Ante la visita del FMI y el acuerdo entre Gobierno, Empresarios y Dirigentes Sindicales

A pocas horas del inicio de las negociaciones con el FMI el gobierno ha relanzado la idea de un Pacto social que incluya a los grandes empresarios de la industria y el agro negocio, los banqueros y dirigentes sindicales de la CGT y la CTA. En la reunión de hoy en la Casa Rosada, encabezada por el jefe de gabinete Santiago Cafiero, se reitera el compromiso tripartito para acompañar las negociaciones y “trabajar en forma articulada en este proceso”. El ministro de Economía Martín Guzmán ha dicho que “con el FMI lo que buscamos es un programa que ayude a la Argentina”. Más allá de que todas las experiencias pasadas evidencian exactamente lo contrario para los intereses populares, desde la CTA Bahía Blanca cuestionamos la idea central que guía estas inciativas: que todos estamos en el mismo barco y que tenemos intereses comunes.

Para nosotros lo contrario es verdad porque ni en la Argentina ni en el mundo existe ”un capitalismo en que todos ganemos”. Los números, pero sobre todo la realidad de las personas y sus condiciones de vida muestran que brecha de la desigualdad social se ha visto agravada en la pandemia. Mientras el polo de la riqueza no deja de acumular más y más ganancias, las mayorías populares no dejan de sumar padecimientos. En todo caso si el barco fuera el mismo una pequeña minoría viaja en exclusiva primera clase y la mayoría se hacina en los camarotes sin ventanillas.

Cara y seca de la fractura social

El muchas veces cuestionado informe del Indec ha comunicado que la pobreza aumentó al 40,9% de la población en el primer semestre de 2020, desde el 35,4 registrado en el mismo período del año anterior. Hoy, 18.500.000 habitantes se encuentran en situación de pobreza.

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También en la primera mitad de este año, el nivel de pobreza extrema (indigencia) creció a un 10,5% de la población, frente a un 7,7% del mismo período del  2019. El porcentaje incluye entonces a 4.800.000 personas. Además las estadísticas indican que no solo se incrementó la pobreza, sino que la situación de las personas pobres se agravó aún más por cese de trabajos informales, reducción de planes sociales, aumento de precios en los artículos de primera necesidad, etc.

En tanto la tasa de desocupación pasó del 10,7 al 13,1 en un año lo que implica la pérdida de miles de puestos de trabajo. En cuanto a los grupos de edad según condición de pobreza, el Indec destacó que más de la mitad (56,3%) de los/las niños/as de 0 a 14 años son pobres, aunque el mayor crecimiento con relación al semestre anterior se observó en los grupos de personas de 15 a 29 años, con un 49,6% y con edades comprendidas entre 30 y 64 años, 36,2%. En la población de 65 años y más prácticamente no hubo modificaciones y se mantuvo en 11,4%. En el conglomerado Bahía Blanca-Gral Cerri el informe indicó que el 33,7% de la población es pobre, nueve puntos más con respecto al mismo período del año anterior. El aumento de nuevos pobres en la ciudad abarca a 28 mil personas. El reporte muestra también un 4,4 % de indigentes, lo que representa un total de 13.817 personas. 


Ante tamaña crisis y mientras un módico impuesto a la riqueza por única vez, para personas que tienen un patrimonio declarado superior a 200 millones de pesos (unas 12 mil personas) da vueltas hace meses como proyecto parlamentario, las medidas económicas anunciadas por el ministro Martín Guzmán toman el camino opuesto. Ante la escasez de divisas en la economía nacional se toman decisiones que favorecen a los sectores más concentrados del capital. No solo se han continuado en este 2020 de pandemia con los pagos de la deuda fraudulenta, ahora se bajan las retenciones a la venta de granos de soja y sus principales derivados. Un pequeño grupo de grandes empresas exportadoras son así favorecidas. Son las mismas empresas que ya gozan de privilegios únicos con puertos privados desde los que salen sus productos sin monitoreo oficial de volumen ni de precios. 

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A otro grupo de grandes empresas multinacionales mineras se les otorga una baja de las retenciones del 12 al 8%, desconociendo además las denuncias por las graves consecuencias contaminantes de la actividad megaminera. La baja en los derechos de exportación de los bienes finales industriales los lleva al 0% y de los insumos elaborados en la industria al 3%.El costo fiscal estimado de estas concesiones va de 200 a 300 millones dólares que irán a parar a manos de quienes más tienen que seguramente no se conformarán e irán por más.

La contracara de esta sangría la muestra el aumento del 7% en los  salarios de los y las estatales nacionales, las jubilaciones a la baja, los despidos que desconocen los decretos y la lucha de miles por acceder a la tierra y la vivienda ante la ausencia de políticas públicas y la desenfrenada especulación inmobiliaria. La pandemia, además de la terrible crisis sanitaria produce un agravamiento de las desigualdades que ya estaban presentes en la vida social. La clase dominante la utiliza como excusa para acentuar las condiciones de opresión, para precarizar el trabajo, desconocer los convenios colectivos y rebajar los salarios. Enfrentar esta ofensiva con buenos modales, concesiones o intentos de hacer compatibles intereses irreconciliables es trazar el camino de la claudicación y la entrega cuando lo consuman las dirigencias sindicales a espaldas de sus representados y representadas.

Desde nuestra CTA de Bahía Blanca no aceptamos regalar con posibilismos y traiciones las aspiraciones colectivas encarnadas en luchas históricas de la clase trabajadora argentina por conquistar cambios profundos en una estructura social opresiva y explotadora. No vemos la posibilidad de vivir mejor sin impedir que una minoría siga acumulando la riqueza generada colectivamente, sin  rechazar los pagos de deudas ilegítimas y fraudulentas, sin incrementar presupuestos de salud, educación y vivienda y sin generar nuevas relaciones sociales basadas en la solidaridad y la igualdad entre las personas y no en la codicia del capital. Nuestra dignidad se conquista desde abajo y con la lucha colectiva por un programa a la medida de nuestros intereses. 

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CTA BAHÍA BLANCA

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