con una velocidad notable y con un modelo de “previsión a muy corto plazo”. Pero a la vez, hay que decirlo, la dinámica de la pandemia y sus efectos en la economía es de tal magnitud que algunos aspectos del informe ya parecen atrasados.

Conocemos la política de la OIT y su lugar en el marco del sostenimiento del desarrollo del capitalismo mundial apostando al “diálogo” entre empresarios y organizaciones obreras mediado por los Estados. No nos interesa en esta ocasión ninguna polémica en ese sentido. En todo caso las posiciones que comandan el accionar de la OIT y este informe no hacen más que ratificar la existencia de una crisis del sistema económico a nivel mundial de una magnitud difícil de exagerar.

Entender que en apenas un trimestre a nivel mundial ya se han perdido el equivalente a 230 millones de puestos de trabajo (6.7% del empleo total) y que la crisis no hace más que profundizarse nos da una imagen brutal de la situación en la que estamos.

Si bien el impacto de la pandemia ha sido mayor en las principales economías del mundo (China, EEUU, Europa) sus efectos caen y van a seguir cayendo sobre los sectores más pobres y precarizados de estos países y de todo el mundo.

El informe nos permite una mirada cuantitativa y cualitativa de la crisis en el mundo del trabajo. Se destacan los sectores más afectados por la pérdida de puestos de trabajo, la pérdida de derechos laborales, lxs trabajadorxs que más sufren los riesgos propios de la enfermedad y, cuando no, el mayor impacto que sufren las trabajadoras.

Creemos que vale la lectura completa del informe, pero igualmente nos proponemos resaltar los aspectos fundamentales del análisis a partir de anticipar algunos extractos.

Ponerle cifras a la crisis ayuda a valorarla en forma más integral y también a pensar algunos caminos de resistencia y de salida.

Las salidas que propone van en la línea general de la política permanente de la OIT pero no podemos dejar de valorar debidamente la insistencia en una fuerte intervención de los Estado a fin de paliar los efectos devastadores de la crisis y hasta el planteo del “alivio de la deuda” para “los países de ingresos más bajos”.

La militancia de la izquierda y del movimiento obrero y popular en general tenemos en esta crisis un inmenso desafío; una irrenunciable oportunidad; un compromiso con nuestro presente y con el futuro.

En esta dramática coyuntura, la defensa del salario y los puestos de trabajo y la pelea por las condiciones adecuadas de bioseguridad aparecen como lo más urgente. Para ello es necesario también que, con los debidos cuidados, la cuarentena no limite el indispensable accionar de las organizaciones de trabajadorxs.

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Compartimos entonces el texto completo de la OIT y, previamente, algunos extractos principales respetando los títulos del informe:

 

Mensajes fundamentales:

  • Desde el primer comunicado de la OIT, la pandemia ocasionada por el COVID-19 se ha acelerado aún más en términos de intensidad y ampliación de su alcance a nivel mundial. Las medidas de paralización total o parcial ya afectan a casi 2700 millones de trabajadores, es decir: a alrededor del 81 por ciento de la fuerza de trabajo mundial
  • millones de trabajadores están expuestos a la pérdida de ingresos y al despido. Las consecuencias para las actividades generadoras de ingresos son especialmente graves para aquellos trabajadores de la economía informal que carecen de protección.
  • En muchos países ya ha comenzado una contracción del empleo a gran escala (en muchos casos, sin precedentes)
  • en el segundo trimestre de 2020 habrá una reducción del empleo de alrededor del 6,7 por ciento, el equivalente a 195 millones de trabajadores a tiempo completo.
  • La OIT estima que 1250 millones de trabajadores, esto es, el 38 por ciento de la población activa mundial, están empleados en sectores que hoy afrontan una grave caída de la producción y un alto riesgo de desplazamiento de la fuerza de trabajo. Entre los sectores clave figuran el comercio al por menor, los servicios de alojamiento y de servicio de comidas y las industrias manufactureras.
  • Especialmente en los países de ingreso bajo y de ingreso mediano, los sectores más afectados tienen una elevada proporción de trabajadores en el empleo informal y de trabajadores con un acceso limitado a los servicios de salud y a la protección social.
  • Quienes siguen trabajando en espacios públicos, en particular los trabajadores de la salud, están expuestos a importantes riesgos sanitarios y económicos. En este sector, destaca el porcentaje de mujeres.
  • Independientemente del lugar del mundo o el sector de que se trate, la crisis está teniendo repercusiones dramáticas en la fuerza de trabajo mundial.

 

Contexto: agravamiento de la crisis y consecuencias devastadoras para el mundo del trabajo

  • En las últimas dos semanas, la pandemia ocasionada por el COVID-19 se ha intensificado y ampliado a escala mundial; las repercusiones en la salud pública son enormes, y las economías y los mercados de trabajo están sufriendo perturbaciones sin precedentes. Es la peor crisis mundial desde la Segunda Guerra Mundial.
  • el 81 por ciento de la fuerza de trabajo mundial vive en países donde se ha ordenado o recomendado el cierre de los lugares de trabajo
  • Con esta masiva perturbación económica, la crisis por el COVID-19 está afectando a los 3300 millones de integrantes de la población activa.
  • Las medidas de intervención afectan gravemente a muchas actividades del sector de los servicios (servicios de alojamiento y de servicio de comidas, comercio al por menor, etc.), mientras que las industrias manufactureras están experimentando perturbaciones a lo largo de las cadenas de suministro (por ejemplo, el sector del automóvil) y fuertes descensos en la demanda de bienes.
  • Las consecuencias del COVID-19 en el empleo son profundas, de gran alcance y sin precedentes.
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La crisis más grave desde la Segunda Guerra Mundial: rápido aumento de la destrucción de empleo en el mundo

  • Las estimaciones mundiales del modelo de la OIT de previsión a muy corto plazo indican que la crisis está causando una reducción sin precedentes de la actividad económica y del tiempo de trabajo.
  • En la situación actual, hay un alto riesgo de que el aumento del número de desempleados en el mundo a finales de 2020 supere con creces la proyección inicial (25 millones) indicada en el primer comunicado de la OIT. También es probable una dolorosa y duradera pérdida de producción en muchas empresas, en especial en los países en desarrollo.

 

Más allá del desempleo: el trabajo en situación de riesgo

  • La crisis del COVID-19 y la consiguiente interrupción masiva de la actividad económica, y la incidencia en las horas de trabajo, están afectando a los 3300 millones de integrantes de la fuerza de trabajo mundial
  • Ahora bien, el impacto en el mercado laboral dista mucho de ser uniforme y son sectores específicos los que padecen la mayor parte del colapso de la actividad económica (ver cuadro)

 

Los sectores en mayor situación de riesgo

  • Muchas de las personas que siguen trabajando, incluidos los trabajadores del transporte, la agricultura y los servicios públicos esenciales, y en especial los trabajadores de la salud, están en primera línea, luchando contra el virus y asegurándose de que las necesidades básicas de la población estén atendidas. En todo el mundo hay 136 millones de trabajadores en actividades de atención de la salud humana y de asistencia social (…) corren un grave riesgo de contraer la infección por el COVID-19 en el lugar de trabajo. Aproximadamente el 70 por ciento de los puestos de trabajo del sector están ocupados por mujeres.
  • varios sectores clave de la economía sufren una caída drástica de la producción, entre ellos, los servicios de alojamiento y de servicio de comidas, las industrias manufactureras, el comercio al por mayor y al por menor y las actividades inmobiliarias y actividades administrativas y comerciales. Estos sectores son intensivos en mano de obra y emplean a millones de trabajadores, a menudo mal pagados y poco calificados, en particular en el caso de los servicios de alojamiento y de servicio de comidas y del comercio al por menor. El riesgo económico se hará sentir con especial intensidad entre los trabajadores de estos sectores. Estos sectores emplean a 1250 millones de trabajadores en todo el mundo, lo que representa casi el 38 por ciento de la fuerza de trabajo mundial. Según el contexto de cada país, estos trabajadores se enfrentan a una reducción drástica y arrolladora de las horas de trabajo, a recortes salariales y a despidos
  • La agricultura, principal empleador de los países en desarrollo, todavía no ha sentido los efectos económicos, pero las medidas de paralización de las actividades, incluido el cierre de fronteras, están planteando el riesgo de inseguridad alimentaria.
  • muchos de los trabajadores más afectados son los que ya están mal pagados y tienen menos acceso a la cobertura de protección social. Por lo tanto, esto puede agudizar la desigualdad ya existente.
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Los trabajadores de la economía informal

  • Alrededor de 2000 millones de personas trabajan de manera informal, la mayoría de ellas en países emergentes y en desarrollo. La economía informal contribuye al empleo, los ingresos y los medios de vida, y en muchos países de ingreso bajo y de ingreso mediano tiene un papel económico importante. Sin embargo, los trabajadores de este ámbito carecen de la protección básica que los empleos del sector formal suelen ofrecer, e incluso de cobertura de seguridad social. Su situación es desfavorecida también en cuanto al acceso a los servicios de atención de la salud; en caso de enfermedad, carecen de sustitución de los ingresos. En las zonas urbanas, muchos trabajadores del sector informal trabajan en sectores de la economía muy expuestos a la infección por el virus, y otros se ven afectados directamente por las medidas de confinamiento, como los recicladores de desechos, los vendedores ambulantes y los camareros, los obreros de la construcción, los trabajadores del transporte y las trabajadoras y trabajadores domésticos.
  • La pandemia derivada del COVID-19 ya está afectando a millones de trabajadores informales. En la India, Nigeria y Brasil, el número de trabajadores de la economía informal afectados por la cuarentena y otras medidas de confinamiento es sustancial. En la India, donde casi el 90 por ciento de la población trabaja en la economía informal, alrededor de 400 millones de esos trabajadores corren riesgo de ver agravada su situación de pobreza durante la crisis.
  • La pandemia someterá a una presión aún mayor a los países que experimentan fragilidad, conflictos prolongados, desastres naturales recurrentes o desplazamientos forzosos.

 

El panorama es sumamente incierto

  • Estos acontecimientos rápidos y de gran alcance nos sitúan en terreno desconocido al tener que evaluar tan amplias repercusiones en el mercado laboral y la economía, y prever la duración y la gravedad de la crisis. Las perspectivas actuales se caracterizan por una incertidumbre extraordinariamente elevada en cuanto a la magnitud de la crisis vigente en las economías, a su duración y a las repercusiones a largo plazo para las empresas y el mercado laboral.

 

Documento completo en: https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/WCMS_740981/lang–es/index.htm

 

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