Vigencias de Gramsci- Entrevista y reflexiones..

Gramsci sigue siendo un pensador que puede proporcionar formas de lectura y pensamiento de la realidad actual. Personajes como Donald Trump o Jair Bolsonaro tienen algo de la morbosidad de la que hablaba Gramsci¨ cuando lo viejo está muriendo y lo nuevo no termina de nacer, afirma Daniel Campione en esta entrevista realizada por Mario Hernandez.

M.H.: ¿Nos ayuda Gramsci para comprender lo que nos está pasando?

D.C.: Es una referencia, sin duda, para comprender nuestra realidad actual pese al largo tiempo transcurrido desde su muerte y desde la producción de lo principal de su pensamiento que es de los años 20 y 30. Pensó sociedades que englobaba bajo la denominación de “occidente”, sociedades complejas con fuerte desarrollo de la sociedad civil, con un debate político animado, en muchos casos con el funcionamiento de un sistema parlamentario. Es decir, que ya en esos años 20 pensaba en sociedades con lineamientos parecidos, sobre todo en el plano político y cultural a las que vivimos hoy. .

Su concepción sobre la hegemonía, sobre la construcción de un bloque histórico, la idea del Estado como la sociedad política más la sociedad civil y el peso que le da a lo que él llama sociedad civil son nociones que pueden ser útiles para el análisis de las sociedades actuales y de la sociedad argentina en concreto.

En la época en que Gramsci escribía la mayor parte del mundo no era occidente sino oriente en su terminología. Sociedades con poco desarrollo de la sociedad civil, con un Estado que se centraba sobre todo en las funciones de coerción y el uso de la fuerza. Hoy se puede decir que prácticamente el mundo entero es occidente, las sociedades se han transformado y tienen una conformación más compleja, más surcada por conflictos de múltiples dimensiones con una incidencia del campo cultural y en ese sentido estamos en la línea de análisis deL teórico italianoi.

M.H.: Hay un concepto de Gramsci que no mencionaste que es el concepto de “interregno” el cual habla de que la crisis consiste en que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer y en ese interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados. Eso me hizo pensar mucho en la situación presente.

D.C.: Es una idea que dice que las situaciones de crisis dan un tiempo a las indefiniciones y que en ese tiempo de indefiniciones hay algo viejo que se muere y algo nuevo que todavía no nace y ahí aparece la teratología, las monstruosidades.

Uno estaría tentado a pensar, viendo la escena mundial de hoy, que la preminencia de dirección de personajes como Donald Trump o Jair Bolsonaro tienen algo de esa morbosidad de la que hablaba Gramsci. A mí me gusta pensar que el hecho de que el funcionamiento de las democracias representativas dé lugar a la conformación de gobiernos como estos que estamos viendo, con personajes con tales personajes, es una manifestación de una posible crisis terminal de ese sistema de organización política que ha sido la forma de ejercicio normal de la hegemonía en buena parte de los países de occidente, desde fines de la segunda guerra mundial en adelante.

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La degradación de los mecanismos de la democracia representativa, la manipulación por vía de los medios de comunicación y los sistemas judiciales de los resultados electorales, y la consecuencia de eso, de dar lugar a liderazgos tan degradados, exentos de calidad y espesor intelectual me parece que podría ser un efecto de este “interregno” esta transición entre lo viejo que agoniza y lo nuevo que todavía no nace.

M.H.: Gramsci fue rápidamente introducido a la Argentina después de Italia.

D.C.: El primer idioma al que se lo traduce fue al español, y se editó primero en Argentina. Los primeros escritos traducidos son correspondencia, las llamadas Cartas de la cárcel y un tiempo después empiezan a traducirse los Cuadernos de la cárcel. La primera edición es preparada por un grupo de estudiosos argentinos entre los que estaban José Aricó y Juan Carlos Portantiero para nombrar a los más famosos

M.H.: De la revista Pasado y Presente de Córdoba.

D.C.: La traducción es anterior, pero la revista Pasado y Presente nucleó a un conjunto de intelectuales que la mayoría formaba parte hasta ese momento del Partido Comunista y reivindicaban  en grandísima medida la pertinencia y la importancia del pensamiento gramsciano. Apenas aparece la revista, la conducción del Partido Comunista no la considera conveniente ni necesaria y esto da lugar a que estos intelectuales sean expulsados del partido.

M.H.: Mencionaste a Aricó y a Portantiero que en los 80 hacen una nueva lectura de Gramsci a partir de la publicación de La ciudad futura, hay un Club de cultura socialista en el que participan Beatriz Sarlo y Carlos Altamirano. Si mal no recuerdo Portantiero le escribía los discursos a Raúl Alfonsín.

D.C.: Sí. Su interpretación del ascenso revolucionario de los primeros 70 y la posterior violenta derrota a manos de la dictadura. La evaluación que ellos hacen en clave gramsciana es que había que abandonar la ilusión de la revolución social y pasar a apoyar a una construcción democrática. Recuerdo las palabras de Portantiero que afirmaba que había que dejar de lado la idea de un socialismo en ruptura con el sistema, de un socialismo revolucionario y había que pensar en un socialismo construido dentro del sistema. Un socialismo compatible con la economía de mercado y la democracia representativa, algo de claro contenido socialdemócrata.

Ellos toman ese camino y el Club de Cultura Socialista operaba como un sustento intelectual del gobierno de Alfonsín. Efectivamente ese grupo tuvo que ver con la redacción de los discursos del entonces Presidente.

M.H.: Portantiero indudablemente uno de los conocedores más fuerte de Gramsci a nivel mundial.

D.C.: Los dos eran profundos conocedores y brillantes elaboradores de su pensamiento. Lo de Aricó fue quizás un poco más fragmentario, Portantiero tuvo un libro orgánico y bien trabajado Los usos de Gramsci que fue una guía para todo el que quería acercarse a su pensamiento durante muchos años. Aricó publicó un libro sobre el itinerario de Gramsci en América Latina que también es muy útil para entender el recorrido que hizo el pensamiento gramsciano en nuestro continente.

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M.H.: Otra figura que quiero rescatar es la de Héctor Agosti, porque a partir de Gramsci explica el peronismo de una forma diferente a lo que era la explicación oficial que le daba el PC que lo calificaba de un movimiento nazi-fascista. ¿Podrías desarrollar esa explicación que daba Agosti en los 50 sobre el peronismo?

D.C.: No es que tuviera una explicación acabada del peronismo, relacionaba a fenómenos como el peronismo a las características de Argentina como un país de una revolución burguesa no realizada y de una cierta autonomización de sectores de aparatos del Estado incluyendo a las Fuerzas Armadas.

Trataba de acercar la comprensión del peronismo relacionándolo con la historia y la estructura social política y cultural de la Argentina más que como un reflejo o una proyección de lo que era el fascismo en Europa. Por lo demás alguna vez habrá que hacer un estudio acabado de las posiciones del PC argentino sobre el primer peronismo, porque la caracterización del peronismo como nazismo o fascismo, creo yo, es mantenida en el primer momento con la tan conocida incorporación en un rol protagónico del PC a la Unión Democrática, pero cuando el peronismo triunfa en la elección y Perón asume como Presidente, al poco tiempo hay un congreso que ya marca otra línea tratando de ser más comprensivo o más equilibrado, del que seguramente participó Agosti. Y hubo idas y vueltas, porque después vuelven a caracterizar al peronismo como fascismo. Pero lo que puede decirse es que Agosti, que utilizaba a Gramsci como un aporte para la interpretación tendía a tener construcciones más complejas y más enraizadas en la historia del país y las peculiaridades de la sociedad argentina.

M.H.: ¿Qué libros recomendás para acercarse al pensamiento gramsciano?

D.C.: Hay varios. Si vamos a nuestro país el ya mencionado Los usos de Gramsci de Portantiero es recomendable, tiene ediciones muy diferentes porque lo fue modificando. La primera edición da una tónica mucho más a la izquierda, mucho más cercana a la orientación comunista original del pensador sardo que en ediciones posteriores, ya marcadas por la evolución “socialdemocratizante” de Portantiero. De cualquier manera es un libro muy interesante.

Y distintos pensadores europeos han dado muchos trabajos de exposición básica sobre su  pensamiento, recuerdo Gramsci y el bloque histórico de Hugues Portelli con un planteamiento  un poco en la línea de Althusser de cierta corriente marxista de los 70; Gramsci y la revolución en occidente de María Antonieta Macciocchi, también una muy buena interpretación de su pensamiento de Gramsci sobre la revolución, presentándolo como un revolucionario y no como un cuasi reformista como lo pintan algunos.  En años más recientes hubo, sobre todo en Italia gramscianos de fuste, como Guido Liguori y Giorgio Bartta. De España hay que leer la obra de Francisco Fernández Buey. Cada uno tiene diversas publicaciones al respecto. En Brasil se han destacado Carlos Nelson Coutinho y Marcos del Roio.

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Volviendo a nuestro país hay autores que han escrito sobre él recientemente, Hernán Ouviña y Juan  Dal Maso, que tienen libros o artículos sueltos que se pueden consultar por internet y es gente en plena actividad y elaboración, jóvenes. Así que sigue habiendo producción gramsciana en Argentina. Y algo muy básico pero muy útil para una primera mirada es Gramsci para principiantes de Néstor Kohan.

M.H.: ¿Querés agregar algo?

D.C.: Quisiera reiterar la idea de que sigue siendo un pensador que puede dar formas de lectura y pensamiento de la realidad actual. Vale la pena seguir leyéndolo y además agregaría que lo que más conocemos es la producción ligada a los Cuadernos de la cárcel, pero tiene una producción anterior, cuando todavía estaba en libertad, incluso anterior a la formación del PC italiano, que son sus escritos sobre los consejos de fábricas, muy interesantes para pensar el tema del doble poder, de una democracia proletaria diferente a la democracia representativa. Es una lectura que siempre recomiendo.

Hay compilaciones de esos escritos bajo distintos nombres “Consejos de fábricas”, “Consejos obreros” o los escritos de Ordine Nuovo que era la revista donde se publicaban estos artículos que plantean temas políticos distintos a los de los Cuadernos pero que tienen también su esfera de interés elevado. También sus escritos e informes de cuando era secretario general del Partido Comunista o los de su época de crítico literario, también compilados y editados en español hace poco tiempo. Por mi parte tuve el gusto de traducir algunos de los artículos de La Ciudad Futura, una revista de un solo número, de principios de 1917, quizás la primera exposición amplia de su ideario socialista revolucionario. Y es previo a la revolución de Octubre de ese mismo año.

Desde su nacimiento en un pueblito de Cerdeña a sus estudios lingüísticos en Turín, su posterior actuación como periodista político y literario, su desarrollo como dirigente comunista, todo debe ser incorporado a la comprensión de sus ideas y de su acción. Hasta su hazaña final, la de escribir cotidianamente y durante años, desde el interior de prisiones fascistas. Logró frustrar por completo la afirmación de un fiscal, de que había que condenarlo para “detener ese cerebro durante veinte años.” Su mente no sólo no se detuvo sino que generó ideas invalorables, que son una porción destacada de la teoría revolucionaria de todo el siglo XX. Sin por eso endiosarlo, merece la admiración no sólo por sus reflexiones, sino por una ética inquebrantable, y su militancia que no se arredra nunca en el propósito de crear un mundo nuevo, de conducir a la humanidad hacia el socialismo.

Este reportaje fue publicado por primera vez por la Red Eco Alternativo.

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