Los Derechos Humanos desde una perspectiva anticapitalista

  • Introducción

En el presente texto busco clarificar qué son los derechos humanos, explicando su plexo normativo y los contextos históricos en que fueron pensados, para imbuirlos de una mirada anticapitalista que nos permita usarlos como parte de un  proyecto de emancipación.

Sus características disciplinares dentro del marco del derecho, hacen a su raíz conceptual liberal, pero sin embargo pueden ser  pensados y esgrimidos, desde otras formas ideológicas que los funden con perspectivas anti-sistema.

Para ello vamos a recapitular sobre los contextos históricos, resaltando nuestro clara discrepancia con las miradas que rastrean a los derechos humanos desde la revolución francesa o incluso antes, pero con mayor énfasis con aquelles que sostienen una mirada donde hacen foco en las generaciones de derechos, los intentos de rastrear una génesis conceptual de los derechos humanos, en demandas de derechos civiles, en la lucha de la clase trabajadora en cuanto estas batallas sólo se vislumbran como conquistas reformistas, en la revolución francesa u otras,  entiendo que sólo sirve a los fines de historiar generaciones de derechos, alimentando la raíz social-liberal de los derechos humanos.   

Razono por ello que la integralidad e interconexión de los derechos humanos, rompen con la idea de generaciones (1ra generación derechos civiles y políticos, 2da generación derechos económicos sociales y culturales, 3ra generación a un medio ambiente sano etc), además de servir como fuente de radicalidad democrática subversiva. Así mismo haciendo hincapié en los contextos históricos en que se dieron los debates para la realización del cuerpo doctrinal de los derechos humanos, nos permite asimilar su evolución, actual fisionomía y potencialidades.

Es por ello que el análisis que hacemos desde una mirada anticapitalista hace foco en los debates y contextos puntuales en las que se dieron la elaboración fáctica del cuerpo de derechos, que forma el derecho internacional de los derechos humanos.

Para una mejor comprensión pasaremos a explicar  brevemente el contexto en el que surgen lo que de ahora en más denominare “doctrina de los derechos humanos desde una perspectiva anticapitalista”.

  • Breve reseña histórica

En 1947 la Comisión de Derechos Humanos tomo la iniciativa de proponer que además de una declaración se elaborase un tratado multilateral obligatorio en derechos humanos. Se debatió largamente sobre la importancia de que se decidiera la inclusión de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) en la futura convención, sin embargo prontamente desde algunos estratos de la comunidad internacional se sostuvo que los Derechos Civiles y Políticos tienen aplicación inmediata, mientras que los Derechos Económicos, Sociales y Culturales deberían instaurarse gradualmente.

Estas argumentaciones esconden la confrontación entre los dos modelos políticos y económicos que se enfrentaban durante la llamada guerra fría. Mientras los Estados Capitalistas estaban dispuestos a asumir el cumplimiento de los Derechos Civiles y Políticos pero entender a los Económicos Sociales y Culturales como progresivos y no exigibles porque ellos alterarían las leyes del mercado, los Estados Socialistas expresaban su disposición a cumplir con los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, pero no consolidar los civiles y políticos por entenderlos así expresados como propios de las ideas hegemónicas del sistema capitalista y sus formas de Gobierno.

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Tomando en cuenta que los argumentos esgrimidos por los bandos en pugna estaban profundamente influenciados por el contenido ideológico y el periodo histórico del conflicto, el derrumbe del eje socialista y sus consecuencias propugnaron el desarrollo del actual derecho internacional y sus características.

Es por ello afirmamos que el sostenimiento por parte de algunos expertos en el derecho internacional de la gradualidad o progresividad de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, encierra una apreciación de corte ideológico, consustanciado con las ideas primigenias del derrame capitalista. A este respecto vale resaltar que la progresividad, en sí un aspecto conservador de la doctrina de los derechos humanos, sólo puede ser utilizada desde una mirada anticapitalista de la mano del principio de no regresividad, que es sencillamente cuando el Estado te reconoce un derecho, no puede ir para atrás y sacártelo, es decir el concepto de progresividad sólo nos es útil, haciéndolo trabajar en simbiosis con la no regresividad.

En los hechos, el 5 de febrero de 1952, la Asamblea General opto finalmente por que se redactaran dos pactos abarcando, uno los derechos civiles y políticos y el otro los derechos económicos, sociales y culturales.  Asimismo se anuncio la adopción de ambos Pactos el mismo día y por la misma resolución (2200 A XXI), como si se tratara de confirmar el vínculo que les debía unir para siempre. Y para reforzar aun mas este vinculo casi natural, los preámbulos y los artículos 1, 2, 3 y 5 de ambos Pactos son prácticamente idénticos, asentando en estos considerandos, la viabilidad de los Derechos Económicos, Sociales Culturales y su intrínseca identificación, y por consiguiente misma natura, con los civiles y políticos.

Para sumar un poco más a la necesaria comprensión sobre esto, desde un análisis de la forma escrita de ambos pactos,  podemos apreciar como el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, exige a los Estados el cumplimiento mientras que el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales usa formulas como “en la medida de los recursos disponibles”. Sin embargo la interdependencia e integralidad de los derechos humanos, sumado al contexto histórico que precede, nos indica la exigibilidad real de todos los derechos humanos. 

  • Interdependencia e integralidad en los derechos humanos.

Tal vez la forma sencilla de explicar la interdependencia e integralidad de los derechos humanos y su funcionalidad disruptiva con el modelo civilizatorio capitalista sea a través de claros ejemplos, por ello vamos a explicar el derecho a la vivienda adecuada, que no es el mero techo sobre la cabeza, sino que además integra otros derechos como el acceso al agua, la cercanía con centros educativos y de salud, el acceso al hábitat y el acceso a zonas urbanas entre otros derechos.

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Consagran este derecho la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención sobre los Derechos de Niños, Niñas  y Adolescentes entre muchos otros Pactos, Tratados y Convenciones. Ahora bien, a qué nos referimos con vivienda adecuada; debe ser más que cuatro (4) paredes y un techo, para que una vivienda sea adecuada debe reunir según el derecho internacional de los derechos humanos, como mínimo los siguientes criterios

-Seguridad en la tenencia

– La disponibilidad de servicios materiales instalaciones e infraestructura

– Accesibilidad de costo

-Habitabilidad

– Ubicación, la vivienda no es adecuada sino ofrece acceso a oportunidades de empleo, servicios de salud, escuelas y un gran etcétera.

-Adecuación cultural, respeto a la identidad cultural, formas de construcción como así adecuación al clima entre otras cosas.

Además si hablamos del derecho a la vivienda adecuada debemos abordar también la protección contra los desalojos forzados, relacionado éste como está, con la tenencia segura. Define así el Comité de las Naciones Unidas sobre el Pacto             Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales los desalojos forzados “El hecho de hacer salir a personas, familias y/o comunidades de los hogares y/o tierras que ocupan, en forma permanente o provisional, sin ofrecerles medios apropiados de protección legal o de otra índole ni permitirles su acceso a ellos” 

Lo sorprendente  y el motivo por el cual traigo a colación los desalojos forzados es que en la observancia número 7 del Comité del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales dice que Prima Facie , es decir antes que nada, los desalojos forzados están prohibidos por el Pacto; pacto que forma parte de la Constitución Nacional  Argentina para mayor abundancia.

La integralidad e interconexión así esbozada es la que nos permite teorizar que la plena vigencia de los derechos humanos es en sí, un programa de radicalidad democrática que rompe con los cimientos del modelo civilizatorio capitalista.

  • Critica doctrinal ontológica

 A este respecto hay que hacer clara referencia a la triada de la ignominia que lacera la condición humana: como lo son el patriarcado, el liberalismo y el capitalismo, que encuentran en el Estado su forma precisa para imbricarse en el tejido social. Ello porque los derechos humanos son una herramienta muy precisa para combatir está triada, ya que es desde el cuerpo de derechos humanos que se “regula” el comportamiento Estatal. Es decir el Estado se ve obligado a promover, respetar y fomentar los derechos humanos, porque es el Estado el que viola y debe proteger los derechos humanos. Ello no debe obrar para sostener una mirada Estatista de los derechos, ni pensar que el Estado de derecho liberal es una herramienta estratégica y genuina de lucha, cuando pertenece claramente al sistema mundo burgués. Se trata más bien que el articulado legal de los derechos humanos socava está triada de la ignominia, al presentar de frente no sólo un marco conceptual de derechos exigibles, sino que al contextualizar qué son y cómo estos violan los derechos humanos, diagnostica su necesaria abolición.

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Al abordar el cuerpo doctrinal de los derechos humanos no podemos dejar de hacer referencia a su pretendida universalidad, ya que la misma se desarrolla desde una mirada europeísta, liberal y de un humanismo filantrópico, que rastrea su génesis entre otros fuentes en el derecho canónico y el positivismo, como así se afirma dentro del desarrollo particular del derecho como disciplina, es decir se construye como sentido ideológico del derecho, al pretender convertirse en discurso jurídico, pero la eficacia de los derechos humanos reside en su efecto en la conciencia de les oprimides y en la posible vigencia contestaría en la medida que exige derechos que el Estado capitalista no quiere ni puede conceder,  de modo que la utilización de los derechos humanos para exigir derechos que el Estado no puede dar se convierte en un contradiscurso  o lucha contrahegemónica cuya finalidad es subversiva; para ello como contrapartida doctrinal a la universalidad esgrimimos la “multiculturalidad” que la propia concepción y las formas escritas abiertas del articulado legal de los derechos humanos, nos permiten argumentar.

En este sentido hay que ir hacia un aspecto de registro filosófico pero que cursa de invaluable consideración para atacar los aspectos subjetivos de la construcción liberal de los derechos humanos y  que hace a su definición. Por años se ha utilizado el término inherente a la persona humana, para hablar de los derechos humanos, después de un  largo peregrinar y con la consolidación a través de la Carta africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos hemos empezado a utilizar el término atributos, ello con el fin de atacar de raíz la concepción liberal de los mismos, ya que podemos apreciar que algo “inherente” al ser humano cuando se habla de derechos, es cuestionable por su intento de pretendida universalidad, atributos se condice mejor con una conceptualización de derechos para la emancipación por lo que a continuación sigue;  inherente es el existir en algo, mientras que atributo es algo que se afirma o niega del sujeto.

 Está diferenciación es la que nos permite cuestionar la génesis de la estructura liberal-positivista que surge de la afirmación de inherente, como así transformar lo que desde el derecho liberal se pretende inmanente al Estado, como lo es el “Estado de derecho”, que siempre así expuesto es el Estado de derecho liberal, por consiguiente herramienta de la opresión de clase. Nuestro Estado de derecho, con la doctrina de los derechos humanos desde una perspectiva anticapitalista, es radicalidad democrática en resistencia y por consiguiente es un intento de construir el poder dual.     

Para concluir la potencia así presentada de los derechos humanos, que podríamos ejercer en el sentido de una tesis, tiene en la comprensión doctrinal anticapitalista su revolucionaria tesitura.

Para todos, todo

Damián Ravenna

Presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires (APDH ZONA NORTE)

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