Carlos Gardel

La noche que Carlos Gardel cantó en Lomas de Zamora

El 11 de septiembre del año 1933 Carlos Gardel se presentó junto a sus músicos en el Teatro Español de la localidad bonaerense de Lomas de Zamora. A pesar del tiempo transcurrido todavía perduran los ecos en la memoria popular de la actuación en estos pagos del “morocho del Abasto” la máxima figura del cancionero popular.

El año de 1933 fue sumamente significativo en la carrera de Carlos Gardel. El 30 de diciembre de 1932 había llegado al país después de estar catorce meses en el extranjero y ya era considerado una figura de fama internacional dueño de una ascendente carrera que parecía no tener límites. Debutó en Radio Nacional, la más importante del país y su presentación fue comentada en todos los diarios. La novedad en esa oportunidad fue la presentación del tango “Silencio” compuesto para la película “Melodía de arrabal” de lírica anti-bélica denunciaba que “al grito de guerra los hombres se matan”.

Gardel había sido contratado directamente por Horacio Palacios directivo del Club Atlético Los Andes para actuar en el tradicional festival anual del club destinado a juntar fondos para las actividades sociales y deportivas en la comunidad. Vale señalar que Gardel fue un artista que colaboró toda su vida activamente en eventos solidarios o benéficos como se le solía decir tanto dentro del país como en el extranjero. Debido a que no cobró un solo peso por su presentación los directivos del club le obsequiaron dos botellas del champagne francés marca Krutt que era el preferido del cantor.

El Cine Teatro de Lomas de Zamora fue inaugurado el 9 de julio de 1905 por obra de la Sociedad Española de Socorros Mutuos y fue el primer teatro cine del distrito ubicado en la entonces llamada Avenida Necochea 70 (hoy Avenida Hipólito Yrigoyen 9070) donde actualmente funciona una sede del Espacio INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales).

Te puede interesar:   Para entender la crisis Argentina. Algunas traducciones necesarias

La noche del 11 de septiembre de 1933 llovió a cantaros sobre Buenos Aires. Pero a pesar de las inclemencias climáticas el Teatro Español fue desbordado en su capacidad. Las 700 localidades disponibles para el show volaron en un santiamén. El costo de las entradas eran de $ 1,20 la platea y $6 el palco. En los alrededores, una multitud se apostó como hormigas sobre la actual Avenida Yrigoyen para poder alcanzar a ver la llegada del astro de la canción popular. De repente un auto blanco paró en la puerta del teatro y Carlos Gardel bajo impecable vestido con un sobretodo para la lluvia y con esa sonrisa gigante que brillaba más que la luna y tras ingresar al recinto los organizadores tuvieron que abrir las puertas para que el publico ocupe por completo los pasillos y el hall del lugar.

Como se acostumbraba en esos años previo a la actuación de Gardel se presentaron algunas obras de varieté, en primer lugar se proyectó un corto de Walt Disney titulado “El rey neptuno” y la comedia musical “Torero a la fuerza”; a continuación actuó el trío sinfónico “Corbalán y sus pibes” y el duo musical “Massobrio-Caldarella”, según el programa del evento.

A las 22 horas Gardel subió al escenario ovacionado por el público. Se presentó acompañado por un cuartero de guitarras integrado por los maestros Guillermo Barbieri, Horacio Pettorosi, Ángel Domingo Riverol y Domingo Julio Vivas. El concierto duró hasta la media noche como inicialmente se había acordado por ser día lunes, pero al finalizar la presentación Gardel salió a la calle escoltado por sus “escobas” e interpretó algunos de sus éxitos para el público que había quedado afuera pero ante la imposibilidad de poder actuar en esas condiciones los directivos del Club encabezados por Eduardo Gallardón le propusieron trasladarse a la sede deportiva ubicada en ese entonces en la calle Carlos Pellegrini, entre Laprida y Boedo. Cuentan algunos de los dichosos que tuvieron ese privilegio que Gardel cantó para su pueblo hasta altas horas de la madrugada. No era para menos. Enrique Cadícamo había dicho que Gardel tenía “alma de niño y sonrisa de ángel”, porque a pesar de su gigantesca fama seguía siendo un muchacho de barrio, gentil y solidario. Los vecinos, las vecinas y la junta directiva del club a modo de agradecimiento lo nombraron socio honorario del club. Según cuenta la crónica del diario El Heraldo fechado el 14 de septiembre Gardel se olvidó su guitarra y al otro día los directivos del club se la devolvieron junto a una carta y el carnet que lo acreditaba como socio honorario de la entidad y aunque se sabía que el astro era más burrero que futbolero, fiel a su humildad lo guardó en su casa de la calle Jean Jaures 735 del barrio porteño del Abasto, donde hoy funciona el Museo Casa Carlos Gardel.

Te puede interesar:   “El 26 de junio había sido planificado desde la casa de gobierno”
Homenaje del Club Atlético Los Andes

Cuenta Edmundo Eichelbaum en su bellísima biografía narrativa dedicada al zorzal criollo que la mañana del 7 de diciembre redacto de puño y letra su testamento que declaró que nació en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890, que es hijo de Berthe Gardes, declarada universal heredera, que es soltero y no tiene hijos naturales.

Lo de más ya lo sabemos. Es parte de la historia del hombre y del mito.

No se sabe exactamente cual fue el repertorio de aquella noche mágica, pero es muy posible que uno de los títulos haya sido “Adiós muchachos” que decía en su letra;

“Adiós, muchachos, compañeros de mi vida,
barra querida de aquellos tiempos.
Me toca a mi hoy emprender la retirada
debo alejarme de mi buena muchachada.

Adiós, muchachos, ya me voy y me resigno…
Contra el destino nadie la talla.
Se terminaron para mí todas las farras
mi cuerpo enfermo no resiste más…”

Pasaron ochenta y siete años de aquella visita ilustre a nuestros pagos del sur y nosotros los muchachos del conurbano queremos profundamente todavía seguir pensando que Carlos Gardel entonó esas estrofas para nosotros, porque estamos decidios a seguir soñando que Gardel siempre esta volviendo, sonriendo, como cada 11 de septiembre.

One thought on “La noche que Carlos Gardel cantó en Lomas de Zamora

  1. Lindísimo recuerdo de Carlitos, escrito en su dimensíon artística y humana. La vida de Gardel está trazada por estos hechos, concretos, recordados como un acontecimientos íntimo de la gente que tuvo la suerte de compartir un pedazo de vida con él. Esos miles de fragmentos de su vida conforman una imagen con la que todos nos sentimos fraternales y unidos. Gracias, Luis. rafael

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *