“Gordo Mortero”, el camino de un trabajador que fue demonizado

Después de un larguísimo peregrinar, quién fuera apresado en Uruguay, se encuentra alojado en la Alcaldía de la Policía Federal cercana al autódromo de Buenos Aires. Conclusión dialogó con Mario Villarreal, abogado de Sebastián Romero.

Finalmente la extradición de Sebastián Romero, trabajador y militante del PSTU, terminó por concretarse el pasado jueves a las 18.30 hs. Quién fuera apodado como el <gordo mortero>, continuará con el camino legal en su país y en cercanía de compañeras, compañeros y afectos más cercanos.

El calvario que viene atravesando Romero, tiene decididamente su anclaje en la deleznable criminalización de la protesta y el avance incesante de discursos y políticas represivas. El ensalzamiento del ficticio enemigo interno y del latente peligro terrorista, agiganta una posverdad que empodera nuevamente a viejos fantasmas ligados con lo más oscuro de nuestra historia.

Lo concreto es que si el poder judicial, para graficarlo como corresponde, ya que la justicia suele caminar por la vereda de enfrente, aún adeuda el esclarecimiento de lo sucedido con Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. Es por ello que no extraña en absoluto el ensañamiento para con un trabajador que cometió el <grave delito> de ponerle el cuerpo al rechazo de una reforma que ultrajaba una vez más, los flacos bolsillos de los jubilados.

Una rama oficiando de <mortero> y pirotecnia de venta legal, sirvieron como chivo expiatorio para generar una cacería despiadada que encontraría terreno fértil en los putrefactos medios hegemónicos de comunicación. La <peligrosidad> de la RAM mapuche, sus poderosas armas y el financiamiento británico, aún resonaban en los impávidos oídos de aquellos que consumen lo que viene masticado por el poder, ya que esto les evita el movilizador trabajo de tener que razonar y verse interpelados profundamente en su individualismo.

Es por ello que no extraña que Sebastián Romero, bautizado tristemente como el <gordo mortero>, fuera resignificado como una amenaza para los días de los republicanos “amigos” de la democracia. La doctrina Bullrich, esa que endulzó la subjetividad fascista de muchos argentinos, volvería a consolidar un nuevo avance apoyada en el dictamen de un juez que carga sobre su espalda, el pedido de nada más y nada menos, que de cinco juicios políticos.

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Sebastián Romero hoy es un preso político, como lo fue Daniel Ruiz durante trece meses por la misma causa, y eso es inadmisible en un Estado que se dice democrático. Por ello, con la intención de seguir aportando claridad en la causa, Conclusión dialogó con Mario Villarreal, abogado del trabajador que fue extraditado desde Uruguay, y ya se encuentra en nuestro país. “Sebastián llegó en el día de ayer a Buenos Aires y se encuentra alojado en la Alcaldía de la Policía Federal, esta mañana participó de la audiencia indagatoria y el próximo lunes estaremos solicitando la excarcelación. Quién tiene la causa de Sebastián es el juez Rodolfo Canicoba Corral, quién acumula cinco pedidos de juicio político por enriquecimiento ilícito, aumento patrimonial sin fundamento, haber recibido un sobresueldo de la Side, haber viajado en aviones privados de empresarios que tienen causas judiciales, en fin, ese el juez que tiene la causa”, indicó el letrado.

Un panorama sumamente complejo, si tomamos como referencia el derrotero del magistrado que debe decidir sobre el destino de Sebastián Romero. “Estos son elementos que para nosotros son muy importantes, ya que si el juez que tiene que decidir sobre la situación de Sebastián es una persona que carga con estos antecedentes, es muy pero muy preocupante. Entonces, cuando nosotros decimos que hay dos varas, una para los trabajadores, los luchadores y para los pobres, y otra para los empresarios, los ricos e incluso para los mismos jueces”.

El pedido de excarcelación sigue siendo el horizonte, tomando como referencia que el delito que pesa sobre Romero es excarcelable. “Ya nos anticiparon que cuando Sebastián llegara a Argentina nos van a negar la excarcelación, algo que va a quedar en manos de la Cámara de Apelaciones donde se encuentra el juez Martín Irurzun, quién tiene su propia teoría, la de <primero te meto preso y después te explico por qué>. Es decir, te dicto la prisión preventiva y después de meses o años, viendo como se manifiesta el termómetro social, se verá qué decisión tomoEl Consejo de la Magistratura va a terminar desestimando las denuncias contra Canicoba Corral en un claro acuerdo político, es decir, que las dos instancias que nos quedan por delante, son muy cuestionables. Solo nos queda visibilizar el camino de Sebastián y hacerlo masivo, ya que no es otra cosa que un trabajador que fue a luchar en defensa de los jubilados, y quitar esa imagen de demonio que instalaron los medios afines al macrismo y en especial Patricia Bullrich, Sebastián lejos está de ser un terrorista”, indicó Villarreal.

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La necesidad de concentrar las fuerzas generando un amplio repudio a la persecución política de la que viene siendo víctima Sebastián Romero, se afianza como vital argumento para exigir su libertad. “Confiamos en que distintas organizaciones, partidos políticos y el pueblo en su conjunto, brinden su apoyo enviando petitorios, y si bien las manifestaciones hoy están condicionadas por el marco pandémico, las adhesiones y solidaridad internacional que van llegando, serán una pieza fundamental para revertir una causa que representa una clara persecución política”.

Luego de aquel inolvidable 18 de diciembre de 2017 donde se concretaría un nuevo robo a uno de los sectores más vulnerables a través de una nueva reforma antipopular, la justificación de la cruenta represión acaecida, germinaría desde los masivos medios de comunicación. Esto, sin lugar a dudas, empujaría a consolidar la idea de que Romero representaba un verdadero peligro para la sociedad.

Sobre la carátula por la cual se lo imputa, y la decisión tomada por Sebastián Romero de ocultarse, Mario Villarreal fue tajante: “La carátula es intimidación pública, atentado y resistencia a la autoridad, esos son los tres elementos, pero qué pasa, se llama a concurso ideal, entonces la causa mayor absorbe a las anteriores. Esta tiene una pena prevista de dos años de mínima y seis de máxima, lo cual por no tener antecedentes penales, técnicamente debería estar en libertad. Es preciso aclarar que antes que comience con la persecución y se ofrezca una recompensa obscena allá por el 2018, el 20 de diciembre de 2017 yo solicito el pedido de eximición de prisión. Hoy pueden argumentar que le niegan la excarcelación porque se fugó de la justicia, pero la pregunta es, si el delito es excarcelable ¿Por qué el 20 de diciembre de 2017 no le otorgaron la eximición de prisión? El hasta ese momento no se había fugado de la justicia, no tenía ningún agravante, pero ante esa negativa y la demonización de su figura por los distintos medios de comunicación, representaba una certeza de que Sebastián iba a pasar meses o años preso”.

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Un extenso derrotero que incluyó la decisión de ocultarse para evitar que la arbitrariedad se torne más encarnizada. “En lo particular comienzo a representar legalmente a Sebastián el 19 de diciembre, al día siguiente solicito la excarcelación que se me niega, no solo me la negó el juez en primera instancia, sino que también lo hicieron las Cámaras de Apelaciones y de Casación. Con todo lo antes mencionado, y con la descomunal persecución y estigmatización mediática y política, si Sebastián Romero se entregaba, la iba a pasar muy pero muy mal entre rejas. Por ese motivo y una concreta desconfianza en la justicia, decidió no presentarse y aguardar a que el signo político del gobierno cambie. Si bien los jueces son los mismos y no tenemos confianza en el gobierno actual, entendemos que por el gran apoyo existente y el creciente repudio al gobierno pasado, Sebastián podría recuperar su libertad”.

El pedido de libertad para Sebastián Romero crece día tras día desde distintos puntos cardinales del globo terráqueo. Si bien su repatriación ya se consumó, es imposible dejar de lado un dato por demás de movilizador, mientras estuvo detenido en el país hermano, permaneció encerrado en el centro de detención a cargo de Interpol que lleva como nombre <Libertad>, sitio que además albergó a los presos políticos de la última y cruel dictadura uruguaya, vaya paradoja.

Fuente: https://www.conclusion.com.ar/politica/gordo-mortero-el-camino-de-un-trabajador-que-fue-demonizado/06/2020/

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