El derecho humano al desarrollo, ¿de qué desarrollo nos habla?

En materia de derechos humanos, existe una disputa y un claro antagonismo entre aquelles que defienden y teorizan los derechos humanos desde la regulación social, a partir de una génesis liberal, capitalista, progre o populista, que en Argentina tiene como claros representantes a aquellos sectores dominantes y actualmente oficialistas que  tienen una práctica política cuyo centro es el Estado y que por ello mismo fomentan un fetichismo estatista que atenta contra la organización de les de abajo.

El otro sector antagonista es quienes desde la defensa de los derechos humanos, elaboramos desde el poscapitalismo como práctica prefigurativa, con el anticapitalismo en la interpretación de los pactos, tratados, convenciones y observancias que hacen a la doctrina de los derechos humanos; es por ello que entendemos que hacer que los derechos humanos formen parte de los diálogos por  la emancipación es una necesaria acción para destruir el sistema de dominación, siendo que forman parte de la superestructura legal y política orquestada por las clases dominantes, pero son un fuerte contrasentido por los postulados y los derechos que consagran, entonces por ello razonamos que si desde las prácticas prefigurativas poscapitalistas los entrelazamos dialécticamente con la base o infraestructura, son un cimiento para la lucha contrahegemónica.

Una cuestión entonces que se muestra nodal discutir es la idea sobre el desarrollo, el progreso humano y su relación con el ambiente. Intentaré explicar la visión que tenemos quienes militamos y elaboramos desde “la doctrina de los derechos humanos desde una perspectiva anticapitalista” sobre ellos, de manera crítica porque nosotres como defensores de los derechos humanos, estudiosos de la doctrina de los derechos humanos, elaboramos e interpretamos la misma desde una perspectiva enraizada con la emancipación.

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La declaración sobre el derecho al desarrollo fue adoptada por la ONU en 1986 y dice en su artículo 1ro “el derecho al desarrollo es una derecho humano inalienable en virtud del cual todo ser humano y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político, en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos.”[i]    

Es de resaltar que el concepto de desarrollo al que hace referencia esta declaración en el siglo XX, fue asimilado desde la corriente positivista ha distintas ramas del pensamiento científico y social, es así como el concepto de desarrollo no se aparta en sus fuentes y procederes, del concepto que el capitalismo ha fomentado para él, es decir el desarrollo tomado como evolución y con una mirada darwinista en lo social, en el sentido de la preeminencia del más apto.

 Es así como las ideas más tradicionalistas sostenidas por los sectores sociales dominantes en cuanto al fomento de la industria y consecuentemente del desarrollo, sumadas a las  consideraciones vertidas por los derechos humanos al concepto de desarrollo, son siempre desde el humanismo de raíz liberal, es decir filantropía y regulación, en antagonismo para mí con lo que debemos generar desde el anti-desarrollo-emancipación.

La idea es comprender que el desarrollo en sí, al ser comprendido desde las bases positivistas y de evolución que se enraízan en la parte más incomprendida del capital (que es la instauración de formas del ser dentro del ser) debe llevarnos a fomentar una comprensión sobre el desarrollo que sea anticapitalista, es por ello que en el actual estadio de la humanidad, la afectación a los recursos naturales y la alienación producto de la forma trabajo, debemos pensar en la integralidad que requiere la destrucción del sistema capitalista desde el anti-desarrollo también, que es otra “forma de desarrollo” centrada en el ser humano como naturaleza, no por fuera de la naturaleza, tampoco ya como desarrollo “sustentable” , sino poscapitalista.

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No se trata de volver a una vida más “natural”- la vuelta al campo o al bosque- se trata de pensar cómo el modelo civilizatorio capitalista se mete en nuestra vidas, desde aquello que comemos, cómo utilizamos la tecnología, cómo y qué significa el trabajo para nosotros, en fin pensar la génesis del capital y sus consecuencias en la vida humana, ya que el mundo y la naturaleza, no van a aguantar por mucho más las formas en las cuales se desarrolla una explotación intensiva de los recursos naturales y como el ser humano lleva una vida centrada en el consumo como forma de existencia.

Vayamos a un ejemplo, desde ciertos sectores políticos, ideológicos nos dicen que vaca muerta u otras explotaciones contaminantes se tienen que hacer para generar empleo o hasta para mantenerlo. Ello porque incluso desde el artículo 2do de la declaración del derecho al desarrollo de la ONU dice “la persona humana es el sujeto central del desarrollo y debe ser participante activo y el beneficiario del derecho al desarrollo”  

Es desde estos sectores de la hegemonía burguesa que bajo la egida del ideario progresista  encuentran  como decíamos que se puede y debe seguir contaminando para mantener el empleo, sin comprender lo que claramente  Karl Marx explico hace mucho, a saber: “ …la producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el hombre[ii] El progresismo se muestra así como lo que es, parafraseando a Lenin: enfermedad infantil del burgués.

Las sociedades deben pasar a pensar el equilibrio que se requiere entre las necesidades que la humanidad tiene, de aquellas que son meros artilugios del consumo. Por ejemplo la necesidad del alimento no tiene porque llevar a la industrialización del campo para acrecentar su producción y la plusvalía capitalista, con sus consecuencias en la alimentación con preeminencia de transgénicos, maltrato animal y enfermedades epidémicas como la gripe A y el Covid 19,  se puede fomentar el comercio local y la salud en la alimentación de la mano de pequeños productores orgánicos, de la mano del anti-desarrollo como concepto en oposición al desarrollo “progre capitalista” o “verde” y de  la mano claramente de una reforma agraria como fuente de su táctica.

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Para concluir me gustaría ser claro en que el ideario sobre el desarrollo va de la mano de la teoría liberal sobre la progresividad de los derechos humanos y de los derechos económicos, sociales y culturales en particular, ya que su fuente, su raíz es la fábula del “derrame de la copa” capitalista.

Como defensores de los derechos humanos anticapitalistas, sabemos que tenemos razón con lo que siempre hemos sostenido, un programa que ahora además se muestra axiomático por su integralidad e interconexión con los derechos humanos como nosotres los defendemos y entendemos, Reforma Agraria Ya!

Para todos, todo

Damián Ravenna

Presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires.   


[i]https://www.ohchr.org/sp/professionalinterest/pages/righttodevelopment.aspx#:~:text=El%20derecho%20al%20desarrollo%20es%20un%20derecho%20humano%20inalienable%20en,fundamentales%2C%20a%20contribuir%20a%20ese

[ii] Marx 1976, tomo I, 424-425

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