Pepa pig (1)

Sobre el Convenio con china para la exportación de chanchos.

“El gigante asiático promete inversión que transformaría a la Argentina en el principal productor mundial de cerdos” (tapas de varios diarios).
Comenzamos a enterarnos del tema masivamente (dentro de lo posible, cuando el principal tema son números de contagios y otros relacionados) cuando comenzamos a ver en unos videos de China, la matanza de chanchos, y ahí empezamos a querer ver qué relación tenían esas imágenes dantescas, de miles de chanchos tirados en fosas y tapados vivos, con los aplausos de representantes de la Cancillería Argentina (2).
China es el mayor productor y consumidor de cerdos. Hace unos años sufrió una epidemia de gripe porcina africana, donde millones de cerdos fueron sacrificados, con lo que tienen que convenir con distintos países del mundo para compensar. Y acá aparece Argentina con las manos abiertas, para un proyecto con inversiones de 27.000 millones de dólares; para que en los próximos años se pueda hacer una producción de 100 millones de cerdos, que generarían ganancias, divisas, en exportación de carnes. El Ministerio de Relaciones Exteriores se relame con este proyecto, que podía producir 10 veces más de lo que produce el país. ¿Por fin las lluvias de inversiones, que venimos esperando hace muchos años?
Y acá las preguntas, las denuncias, los gritos a los cielos de sectores sensibles, pensantes estratégicamente, con las luchas contra los modelos productivos de agro negocios, contra las minerías depredadoras, y otros de la misma tónica, los llamados “ambientalistas” casi siempre con sorna desvalorizadora.
La culpa no la tiene el chancho, sino quien le da de comer
Principales argumentos para aplaudir como locos (los ricos y dueños del agro negocio) son: posibilidad de generar divisas, trabajo y reducir la pobreza, desarrollo de los pueblos del interior, con “inversión sustentable”, que tenemos mucho territorio, por lo tanto está resuelto el tema del” medio ambiente”, que se hará con bioseguridad ( ¿?), que se va hacer teniendo en cuenta y estudiando el impacto ambiental, que no sería para el mercado interno, para no afectar al productor local, que no podría competir, etc., etc. Esto dicho desde las voces de sospechosos de siempre, los Hugo Sigman (director general del Grupo Insud, un conglomerado empresarial con presencia en los campos de la farmacéutica, la agroforestería, ganadería), los Grobocopatel (El rey de la Soja transgénica), Carlos Melconian, José de Mendiguren; quienes plantean que habrá “oportunidades enormes para la agroindustria o el sector”. Más claro, echale agua. Estas serían los fundamentos capitalistas más serios (ponele), moviendo la colita de chancho, mientras cuentan, a priori, las divisas. Pero se ha leído en muros, planteados por escribas berretas, posiciones más ridículas, como por ejemplo la que plantea que atacar este proyecto de fábricas de chanchos, es atacar “el gobierno comunista y popular de China” (¡ahhhhh!); que no vemos el beneficio que tendríamos con mayor ocupación, con la vuelta de la gente al campo, entre otras. La verdad, es que no vale la pena meterse con estas posiciones de monos del circo; hay que analizar las que plantean los dueños del circo, que solamente hablan de negocios, divisas, oportunidades para ellos… Porque esa es la verdad de la milanesa, lo otro chamuyo…
¿No les resulta conocida, no han escuchado durante todos estos años desde los grandes empresarios como Vicentín, los Monsantos, los Bagos, la Barrick Gold, los propulsores de los monocultivos, los bio combustibles, nuevas energías plasmadas en Vaca Muerta, fracking, las mineras en todos los territorios, los deforestadores, los que atacan a los ríos, los lagos, estos mismos argumentos de desarrollo, de mejoramiento de la vida, de ataque a la desocupación, de realizar beneficios para los pueblos donde se instalan? ¿No podrían ser un poco más creativos en sus argumentos berretas, incumplibles?

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Argumentos populares
Muchas organizaciones, academicxs, ambientalistas, luchadorxs; que hacen muchos años que vienen organizándose para denunciar estos modelos de hambre y depredación de los territorios; están alertas y denunciando con argumentos sensatos, reales, con la mirada de defensa de la vida. Y estas organizaciones alertas, no se las han dejado pasar, con argumentos sólidos denuncian y plantean alternativas, que no salen de un repollo, no son improvisadas, sino que se han ido amasando en largas luchas.
Parece una joda, que estas propuestas de estos negociados pensados en la acumulación de ganancias, divisas para unos pocos, se plantean en esta coyuntura de virus, contagios, pandemias, aislamientos, resoluciones gubernamentales que nos piden que nos cuidemos. Todes, en estos tiempos, hemos aprendido muchas cosas, hay investigaciones precisas porque llegamos a esta pandemia, y todas las que podrán venir si el capitalismo sigue haciendo cualquiera, como hasta ahora. Sabemos que estamos viviendo una pandemia con origen zoonótico. “Los factores que la favorecen son el hacinamiento de las personas, animales, la mala alimentación” dice el investigador del Conicet, Guillermo Folguera.

La investigadora Soledad Barruti (3) pone el dedo en la llaga al denunciar que un tema central es la cantidad de consumo de agua, que se usarían 6000 litros de agua por kilo de cerdo, en las fábricas de divisas, y de las situaciones de salud que viven las poblaciones cercanas a esas fábricas, ya comprobadas en otros lugares. Los mismos argumentos desesperados, de las coordinaciones contra la minería en Esquel, en San Juan y en tantos lugares.
Dice Mariestella Svampa (4) “Son criaderos de animales a gran escala, donde los animales viven hacinados, se les aplican antibióticos y antivirales para prevenir enfermedades y engordarlos rápidamente para mandarlos al mercado. Esto es lo que genera que se convierta en un caldo de cultivo de virus y de bacterias altamente resistentes, por eso hay epidemias constantes. En estos criaderos industriales lo que sucede es que estos virus pueden mutar y pasar de los animales a los seres humanos”. En esta entrevista Svampa menciona una declaración del 21 de julio, de un grupo de activistas y organizaciones sociales de diverso tipo, problematizando y denunciando el proyecto para pocos, de estas factorías de cerdos. “Es importante destacarlo, porque en esta declaración está convergiendo un amplio abanico de organizaciones que representan desde los movimientos socioambientales que luchan contra las diferentes formas de extractivismo en Argentina, movimientos que promueven la soberanía alimentaria y movimientos animalistas En esta declaración se comparaba , esta tratativas con China, por parte de empresario argentino, con el modelo de agronegocios , como la ganadería intensiva, el modelo sojero de las semillas transgénicas, la utilización de glifosato que se introdujo en 1996 , donde era secretario de Agricultura, Felipe Solá. En ese momento, se podía llegar a argüir que todavía no se conocían del todo los impactos socioambientales y socio sanitarios, hoy en día, 25 años después de esto, somos conscientes de los problemas que genera el modelo de agronegocios, sobre todo por la utilización de glifosato. Este es el problema socioambiental y sociosanitario más importante del país, como es relevado por ejemplo por la red de médicos de pueblos fumigados”.
Imagínense que las organizaciones populares aplaudiéramos a rabiar si hubiese alguna posibilidad, algún proyecto que mitigara el hambre, la pobreza, la desocupación, la falta de trabajo, el hacinamiento en las urbes, que luego de esta pandemia, será mucho peor. Pero ya está demostrado que el agro negocio, las mineras, la soja transgénica, -por mencionar a algunas-, no ha resuelto el hambre en el mundo. Todo lo contrario, han atacado nuestro planeta, alejando a las poblaciones de sus lugares, con migraciones casi obligatorias, condenando a pueblos a sobrevivir sin agua, sin territorio.
Desde la ignorancia absoluta, se me ocurre, no habría posibilidad de pensar un modelo productivo, también para la cría de chanchos u otros alimentos alternativos, que tomen las experiencias, los saberes comunitarios de lxs productores, de las sabidurías de los pueblos originarios, de les campesines que viven en zonas rurales, de las maestras de las escuelas rurales, de científicos del Conicet, de trabajadorxs del INTA, comprometidos con producciones agroecológicas…. Si no todo el tiempo se repite hasta el hartazgo, desde los gobiernos, los medios hegemónicos, y los ricos que pagan impuestos irrisorios; como que el modelo de agro negocios es el único posible para paliar el hambre. Ya fue con “el desarrollo sustentable”; ya se vio lo que pasa; pueblos enteros contaminados y hambreados, ciudades abarrotadas viviendo de estados que tiran migajas, que no cumplen con proyectos estratégicos de resolver situaciones de precarizaciones de la vida.
No queremos a miles de “Pepa pig”, hacinadas en lugares horribles, factorías con animales llenos de remedios, con aguas contaminadas atacando todos los territorios.
Me doy manija, que ha habido tantas denuncias, tantas voces repudiando estos proyectos, que no van a pasar, me animo con palabras de responsables de la cancillería que dicen que solamente son tratativas, que todavía no hay acuerdos. En una de esas dan marcha atrás. Pero la felicidad nunca es completa, me bajan de un hondazo a la realidad, algunos que saben más, que han estudiado otros procesos… Me dicen que posiblemente ahora no avancen, pero el capitalismo le puede buscar la vuelta “hermoseando las propuestas”, poniendo fábricas no tan agresivas, con convenios municipales, manipulando con promesas vanas a los pueblos de mejoramientos de sus vidas, de tirar migajas capitalistas (pero importantes para lxs que no tienen nada).
Pero me alejo de estas opiniones pesimistas, apuesto a que las organizaciones populares estaremos alertas, luchando contra los modelos productivos depredadores, como lo venimos haciendo durante tanto tiempo, con mayor o menor fuerza, más coordinados o fragmentados, pero siempre estamos… Miles de coordinaciones y articulaciones en territorios del Abya Yala, apoyan nuestros optimismos, nuestras energías combativas de construir mundos mejores.

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Celina Rodríguez Molina. Espacio de género del frente Popular Darío Santillán Corriente Plurinacional en el Movimiento de los Pueblos/ Cátedra libre Virginia Bolten” construyendo feminismos populares.

(1) La protagonista de esta serie es Pepa, una cerdita de rasgos antropomorfos que vive con su hermanito George y sus padres: Mamá Pig y Papá Pig. Los personajes usan ropa, viven en casas y conducen coches, pero también exhiben algunas características de los animales en los que se basan.
(2) No voy a caer en la facilidad de darle a Felipe Solá y a su chancha mascota. Muchos años venimos planteando que se lo investigue por masacre de Avellaneda en el 2002, pero la impunidad se instaló en este gobierno, donde es funcionario.
(3) Soledad Barruti Nota en AM 750 / 28 de julio 2020. Autora de Malcomidos, „Instalar mega granjas de cerdos es comprarnos un mega problema”.
Cito un fragmento: “En la medida en que tenés granjas industriales de animales –sean cerdos, pollos o vacas–, hacinados, compartiendo excrementos y fluidos, alimentados con antivirales y antibióticos, son propensos a generar alteraciones que terminaron en pandemias”, dijo Barruti en referencia a la gripe porcina aparecida en México, la peste porcina africana -que llevó a China a sacrificar unos 250 millones de animales- y la nueva cepa de gripe porcina, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) podría derivar en una nueva pandemia . Dijo que las factorías son “un caldo de cultivo de tóxicos. Incluso en países desarrollados como los Estados Unidos, los desechos van a unos piletones de tamaño tan descomunal que los excrementos suben a las nubes y terminan lloviendo sobre la población”. Para Barruti, la solución no pasa por controlar esta forma de producción. “Podés generar mecanismos de control, pero el problema va a saltar igual. Argentina, con sus feed lots y la crianza industrial de ganado, tiene números récord de síndrome urémico hemolítico”, la principal causa de trasplantes en niños, según la periodista. „Hay que abandonar el sistema de producción industrial y pensar otro que no dañe el medio ambiente y mejore las condiciones del sujeto productivo más empobrecido del mundo: el trabajador rural. Es otra deconstrucción que necesitamos hacer de una forma patriarcal de pensar al mundo y a las personas”.

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(4) Entrevista a Maristella Svampa jueves 23 de julio | YouTube de Izquierda Diario.

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