¿Cómo ser un docente insumiso en tiempos de cuarentena extendida?

A esta altura de la pandemia estamos todos de acuerdo que después del Covid 19 habrá un “antes y después” global. Nada será como antes y tendremos que pensar y actuar con otras lógicas que tomen en cuenta los cambios. Y, si como todo parece indicar, esto es así, tendremos que ser consecuentes con ello. Nadie sabía cómo iba a resultar enseñar a distancia con los elementos que heredamos de la escuela presencial pre pandemia ni si eso era posible. A más de cuarenta días de aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO), podemos ir trazando algunas líneas a futuro.

¿Cuándo existe un acto educativo?

El investigador Philippe Meirieu, nos dice:

“…el acto pedagógico no es una simple yuxtaposición de intervenciones individuales, por muy afinadas que sean, sino una construcción, tanto material como simbólica, de la escuela en su principio mismo: aprender juntos gracias a la figura tutelar del profesor que, al mismo tiempo, crea algo común y acompaña a cada uno en su singularidad. Esta dialéctica entre el colectivo y el individuo, el descubrimiento de lo que une a los alumnos y lo que especifica a cada uno de ellos, es, de hecho, lo que «hace una escuela”. 2

¿Se puede hacer esto con la tecnología digital? Mierieu no lo descarta del todo, pero el problema no es la tecnología, sino que las herramientas digitales dominantes hoy en día se basan en una lógica individual y técnica. El peligro es que los intereses financieros “en juego sean tan fuertes que nos conduzcan, a pesar de nosotros mismos, hacia una concepción comercial de la educación en la que nuestros estudiantes, cada uno frente a su propia pantalla y en mutua indiferencia, consumen software en lugar de compartir conocimientos”3. (En adelante negritas nuestras).

La defensa de la democracia del conocimiento

Desde hace varias décadas, lxs docentes que venimos siguiendo –y resistiendo- las eternas reformas inspiradas y fogoneadas por los organismos internacionales, vemos claramente que al sistema capitalista no le interesa transmitir conocimientos a los hijxs de lxs trabajadorxs en forma universal. Esto, para el Dr. Bonilla-Molina, tiene una explicación ideológica-político-económica: estamos en la transición hacia un modelo de producción capitalista (Cuarta revolución industrial) con menos de la mitad de los empleos formales existentes, reduciendo al mínimo la mano de obra salariada, para sostener:

“…la ecuación que permite seguir siendo más ricos a los ricos, más pobres a los trabajadores y produciendo una concentración creciente de las riquezas, con tan solo la mitad de la población actualmente activa”.4

El resto, es población sobrante, desechable, a la que al sistema no le interesa instruir ni actualizar con los conocimientos del siglo XXI. La complejidad de problemas actuales, como la exacerbación de la calamidad humanitaria, tanto la explotación de los seres humanos como de la naturaleza, hacen más necesario que nunca acceder a los conocimientos que nos permitan poder superarlos:

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“La cobertura escolar dejó de ser para que los pueblos aprendieran lo nuevo, para democratizar el conocimiento, y poco a poco se fue imponiendo la visión de las instituciones educativas como espacios de contención social”5.

Cabe aclarar que no sólo las neoliberales, sino también las políticas educativas del “progresismo” en América Latina actuaron como una especie de “autoengaño”, ya que

“convirtió a la inclusión, a la ampliación de la cobertura, en una política remedial a la crisis social del capitalismo del siglo XXI, en un significante vacío, qué si bien disminuía el impacto de la miseria, no construía posibilidades reales para un proyecto colectivo liberador…”6

Si esto es así, si la política de los centros de poder es escamotear los conocimientos a los hijos de la clase trabajadora, los docentes tenemos que discutir, en qué lugar nos ubicamos. Es aquí en donde se nos presenta un importante dilema, ¿cómo hacemos para lograr en el marco de lo posible, transmitir conocimiento en tiempos de aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO)?

Esto, si fuera posible, sin caer en la trampa de la educación virtual que nos proponen, que intenta imponer la idea de que puede existir “continuidad educativa” en medio de las desigualdades existentes. No hay ni puede haber “continuidad educativa”. Para nosotros hay Educación en Emergencia Sanitaria. Y en estas circunstancias, los docentes tenemos la obligación –y el desafío- de estar presentes, con nuestras fortalezas, con lo que sabemos hacer, que es construir conocimiento con nuestrxs alumnxs en las formas que podamos concretarla.

En otro texto de Comuna Docente escribimos: “Sabemos que un lugar no ocupado, no es un lugar vacío, sino que es un lugar que ocupan otros”7.

Estamos convencidos que, para la clase trabajadora, la salud y la educación son esenciales. Nosotrxs no podemos suplantar a los médicos y enfermeros, ellos hacen su trabajo por humanidad y por solidaridad con el otrx. Los docentes tenemos por las mismas razones, hacer lo que sabemos hacer, que es construir conocimiento, aún en las condiciones más complejas.

Para nosotrxs, resistir la política de “apagón del conocimiento” que nos quieren imponer para las clases populares, se logra dando los contenidos básicos, adaptados a las circunstancias, teniendo en cuenta las distintas realidades. Hacer lo contrario, es ser funcional – involuntariamente- a las políticas que decimos rechazar.

Retomando a Meirieu, creemos firmemente en que “´Hacer escuela´ no es proclamar la igualdad de oportunidades, sino luchar por la igualdad del derecho a la educación”.

“Esto se ha reiterado una y otra vez: «la educación a distancia aumenta las desigualdades», ya que se refiere a las condiciones materiales, sociales, culturales y psicológicas de las familias. Por supuesto, esto no significa que la escuela, en su forma tradicional, ya haya logrado reducir las desigualdades de manera muy significativa – ¡estamos lejos de ello! – ni que hubiera sido preferible la ausencia de toda «continuidad pedagógica», con el pretexto de no avalar las desigualdades: en efecto, era necesario mantener el contacto con el mayor número posible de alumnos y ofrecerles actividades para consolidar sus logros y estimularlos intelectualmente.”8

Una figura que el macrismo llevó a todos lados, es la especialista en educación Rebeca Anijovich, que se hizo famosa con su política de: “Menos es más”. Casualmente, el centro de sus consejos, era el de recortar contenidos, para preparar a nuestrxs estudiantes para resolver problemas, para afrontar la incertidumbre y prepararlos prácticamente para el mundo del trabajo. El conocimiento complejo está reservado para otra clase social.

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Realidad mata “educación a distancia”

Si alguno tenía alguna duda, la realidad semana a semana nos fue mostrando que la crisis humanitaria se va agravando, la desocupación, ya no sólo de lxs trabajadorxs en blanco o conveniados despedidos o suspendidos con reducción del salario, los que están en negro, lxs informales, lxs que hacen “changas”, lxs artesanxs y vendedorxs ambulantes, a todxs, se les está empeorando rápidamente as condiciones de vida.

No sólo porque las políticas gubernamentales son insuficientes, llegan tarde o no llegan, sino porque el deterioro está devastando los hogares. Hay pocas computadoras, pero no hay internet, donde había tres celulares con crédito, quedó uno, para las cosas esenciales de la casa y a cargar con tarjeta. Las prioridades son otras, no enfermarse, comer, sobrevivir.

En este contexto, el error (ingenuidad, mala praxis), fue, tal como plantea Meirieu

“sugerir, al menos inicialmente, que la «educación a distancia» podría utilizarse para «hacer el programa» de tal manera que, cuando se reanudara, se podría suponer que todo había ido normalmente y que se podría hacer «lo mismo de siempre». ¡Pero esta ilusión no duró mucho tiempo! La «educación a distancia» puso muy rápidamente en primer plano cuestiones que, si bien eran bien conocidas, se revelaron, a veces cruelmente, a todo el personal docente”.9

Puede entenderse que las urgencias del estado sean la continuidad como sea, en definitiva, lxs docentes estamos tristemente acostumbrados a ser los chivos expiatorios de todas las falencias de un sistema educativo que se analiza, siempre, de manera descontextualizada. Lo realmente preocupante, es que los principales referentes de los sindicatos docentes levanten la misma bandera, apelando a la idea de “vocación”, “hacer patria” y “solidaridad”, sin poner sobre la mesa que uno de los mayores problemas que enfrentamos, quizá no sea el COVID-19 –así, fuera de contexto-, sino la desinversión sistemática, la pauperización material de salarios e infraestructura escolar y que se desaproveche, una vez más, la posibilidad de exigir a partir de los claros ejemplos de desigualdad de acceso al sistema educativo y la necesidad de una planificación estratégica y a largo plazo.

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Tirarle el “paquete de la educación” a la sociedad

Bonilla-Molina, nos dice:

“A nivel de la opinión pública el neoliberalismo propagó la idea de la sociedad educadora, que no era otra cosa que la intención de transferir progresivamente las responsabilidades de los Estados con la educación pública, a las familias, a los ciudadanos”10.

La idea de que la “sociedad educadora”, se haga cargo, en medio de la Pandemia, de la educación, no tiene otro futuro que fracasar. No hay condiciones, socioeconómicas, ni técnicas en las casas de la mayoría de nuestrxs alumnx como en la casa de la mayoría de lxs docentes.

Eso no quita que tengamos que hacer lo posible para que la escuela no quede asociada a lo obsoleto, a lo atrasado o a lo que no se quiere actualizar. Tendremos que transformar la educación para superar las limitaciones de la educación presencial.

Tenemos el desafío de imponer nuestras condiciones, nuestro proyecto. No sirve “tirarle piedras a la luna”, oponiéndonos a todo sin proponer una alternativa desde lxs docentes, los que siempre estuvimos en las escuelas, junto a nuestrxs alumnxs y estudiantes. No creemos que, como los ludistas de fines del siglo XVIII y principios del XIX, que rompían las máquinas para frenar la industrialización, esté escrito en algún lado que no podamos aprovechar lo digital como un instrumento y un complemento para transmitir conocimiento.

Hoy está a las claras, que nunca va a suplantar a la educación presencial, en las aulas. No se puede construir un conocimiento verdadero, social y colectivo, si no hay una relación dialógica, entre lxs docentes y sus alumnxs y estudiantes. No hay acto educativo genuino, no hay proceso de enseñanza-aprendizaje desde centrales remotas. Partiendo de esta afirmación, tenemos que luchar para que tanto docentes como estudiantes y familias, puedan acceder a los adelantos y desarrollos tecnológicos, que no son otra cosa que miles de años de desarrollo y conocimiento llevado a cabo por el conjunto de la humanidad.

¿Qué hace un docente insumiso?

Con los pies en la tierra, debemos partir de la realidad, sin abrazarnos a lo caduco, rescatando lo valioso de la escuela que supimos tener antes de la Pandemia, actualizándonos para no perder el tren ni la relación con nuestros alumnxs y sus familias. Construyendo contra viento y marea, conocimiento, exigiendo capacitación de las nuevas tecnologías en servicio para poder integrarlas a nuestra caja de herramientas, para ponerlas al servicio de un proyecto pedagógico y político realmente emancipador, transformador y liberador.

COMUNA DOCENTE en el Suteba Matanza

Notas:

1 – A partir de la lectura de dos textos, el de Philippe Meirieu: “La escuela después”… ¿Con la pedagogía de antes? Y el de Luis Bonilla-Molina: Pongámonos serios ¿Educación virtual en casa?, tratamos de reflexionar sobre nuestra práctica en tiempo de cuarentena, situados en el Conourbano bonaerense, más precisamente en La Matanza. Desde ya recomendamos leer los textos de estos especialistas.

2 – http://www.mcep.es/2020/04/18/la-escuela-despues-con-la-pedagogia-de-antes-philippemeirieu/?fbclid=IwAR3_8x02Uy8-8HBX23qXgxqYhJvpWFol4sBzzXLlWqg2lZuVnQm3cLEAAsY

3 – Ibidem.

4 – https://vientosur.info/spip.php?article15902

5 – Ibidem,

6 – Ibidem.

7- https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=223097529096542&id=100719431334353&__tn__=K-R

8 – Op. Cit.

9 – Op. Cit.

10 – Op.cit.

One thought on “¿Cómo ser un docente insumiso en tiempos de cuarentena extendida?

  1. excelente nota! Soy un nuevo profe de historia y con las ganas de empezar a dar clases pero desde lo que nos proponía Freire, desde la emancipación y liberación de las sienes. Es verdad que los docente tenemos que desde instropección crear nuevos escenarios donde podamos realizarnos: tanto estudiantes como docentes…

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