El sacrificio del “machi” mapuche que no come hace tres meses, en protesta contra Chile

Celestino Córdova, líder de una comunidad mapuche en Chile, fue condenado en 2014 a 18 años de prisión, acusado del delito de incendio con resultado de muerte. Actualmente lleva tres meses en huelga de hambre, exigiendo poder cumplir su pena junto a su comunidad.

Muchos textos chilenos o artículos de Internet reducen la labor del machi a un “médico mapuche”, o un curandero. Pero este cargo implica mucho más. Es un don que solo ostentan algunos mapuche que les otorga poderes curativos, revelaciones sobrenaturales, sueños premonitorios y la entereza necesaria para liderar espiritualmente a una comunidad.

Los machi tienen la obligación de organizar ceremonias espirituales cada cierto tiempo, como el machitun o el nguillatun. También deben visitar periódicamente el rehue, un altar que se utiliza para mantener el equilibrio y el contacto entre los espíritus y su pueblo.

Córdova considera que la condena judicial chilena que lo mantiene recluido, sin poder realizar estos rituales ni guiar a su comunidad, viola el Convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) sobre pueblos indígenas y tribales firmado por Chile.

Este miércoles 29 de julio, el machi cumplió 87 días en huelga de hambre pidiendo en particular que se le permita terminar el resto de su condena en su comunidad, tanto a él como a otros 40 presos mapuche en distintas cárceles del país. Pero también es un llamado de atención al Estado chileno, como parte de la reivindicación territorial histórica del pueblo mapuche en contra del país.

Riesgo de muerte

Cristina Romo es la vocera del machi, y en conversación con Sputnik explicó que Córdova fue trasladado de la cárcel de Temuco (sur) al hospital de la región hace algunas semanas debido a su precaria condición de salud por la huelga. “Su situación es bastante crítica, cada día que pasa es una lucha por la vida”.

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“Sus latidos del corazón son cada vez más lentos (bradicardia), está con problemas estomacales, con hipotensión y además, presenta convulsiones, algo que no habíamos visto en la huelga anterior, lo que implica un posible compromiso neurológico”, dijo Romo. Córdova ya había ejercido una huelga de hambre en 2018 que duró más de 100 días, por la misma causa.

A la lucha de Córdova se unieron otros 27 presos mapuche en las cárceles de Temuco, Angol (sur) y Lebu (sur), quienes también comenzaron una huelga de hambre. Pero el caso del machi es el más complicado, debido a las secuelas que le dejó la primera manifestación en 2018.

“Él está plenamente consciente de la situación y está dispuesto a dar su vida para que se avance en este sentido”, cerró.

Estigmas y discriminación

Córdova fue condenado por el crimen del matrimonio de los empresarios Werner Luchsinger y Vivian Mackay, quienes fallecieron en enero de 2013 luego de que desconocidos quemaran su casa con ellos adentro. Él fue encontrado en las cercanías del lugar, con una herida de bala.

Los tribunales ratificaron su participación como autor intelectual en los hechos, aunque su defensa siempre defendió su inocencia. Para la comunidad mapuche, la condena de Córdova dejó en evidencia una abierta postura discriminatoria de la justicia en contra de las personas de origen indígena.

Algunas comunidades han encontrado aliados políticos en los sectores del ala izquierdista de la oposición chilena. De hecho, la diputada del Partido Comunes (izquierda), Claudia Mix, visitó a Córdova el pasado fin de semana en el hospital de La Araucanía, uniéndose a su causa.

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“En Chile todavía se estigmatiza y discrimina al pueblo mapuche. El Gobierno se está negando a acatar un convenio internacional que resguarda a los pueblos originarios, siendo esta la muestra más evidente del racismo que enfrentan los indígenas en el país”, dijo Mix, en conversación con Sputnik.

Asimismo, aclaró que “Córdova y los demás comuneros presos en huelga de hambre no están pidiendo un trato privilegiado, ni tampoco creen estar por sobre la ley. Ellos exigen que el Gobierno de Chile respete el Convenio 169 de la OIT, que se respete la cultura mapuche y que puedan cumplir sus condenas en sus comunidades”.

Durante su mandato, el presidente Sebastián Piñera ha abordado la causa mapuche de reivindicación de tierras y los ataques incendiarios en La Araucanía desde dos frentes. Uno, desde el ministerio del Interior, movilizando tropas policiales de manera masiva al sur del país, y otro, desde Desarrollo Social, gestionando diálogos con algunos líderes indígenas.

Sin embargo, esta semana Piñera realizó un profundo cambio de gabinete en que desvinculó a seis ministros, entre ellos, al de Interior y al de Desarrollo Social.

Si bien, Karla Rubilar, la nueva ministra a cargo de Desarrollo Social, pertenece al sector dialogante y moderado de la derecha, el nuevo ministro del Interior, Víctor Pérez, integra el ala más dura del oficialismo, cercano incluso a la figura del fallecido dictador Augusto Pinochet (1973-1990). Estos dos nombres marcarán la hoja de ruta del Gobierno en este tema.

Fuente: https://www.elextremosur.com/nota/25652-el-sacrificio-del-machi-mapuche-que-no-come-hace-tres-meses-en-protesta-contra-chile/

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