René Rivera Guerrero: “El acto de memoria más antiguo del que tengamos registro en este espacio está en la histórica conferencia de prensa que dieron los compañeros”

Entrevista: Daniel Root. Especial para Contrahegemoníaweb

Conversamos con René Rivera Guerrero, trabajador del Centro Cultural por la Memoria de Trelew. Este Centro Cultural funciona en el viejo aeropuerto al que arribaron los 19 compañerxs  fugados del Penal de Rawson que luego serían fusilados. Abordamos las tensiones existentes entre las distintas memorias en torno al 22 de agosto, el legado de lxs militantes de las organizaciones armadas y el modo en que el Centro Cultural interpela a las nuevas generaciones, entre otros temas.

¿Qué lugar ocupa para vos como habitante de Trelew y como militante el recuerdo de la masacre?

En primer lugar como militante de los Derechos Humanos y por supuesto con la convicción de que es posible la construcción de una sociedad más justa, la memoria de Trelew, la memoria de lucha de los compañeros es algo ineludible para alguien que tiene una conciencia histórica y establece su propia genealogía en las luchas que ha dado nuestro pueblo a lo largo de su historia. Yo te diría que para alguien que es un militante de los Derechos Humanos en Trelew la memoria de los compañeros es una memoria viva porque sus demandas siguen estando vigentes. En ese sentido uno contribuye desde su humilde lugar para seguir manteniendo viva esa memoria, y luchando por construir esa patria justa, libre y soberana, esa patria socialista que ellos soñaban. Ese sueño implicó entregar lo más preciado que es su vida. Esa es mi perspectiva. Otra cosa sería cuál es la memoria que tiene la ciudad de Trelew respecto de los hechos y ahí ya tendríamos que hablar de memorias más que de una memoria.

¿Podrías hablarnos un poco sobre esas distintas memorias y las etapas por las que atravesaron?

El proceso de recuperación del aeropuerto viejo está directamente vinculado con esas luchas de la memoria, con esas luchas por el sentido de la memoria. Uno podría decir que en la memoria del 22 de agosto desde el primer aniversario en 1973 ya había unas tensiones. De hecho para ese primer aniversario va a haber dos actos, pensando en Buenos Aires como el epicentro, pero por supuesto que hubo muchos actos en todo el país, incluido Trelew. Los más significativos fueron el acto de Atlanta por la línea de Montoneros y el acto de Congreso con el PRT-ERP, el 22 de agosto de 1973. En Trelew también hubo un acto que realizaron las juventudes políticas, pero ese acto quedó en el olvido y de hecho recién ahora lo estamos recuperando a través de archivos, de material fotográfico de esa primera conmemoración en Trelew que luego la dictadura va a ir borrando. Es un proceso más complejo porque desde el 73 al 76 tenemos un período muy  complicado y esas luchas están. Pero el mismo día de la masacre la dictadura de Lanusse va a intentar imponer una memoria oficial que es la mentira de la fuga y las Fuerzas Armadas van a mantener esa versión hasta el juicio en el 2012, insistiendo en que fue un nuevo intento de fuga y no una masacre. Y por supuesto hay todo un dispositivo legal que se va a desplegar en el mismo 72, de sanción a cualquiera que cuestione esa versión oficial. El otro elemento que uno podría también pensar es que el viejo aeropuerto de Trelew va a ser el símbolo por la conferencia de prensa, porque hay toda una carga de sentido en esa conferencia de prensa, lo que va a implicar cuando los 19 compañeros no van a poder subirse al avión y quedan en el aeropuerto, y dan la histórica conferencia de prensa. Ahí hay un elemento para pensar, ese aeropuerto civil de Trelew va a estar operativo hasta 1979, año en que la última dictadura militar decide que el aeropuerto de Trelew va a ser funcionar en un edificio al lado de la pista de la Base Almirante Zar donde el 22 de agosto de 1972 ocurrió la masacre.  Además la Base Almirante Zar en la última dictadura militar funcionó como un centro clandestino de detención, no tenemos evidencia de que haya sido un centro clandestino de exterminio pero sí de detención, donde muchísimos militantes políticos, sociales y culturales del valle y del sur de Patagonia fueron detenidos y llevados. Además la mayoría de los presos políticos que eran trasladados desde otros penales a la Unidad 6, primeramente pasaban por la base donde eran salvajemente torturados. La Base siempre fue la que ejercía el poder en la zona, el control de todas las fuerzas, todo pasaba por la base. Entonces ese hecho de que en 1979 el aeropuerto civil de Trelew, donde 7 años antes un 22 de agosto se diera la histórica conferencia de prensa quedara abandonado y en desuso va a ser también, de alguna manera, una intervención fuerte en la memoria del 22 de agosto y todo lo que está asociado con él. A partir de ese momento uno podría decir que parte de la comunidad de Trelew se olvidó de que casi durante un período de 50 años tuvo ese espacio destinado a la aviación comercial, porque era un aeropuerto civil, y a partir de 1979 ese aeropuerto va a funcionar al lado de la pista de la Base Almirante Zar y va a usar la pista de la Base Almirante Zar, y se va a llamar Aeropuerto Almirante Marcos Zar. Eso sí creo que es una inscripción fuerte en la memoria colectiva. El proceso de recuperación del aeropuerto viejo donde se dio la histórica conferencia de prensa, como un símbolo de la unidad de los compañeros y de ir más allá de esa unidad político – militar que significó la fuga, con la intención de  profundizar esa unidad. Mariano Pujadas va a decir que él cree que al calor de la lucha esas diferencias políticas e ideológicas van a ser superadas, ese es un símbolo muy fuerte que se va a ir logrando en el aeropuerto viejo una vez vuelta la democracia. En pequeños actos a finales de los 80 con la proyección casi en la clandestinidad de la obra de Raymundo Gleyzer, cineasta detenido-desaparecido el 27 de mayo de 1976, quien junto con Juana Sapire que era la sonidista fueron los autores de “Ni olvido ni perdón”, que son las imágenes de la histórica conferencia de prensa en el aeropuerto viejo. Finales de los 80 tenemos esas intervenciones con sindicatos como ATE, militantes del Partido Comunista, ex presos políticos, militantes sociales. En 1993 va a venir Gelman, entonces también se va a hacer una movida. Y en 1997 en la Universidad de la Patagonia se crea una cátedra libre de Derechos Humanos llamada 22 de agosto,  que comenzó a realizar actividades en referencia a esa fecha. Eso de alguna manera llevó a que la opinión pública, a que los medios hablaran de esas acciones que docentes, estudiantes universitarios, militantes realizaban en la Universidad, trayendo a referentes de Derechos Humanos de todo el arco político y de los históricos organismos de Derechos Humanos (Madres de Plaza de Mayo, entre ellos). Eso propició que se hablara de alguna manera del 22 de agosto nuevamente y entonces salía publicado en los diarios y había una cobertura radial. Es decir, que algo que estuvo silenciado durante muchísimo tiempo de nuevo volvía, aunque sea de forma molecular, a estar en la escena pública y eso fue una lucha muy importante y que fue abriendo paso. Y así es como en 1999 con Taty Almeyda, Olga Aredes (Madres de Plaza de Mayo) a las que habían traído para una actividad en la Universidad van al aeropuerto viejo, realizan una pequeña ronda en la pista, luego un acto en lo que eran las ruinas del aeropuerto, hacen una intervención en las paredes y una pequeña muestra. A partir de ahí  organizaciones sociales, estudiantes universitarios, militantes políticos, organizaciones independientes, movimientos de desocupados, familiares, ex presos políticos van a ir todos los 22 de agosto al viejo aeropuerto, concentrándose en el centro de la ciudad y marchando hacia el  aeropuerto que está en las afueras de la ciudad, o sea que ese fue un hecho muy importante y partir de ese momento todos los 22 de agosto hasta el año 2005 las organizaciones sociales tenían su acto en el viejo aeropuerto de Trelew que estaba abandonado. En el año 2005 por primera vez los estados nacional, provincial y municipal van a realizar un acto por el 22 de agosto. Y van a venir por primera vez los familiares de algunos de los compañeros fusilados y van a ingresar por primera vez a los calabozos de la Base Almirante Zar en donde los fusilaron, o mejor dicho donde funcionaban porque los habían modificado. Eso fue por primera vez en 2005. Ahí sí ya hubo una tensión muy fuerte porque de alguna manera el estado empezó a disputar esa memoria de las organizaciones sociales.

Te puede interesar:   Diario del Juicio

¿Cómo se expresan esas tensiones que existen entre el estado y las organizaciones sociales en torno a la memoria del 22 de agosto? Y en ese sentido, ¿cuál es la mirada del Centro Cultural?

Yo quisiera antes de entrar en esta tensión entre las organizaciones y el estado, dejar bien en claro que la memoria oficial es la que instaló la dictadura militar de Lanusse, lo del intento de fuga. Esa es la memoria oficial y esa es la que se inscribió a sangre y fuego, por más que el pueblo inmediatamente el mismo 22 de agosto de 1972 se manifestó en Buenos Aires, en Rosario, en Córdoba, en Tucumán, en Mendoza, donde hubo represiones feroces hacia los manifestantes. Pero esa fue una memoria que se instaló con sangre, porque todos aquellos que de una forma u otra estuvieron vinculados con el 22 de agosto fueron perseguidos, fueron asesinados, tuvieron que partir al exilio o sufrir la cárcel o el exilio interno. Como ejemplo basta tener bien en claro esto: que los tres sobrevivientes de la masacre de Trelew siguen en la cárcel hasta 1973 y luego van a estar en el 74 algunos de ellos en la cárcel y finalmente en la última dictadura militar los tres van a ser detenidos desaparecidos. Francisco Paco Urondo, que fue quien les hizo la entrevista el 25 de mayo de 1973 en Devoto y que publicó “La patria fusilada”, que es el testimonio de los tres sobrevivientes en formato de libro, en la última dictadura militar va a ser detenido desaparecido. Raymundo Gleyzer, que editó junto con Juana Sapire “Ni olvido ni perdón”, va a ser detenido desaparecido. Si nos vamos a cada uno de los familiares, muchos de ellos van a ser asesinados o desaparecidos. Para tener una idea: el 14 de agosto de 1975, es decir en el marco del tercer aniversario de la fuga, el Comando Libertadores de América (la versión de la Triple A en Córdoba) ingresa a la finca de los Pujadas y asesina al padre de Mariano, a su madre, a su hermano, a su hermana e intenta asesinar a su cuñada. Víctor Pujadas, el menor de los Pujadas que tenía entre 11 y 12 años, y María Eugenia Pujadas, que tenía 1 año y meses, quedan con vida;  el resto es cargado en móviles y son arrojados en un foso en un paraje camino a la calera y sus cuerpos son dinamitados. Milagrosamente sobrevive la cuñada de Mariano, que es la que narra esto y toma lo que queda de la familia Pujadas y tiene que partir, estamos hablando de 1975. El papá de Clarisa Lea Place va a ser asesinado, el hermano de Capello va a ser detenido desaparecido en la última dictadura militar. Y así podríamos seguir con muchísimos, la familia Lesgart, muchísimas familias van a ser perseguidas, encarceladas. Y a nivel local, ya en el mismo 1972, a casi dos meses, en octubre, ese aeropuerto viejo de nuevo es protagonista porque hay otro hecho muy importante que se conoce acá como la Pueblada o el Trelewazo. Es cuando en un operativo impresionante de tropas del ejército que vinieron desde Bahía Blanca, en el Operativo Vigilante, como le llamó la dictadura, son allanados más de 100 domicilios en la comunidad del Valle y son detenidos 25 vecinos. El número no es al azar: 25 habían sido los que se habían fugado del Penal de Rawson, 25 personas detienen y se llevan al aeropuerto viejo de Trelew y los ponen en una carpa, de las cuales liberan a 9 y se llevan a 16 vecinos hacia Buenos Aires a la cárcel de Devoto. Y otra vez el número no es al azar: 19 habían sido los fusilados en la Base Almirante Zar, 3 sobrevivieron y 16 fueron asesinados, y se llevan a 16 vecinos. Muchos de esos 16 vecinos eran apoderados de algunos de los fusilados en la Base Almirante Zar dos meses atrás. Esto digo que tiene que ver con esa memoria oficial, que fue una práctica sistemática de persecución y búsqueda de exterminio de todo aquello que estuviera vinculado con el 22 de agosto y es la que se instauró, como te decía, a sangre y fuego. Eso me parece que tiene que quedar bien en claro. Y podríamos seguir con la lista de las víctimas: por ejemplo quien era el apoderado del Robi Santucho, un docente y militante del Partido Comunista, Elvio Ángel Bel, fue detenido desaparecido el 5 de noviembre de 1976 en pleno centro de Trelew. El mismo día también secuestraban a Sergio Maida y su compañera, Maida había sido apoderado de Quieto en el 72. Esta práctica de persecución es terrible y por eso tiene esa densidad histórica la masacre de Trelew. Uno no podría comprender la historia de los últimos cincuenta años en Argentina si no toma la dimensión de lo que significó la masacre de Trelew. La saña, lo que va a ocurrir en los funerales de los fusilados, la entrada en Buenos Aires de las tanquetas para reprimir un funeral, van a retirar los féretros por la cantidad de gente que se había acercado a despedir a los compañeros. Por eso digo, es muy denso. Esto debería quedar en claro, es muy interesante ver cómo fue esta persecución sistemática, podríamos decir, sin importar si había democracia o dictadura, a todo lo que estuviera relacionado con el 22 de agosto. Incluso va a llegar al 2006 con la preocupación de la Marina por el inicio de una causa, que era justamente la causa de la masacre de Trelew y la denuncia de un cabo del espionaje que estaba realizando la base como si en más de 30 años de democracia nada hubiese cambiado en este país. Son muchas las aristas.

Te puede interesar:   Ana Ramos: “El racismo está conformado por prácticas y discursos muy irracionales, por eso es muy difícil explicarlo”

En cuanto a lo que me preguntabas sobre el sentido que busca el Centro Cultural por la Memoria, primero quiero señalar que es lo que desde las organizaciones siempre se pidió: que el viejo aeropuerto fuera un Centro Cultural por la Memoria y nunca un museo; a pesar de que la gente lo piensa como un museo, pero es un centro cultural. De hecho era una demanda que había en esa comisión bipartita que se conformó en el año 2005. Desde el estado, desde la subsecretaría de Derechos Humanos, se había convocado a todo aquel que de alguna forma u otra se sintiera interpelado por el 22 de agosto a formar una comisión bipartita. Lamentablemente esa comisión, que tenía como objetivo dejar bien en claro cuáles debían ser las directrices de ese espacio de memoria, de ese centro cultural por la memoria del 22 de agosto, no pudo llegar a buen puerto por diferencias irreconciliables entre las organizaciones sociales y el estado. Las diferencias tenían que ver con cuestiones de coyuntura que llevaron a que no pudiéramos imaginarnos trabajando tanto estado y sociedad civil para poder determinar cuáles son las políticas de memoria que debían implementarse en ese espacio. Pero el sentido siempre estuvo desde las organizaciones sociales como un centro cultural y eso se respetó y es un centro cultural donde se hacen muchas actividades. La idea que también siempre se tuvo es que ese centro cultural debía ser como un prisma por el cual uno debía poder comprender la historia social de Patagonia y de qué manera y qué violencias construyeron el estado-nación en Patagonia. Entonces el aeropuerto viejo, más allá de la memoria del 22 de agosto, de la memoria del 15 de la fuga, la fuga como un símbolo de libertad, de la unidad y de la vigencia de los ideales revolucionarios de los compañeros; también debía permitirnos ver la historia profunda del estado-nación argentino en Patagonia, y qué violencias lo constituyeron. Porque el que realiza el acto de memoria más antiguo que tengamos nosotros registro en ese espacio está justamente en esa histórica conferencia de prensa que dan los compañeros en el aeropuerto viejo. Cuando el indio Bonet primeramente agradece a las personas que están en su calidad de rehenes por entender la situación, luego al considerar que la fuga ha sido un éxito a pesar de que ellos 19 no han podido fugarse pero 6 compañeros están rumbo a Chile, y lo tercero, y esto es me parece lo que le da también la carnadura y el sentido a ese espacio de memoria, es que él entiende que son los continuadores de las luchas de los peones y obreros rurales fusilados en el año 1921 en Santa Cruz. En 1972, en agosto, en el marco de una fuga, ante el periodismo, sin saber cuánto tiempo tiene, él se toma el tiempo de establecer la genealogía de su lucha, y dice que son la continuación de esa lucha, que lograda la primera independencia van por la segunda independencia. Y no solo eso sino que nombra a algunos  de esos dirigentes comunistas, anarquistas y socialistas de las huelgas de los años 20. Pero lo que quiero significar con esto es que Bonet hace ejercicio de memoria cuando se están cumpliendo 50 años en 1972 de ese crimen de estado que fueron los fusilamientos en los años 20 en Santa Cruz, 50 años de impunidad, y en el marco de una fuga él dice que es la continuación de esa lucha. La tragedia de la historia es que se repite, porque él justamente que reivindica a esos obreros rurales va a ser fusilado y no van a pasar 50 años sino 40 años de impunidad hasta que se logra justicia. Entonces yo creo que ese aeropuerto viejo mantiene vivas todas las luchas e interpela a todos y es un lugar que invita a ser habitado por todos aquellos que se sientan interpelados por la construcción de una patria justa, libre y soberana, porque ese era el ideal de los compañeros. Las visitas guiadas son muy personalizadas, no es que recibimos contingentes. Todas las personas que van tienen un interés genuino y la mayoría por supuesto no son de la provincia, así que cuando hacemos esas visitas guiadas que duran entre una hora y media y dos horas nos adentramos en la historia profunda de Patagonia y vemos cómo se construyó y el lugar paradigmático que ocupa la masacre de Trelew. Pero también como una instancia de diálogo, siempre todo acto de memoria es en función de una conciencia del presente, así que es un diálogo que no termina, no se va a terminar nunca, como la historia. Ese es el sentido para mí fuerte de este aeropuerto, es una memoria viva y que interpela a todas las memorias, no solamente del 22 de agosto sino también la historia profunda de nuestro pueblo.

Volviendo a lo de las tensiones que me preguntabas las disputas político-ideológicas del presente de alguna manera también quedan atrapadas en ese de quién es el 22 de agosto. Siempre va a estar en función de una conciencia del presente, cada acto de memoria siempre es en función de una conciencia del presente. La idea que nosotros tenemos es una mirada amplia donde queremos que habiten todas las memorias que se sientan interpeladas por los ideales revolucionarios de los compañeros. De la misma manera en que dos organizaciones filo-peronistas (FAR y Montoneros) y una marxista-leninista o guevarista como el ERP, en el aeropuerto viejo en la conferencia de prensa todas se sienten contenidas por esa pulsión de futuro que es la construcción de la patria socialista. Por supuesto que una cosa era la patria socialista para los peronistas y otra cosa para los compañeros del ERP, del PCR, de OCPO, de todas las organizaciones que había en los 60 y 70. Pero de alguna manera ese espíritu de unidad que van a plantear ellos en la conferencia de prensa es el que nosotros tratamos de mantener vivo y seguimos interpelando, es decir, ¿cómo hacemos para construir comunidad? ¿cómo hacemos para construir un nosotros? Tomando la idea de los zapatistas, un mundo en el que quepan muchos mundos, en el que podamos saber comprender las diferencias y construir a través de las diferencias. Siempre fundamentados en vínculos de vida, no en vínculos de muerte, para marcar un claro límite desde dónde estamos construyendo comunidad, siempre lo que propicie vínculos por la bella y digna vida. Eso es lo que proponemos desde el espacio y humildemente creemos que ese espacio puede brindar e invitar a ese diálogo. Siempre haciendo hincapié en esa genealogía que establece el propio Bonet el 15 de agosto, que es impresionante.

Te puede interesar:   Clarisa o la historia de una señorita

Ese tal vez sea uno de los grandes problemas que tenemos en el campo popular, la dificultad para construir un proyecto colectivo emancipador más allá de las diferencias.

La disputa sobre el 22 de agosto tiene que ver un poco con eso. Cuando nosotros veníamos de participar desde el 99 en todas las movidas éramos todos compañeros, pero en 2005, en esa coyuntura política, de repente los que estaban en el estado eran todos traidores. Los compañeros de las organizaciones sentían que les venían a quitar la memoria del 22 de agosto desde el estado que mató y asesinó, y en algún punto tenían razón, pero estaba esa idea de que la memoria es “mía”. Eso en esa coyuntura política no nos permitió construir esa comisión bipartita que tenía que discutir cuál era la política de memoria del espacio. Nos dejamos llevar por la coyuntura porque terminamos discutiendo si había que participar en un acto si venía Néstor Kirchner, etc, etc. O en el marco de la violencia institucional que había se planteaba que Das Neves era represor y otro compañero saltaba diciendo “vos no podés decir eso, me estás diciendo que es lo mismo que Videla” y así. Eran discusiones muy fuertes, lamentablemente no pudimos llegar a buen puerto y tuvimos que avanzar porque en ese momento entendíamos nosotros que era ahora o nunca. Si bien desde las organizaciones tenían la demanda de que había que recuperar ese espacio desde mucho antes pero en ese momento la voluntad política estaba y se lo pudo recuperar. Tampoco es que las Fuerzas Armadas hayan dado las tierras gratuitamente, el estado provincial tuvo que comprarlas. En el 79 el aeropuerto deja de funcionar y en el 2006 se firma un acta acuerdo y después la provincia termina comprando las 400 hectáreas del aeropuerto viejo, es decir que todos esos años perteneció a la fuerza y la fuerza no hizo nada para mantener ese espacio. Ahí también hay una forma de intervenir en la memoria. ¿Por qué había que dejar que el tiempo vaya deteriorando ese espacio, se vaya desvaneciendo? Por suerte no se pudo desvanecer porque desde la sociedad civil hubo lucha y resistencia, desde acciones moleculares que fueron fundamentales para que yo pueda tener hoy esta charla con vos, si no no hubiese sido posible. Si no hubieran existido todas esas luchas que dieron los compañeros en los 80, en los 90 y que fueron muy importantes. Lamentablemente, después con la intervención del estado eso como que se truncó aunque se sigue participando, el espacio está abierto y las organizaciones hacen su acto todos los 22 de agosto. Es hermoso ver como se llena de color y de vida el espacio, ese es el espíritu en el hoy, siempre anclado en esa conferencia de prensa.

Nos interesa conocer tu mirada sobre la situación de Trelew antes de la llegada de los presos políticos al Penal de Rawson. Tomás Eloy Martínez, en La pasión según Trelew, dice que no pasaba nada.

Esa es una mirada muy rioplatense, como que la historia solamente ocurre en las grandes urbes. Sin embargo la historia acá estaba muy presente y las luchas ocurrían no solo en las grandes urbes. Había un contexto latinoamericano, un contexto mundial, que influían. Cuando uno va a los hechos de Trelew, para poder entender las acciones de estos hombres y mujeres nuevos que ya estaban construyendo un nuevo mundo a partir de los vínculos sociales que estaban estableciendo, es necesario tener en cuenta esos contextos.  Yo creo que por eso la solución final fue la búsqueda del exterminio por parte de la última dictadura, porque de alguna manera los militantes ya estaban construyendo un nuevo mundo. La comunidad de Trelew no descubre la política cuando llegan los presos políticos, acá había luchas, había procesos, al igual que los había a lo largo y ancho de la Argentina, de América Latina y de gran parte del mundo. Porque el magma de sentido en ese momento histórico social era la búsqueda de transformaciones profundas, por eso los compañeros van a Chile y de ahí a Cuba, no se tiene que preguntar por qué toman esas decisiones. Van a Chile porque el avión no tenía combustible para ir a Cuba, pero fueron al Chile socialista de Allende. Lo otro es que la Patagonia tiene una historia muy profunda que es la que interpelamos, por eso nos pareció a nosotros extraordinario lo de Bonet que mencionaba antes. ¿Sabés cuándo publica Bayer el primer tomo de La Patagonia Rebelde? En agosto del 72. Lo único que había hasta ese momento era aquello de Borrero y el primer artículo que sacó Bayer en el 68 en la revista de Félix Luna. Bayer estaba viendo cómo hacía para publicar el primer tomo y todos sabemos cuál es la historia de esa obra, la censura, la persecusión, etc. Y Bonet se toma el tiempo ahí, en ese contexto tremendo de decir “nosotros somos los continuadores de esa lucha, somos hijos de esa lucha, somos hijos del cordobazo pero también somos hijos de eso”. Eso me parece tremendo, entonces cuando llegan los presos políticos claro que hay un gran debate en la comunidad: hay gente que está a favor y hay gente que entiende que nos traen un problema. Porque esos presos políticos llegan con epítetos de apátridas con ideologías foráneas y disolventes, que atentan contra la vida occidental y cristiana, una demonización tremenda. Y hay un calificativo que los contiene a todos: comunistas. De hecho hay una ley específica que es por la que llegan ellos, la 17401, que es la de represión al comunismo. Parte de la comunidad de Trelew entiende claramente cuál es el juego de la dictadura, traerlos acá a la Patagonia porque la imaginan como un desierto, como la nada misma. Por eso los traen para acá, para alejarlos de sus organizaciones, de sus familiares, de sus abogados, porque las distancias son significativas. Pero la comunidad ejerce una solidaridad tremenda. Ese gen estaba, y eso me parece impresionante. No es como dice Tomás Eloy Martínez que Trelew era un pueblito fuera de la historia, donde lo único que pasaba era el viento. No, era más que viento, era un torbellino de la historia, no estaba alejado Trelew de lo que estaba ocurriendo en el resto del mundo. Eso va a quedar claramente demostrado en la pueblada, en el trelewazo. Después podemos interpretar la genealogía de esas luchas, eso lo dejo para los historiadores y los cientistas sociales. El hecho es que dos meses después de la masacre de Trelew vienen los familiares de los presos políticos que estaban en el penal, el 8 de octubre, no de los fusilados pero sí de quienes están todavía alojados en el penal. Las condiciones se hicieron más duras para los detenidos, pero las comisiones de solidaridad, a pesar de que ha ocurrido una masacre, los reciben y los acompañan en su reclamo. Es decir, ocurrió la masacre pero los lazos sociales no se habían cortado. Tres días después, el 11 de octubre, aterriza un avión en el aeropuerto viejo de Trelew con tropas del ejército que vienen desde Bahía Blanca y realizan más de 100 allanamientos y se llevan a 25 vecinos y finalmente después se llevan a 16. Y ante eso, en un pueblito de 25000 habitantes 6000 personas salen a la calle y se declaran en asamblea permanente. Así logran que  la dictadura les devuelva a esos 16 vecinos, más Mario Abel Amaya que había sido detenido el 18 de agosto. Para poder explicar este fenómeno no alcanza solamente con la llegada de los presos políticos, hay detrás un proceso más complejo.

Volviendo a lo de las distintas memorias. En tu opinión, ¿cuál es la importancia que tiene en el presente la memoria de la masacre?

Existen prácticas y  aparatos represivos y muchas otras cosas que todavía nos falta desmadejar, desandar. Una de esas cosas que siempre marco es la ley de entidades financieras de la última dictadura militar. Creo que estos ejercicios de memoria tienen que ir apuntando a eso, a mantener viva la esperanza de que es posible otra sociedad y a eso nos tenemos que aferrar. Ojalá que a pesar de las diferencias podamos ser capaces de construir un tejido social que finalmente nos lleve a materializar esa sociedad que soñaron los compañeros.

Para cerrar nos gustaría saber un poco sobre tu trabajo en el Centro Cultural.

Soy un compañero trabajador en la parte del archivo, pero todavía el archivo no está funcionando plenamente. Ya se construyó el edificio, lo cual es un gran paso. Mi trabajo hoy por hoy es coordinar en el Centro Cultural las actividades y visitas guiadas. La pandemia nos ha condicionado muchísimo. El trabajo que hacemos es para mantener viva la memoria de los compañeros y de la lucha de ellos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *