La necesidad de una dirección colectiva

Cuando la realidad es analizada como totalidad, con una visión global y dinámica los conceptos trascienden los días e iluminan el futuro. “Encontrar una salida al laberinto de las contradicciones del capital global a través de una transición válida hacia un orden social muy diferente es, por consiguiente, más imperativo hoy que nunca en vista de la inestabilidad cada vez más amenazadora”, escribió István Meszáros .

Intelectuales de prestigio estiman que la carencia de líderes es un obstáculo mayúsculo para encontrar la salida del laberinto trazado por el capital. En la historia de la Revolución algunos de sus mejores hijos, revolucionarios de pensamiento y acción, fueron traicionados por dirigentes que la propia Revolución había aupado a esos cargos. Por el contrario, otros hijos de la Revolución la alejaron de su camino cuando las convicciones se tornaron, al decir de Vallejos, un “flojo coñac”.

Y así llegamos a una situación de carencia humana, al menos de esa manera lo estima el sociólogo francés Michel Wieviorka: “El pensamiento de las izquierdas son una conjugación del pensamiento ecologista y social. Sabemos lo que queremos hacer, pero carecemos del personal para llevarlo a cabo, de las organizaciones, de un planteo sobre cómo realizar la acción política. Nos falta confianza en los actores políticos y líderes. Nos falta de todo “

El prestigioso sociólogo filipino Walden Bello comparte preocupación con su par francés, pero en él se enciende una luz de optimismo. “Nosotros, en la izquierda, tenemos una gran cantidad de ideas, pero una pobreza de estrategias políticas y líderes unificadores eficaces. Y allí donde hay personalidades carismáticas estas parecen estar principalmente a la derecha. Sin embargo, estoy seguro de que estas estrategias y personas surgirán en el seno de la izquierda. La dinámica del cambio histórico inevitablemente producirá esto, y algunas veces en las circunstancias más improbables. Las únicas preguntas son quién, cómo, dónde y cuándo, y si esto surgirá en esta generación”. El pensamiento de Bello se emparenta con las concepciones de Rosa Luxemburgo, quien, tras el fracaso de la revolución alemana a raíz de la traición de los dirigentes socialdemócratas, manifestó: “El liderazgo ha fallado. Incluso así, el liderazgo puede y debe ser regenerado desde las masas”

Desde otro mirador Diane Raby sostiene que: “insistir en la importancia central de Fidel en la revolución cubana o de Chávez en la Venezuela bolivariana no implica negar el papel de sus compañeros en el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) o en el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 (MBR-200) y el Movimiento Quinta República (MVR), ni tampoco de los millones de cubanos y venezolanos anónimos que de alguna manera hayan participado en estos dos procesos. Es evidente que ningún líder hace la revolución solo, y ni siquiera los millares de militantes activos hacen la revolución sin apoyo popular. Mientras más auténtico y profundo sea el proceso, más extensa será la participación de millones de ciudadanos comunes. Pero estos actores anónimos no participan con una orientación común, y menos de manera sostenida y decisiva, sin liderazgo. En el caso cubano no hay duda de que el pueblo cubano deseaba una reforma agraria en 1959, pero sin la decisión –tomada en gran parte por la voluntad de Fidel– de expedir la Ley de Reforma Agraria en mayo de ese año y de ponerla en práctica inmediatamente, no se habría ejecutado tan rápida ni profundamente”.

La traición comenzó en Alemania. El 9 de noviembre de 1918 el káiser Guillermo II abandonó el poder y en una actitud deshonrosa “olvidó” en la fuga a su familia. Se proclamó la república. Fue aupado al gobierno el socialdemócrata Ebert con un programa democrático burgués y la intención de frenar la oleada revolucionaria: se desarmaron las unidades de espíritu revolucionario, surgió la práctica de hostigar a las milicias obreras, detenciones de dirigentes y militantes revolucionarios. Una propuesta democrática burguesa no podía ni siquiera bordear la sociedad soñada por Rosa Luxemburgo. La fundadora del grupo Espartaco mostró en esos días una vez más su juicio político acertado y su habilidad para desentrañar los trucos y subterfugios de la reacción, la visible y la oculta. Rosa dijo: “Revolución es el acto de creación política en la historia de la lucha de clases, mientras que la legislación constitucional es la expresión vegetativa continuada en la política de una sociedad”, supo agregar “no existe ninguna cuestión más práctica que la del objetivo final”.

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La traición de la dirigencia socialdemócrata concluyó en un baño de sangre; Rosa y Carlos Liebknecht fueron brutalmente asesinados. Un gobierno esforzado en impedir el accionar de las masas no podía tolerar a una mujer que sostenía: “En situaciones revolucionarias no es a las masas a quienes se les debe poner el bozal, sino a los abogados parlamentarios para que no traicionen a las masas y a la revolución.” Atrás quedaron las insurrecciones populares que recorrieron Hamburgo, Bremen, Leipzig, Stuttgart y otras ciudades. Meszáros sostiene que el pensamiento de Rosa era extemporáneo en su época y continúa siendo extemporáneo en el presente, abordó temas polémicos como la huelga general, su teoría sobre la espontaneidad y la relación partido-clase. Abrazó el marxismo de muy joven y al posar la mirada sobre la dinámica política-social recurrió a la “dialéctica como interpretación de la historia, como análisis de la sociedad presente para hacer historia y contribuir de manera consciente a la construcción del futuro.”

“La noche del 25 de octubre de 1917, los obreros, soldados y marinos dirigidos por el partido bolchevique tomaron por asalto el Palacio de Invierno de Petrogrado, residencia de los emperadores rusos, y detuvieron al Gobierno provisional que se había guarecido en él”, escribió A. Z. Manfred. Tres horas después se proclamaba la República Socialista Soviética. En Rusia había triunfado la revolución socialista; pregonaba un magno objetivo histórico: construir una sociedad en la que no habría oprimidos, ni opresores, explotados ni explotadores. Eran liderados por Vladimir Ilich Lenín, un revolucionario audaz, gran organizador, culto, eximio estratega. Meszáros diría, al igual que Gramsci, que el mejor discípulo de Carlos Marx había hecho una revolución contra el capital.

En agosto de 1918 dos balas envenenadas dieron en el cuerpo de Lenin; a consecuencia de ello sufrió un derrame cerebral que redujo el movimiento de de la pierna y brazo derechos, y originó una perturbación en el habla. Debió guardar cama por largo tiempo. El 10 de marzo de 1923 sufrió un nuevo acceso de su enfermedad, perdió el habla y se agravó su parálisis. El luchador logró una mejoría en su salud, volvió a leer y aprendió a escribir con la mano izquierda. Dejó Gorki y volvió a su despacho en el Kermlin; lamentablemente fue un canto del cisne. El 21 de enero de 1924 a las 6 horas 50 minutos falleció. La Revolución había perdido a un hombre de ilimitada confianza en la creatividad de las masas, de indoblegable convicción revolucionaria, un genio organizador inmenso.

A partir de allí la revolución entró en aguas turbulentas, había llegado el momento de José Stalin. Lenin supo decir: “al hacerse Secretario General, el camarada Stalin ha concentrado en sus manos un poder inabarcable, y yo no estoy seguro de que sepa utilizarlo siempre con la suficiente prudencia.” La descripción de Stalin que traza Manfred va en la misma dirección de los temores de Lenín: “un hombre grosero, antojadizo, intolerante con la crítica, propenso al autoritarismo, y excepcionalmente receloso.” Lanzó despiadadas e infundadas represiones contra militantes del PCUS, personalidades del Estado, del ejército. Para afirmar que la historia se repite basta con mirar el proceso bolivariano – con sus matices – luego de la muerte del Comandante Hugo Chávez.

Quienes estuvieron cerca de José Stalin lo recuerdan con escenas tenebrosas .Kostantin Símonov se hizo eco de palabras vertidas por el almirante Iván Isakóv: “Quién sabe si en general sabía dominarse. Creo que no. Pero esa máscara la llevaba puesta desde hacía tiempo como un pellejo al que se había acostumbrado tanto que ya era su segunda naturaleza. No era simple moderación, era un modo de portarse, una maña tan bien practicada que ya no se percibía como un modo de portarse. Ni un gesto de más, ni una palabra de más. Un modo de portarse tan perfecto, calculado para no mostrar a nadie qué pensaba, no dejar a nadie formarse una idea de qué podía decir o decidir. Le gustaba caminar de modo que los presentes no vieran su cara, y el hecho de ser él mismo quien eligiera esos momentos le ayudaba a ocultar sus sentimientos y pensamientos.”

Triquiñuelas y engañifas también formaban parte del repertorio de Stalin. “Quitaba y veía enemigos. Tentaba y provocaba a quienes lo rodeaban, como incitándolos a descubrir su verdadera cara… Desde la tribuna del pleno del Comité Central efectuado a raíz del XIX Congreso del partido, Stalin manifestó que ya estaba viejo y débil y que por eso pedía retiro como secretario general. Malenko, quien conducía la reunión mientras Stalin hablaba, desentrañó el peligro: quienes hubieran aceptado la petición del camarada Stalin se hubiesen revelado como sus enemigos”, escribió Leonid lonin.

La Revolución de Octubre, su trascendencia, enseñanzas, los líderes: Lenin, Stalin: ameritan ella/ellos, detenerse a observar y elaborar, aunque sea en una apretada síntesis. Carlos Marx escribió: “Empíricamente, el comunismo solamente es posible como el acto de los pueblos dominantes todos a una y simultáneamente, lo que presupone el desarrollo universal de las fuerzas productivas y el intercambio mundial ligado a ellas.” A la vez, en carta a Federico Engels exhibía sus dudas: “ Para nosotros, la pregunta difícil es ésta: la revolución en el continente es inminente y su carácter será de una vez socialista; ¿ no será necesariamente aplastada en ese pequeño rincón del mundo puesto que en un territorio mucho más extenso el desarrollo de la sociedad burguesa está todavía en ascendencia?” La configuración de países imperialistas, las transformaciones monopólicas incidieron para extender y reproducir el capital en el globo terráqueo.

Lenin, ante la expansión del capital y la falta de respuesta de y en los pueblos dominantes, se inspiró en la “ley del desarrollo desigual y combinado”: se abocó al desarrollo de la revolución “en el eslabón más débil de la cadena” Sostenía que “gracias al capitalismo, el aparato material de los grandes bancos, sindicatos, ferrocarriles y demás ha crecido” y agregaba “la inmensa experiencia de los países avanzados ha acumulado una reserva de maravillas técnicas, cuyo empleo está siendo obstaculizado por el capitalismo” y concluía que los bolcheviques, instalados en un país atrasado, “podían posesionarse de ese aparato y ponerlo en marcha”. El destino de la revolución bolchevique quedaba ligado a la revolución mundial, se trataba de sintetizar el desarrollo político forjado por los bolcheviques con el desarrollo material de los países avanzados. De ese modo la transición al socialismo echaría a andar sobre terreno firme.

Lenin estimaba que para romper el dominio de capital era necesario instituir una forma de estado transicional que no sólo supere al capital sino que se debilite gradualmente transfiriendo funciones al cuerpo social. Otro aspecto que encarecía Lenin era la concreción de una “revolución cultural” estrechamente vinculada al “crecimiento de la cooperación “, estaba procurando orientar el proceso revolucionario al establecimiento de un modo no adversarial de control metabólico social. Sólo era factible la coordinación de las cooperativas, células productivas sociales, si la articulación de la forma política pos- revolucionaria y las prácticas surgidas de ella no fueran jerárquicas. “El objetivo estratégico fundamental de la revolución cultural propugnada es el establecimiento de nuevo “microcosmos” reproductivo material – no adversarial y positivamente cooperativo – que pueda coaligarse armónicamente dentro del marco general de la forma política posrevolucionaria no jerárquica, y progresivamente ir tomando de esta última las funciones inevitablemente separadas en principio”, afirma I. Meszáros. Fracasó la revolución mundial y Lenin llamó a resistir hasta que la correlación de fuerzas cambiase, forzadamente se derivó en el “socialismo en un solo país”.

En época de Stalin, un viejo comunista, Rakovsky, confesó su desazón: “¿ Cómo es posible que aquellos que poseen un valioso pasado revolucionario, cuya honestidad presente no se puede poner en duda, que han dado pruebas de su dedicación a la revolución en más de una ocasión, pueden haber sido transformados en lastimosos burócratas…los que están a cargo de las diversas tareas de dirección de la administración y en la economía del estado, han cambiado hasta tal punto que no sólo objetiva sino también subjetivamente, no sólo material sino también moralmente, han dejado de formar parte esa misma clase trabajadora.”

La crítica de Rakovsky señalaba acertadamente un síntoma de los males, la cuestión de fondo se encontraba en un sistema jerárquico adversarial en el cual el control – y los métodos – impuesto a los trabajadores eran cada vez más tiránicos. Una extracción política del plustrabajo por un estado que mantiene su carácter adversarial y antagónico, las condiciones objetivas generan una nueva personificación del capital: la burocracia partidaria. Los frutos del plustrabajo le son alienados al productor.

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Hay un denominador común en los gobiernos que gestionan en contra de los intereses populares, su visión idílica, falaz, de la realidad. Stalin hasta pretendió teorizar con esas falacias. “Pienso que debemos descartar ciertos conceptos tomados de El Capital de Marx y adosados artificialmente a nuestras relaciones sociales. Me estoy refiriendo a conceptos, entre otros, tales como “trabajo necesario” y “plus trabajo”, producto “necesario” y plus “producto”, tiempo “necesario” y plus “tiempo”. Y remataba, “es natural que Marx empleara conceptos (categorías) que se correspondiesen plenamente con las relaciones capitalistas. Pero resulta extraño, por decir lo menos, emplear esos conceptos ahora, cuando la clase obrera no solamente no está despojada del poder y de los medios de producción sino, por el contrario, está en posesión del poder y controla los medios de producción.”

Cinismo con el objetivo de entusiasmar al mundo. Un abanico abarcador de necesidades básicas insatisfechas daba cabida a millones de seres humanos, sin embargo desde el Kremlin se anunciaba que se había realizado el socialismo y se pasaba a una etapa superior, el comunismo; es decir, quedaba atrás aquello “de cada quien según su capacidad” para adentrarse en “a cada quien según sus necesidades”. La burocracia vivía una etapa superior de consumo; tiendas de lujo eran sus proveedoras, vacaciones en centros confortables, dachas y refugios de caza .

Mural | Hugo Chavez | David Hernández (aka davidhdz) | Flickr

Para imponer su concepción de socialismo en un sólo país Stalin supo aprovechar la confusión y el estado de ánimo de las masas. Isaac Deuscher describe la situación: “El verdadero rasgo trágico de la sociedad rusa en los años 20 era su anhelo de estabilidad, un anhelo que era bien natural luego de sus experiencias recientes. El futuro tenía tenía guardada poca estabilidad para cualquier país, y menos que ninguna para Rusia. No obstante el deseo de al menos un largo, muy largo, respiro de tentativas riesgosas pasó a ser el motivo dominante de la política rusa. El socialismo en un solo país, como se le interpretó en la práctica hasta finales de los 20, ofrecía la promesa de estabilidad. “León Trotsky pretendió enfrentar la política oficial con su teoría de La Revolución Permanente, que con su mismo nombre inquietaba a una generación deseosa de tranquilidad y paz . E. Vargas, el principal economista del Comintern sostuvo que “como teoría económica la doctrina de Stalin no valía nada. El socialismo en un solo país era un disparate, pero sin embargo resultaba útil políticamente como un eslogan capaz de inspirar a las masas atrasadas.”

El diseñador de aviones O.I. Antonov escribió en 1965 un libro en el que comentaba las consecuencias de una planificación económica escrita sobre el escritorio de un burócrata en su amurallada oficina. “Dos obreros fueron contratados para descargar con celeridad ladrillos desde camiones; lo hacían arrojándolos al piso, y por lo general rompían un 30 por ciento de ellos. Sabían que sus acciones iban en contra tanto de los intereses del país como del simple sentido común, pero era que su trabajo se valoraba y se les pagaba sobre la base de un indicador de tiempo. Por lo tanto, si se ponían a acomodar cuidadosamente los ladrillos sobre el piso iban a resultar penalizados; en verdad no hubiesen podido ganarse la vida.” Los obreros sólo eran considerados como consumidores.

Es posible continuar señalando déficits del stalinismo en la construcción de la sociedad soviética, ahora bien, el punto es merecedor de un tratamiento en extenso. Déficits que tampoco lograron superar sus continuadores a pesar de varios e ilusorios intentos. El testimonio del obrero Petr Siuda – que fue encarcelado y posteriormente asesinado en 1991 – nos exime de otras palabras. Huelga de los trabajadores brutalmente reprimida, año 1988. “Se le arrancó la máscara al régimen que proclamaba ser un gobierno popular y que las empresas le pertenecían al pueblo. Los sucesos mostraron que nuestra sociedad es, de hecho, antagónica, que el estado está por encima del pueblo. No es el estado del pueblo. Existe para proteger a una clase de explotadores – los burócratas del estado del partido, cuya plataforma es el estalinismo. La clase de los explotados está de pie frente a ellos, despojada de todo menos de los ideales de la revolución como una especie de chupón de nene.”.

Revolucionarios con suerte adversa

Richard Sorge – Ramsay – fue otra de las víctimas de la paranoia despótica de José Stalin. “ No voy a confiar en un pervertido que organiza fábricas y burdeles en Japón.” Corría la primera mitad de mayo de 1941 cuando José Stalin descartó con esta frase lapidaria un informe de inteligencia proveniente de Tokio, donde un agente conocido con el nombre de Ramsay advertía que el 20 de junio la Alemania nazi rompería el pacto de no agresión firmado en 1939 con la Unión Soviética y lanzaría una ofensiva militar con más de 150 divisiones en el frente oriental con el objetivo de llegar a Moscú en pocos meses; Stalin no admitía que un acuerdo firmado por él no fuese respetado.

El aporte de Sorge a la seguridad de la URSS y los movimientos socialistas fue notable, sin embargo en el Kremlin se desconfiaba. A pesar de que en el pasado había informado con anticipación sobre la invasión japonesa a Manchuria en 1931, los planes posteriores del imperio nipón para atacar China en 1937 así como, en 1939, el ataque sobre la frontera soviética en Nomohan, Mongolia, cuando los japoneses ocupaban Corea y querían probar la fortaleza defensiva de la Unión Soviética.

Sorge era un hombre desgarrado; en la Primera Guerra combatió en las filas del ejército alemán – fue herido tres veces y quedó cojo – y posteriormente quizás respondiendo a un llamado de los genes – su abuelo fue secretario de Carlos Marx en la Internacional – abrazó el ideario comunista y se convirtió en espía de la URSS . No sólo armó la red de espionaje soviética más importante de Asia, sino que cultivó importantes relaciones en lo más alto del gobierno japonés. El agente de Stalin había logrado ganarse la confianza y la admiración del embajador alemán, que lo había designado agregado de prensa y virtual secretario, lo que le permitía acceder a documentos reservados.

Una voz de alerta no escuchada y duras consecuencias. Cuando el 22 de junio de 1941 – dos días después de la fecha anunciada con anticipación por Sorge – Hitler lanzó la Operación Barbarrossa ya era tarde. Las fuerzas alemanas avanzaron con rapidez a pesar de la resistencia de las desprevenidas tropas soviéticas. Stalin nunca reconoció haberse equivocado al desechar el informe de Richard Sorge.

Antes de su labor en Japón Sorge había llegado a China, previo a la Larga Marcha, cuando todavía los comunistas tenían bajo su control parte de la provincia de Jiangxi, en el Sur del país, donde se había establecido una República Soviética China. Se instaló en Shangai, bajo el dominio de los nacionalistas de Chiang Kai-Shek, en un momento en que las relaciones entre Pekín y el Kremlin eran muy tensas. Las misiones de Sorge eran dos: por un lado, tratar de hacer inteligencia para ayudar a Mao; por el otro, averiguar los planes expansionistas chinos y japoneses contra la Unión Soviética. Su experiencia en China incrementó el conocimiento de Sorge sobre Asia .

El espía soviético mantuvo durante años a su equipo de trabajo. Sorge fundó una red de espionaje basada en una docena de colaboradores -chinos, japoneses, norteamericanos y alemanes que fue ramificándose hasta infiltrarse en los centros de decisión de China, Japón, Manchuria, Australia y Nueva Zelanda. Con esa red en pleno funcionamiento –la base de Shangai le sería de vital importancia después, cuando fuera destinado a Japón– Richard Sorge regresó a Alemania con otra misión: hacer inteligencia sobre el nazismo recientemente llegado al poder y su jefe, Adolf Hitler, pero también –por su conocimiento de la política asiática– sobre las crecientes relaciones entre Alemania y Japón, que preocupaban al Kremlin.

Su estampa física, su prestancia, contribuyeron a la imagen que Sorge pretendía dar, una mascarada como despreocupado “ hombre de mundo”. En Tokio se lo apreciaba en las reuniones sociales por su ingenio agudo, su aspecto físico – era alto, rubio, de tez muy blanca y ojos celestes, un ario puro– y su carácter seductor. Así logró rápidamente la amistad del coronel Eugen Ott, agregado militar de la Embajada, que se convirtió sin saberlo en una de las fuentes de información más importantes para Sorge.

Julio Anguita sostiene que Sorge “se manejaba con tres premisas básicas: la red debía evitar todo contacto con el Partido Comunista local, sin importar si éste era legal o ilegal; no debía tener ningún integrante de nacionalidad soviética y, en caso de ser indispensable la participación de un soviético, debía tener papeles que le dieran otra nacionalidad; por último, la red debía funcionar con células, evitando que los integrantes de cada una de ellas conocieran a los de las otras ni supieran qué función cumplían.”

Un inseparable compañero de Sorge, Max Clausen, el 12 de mayo de 1941 envió un mensaje codificado urgente al servicio de inteligencia soviético (GRU). Según información obtenida por Sorge de documentos secretos que guardaba el embajador Ott, Alemania concentraría en un corto plazo entre 150 y 170 divisiones en la frontera con la Unión Soviética, con la intención de invadir. El mensaje, transmitido por radio, informaba también que la fecha probable del inicio de la invasión sería el 20 de junio. Al ser informado, Stalin – continuaba tozudo en su antipatía al espía – exigió que se le enviaran reproducciones de los documentos que mencionaba Sorge. Desesperado, el espía intentó hacerlos llegar a través de uno de sus agentes en Shangai, pero llevaría demasiado tiempo. Para entonces, y a pesar del valor de la información que reunía su red, Richard Sorge había caído en desgracia. Las purgas estalinistas no reconocían límites en sus efectos. Su jefe directo en la GRU (Servicio de Inteligencia Militar), Jan Karlovich Berzin, había sido ejecutado en julio de 1938, víctima de lagran purgaordenada por StalinDesde ese momento, aunque no ordenó desmantelar la red que tenían en Tokio, los informes de la red de Sorge empezaron a ser leídos con mayor desconfianza por el Kremlin.

No se supo con precisión quién delató a Sorge, se sospechó de dos miembros de su red: un pintor japonés, hijo de la burguesía nipona y una mujer que había sido su amante y soportó sus varias infidelidades. ​ Pocos días después de haber enviado el mensaje a la URSS, Richard Sorge fue detenido por la policía secreta japonesa y su red quedó desmantelada. Una vez terminados los interrogatorios, el gobierno japonés propuso a los soviéticos intercambiarlo por prisioneros japoneses. Stalin ordenó dar una respuesta terminante:“No conocemos a Richard Sorge” El maestro de espías fue condenado a muerte y ejecutado en la horca el 7 de noviembre de 1944, en el aniversario de la revolución bolchevique en Rusia. Casi un gesto del gobierno japonés dedicado a Stalin. En el patíbulo Sorge pronunció sus últimas palabras para dar testimonio de su convicción comunista.

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Pasados veinte años de su ejecución, recién en 1964, Nikita Kruschev reivindicó al maestro de espías Richard Sorge y lo honró con el título de “Héroe de la Unión Soviética.”

Los miembros de la Orquesta Roja también supieron del abandono y desconfianza por parte del Kremlin. La Orquesta Roja era una red de espionaje comunista integrada por ciudadanos alemanes. Su nombre era sólo el nombre en clave que utilizaba el contraespionaje alemán para referirse a la red que operaba en Bélgica y Francia dirigida por Leopold Trepper. En 1939, Leopold Trepper, un agente soviético, estableció una red de inteligencia para recoger información en Holanda, Francia, Suiza y Alemania, pero se extendía en ciudades de otros países europeos. La información se pasaba a través de mensajes usando el telégrafo manual. Por este motivo, a los espías alemanes se les daba el nombre de “pianistas”. Contaron con más de quinientas emisoras, de las cuales sólo 74 fueron desmanteladas por los nazis. Cuando los alemanes empezaron a utilizar masivamente equipos para localizar los transmisores de radio de los agentes enemigos varias de esas redes fueron desarticuladas y los integrantes de La Orquesta, salvo Trepper, detenidos .

Las ondas de la Revolución de Octubre hicieron crujir el suelo italiano. Año 1920, la burguesía intentó rebajar los salarios obreros, procurando que los trabajadores pagasen el costo de la guerra. La respuesta de los asalariados fue contundente: 2.200.000 trabajadores se declararon en huelga. A su vez, en el Sur en Sicilia campesinos armados tomaban tierras. En el norte, Milán y Torino, los obreros ocuparon y controlaron las empresas más importantes durante tres semanas. Fue el momento de los Consejos de Fábrica, Antonio Gramsci participó en su creación. Los impulsores de los Consejos sostenían que “si la democracia burguesa tiene su punto de apoyo institucional en el Parlamento, la democracia proletaria asigna a los consejos de fábrica esta posición democrática necesaria para el nacimiento del nuevo orden. De aquí surgen las batallas por la introducción y la difusión de estos consejos, la proximidad con los sentimientos y las opiniones de los obreros, la crítica al Partido Socialista Italiano (partido para los proletarios, pero no del proletariado) completamente homologado a la lógica del poder burgués y por eso mismo incapaz de expresar una alternativa política real”.

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El otoño llegó con aires de cambio, daba la impresión que los explotados se halaban en los umbrales de una revolución, el partido Socialista y los líderes reformistas de la Confederación General Italiana del Trabajo sumaron errores de dirección y la burguesía logró aplastar el movimiento, el terreno quedó alfombrado para la llegada del fascismo. Antonio Gramsci había fundado en 1921 el Partido Comunista.

Antonio Gramsci, eximio intelectual, luchador que enfrentó a cuanto despotismo y tiranía encontrase en su vida-incluído el estalinismo-, fue condenado el 28 de marzo de 1928 a veinte años, cuatro meses y cinco días de prisión. Michele Isgró, representante del ministerio público, al concluir su exposición manifestó “hay que encerrar ese cerebro para que no piense” . Enfermedad, pobreza y lucha fueron compañeras constantes de Gramsci durante toda su existencia.

Ni siquiera Carlos Marx escapó a la mirada crítica de Gramsci. “La revolución de los bolcheviques es la revolución contra El Capital de Carlos Marx. El Capital era la demostración crítica de la fatal necesidad de que en Rusia se formase una burguesía, se iniciase una era capitalista, se instaurase una ciudadanía de tipo occidental  Si los bolcheviques renegaron de algunas afirmaciones de El Capital, pero no de su pensamiento inmanente, vivificador. Vivían el pensamiento marxista, aquel que no moría nunca,  que en Marx se había contaminado de incrustaciones positivistas y naturalistas”.

Escribe una carta al Comité central del partido bolchevique después de la muerte de Lenin, en el cual se inició una lucha entre las diversas corrientes: «hoy ustedes están destruyendo vuestra propia obra y corren el riesgo de anular la función dirigente que el partido comunista de la URSS había conquistado […] vuestros deberes rusos pueden y deben ser llevados a cabo sólo en el cuadro de los intereses del proletariado internacional». Pero Togliatti, delegado del PCI en Moscú, prefiere no entregar la carta. Esto creó un conflicto entre Gramsci y Togliatti que nunca se resolvió en su totalidad.

El 28 de marzo de 1932 Carlos Gramsci visita a Antonio, en la cárcel, y le comenta que hay una perspectiva de intercambio por clérigos detenidos en la Unión Soviética. Al respecto Carmine Donzelli comentó: “…Si el partido italiano ha tomado medidas concretas para su liberación –se refiere a A. Gramsci-, los camaradas del grupo dirigente soviético se han mostrado pasivos, y no han hecho nada hasta ahora para que Gramsci saliera de la cárcel, o para sancionar la compostura de Togliatti y la de sus amigos. Han considerado y actuado como si fuese un mero hecho burocrático.”

El 21 de abril de 1937 Antonio Gramsci cumplió condena, cuatro días después sufrió una hemorragia cerebral y 48 horas más tarde murió. Ya en 1933 Antonio había quedado sin dientes, padecía insomnios, trastornos digestivos, tuberculosis pulmonar, arterioesclerosis, mal de Pott y abcesos .

La valiosa y vasta obra teórica de Antonio Gramsci sigue inspirando a luchadores y estudiosos del desarrollo socio-económico. Extraemos unos pocos párafos para mirar en fenómeno de la actualidad de las masas movilizadas: la espontaneidad. Afirma Gramsci que “la espontaneidad pura no se da en la historia, coincidiría con la mecanicidad pura. En el movimiento más espontáneo los elementos de “dirección conscientes” son simplemente incontrolables, no ha dejado documentos identificables… A este propósito se plantea una cuestión teórica fundamental: ¿ puede la teoría moderna encontrarse en oposición con los sentimientos espontáneos de las masas ? Espontáneos en el sentido de no debidos a una actividad educadora sistemática por parte de un grupo dirigente consciente sino formados a través de la experiencia cotidiana iluminada por el sentido común, o sea, por la concepción tradicional popular del mundo, cosa que muy pedestremente se llama “instinto”, y no es sino una adquisición histórica también él, sólo que primitiva y elemental. No puede estar en oposición: hay entre una y otros diferencia cuuuantitativa, de grado, no de cualidad: tiene que ser posible una “reducción”, por así decirlo, recíproca, un paso de los unos a la otra y viceversa … Despreciar los movimientos llamados espontáneos, o sea, renunciar a darles una dirección consciente, a elevarlos a un plano superior insertándolos en la política, puede a menudo tener consecuencias serias y graves…La realidad abunda en combinaciones de lo más raro, y es el teórico el que debe identificar en esas rarezas la confirmación de su teoría, “traducir” a lenguaje teórico los elementos de la vida histórica y no al revés, exigir que la realidad se presente según el esquema abstracto.”

“En términos más directos, nuestra tarea es definir y poner en práctica, como la vía chilena al socialismo, un modelo nuevo de Estado, de economía y de sociedad, centrado en el hombre, en sus necesidades y sus aspiraciones. Para ello es preciso el coraje de los que osaron repensar el mundo como un proyecto al servicio del hombre,” manifestó Salvador Allende un revolucionario de profundas convicciones democráticas.

“Son las masas las que hacen la historia y deciden los más importantes acontecimientos de la vida social… El triunfo de Allende representa al mismo tiempo que la fuerza de la voluntad popular, su propia acción individual en ese cuadro,” sostuvo Hugo Sacchi. En el año 1932, cuando fue derrocada la breve República Socialista encabezada por Marmaduque Grove, Allende cursaba su internado como estudiante de medicina, en ese entonces pronunció un discurso en defensa de la gestión desplazada que lo llevó ante una corte marcial y fue expulsado de la Universidad .

Más tarde regresó a la Universidad, se recibió de médico; en 1933 fue uno de los fundadores del Partido Socialista, a los 30 años fue electo diputado por Valparaíso, integró el gabinete de Aguirre Cerdá durante el gobierno del Frente Popular, posteriormente senador, candidato a presidente y resultó derrotado.

Por esa época mantuvo largas discusiones con sus amigos Fidel Castro y Ernesto Guevara. El 4 de septiembre de 1970 las elecciones presidenciales consagraron presidente a Salvador Allende, observadores de la realidad chilena sostuvieron “no hay duda de que su papel individual es un factor de enorme importancia.”

Dentro de los confines del campo popular y en Chile de las décadas de los 60` y los 70’ se distinguen con claridad dos factores de poder: el movimiento obrero y los frentes políticos.

El movimiento obrero . El país trasandino era habitado por una fuerte, organizada y politizada clase trabajadora. La Central Única de Trabajadores ( CUT ) fue fundada en el año 1953, en su declaración de principios postulaba: “El régimen capitalista actual, fundado en la propiedad privada de la tierra, de los instrumentos y medios de producción y en la explotación del hombre por el hombre, que divide a la sociedad en clases antagónicas, explotados y explotadores, debe ser sustituido por un régimen económico-social que liquide la propiedad privada hasta llegar a la sociedad sin clases, en la que aseguren al hombre y a la humanidad su pleno desarrollo.” Durante el gobierno de Eduardo Frei la CUT impulsó huelgas de 30 días, paros por tiempo indeterminado en procura de las exigencias establecidas en la “plataforma de lucha”. El gobierno democristiano como es habitual respondió con represión.

Cuando los mineros de la mina El Teniente desarrollaban un huelga el gobierno decretó la zona de emergencia, días después- el 11 de marzo de 1965- en una asamblea sindical en la mina El Salvador interviene el ejército y deja un saldo de 6 mineros y 2 mujeres familiares de los trabajadores muertos. La CUT decretó paro nacional, fue la primera respuesta contundente al gobierno de Frei.

Frei había prometido una revolución en paz; la CUT respondió: “Los cambios prometidos han quedado sólo en promesas…El nivel alcanzado por la lucha y la organización de los trabajadores pone al país frente a un hecho nuevo: cualquier intento de solución de los problemas de Chile no pueden prescindir de la clase obrera organizada.” Sobre esa base se constituyó la Unidad Popular que llevó como candidato a presidente a Salvador Allende, consagrado a la primera magistratura por el Congreso Nacional el 24 de octubre de 1970.

El gobierno de la Unidad Popular desarrolló una acertada gestión de transición al socialismo, entre otras medidas: estatizó los bancos, nacionalizó el cobre, en 20 meses expropió 2.500 fundos, entre ellos uno de 520.000 hectáreas. Sin embargo, hubo críticas. El Movimiento de Izquierda Revolucionaria ( MIR ) se abstuvo en las elecciones de 1970 y miró con escepticismo la “experiencia reformista”; estimaba que era preciso encarar la perspectiva de la guerra civil que lanzaría la burguesía y el imperialismo. Su programa de expropiaciones iba más allá de lo realizado por la Unidad Popular . La lucha ideológica en Chile tenía larga data. El Partido Socialista desde su reunificación en el año 1957 sostenía el carácter socialista de la revolución, por ende la necesidad de una dirección proletaria en la lucha antiimperialista y destacaba la importancia del Frente de los Trabajadores; por su parte el Partido Comunista postulaba la creación de un amplio frente de partido obreros y burgueses para completar la etapa democrática burguesa, antesala de la revolución socialista .

En el terreno internacional el suelo se movía, la correlación de fuerzas era tironeada por uno y otro extremo, años convulsos que venían del momento de la Revolución Cubana y se extendía por Vietnam, el Mayo Francés, el Otoño Caliente italiano, el pacifismo en Estados Unidos, nacionalismos que iban de América Latina a Medio Oriente.

Septiembre de 1973: la burguesía chilena y Washington mataron al Compañero Presidente y terminaron con las esperanzas de millones de chilenos.

Cuando los sueños se achican

José Pepe Mujica pasó más de una década en condiciones infrahumanas en las mazmorras uruguayas luego de haber recibido su cuerpo seis balazos. De ese calvario emergió un hombre honesto, con marcado amor por la humanidad, con un estilo de vida austero, vive en una granja a las afueras de Montevideo propiedad de su esposa, profundas convicciones democráticas, ajeno al rencor; ahora bien: es posible que los sufrimientos hayan apagado su fuego revolucionario. El Pepe opina que el capitalismo saldrá de la crisis actual ya que el sistema siempre se recompone, es cierto que en las crisis anteriores el capital se reprodujo, se expandió, tal lo acontecido en la postguerra a partir de 1945, la edad del gran desarrollo capitalista. Ahora bien, en ese panorama no aparecen los 60 millones de seres humanos que murieron en la contienda sobre la cual el capital cimentó su recuperación.

«Es necesario seguir reglas claras, que no son de izquierda o de derecha Esto se los digo yo: un guerrillero vegetariano”, quizás con esa palabras el Pepe se autodefinió.

En 1978 los suburbios de San Pablo eran un espacio, sin espacios, ocupado por una multitud de obreros veteranos en la lucha antidictatorial y deseosos de contar con un partido político propio libre de toda tutela extraña a la clase, se habían forjado en duras huelgas contra el régimen militar. En octubre de 1979 se celebra el Encuentro Nacional del Partido de los Trabajadores ( PT ) en Sao Bernardo do Campo, cuna de Luis Inacio – Lula- da Silva .La declaración del bizoño partido es elocuente: “El PT lucha porque todo el poder económico y político sea directamente ejercido por los trabajadores. Es la única manera de poner fin a la explotación y la opresión”. En el mismo documento se convocaba a “ todas las fuerzas democráticas para que se constituya un amplio frente de masas contra el régimen dictatorial.”

Las huelgas en Brasil aparecen con cada sol, en abril-mayo de 1980, 250.000 metalúrgicos de Sao Bernardo resisten en huelga 42 días. Son la expresión encarnada del nuevo sindicalismo que se dispone a celebrar la Conferencia Nacional del PT, asisten delegados de 22 estados. El programa que surgió de la Conferencia definió al PT como “la expresión política real de todos los explotados por el sistema capitalista

“Los años de los gobiernos del PT fueron la mayor derrota de la derecha hasta ahora en la historia de Brasil. Brasil vivió sus años más virtuosos, con desarrollo económico, distribución del ingreso, reducción de las desigualdades, aumento de la inclusión social. La economía creció sin una inflación descontrolada o un desequilibrio desordenado en las cuentas públicas. El déficit de la seguridad social disminuyó, con la creación de más de 20 millones de empleos formales. El sueldo mínimo subió un 70 por ciento por encima de la inflación. La democracia política se mantuvo plenamente, al igual que la libertad de prensa. La imagen de Brasil en el mundo nunca había sido tan buena, el país proyectó a Lula como líder político de alcance mundial.”

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En el andar del partido se fue puliendo su doctrina , se abrieron cauces de mayor profundidad ideológica. En el séptimo Encuentro Nacional, 1990, se plasma la concepción petista del socialismo: “El socialismo que nosotros queremos construir no se realizará si no se instaura una verdadera democracia económica. Deberá organizarse en torno a la propiedad social de los medios de producción- que no debe ser confundida con la propiedad del Estado- que tomará las formas escogidas democráticamente por la sociedad. Esta democracia económica debe traspasar la lógica perversa del mercado capitalista, como aquella del comando autocrático del Estado a que son sometidas numerosas economías denominadas socialistas, sus prioridades y sus objetivos deberán estar sometidos a la voluntad social y no a los supuestos “intereses estratégicos” del estado. Nuestro compromiso con la democracia hace de nosotros militantes anticapitalistas, esta elección ha marcado profundamente nuestra lucha por la democracia. El descubrimiento – empírico, antes de ser teórico, para muchos de nosotros – de la perversidad estructural del capitalismo ha constituido para la mayoría de los militantes del PT, un fuerte estimulante para la organización en un partido político. Nosotros hemos representado – y representamos siempre- una respuesta indignada al sufrimiento inútil de millones de individuos que se desprende de la lógica de la barbarie capitalista. Nuestra experiencia histórica concreta – el reverso de la medalla del “milagro brasileño” y de numerosas situaciones trágicas nacionales o internacionales- nos ha enseñado que el capitalismo, cualquiera sea su fuerza material, es injusto por naturaleza, marginaliza a millones de individuos y se opone a la repartición fraternal de la riqueza social, resorte de toda democracia real.”

Lula fue derrotado en 1988, 1994, 1998 en su aspiración a la presidencia de Brasil. El candidato derrotado y otros miembros de la dirección del PT guardaron en un armario el programa de 1990, se vincularon a la socialdemocracia, incorporaron como vicepresidente en la lista partidaria al industrial José Alentar – hombre del Partido Liberal- y ganaron la contienda electoral.

Emir Sader suele verter una opinión favorable sobre el gobierno del PT . “Los años de los gobiernos del PT fueron la mayor derrota de la derecha hasta ahora en la historia de Brasil. Brasil vivió sus años más virtuosos, con desarrollo económico, distribución del ingreso, reducción de las desigualdades, aumento de la inclusión social. La economía creció sin una inflación descontrolada o un desequilibrio desordenado en las cuentas públicas. El déficit de la seguridad social disminuyó, con la creación de más de 20 millones de empleos formales. El sueldo mínimo subió un 70 por ciento por encima de la inflación. La democracia política se mantuvo plenamente, al igual que la libertad de prensa. La imagen de Brasil en el mundo nunca fue sido tan buena, el país proyectó a Lula como líder político de alcance mundial.” Un balance positivo aunque lejos de las aspiraciones programáticas de 1990.

Michael Lowy caracteriza al gobierno de Lula como social-liberal . “El social-liberalismo no es idéntico al neoliberalismo: mantiene ciertas preocupaciones sociales, intenta mejorar algo la suerte de los pobres, y prefiere dialogar con los movimientos sociales – o cooptarlos – en lugar de reprimirlos… Lula y la mayoría de los ministros del PT o de los otros partidos de la coalición mayoritaria, comparten la convicción de que no existe política económica alternativa al status quo neoliberal, es decir, a los preceptos del “Consenso de Washington.”

La Reforma Agraria es una de las políticas inscriptas en el “debe” del PT. Lula se había comprometido a distribuir tierras a 450.000 familias campesinas, no lo hizo más que para 150.000 familias. Una de las renuncias dentro del equipo del PT más comentadas fue la de Frei Betto, el impulsor del programa “hambre cero”: “Cuando me di cuenta que el barco iba en la dirección no prevista, sino en sentido contrario, yo no tuve otra elección que dejar mis maletas y tirarme al agua.” Antes había manifestado, “la política deviene mezquina cuando ella pierde el horizonte utópico”. No fue la única renuncia, sí la más trascendente .

Cuando Dilma Rousseff fue desplazada mediante un fraude parlamentario el acercamiento del PT al sector social dominante era el más estrecho en su trayectoria como partido gobernante.

Defensiva u Ofensiva

Volvemos al comienzo con Walden Bello y Michel Wieviorka y la carencia de líderes individuales para encabezar procesos de cambio. Sin desmerecer la importancia del líder, más aún cuando se dan los primeros pasos en el andar emancipador. Sin embargo, la ausencia del líder individual no es un obstáculo insalvable, si cobra urgencia el establecimiento de un liderazgo colectivo, de una dirección colectiva, surgida de las luchas, congresos y encuentros populares .

“Las potencialidades objetivas de la ofensiva socialista son inherentes a la crisis del capital… Ahora interesa destacar una contradicción fundamental: la ausencia de instrumentos políticos adecuados que puedan convertir esa potencialidad en realidad”, sostiene Meszáros . Dos cuestiones intervienen en el análisis de Meszáros: 1) No cree que el partido leninista sea la herramienta idónea, debido a la estructura defensiva, cerrada del mismo, que lo tornaría ineficaz para la tarea de producir “conciencia comunista a escala de masas” como sostenía Marx. Meszáros estima que se requiere una estructura más abierta para el feliz cumplimiento de esa tarea. 2) Las organizaciones tradicionales fueron concebidas al calor de la lucha por objetivos específicos, limitados, no transcendieron el campo defensivo,” podían ganar batallas pero no la guerra contra el capital.”

Meszáros considera que la organización emancipadora se debe articular alrededor del trabajo (en general ) junto a las cuestiones particulares ( género, ecología, jóvenes, etc ) con un programa de transición e instrumentos materiales.

El profesor de la Universidad de Guadalajara Carlos Alonso Reynoso ha elaborado un trabajo sobre las dudas, defectos y virtudes de los Chalecos Amarillos. “En un pueblo del noreste de Francia los ciudadanos se habían organizado en asambleas populares. Hicieron una declaración pública por medio de las redes sociales que exhortaban a rechazar el secuestro del movimiento, impulsaban la democracia directa y se oponían a que se tratara de poner representantes regionales. Mostraban estos ciudadanos cómo se podía operar con asambleas populares diarias, donde cada persona participaba por igual. Así organizaban bloqueos de la ciudad, las estaciones de servicio y barricadas.

Construyeron una cabaña en la plaza central del pueblo en donde se reunían todos los días para organizarse, decidir las acciones, dialogar con la gente y dar la bienvenida a quienes se unían al movimiento. Se oponían a que algunas personas se convirtieran en los únicos interlocutores con las autoridades públicas y se esfumara la rica diversidad del movimiento. No querían que unos “representantes” terminaran hablando por ellos. El gobierno quería representantes para enterrar un movimiento que estaba contra el sistema.

Al igual que con el liderazgo sindical, buscaba intermediarios, personas con las que pudiera negociar, sobre quienes podrían imponer presión para apaciguar la erupción; gente que luego podía secuestrar y empujar para dividir el movimiento y así enterrarlo. Se trata de construir un nuevo sistema en donde “los que no eran nada” como decían con desprecio los de arriba, recuperaran el poder que monopolizaban los gobernantes y los adinerados. Se demandaba igualdad, justicia, libertad. Eso era lo que el movimiento quería y esto empezaba desde las bases.” Es importante conocer estas experiencias porque es factible que cuando pase la crisis sanitaria los pueblos estemos luchando por un trozo de los despojos del capital.

Después de la pandemia, ¿lo que vendrá? El Banco Mundial dio a conocer su perspectiva macroeconómica en la ciudad de Washington, el 8 de junio de 2020. El impacto súbito y generalizado de la pandemia del coronavirus y las medidas de suspensión de las actividades que se adoptaron para contenerla han ocasionado una drástica contracción de la economía mundial, que, según las previsiones del Banco Mundial, se reducirá un 5,2 % este año. De acuerdo con la edición de junio de 2020 del informe Perspectivas económicas mundiales del Banco, sería la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, y la primera vez desde 1870 en que tantas economías experimentarían una disminución del producto per cápita.

A raíz de las graves distorsiones a la oferta y la demanda internas, el comercio y las finanzas, se prevé que la actividad económica de las economías avanzadas se contraerá un 7 % en 2020. Se espera que los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED) se contraigan un 2,5 % este año, su primera contracción como grupo en al menos 60 años. La disminución prevista en los ingresos per cápita, de un 3,6 %, empujará a millones de personas a la pobreza extrema este año.

Los efectos están siendo particularmente profundos en los países más afectados por la pandemia y en aquellos que dependen en gran medida del comercio internacional, el turismo, las exportaciones de productos básicos y el financiamiento externo. Si bien la magnitud de las perturbaciones variará en función de la región. Así mismo, la suspensión de las clases y las dificultades de acceso a los servicios primarios de atención de salud probablemente tengan repercusiones a largo plazo sobre el desarrollo del capital humano.

“Las perspectivas dan mucho que pensar, ya que es probable que la crisis deje cicatrices difíciles de borrar y que plantee complejos desafíos mundiales”, señaló Ceyla Pazarbasioglu, vicepresidenta de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones del Grupo Banco Mundial. “Nuestra primera prioridad es abordar la emergencia mundial en materia sanitaria y económica. Más allá de eso, la comunidad mundial debe unirse para lograr una recuperación lo más sólida posible e impedir que más personas caigan en la pobreza y el desempleo”.

Las perspectivas son sumamente inciertas y predominan los riesgos de que la situación empeore, por ejemplo, la posibilidad de que la pandemia se prolongue por más tiempo, de que ocurran agitaciones financieras o de que se produzca un repliegue del comercio internacional y las relaciones de suministro. En esa hipótesis, la economía mundial podría contraerse hasta un 8 % este año, para recuperarse apenas por encima de un 1 % en 2021, en tanto que el producto de los países emergentes disminuiría casi un 5 % este año.

Se prevé que la economía de los Estados Unidos se contraerá un 6,1 % este año a raíz de las perturbaciones vinculadas con las medidas para controlar la pandemia. En cuanto a la zona del euro, se estima que el producto caerá un 9,1 % en 2020 debido a las graves repercusiones que los brotes generalizados tuvieron sobre la actividad. Además, se prevé una retracción del 6,1 % en la economía del Japón, cuya actividad económica se ha desacelerado a raíz de las medidas de prevención.”

La economista española Cristina Herrero – integrante del Observatorio de la Deuda Madrid – mirando la crisis desde la orilla del capital aventura: “ Nos enfrentamos a un periodo de lenta recuperación marcado por la incertidumbre y por la necesidad de reintegrar al mercado de trabajo a la elevada magnitud de trabajadores que en la actualidad se encuentran bajo el amparo de un esquema de protección de desempleo y de garantizar que las empresas de los sectores más afectados sigan siendo viables.”

La economía será uno de los condicionantes que encontrarán los trabajadores en su disputa post pandemia con el capital. La naturaleza de la crisis establece límites. “La brecha abierta en tiempo de crisis no se puede dejar abierta para siempre, y las medidas adoptadas para cerrarla, desde los primeros pasos en adelante tienen su lógica propia y su impacto acumulativo en las intervenciones subsiguientes. Más aún, tanto las estructuras socioeconómicas existentes como su correspondiente marco de instituciones políticas tienden a actuar en contra de las iniciativas radicales por su misma inercia en cuanto el peor momento de la crisis es superado y con ello se hace posible sopesar de nuevo “la línea de menor resistencia”, sostiene Meszáros .,

Identificar los intereses del trabajo con los del capital –confundirlos-, bregar los asalariados por la recuperación indiscriminada de la economía sólo otorga un respiro al sistema. “Ningún logro económico inmediato puede ofrecer una salida…puesto que tales logros económicos limitados –hechos dentro de los confines de las viejas premisas- actúan en la dirección contraria al mitigar los síntomas de la crisis más apremiante y, como resultado, reforzar el viejo mecanismo reproductivo sacudido por la crisis”, Meszáros .

En tiempos de crisis acentuada el sistema se muestra debilitado, crisis de dominación. Para recuperar el control el capital reacciona con ferocidad , hace trizas toda tolerancia, o procura cooptar al trabajo; la propuesta emancipadora únicamente puede superar a su antagonista aprovechando el cuadro de decadencia del oponente transfiriendo poderes a la sociedad y postulando la restructuración de las instituciones. “Tal transferencia del poder político, junto con su implantación en la estructura socio-política misma, resulta factible tan sólo en tiempos de grandes crisis estructurales: es decir, cuando las premisas tradicionales del metabolismo social/económico dominante no solamente pueden sino que además deben ser cuestionadas”, sostiene Meszáros .

Entre Hugo Chávez e István Meszáros hubo una gran comunión de pensamiento, se puede afirmar que antes de conocerse personalmente. Meszáros llevó párrafos del ideario de Chávez en su obra “Más allá del Capital”, cuando conocía al líder venezolano sólo por sus escritos . A partir del encuentro cara a cara sostuvieron diálogos de varias hora de duración.

La participación es una de las ideas fuerza en Hugo Chávez – El Comandante Eterno – La idea de protagonismo popular ya se encuentra planteada en “El Libro Azul”, escrito en 1991 adoptado por el MBR-200 como un documento que resume la filosofía que le orientara, Chávez cuestiona la partici­pación tal y como es concebida y practicada por las “democracias formales” y sus instrumentos, los “partidos políticos populistas”, que la reducen a un fin en sí mismo, “con límites tan estrechos y rígidos que impiden a la sociedad civil intervenir en la toma de decisiones”. Al contrario, la “democracia popular bolivariana” se propone “llevar los límites de la acción hasta el nivel de protago­nización en la toma de decisiones”.

Pero ¿cómo lograrlo? ¿Cómo superar los límites de la de­mocracia burguesa y alcanzar el protagonismo popular? “Para ello, el sistema político debe instrumentar los canales necesa­rios, tanto a nivel local, como regional y nacional, por los cuales corra el poder popular protagónico. En tal sentido, las comunidades, barrios, pueblos y ciudades deben contar con los mecanismos y el poder para regirse por un sistema de autogo­bierno que les permita decidir acerca de sus asuntos internos por sí mismos”, afirmaba El Comandante.

“Yo le hablo al pueblo de política, con honestidad, con argumentos concretos y precisos. Y lo respeto”, supo decir el Comandante En otra parte, refiriéndose a una huelga general que tiene lugar en Guasdualito, Apure, en febrero de 1995, y que deja honda impresión en Chávez, expresa: “Son procesos en los que el pueblo deja de ser objeto para pasar a ser sujeto. Y eso reivindica la historia real que nos han ocultado. A pesar de su empeño por tapar ese hecho, esos eventos forman parte de una resurrección, de un pueblo que vuelve a tener fe en sí mismo y en la fuerza transfor­madora que guarda en su sen . Pero nosotros lo que hace­mos es creer en la fuerza del pueblo, creer en el hombre rebelde de Albert Camus, esa solidaridad que lleva a la gente a la unidad Creo que esos hechos estarán a la orden del día en los años que vienen. Y creo que hay ese cambio del pueblo objeto, al pue­blo sujeto de su propia historia, transformándose a sí mismo, por descubrimiento de su fuerza potencial”.

. En julio de 1995, afirma: “Existe un vacío inmenso de liderazgo, en el sector obrero, campesino, en los ba­rrios, en el colectivo, pero creo que dado ese vacío, y dada esa situación histórica, debemos comprometernos en transformar la ciencia colectiva en acción”. Desde entonces, el movimiento bo­livariano trabajará en la transformación de la potencia popular en poder: “Poder real, concreto, que pueda moverse, que pueda derribar lo que ya existe, como un contrapoder. Un poder contra otro poder. Pero ese poder que se está transformando en contra del poder establecido, el poder constituido, tiene que ser muy grande. Si ese poder no lo movilizamos, no lo aceleramos, no lo ensamblamos, no le damos sentido estratégico, no será posible derribar el poder constituido. Allí está el poder del pueblo. Son cientos de miles de personas, pero eso hay que acelerarlo. Ese es un poder que está ahí suelto, disperso”.

Mirando el panorama sociopolítico argentino manifestar deseos da cambios profundos se puede escuchar como una ingenuidad. Manifestaciones cotidianas de una derecha feroz, cipaya, los dirigentes de la Confederación General del Trabajo acordando con la patronal la disminución de los salarios, jubilaciones y pensiones incrementados con gotero , sectores sociales –que por extracción de clase pertenecen al campo popular- salen a la calle a defender a monopolistas fraudulentos, repitiendo fantasías de ignoto origen.

Levantando la vista acudimos al recuerdo de Agustín Tosco. El líder sindical y político – de política emancipadora- solía colocar su mano de canto sobre una mesa. Levantaba la mano un centímetro y producía un pequeño deslizamiento, volvía a asentar la mano y otro pequeño deslizamiento …y así sucesivamente, al final el deslizamiento era mucho más grande. Agustín decía: “Así es la lucha de clases, pequeños pasos, parece que has caído en una inercia, pero un día los pasos se convierten en un gran salto, una explosión.” Cuando el salto se produce sólo lo pueden aprovechar los que están preparados, los que han acumulado fuerza. Luchar por algo más que el salario.

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