La amenaza de lo inmóvil en el confín del mundo

“La historia oficial es la

obra maestra de la oligarquía”

José Hernández Arregui, “Nueva narrativa nacional”

            Ahora que prácticamente cesó el vértigo iconoclasta luego del asesinato de George Floyd, conviene reflexionar sobre lo ocurrido. En principio podemos señalar que toda historia comienza empezada, siempre. El 16 de mayo de 1871 la Comuna de París resolvió derribar la Columna Vendôme erigida en 1810 en honor a Bonaparte en cuya cima se encontraba un orgulloso Napoleón. El decreto de los comuneros la consideraba “un monumento de barbarie, un símbolo de fuerza bruta y de falsa gloria, una afirmación del militarismo, una negación del derecho internacional, un insulto permanente de los vencedores a los vencidos”. Como sabemos, poco después la elite recuperó el poder fusilando miles de comuneros y Napoleón regreso a lo alto de la columna. Por supuesto podríamos ir más atrás en el tiempo con un listado de monumentos derribados pero sería un ejercicio de historia enorme que excede el propósito y espacio de este artículo que tiene como eje una estatua en el confín del mundo próxima al Estrecho de Magallanes.

            El crimen de Floyd a manos de las fuerzas del Estado evidenció que la falta de aire era general y de pronto el espanto ante la rodilla del policía de Minneapolis que aplastó su garganta se trasladó a mármoles y bronces que sofocaban y oprimían la vida cotidiana de la gente. Estados Unidos, Inglaterra y Bélgica fueron sorprendidas por un vendaval que arrasó con más de medio centenar de estatuas y representaciones de un poder asfixiante. La necesidad de respirar liberación se expandió por el mundo. Y así se derribaron monumentos confederados comenzando por Robert Lee y otros “héroes” en Birmingham, Alabama, Louisville, Kentucky y Jacksonville, cayeron estatuas de Cristóbal Colón en Boston, Nueva York y Virginia. El 4 de julio pasado cuando derribaron al almirante en Baltimore el alcalde explicó que lo sucedido “forman parte de una nueva narrativa nacional”. Es cierto, y esa narración le bajó el pulgar incluso a símbolos como Thomas Jefferson en Portland e incluso los lakotas iniciaron una campaña para retirar la estatua del general George Custer del “celebre” 7° Regimiento. Además no olvidemos lo ocurrido en Chile a fines del año pasado con la estatuaria de conquistadores que seguían “insultado” a los vencidos y donde la pandemia salvo al gobierno de Piñera…

Movilidad embalsamada

            ¿Cómo se origina la asfixia que produce lo inmóvil? No siempre se percibe lo que uno mira debido al quietismo de la estatuaria cuya aparente pasividad e inacción succiona y embalsama la movilidad de la historia. La significación de esos monumentos que nos rodean se absorbe sin razonar, se naturaliza sin cuestionar que lo que representa. De lo contrario no se explica cómo estuvieron hasta hace unas semanas homenajes a esclavistas como Edward Colston en Bristol o Cecil Rhodes en Sudáfrica o un militar represor como Philippe Leclerc en Camerún. Sin embargo en los vaivenes de la historia de pronto sucede que la percepción de la gente advierte lo que siempre tuvo enfrente a sus ojos durante años y generaciones. No en vano un refrán advierte “mira ira y tu veras”. Eso no acontece por arte de magia ni por un milagro divino, sucede por la gota de sangre que derrama el vaso del dolor evidenciando la distancia social entre los personajes del pedestal y “la gente de a pie”. Y así, aquellos próceres y héroes en lo alto de los pedestales son derrocados porque se advierte que se trata de hitos modélicos, paradigmas del status quo que muestran y adoctrinan desde su altura ejerciendo sin pausa la dialéctica de amos y esclavos tal como planteo en “Pedestales y Portuarios” cuya hipótesis es simple: nada es más peligroso que una estatua en su aparente inmovilidad. La estatua está allí arriba y nosotros abajo, siempre abajo y no cesa de comunicar con la violencia desde su silencio. Su aparente inocencia enmascara el peligro que representa. Ya que ese mármol, ese bronce derraman significación, no dejan de decir, derrochan sentido, nos domestican con su deber ser. No olvidemos que la historia oficial es la obra maestra de las elites que ejercen el poder a través del tiempo.

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¿Y por casa cómo andamos?

            En Argentina, hace ya un par de décadas Osvaldo Bayer inició una campaña para desmonumentar al general Julio Roca el mayor “prócer” de la elite. Bayer comenzó la tarea en soledad y luego nos fuimos sumando más personas. En forma democrática el general Roca fue reemplazado en Azul, Bolívar, Chajarí, Chivilcoy, Concordia, El Huecu (Neuquén), Gral. Pinto, Ingeniero Huergo (Río Negro), Moreno, Morón, Pergamino, Puerto Deseado, Río Gallegos, Rojas, Rauch, Santa Rosa, Sierra Grande, Tierra del Fuego (Lago Roca por «Lago Acigami» en lengua yamana), Tres Arroyos, Tucumán, Vedia y Villa Nueva. Incluso en La Base Esperanza de la Antártida La Escuela Antártica nº 38 Julio Argentino Roca se reemplazó por “Presidente Raúl Alfonsín”. Además en una veintena de localidades fueron presentados proyectos al respecto que se encuentran cajoneados o pendientes de aprobación.

            ¿Por qué desmonumentar al general? No solo exterminó indígenas de pampa-patagonia repartiendo niños y niñas como esclavos para todo servicio reintroduciendo la esclavitud y también 41.000.000 millones de hectáreas a las familias de la más rancia oligarquía. Incluso, promulgó las máximas leyes represivas del movimiento obrero como fue la 4144 conocida como Ley de Residencia que pese a su nombre, buscaba expulsar a los inmigrantes que solicitaban ocho horas de trabajo, descanso dominical pago y otras conquistas sociales que luego se lograrían con luchas gremiales y estuvo en vigencia hasta 1958. Como vemos este “prócer” de la elite fue un empleado completo exterminando originarios y persiguiendo obreros, por ese motivo fue el general más joven de la historia y luego presidente con tan solo 37 años…  Como el poder premia al poder no resulta extraño que Roca tenga inmortalizado su nombre en ciudades, calles, escuelas y todo lo que se nos ocurra en un número superior a los revolucionarios Belgrano y San Martin que lucharon por la Independencia. Obviamente también posee estatuas, de hecho, en la ciudad de Buenos Aires a metros de la Plaza de Mayo se encuentra un monumento ecuestre del general que es el de mayor tamaño de toda la Argentina. Fue construido en 1941 durante el periodo del “Fraude Patriótico” (elecciones fraguadas) en momento que su hijo Julito Roca era vicepresidente del país, obviamente el homenaje del hijo a su padre se realizó con dineros públicos y una licitación amañada… Otras estatuas están en Tucumán, Bariloche, Choele Choel y Río Gallegos en el extremo austral.

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Finis Terrae

            En la ciudad de Río Gallegos, cercana al Estrecho de Magallanes la estatua del general fue costeado por Alejandro Menéndez Behety heredero de quien fuera el verdadero dueño o rey de toda la Patagonia que supo exterminar indígenas del modo más cruel y tratar a sus trabajadores como siervos de la gleba. Un detalle que no es menor y que habla con elocuencia tanto del homenajeador como de su homenajeado… La obra del escultor Luis Brunnix se inauguró el 14 de febrero de 1941. Tiempo después, en 2010, en Rio Gallegos se aprobó mediante una ordenanza el reemplazo del nombre de su principal avenida llamada Julio Roca por Néstor Kirchner. En aquel momento, hubo algunos amagues de trasladar la estatua del general pero no se llevó a acabo y Roca permanece en la avenida Kirchner, en el centro de la ciudad.

            En la actualidad existe una cantidad de vecinos que crearon una agrupación llamada Desmonumentar a Roca. En ese contexto fui convocado por algunos medios locales y también por dicha asociación vecinal para explicar antecedentes que la historiografía oficial ocultó del accionar del general y sobre lo que significa homenajear en un espacio público a quien no merece semejante pedestal sino un prontuario.

            En ese contexto, José Amador Hidalgo quien fuera concejal por el FPV (2007/2011) en la ciudad de Río Gallegos tuvo la gentileza de facilitarme un documento que reproducimos en exclusiva en Resumen Latinoamericano que ordena el traslado de la estatua enfatizando su exclusión del “espacio público”, una acción que tal vez por los intereses que representa la figura de Roca no se llevó a cabo. Se trata de la Ordenanza 6790 Sancionada por el Honorable Concejo Deliberante local en la sesión del 15 de noviembre de 2012 y promulgada por la Intendencia como Ordenanza 7775 el 07/12/2012: “Art. 1° ordenar al Departamento Ejecutivo Municipal que en el plazo de 120 días de promulgada la presente se cambie el actual sitio de emplazamiento del momento en homenaje al presidente Julo Argentino Roca. Art 2° Autorizar al Departamento Ejecutivo a ceder dicho monumento a las instituciones públicas que si la requieran, bajo la condición de no volverlo a emplazar en el espacio público”. Los otros dos artículos son de forma.

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            Esta ordenanza que fue ignorada durante casi una década cayó en un “conveniente olvido” y por eso la desempolvamos para que los ciudadanos de Gallegos se enteren y tomen cartas en el asunto. Osvaldo Bayer a quien mencione más arriba, aseguraba que “a la larga la ética triunfa” esperemos que este sea el caso y que se cumpla con una ordenanza que fue votada en forma democrática y que la hermosa ciudad de Rio Gallegos en momentos que están por cumplirse el centenario de las huelgas patagónicas que dejaron cientos de peones fusilados por reclamar derechos elementales, haga honor a aquellos mártires que luchaban por un mundo de justicia y fraternidad. Es lento, pero viene…

Fuente: Resumen Latinoamericano

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