El Estado Argentino y su mirada sobre el Pueblo Mapuche

El Estado Argentino y su mirada sobre el Pueblo Mapuche A propósito de la publicación de los cuadernillos editados por el Ministerio de Educación de la Nación varias organizaciones mapuche salieron a manifestar su repudio a la versión estigmatizante sobre su historia y cultura. Unos días después llegó el pedido de disculpas del Ministro Nicolás Trotta por un “error involuntario” (sic). Aquí compartimos dos textos que dejan en evidencia lo que hay detrás de ese supuesto error.
¿Existieron familias mapuche?

Por Ñamkulawen lof *

Ñamkulawen Lof expresa su malestar con el abordaje que ha realizado el Ministerio de Educación de la Nación en el material impreso que se ha distribuido a las escuelas en forma de cuadernillos, sobre las características de las familias mapuche. Se trata de una actividad de lectura de una imagen y un texto que contiene información congruente con el discurso que nos ha presentado muertos, herencia de la política genocida de la Generación del 80, precursores del Estado Nacional. No lo estamos. Afirmamos el Genocidio perpetrado pero también nuestra existencia. Estamos vivos y lo celebramos, honrando nuestras ancestrías y viviendo con alegría la identidad mapuche. El discurso nacionalista hegemónico prevalece aún en la formación de los docentes y nada se dice, sobre la contemporaneidad de las familias mapuche y su historicidad. Es lamentable que la enseñanza sobre temas de pueblos originarios siga quedando bajo la responsabilidad de profesionales que “bajan” sus escritos a docentes que a su vez han sido formados con los relatos de una historia oficial y no siempre tienen una preparación suficiente desde una perspectiva decolonial. Desprovistos de conocimientos reproducen estos discursos que los inducen a pensarnos y enseñarnos en tiempo pasado, borrándonos del presente. Pero también con negligencia en la búsqueda del recurso para preparar su clase, en este caso la falta de relación entre el texto y la imagen. ¿”Existieron” diferentes familias? El texto caracteriza a las familias mapuche por su economía de subsistencia, cristalizando nuestra historia económica en una etapa en la que las mujeres recolectaban semillas y frutos y los hombres cazaban. La imagen (ignorada por el texto) da cuenta de otra etapa en la historia de nuestra economía: en la que se elaboran textiles, hay siembra, cosecha y crianza de animales. Literalmente ñamkulawen significa planta medicinal de ñamko. El ñamko es un aguilucho, un ave de implicancia espiritual para el pueblo mapuche Después de la “campaña del desierto”, el genocidio fundante y la apropiación de nuestro territorio; nuestra historia de economía de sobrevivencia continuó y pasamos a ser los empobrecidos: los peones y las sirvientas (de los enriquecidos), la mano de obra en la economía capitalista. Nuestra historicidad, negada y silenciada, continúa hasta hoy, y encuentra a una gran parte de las familias mapuche viviendo en las ciudades, accediendo a la educación pública en todos sus niveles. Tristemente estas incongruencias en la educación de los niños que se develan en esta actividad que propone el cuadernillo seguirán mientras el estado argentino siga negando su plurinacionalidad. Qué respuesta pueden dar nuestros hijos y nietos a la consigna que propone esta actividad del cuadernillo: ¿Qué diferencias encuentran entre las familias mapuches y ustedes? ¿En qué se parecen? Pregunta que tiene el agravante de presentarnos como la otredad, imposibilitando el reconocimiento de nuestra identidad. Ninguna diferencia seño, acá estamos, vivos, compartiendo la suerte de todos los pueblos, originarios y no originarios, que habitamos este estado; y también toda la diferencia: viviendo nuestra espiritualidad ligada a los ciclos de la naturaleza, trabajando en la revitalización de nuestro idioma, recuperando el conocimiento mapuche gracias al protagonismo de nuestros ancianos. Defendiendo los derechos que hemos conquistado como pueblo originario. Al mismo tiempo que desarrollamos nuestros proyectos individuales y familiares; recuperamos, como pueblo, nuestra identidad.

Te puede interesar:   Los tehuelches, ¿antes que nada argentinos?

(*) Ñamkulawen lof. Comunidad de Comodoro Rivadavia.

La burda maniobra de copiar y pegar

Por Adrián Moyano*

La organización de la que formo parte -el Espacio de Articulación Mapuche y Construcción Política cuestiona hoy en su página de esta red social la utilización del “tiempo pasado”, en material que el Ministerio de Educación de la Nación distribuye para educar a niñxs de 1er grado en cuarentena. Nada nuevo: “los mapuches vivían”; “se dedicaban”; “se acercaban”, etcétera. Por mi parte, quiero denunciar la burda maniobra de copiar y pegar. La “ruka” que aparece en la imagen, no estaba generalizada en el Puelmapu, es decir, el territorio que usurpó la Argentina a través de la Campaña al Desierto. Según los registros históricos, en el siglo XIX existieron algunas “ruka” en la zona cordillerana hoy neuquina, cerca de San Martín de los Andes y Aluminé, pero fue el llamado “toldo” la vivienda habitual de las distintas parcialidades mapuche en la mayoría del espacio territorial. Vivir de acuerdo a los ciclos de la naturaleza, hacía que antiguamente, los peñi y lamngen pasaron una época del año en un punto y en lugares distantes las demás estaciones. Esa movilidad tornaba poco práctica las grandes “ruka”. La que aparece en la imagen es más propia de la actual Araucanía. A la llegada de los españoles, el pueblo mapuche era sobre todo agricultor y navegante. En esas circunstancias, era comprensible que las “ruka” no sólo existieran, sino que además fueran de grandes proporciones. Hay quien dice que el pueblo mapuche recuperó cierto nomadismo -no acuerdo del todo con esa expresión- ante la situación permanente de guerra que trajeron los conquistadores. Antes de su llegada, era del todo sedentario y de ahí las grandes “ruka”. Por la presencia de perros y gallinas en la ilustración, más las características de las vestimentas, puede pensarse que la escena está ambientada en el siglo XIX. Como mucho, en el XVIII. En ese período, la sociedad mapuche no era “cazadora-Recolectora”, como declara el texto para insinuar atraso. Era profundamente mercantil, ganadera y precisamente, la confección de textiles era central (texto e imagen se contradicen). Claro que los hombres cazaban y todos recolectaban en verano, pero la agricultura ocupaba un lugar importante. La platería también. Debo decir que a mí no me sorprende que un gobierno “nacional y popular” insista en poner a las primeras naciones atrás en la historia (el presidente ya reivindicó el asunto de los argentinos y los barcos), pero sí me llama la atención el nulo profesionalismo de quienes tienen en su poder el hecho de decidir qué materiales se “bajan” a las escuelas. Es evidente que “copiaron y pegaron” de una ilustración pensada para Chile. El pueblo mapuche no sólo no tiene mucho que ver con esa caricatura histórica. Además, está profundamente vivo. Cada vez más vivo. Fuente: Guiso de Capón. Dossier sobre la discusión pública en torno a lo mapuche en los cuadernillos del Ministerio de Educación argentino durante la pandemia.

Te puede interesar:   Ballotage Scioli-Macri: ¿hacia una recomposición reaccionaria de la hegemonía?

(*) Adrián Moyano. Licenciado en ciencias políticas, escritor y miembro del Espacio de Articulación Mapuche y Construcción Política (EAMyCP). Bariloche.

Abril 2020.

Podés descargar el dossier completo aquí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *