Tierra para vivir, feminismos para habitar

NOS DUELE GUERNICA

Desde la asamblea feminista no podemos dejar de expresar nuestra preocupación y repudio ante el comunicado emitido al final de la jornada de ayer por el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad con el titulo: “Guernica: grupos violentos obstruyen la labor del Estado y presionan a las familias para impedir una salida al conflicto” y otros comunicados y declaraciones desde el Ministerio de las Mujeres y Diversidad.

Esta expresión, grave y condenatoria, desconoce la decisión tomada por la asamblea de delagades que reúne las voces de todas las manzanas que integran la toma. A tres días del desalojo, luego de dos meses sin presencia ni asistencia del Estado, de suspenderles la última mesa de diálogo sin aviso, de haber burocratizado las decisiones y no haber propuesto soluciones reales al problema de la tierra para vivir, aterrizan con un asombroso despliegue.

Este acercamiento de las carteras del Estado se realizó sin previo aviso, y contó con un enorme desembarco de personas y recursos, un intensivo operativo que según lo que plantea la nota del Ministerio tenía por objetivo “ampliar la asistencia alimentaria, la distribución de pañales, así como profundizar el diálogo con las familias para acercar la propuesta alternativa diseñada para el cuidado de las mismas en días previos al desalojo”.

Esta forma de acercarse del Estado desconoce las distintas prácticas organizativas del territorio como por ejemplo la asamblea de delegades, las comisiones de género, niñeces, salud, comunicación, urbanismo, donaciones y distribución. Además, ignora cómo cotidianamente gestionan la vida creando y recreando tejidos comunitarios destruidos por violencias y desidias que atraviesan sus vidas históricamente.

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El operativo consistió en bajar una olla, algunos pollos para cocinar en la entrada del barrio San Martín y la intención de entrar al territorio para repartir pañales y productos de higiene a cada familia. Desde adentro del predio, la gente pisoteando el barro, con frío, con la ropa mojada mientras organizaban colectivamente la distribución de las donaciones recibidas por distintas organizaciones populares, se preguntaba: ¿Qué significa esto a tres días del desalojo? ¿Es acaso una forma de cubrirse para no asumir el costo político del desalojo violento anunciado y sostenido? ¿Por qué coordinar de modo individual con cada familia sin respetar las dinámicas colectivas propias de la toma? Las personas que habitan este lugar no rechazan lo que necesitan, lo que se rechaza es la forma, el gesto avasallante y descalificador hacia sus modos organizativos.

Sabemos que frenar un desalojo y resolver el problema estructural de las familias sin tierra es una decisión política. Varias investigaciones muestran que no hay documentación contundente del dominio de las tierras por parte de los supuestos dueños No obstante la justicia, actúo con celeridad para restituir la tierra a estos verdaderos usurpadores, por sobre las necesidades urgentes de las familias que se asientan hoy en Guernica.

La preocupación más urgente de quienes están protagonizando la toma, es el problema de la tierra. La primer violencia es no tener tierra y una vivienda donde habitar. Los subsidios habitacionales que están ofreciendo son un paliativo que reproduce un círculo de precariedad. Desde la toma hay una propuesta viable que fue presentada hoy por la mañana al gobierno provincial.

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Nos duele Guernica. El destino de muchas familias y niñes no puede quedar en las manos de alguien como Sergio Berni, Ministro de Seguridad de la Pcia de Buenos Aires, quien fogonea una salida represiva y violenta como única solución al conflicto. Repudiamos las violencias del Estado a la hora de resolver los problemas sobre el acceso a la tierra para vivir, como viene sucediendo en diferentes puntos del país.

Desde los feminismos populares y comunitarios proponemos seguir fortaleciendo espacios y acciones por el derecho a la tierra y el buen vivir.

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