Atrapados en las Redes

Apuntes sobre el documental the social dilemma

El documental the social dilemma no es lo primero que toca el tema, pero tiene la gran virtud de poder masificarlo. Sus puntos fuertes son sus aspectos tecnológicos, ya que los mismos programadores de las redes son los que hablan. Su punto débil es el político: La película posee un discurso progresista bastante naif. Pero hasta que produzcamos nuestros propios insumos sobre el tema, es un excelente disparador.

Quiero ser taxativo en este punto: Todos los padres, docentes, comunicadores y militantes deben ver “The social dilemma”. Y los militantes populares más que nadie. Con todas sus limitaciones es una introducción a un tema complejo que debemos tomar.

“Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”, pero solo es tecnología. Quienes nos proponemos cambiar el mundo debemos tener herramientas para ver la tecnología tras la magia, con sus peligros y sus oportunidades. El objetivo de esta nota es proporcionar herramientas para entender, no los detalles tecnológicos, sino el problema.

El algoritmo

Un algoritmo son instrucciones para hacer algo. Un programador escribe, en un lenguaje que la computadora puede entender, instrucciones que ésta cumplirá. Hay algoritmos simples y los hay muy complejos. Por otro lado, se denomina Inteligencia artificial cuando estos algoritmos se combinan para comprender el entorno y aprender cómo mejor cumplir el propósito para el que fueron creados.

Pero en la película no se habla de algoritmos, se habla de El algoritmo.

Un ente, que desde atrás de nuestra computadora, toma decisiones. Cada red pareciera tener uno. En algunas redes está más presente (algunos youtubers hablan abiertamente de él en sus videos cuando piden que los “sigan para mejorar los números de el algoritmo), en otras está más oculto. No hay un algoritmo, hay muchos y cada cual hace una cosa. El algoritmo en nuestro tiempo se ha convertido en un ente invisible y omnipresente que nos observa, aprende y toma decisiones.

¿Cómo aprende? Pondré un ejemplo: El algoritmo de google descubrió que si una persona busca un restaurante en internet, a la semana buscará yogurt. ¿Por qué? Al algoritmo no le importa. Sólo aprendió eso y le basta para saber a quien tiene que recomendarle yogurt dentro de una semana. Con miles de millones de usuarios utilizando google todo el tiempo, puede trazar esos comportamientos y aprender.

Motor de recomendaciones

¿Quién nos recomienda cosas en las redes? el motor de recomendaciones. Las redes nos recomiendan videos, amigos, imagenes, etc… hay un programa atras: el motor de recomendaciones con su correspondiente algoritmo.

En el documental El algoritmo es representado por tres maliciosas personas que desde un panel van enviando impulsos al protagonista y, según reaccionan, van modelando el perfil de nuestro protagonista. En realidad estas empresas no conforman un perfil de cada uno de nosotros, sino que conforman muchos perfiles promedios y nos asocian a uno. Si otro usuario, espejo nuestro, compra zapatillas, es muy probable que nosotros lo hagamos. Estadísticamente funciona.

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Modelo de negocios y monetización

El modelo de negocio es una parte importante en la construcción de un programa. El término deriva del lenguaje de administración de empresas, pero son las reglas internas con que un programa manipula los datos. No hace referencia a los fines de lucro, sino a razón de ser y el propósito del programa.

Monetización

Otro término muy común en las empresas de software es monetización. A veces se construyen aplicaciones que son útiles para las personas pero no dan dinero. Entonces empieza el proceso de monetizar. Es decir, ¿cómo va a generar dinero? Por ejemplo, Facebook era una red social que funcionaba, y luego comienzan el proceso para monetizarla.

No es la rebelión de las máquinas, sino el capitalismo

Terminator, Matrix, yo robot y otras novelas de ciencia ficción hablan de una rebelión de las máquinas: En esas distopías una inteligencia artificial se rebela y, cansada de los humanos, decide controlarnos. La película nos advierte que nuestro mundo ya está controlado por la inteligencia artificial, pero jamás hubo rebelión. El algoritmo hace, obedientemente, lo que le pidieron hacer: generar riqueza.

Sí seres humanos al servicio del capital han hecho cosas terribles, imaginemos un frío algoritmo. Eso sí es un monstruo. No se puede negociar con él, no se puede razonar con él, él algoritmo no duda, él algoritmo no tiene piedad. Hace lo que le dijeron que haga, y lo hace cada vez mejor.

La herramienta que nos usa

Nos dicen que las redes sociales son herramientas. Nos acercamos a ellas para usarlas, pero hay una diferencia: Una red social es una herramienta que tiene vida propia, tiene sus propios intereses y tiene intenciones para con nosotros. Una red social nos estudia y así construye una política para nosotros.

El modelo de negocios de las redes sociales es que pasemos el mayor tiempo posible en ella, que entremos en lo que en las mismas empresas de tecnología llaman el “agujero negro”: ese momento que pasamos de un video a otro video sin darnos cuenta del tiempo. Para eso lo que cada red hace es estudiarnos, y luego utilizar nuestra psicología en nuestra contra para manipularlos.

Todo lo que hacemos en internet es medido y registrado. Tooooooodo. No solo si hacemos clic en una imagen, sino también cuantos milisegundos miramos cada imagen aunque no hagamos click. Esa información es recolectada y estudiada.

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Dopamina

La manipulación de las redes tiene su parte química. Los seres humanos estamos diseñados para sentir placer ante la aprobación de nuestros iguales. Es la dopamina, un neurotransmisor, que muchas especies generamos naturalmente y que tiene entre sus funciones nuestro sistema de recompensa biológico. Este mecanismo nos convierte en animales sociales. 

Pero esa recompensa por la aprobación convertida en cientos de “me gustas”, incluidos a niños y adolescentes, ha transformado nuestra sociedad. Equipos de expertos nos testean y diseñan modelos para hacerlos cada vez más adictivos.

Existe el miedo de que las máquinas nos reemplacen en el trabajo o incluso en el amor. Pero antes de reemplazarnos, las máquinas van a manipularnos. Ya hemos llegado a esa etapa.

La ballena

Para el capital una ballena vale mas muerta que viva, y un árbol vale más talado que en pie. En esta instancia del capitalismo, nosotros somos la ballena. Nuestra sociedad ha prohibido algunos mercados: ha prohibido el comercio de esclavos, ha prohibido el comercio de órganos. En la película, Shohana Zuboff nos cuenta que las redes son un mercado a futuro de humanos y por lo tanto, también debemos prohibirlo.

La frase si no estás pagando por la mercancía, la mercancía eres tú, que aparece en la película, es muy conocida en el ambiente informático. Las redes sociales comercian vendiendonos a nosotros.

Hay quienes creen que el negocio es que veamos publicidad, otros creen que quieren vender nuestros datos. Jaron Lanier afirma que el negocio de la red es manipularnos. Si pueden modificar un 1% la conducta de la población hoy, el 1% mañana… eso es mucho poder. 

Efectos no deseados

Nadie planificó un monstruo. “Cuando creamos el me gusta en facebook, imaginamos una red donde todos compartan positivismo, no imaginamos que aumentaría la depresión en los adolescentes” cuenta un desarrollador.

Pero estos efectos no deseados si son parte del negocio. El objetivo es que continues en la aplicación, que no te vayas. Si el algoritmo sabe que crees en las conspiraciones, el algoritmo te conectará con más conspiraciones. Son pocos los conspiranoicos, pero las redes los potencian y los vuelven activos. La película cuenta el ejemplo de #PizzaGate, que terminó con un hombre armado entrando a rescatar a imaginarios niños encerrados en los sótanos de una pizzería.
Lo importante de la anécdota es que no hubo ninguna decisión humana de promover #PizzaGate entre los usuarios conspiranoicos de facebook, lo decidió El algoritmo.

Realidades distintas. 

Es normal que las personas busquen la información en los lugares afines, la gente compra el diario que le gusta porque coincide con sus pensamientos. Pero puede ver los otros diarios en el puesto de diario y sabe que existen y que alguien los compra. Ahora el algoritmo elige nuestro mundo, nos conecta con gente que piensa igual, nos aísla en una burbuja. Una pequeña Corea del Norte personal, hecha a nuestra medida.

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Esto cuenta para facebook, pero también para google. El buscador por excelencia le mostrará resultados distintos a cada persona de acuerdo a su perfil de usuario. Distintos resultados a cada pregunta para cada uno de nosotros: Las fakenews, que siempre existieron, adquieren una nueva dimensión.

Miguel Urban sostiene que antes la gente tenía opiniones distintas pero vivía la misma realidad y que hoy las personas viven realidades distintas. Creemos que lo que creemos es obvio y que todos deberían pensar como nosotros porque toda la información que recibimos apunta hacia esa conclusión. Los que no piensan como nosotros niegan una conclusión tan obvia porque “están locos”.

Cómo nos afecta a la izquierda.

La traducción literal de fakenews es noticia falsa, pero es más que eso. Una fakenews es esa noticia falsa que queremos que sea verdad porque refuerza algo que ya pensábamos.

¿Cómo nos afecta a los militantes populares? La derecha adora las fakenews, en la izquierda las detestamos, pero… ¿somos inmunes?

El problema es que si el algoritmo nota que hacemos clic en un caso de gatillo fácil, el algoritmo nos mostrará más casos de gatillo fácil. Si nos interesan los femicidios, el algoritmo nos mostrará más femicidios. La militancia revolucionaria hace necesario conocer las distintas burbujas reforzadas por esta nueva ‘fake’ realidad, incluídas las que nosotros mismos habitamos.

Solo desenchufenla

¿Por qué no lo apagan? No es una computadora que se defienda, como imaginó la ciencia ficción. No está protegido por robots armados o blindada en una cueva secreta. No la apagan porque los accionistas nos los dejan. Es fácil hacerlo, nos dice un desarrollador de software, si estás dispuesto a perder 20 mil millones de los accionistas. El problema, como siempre, es la insaciable ambición capitalista.

Recapitulando

  • Vean The Social Dilemma, en Netflix o en otro lado.
  • La tecnología no es el problema. La tecnología al servicio del capital es el problema.
  • La tecnología de la información (IT) también es terreno de disputa. Como militantes populares debemos conocer el tema y darnos una política. 
  • Las acciones individuales que podemos promover, como desactivar notificaciones por ejemplo, deben ser parte de un saber popular.
  • Debemos promover medidas de autodefensa populares hacia las multinacionales de la información, son cotidianas en la vida de todos y hacen de intermediario entre las personas cuando se relacionan. 
  • Debemos crear conocimiento tecnológico popular, y formar cuadros tecnológicos al servicio del pueblo.

Fuete: https://migu-cim.medium.com/atrapados-en-las-redes-d97e382d4258

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