Zurdos, pobres, viejos y fracasados

De donde surge la Escuela

Mucha gente ignora -en parte porque los funcionarios que gobiernan suelen encargarse de que esto así sea – que las instituciones educativas son sitios de construcción política.

No es que los colegios sean locales partidarios de los gobiernos de turno (aunque en algunos casos casi si lo son), pero sí son espacios que fueron constituidos y desarrollados desde sus orígenes con una clara intencionalidad de constituir subjetividades al servicio de los poderes de turno.

Nunca esa constitución, ni ese desarrollo fueron hegemonizados por sectores políticos subalternos, o sea los sectores populares. Más bien, desde siempre quienes desarrollaron la línea a llevar adelante fueron y son quienes detentan el poder.

Esto es así ya que es mucho más fácil hacer pasar la ideología hegemónica como algo natural y normal. Las ideas de una época son las ideas de la clase dominante.

El nacimiento y desarrollo de las instituciones educativas llevan en su ADN el debate político y las visiones contrapuestas acerca de cómo debe ser concebida la educación para cada momento histórico.

Aula, laboratorio o local partidario

En Educación, le llamamos currículum al conjunto de prácticas pedagógicas, de diseños curriculares, líneas ideológicas en tensión, organización institucional, diseño del plan de estudios, objetivos y perfiles de egresados. Es decir, todo lo imaginado y otras tantas cosas que no son imaginadas, que intervienen en los procesos de enseñanza y de aprendizaje.

Existe algo llamado “currículum oculto” que desarrolló en un principio Jackson (1968) y luego continuaron otros autores, que refiere a aquello que se impulsa políticamente desde la omisión y desde el no decir, pero que también genera ideología.

El gobierno de Mauricio Macri primero y Horacio Rodríguez Larreta luego, no han sido la excepción a construir ideología desde los currícula oficial y oculto. A decir verdad, tampoco es tan sencillo no quedar atrapado en la tensión entre uno y otro sin construir una amplia democracia institucional (no sólo escolar), que difícilmente pueda llevarse adelante en una sociedad de clases (o sea con intereses antagónicos).

Desde un primer momento han demostrado que estaban prontos a utilizar las instituciones Educativas como espacios de construcción política más por acción que por omisión. Muchas prácticas son implícitas a los ojos de las mayorías y son parte del currículum oculto (falta de vacantes, desfinanciamiento, congelamientos de salarios y presupuesto, maltratos, pruebas externas estandarizadas, desautorización y desjerarquización de la labor docente, cierre de programas, flexibilización laboral y muchos etcéteras), y otras son parte del curriculum oficial (Intento de cierre de los profesorados, creación de la UNICABA, cierres de cursos, intento de cierre de las escuelas nocturnas, actos donde los funcionarios del oficialismo usan a los estudiantes para la propaganda partidaria[1],  y también muchos etcéteras que a modo de juego quien lea esta nota podrá completar).

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Quedó lejos, aunque sin perder vigencia, la cuestionada y resistida Nueva Escuela Secundaria (NES) del 2012, mientras que ahora la denominada Secundaria del Futuro (SF) es mucho más precarizadora: lava aún más los contenidos curriculares, utiliza un campo semántico mucho más acorde del que detenta el equipo de gobierno porteño y educa según el propio gobierno “en la incertidumbre”. Esto también es político y orientado partidariamente.

La simbología utilizada en los pocos libros manuales, en banners, en las cosas que llegan a las escuelas, se parecen bastante a la simbología partidaria de la Ministra de Educación Porteña, Soledad Acuña. También hemos tenido como capacitadores a personas como la conductora televisivay empresaria Cris Morena. Esto también es profundamente político y partidario.

Nunca fueron casuales los funcionarios que detentaron la cartera de Educación en esta Ciudad. Fueron seleccionados sujetos que pudiesen cumplir el papel de atacar a la educación pública en general y a la docencia en particular.

Remitiendonos al año 2009 en adelante, en que el colaborador de la dictadura Abel Posse asumió el cargo, nunca hubo un ministro o ministra que pertenezcan al campo de la educación.

Esteban Bullrich no era docente, Soledad Acuña no es docente. Son personas que no dominan el campo de la Pedagogía. Cuando se insiste en el intento de abordar una epistemología desde un campo disciplinar ajeno, con asesores que tampoco pertenecen al mismo,deja de ser una casualidad. Es una política de Estado y no es viable para construir una educación pública, gratuita y de calidad.

Es muy dudoso que cuando Acuña habla de educación sepa de qué está hablando rigurosamente, simplemente porque no posee ese capital cultural específico del que bien habla Pierre Bourdieu en toda su obra, y mal comenta Acuña en su entrevista con Fernado Iglesias. En realidad, como decíamos antes, hablan sobre esa construcción idealizada y falsa del apoliticismo de la Escuela y sobre quienes deberían ser esos seres asépticos capaces de no hablar de política. La ministra apuesta más bien a quienes socialmente son aceptados (y en esto Cambiemos cuenta con un ejército de trolls, con la propaganda oficial y con el apoyo de los medios hegemónicos para construir legitimidad discursiva), y hay que tener en cuenta que la aceptación, también se construye en las prácticas pedagógicas cotidianas a las que se refieren los franceses Bourdieu y Passeron (1998).

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Otra crítica que puede hacerse a la ministra, es cuando se refiere a los docentes como sectores pobres, de clase social baja. Es que ella tiene una visión eurocéntrica como diría Segato (2012), ya que considera que los sectores más cercanos a los pueblos originarios y autóctonos, incluidos los sectores más postergados, nopueden realizar tareas que lleguen a generar culturas. “El gesto pedagógico por excelencia(…), inherentemente racista y reproductor del orden racista mundial (…) es desautorizador: nos declara ineptos, nos impide producir categorías de impacto global” (Segato, 2012).

Más leña al fuego o pedagogía de la perversión

Después del escándalo generado por los agravios, la ministra decidió enviar a todes les docentes una carta para explicar sus dichos.

La carta es una afrenta y sus anteriores dichos son una afrenta también, una perversión.

La mayoría de les docentes son pobres, pero evidentemente nada tiene que ver con esto la suspensión unilateral de la paritaria en la ciudad y la condena a salarios por debajo de la línea de pobreza que su ministerio impone.

Desconoce el concepto de capital cultural de Pierre Bourdieu, claramente confunde capital cultural con capital económico, al menos en las potencialidades de la explotación de ese capital.

Lee mal a Bourdieu para hablar del poco capital cultural de docentes, y además se saltea la parte en que el francés habla de la violencia simbólica.Claro, esto es parte del currículum oculto.

Desde la perspectiva de la ministra, pareciera que un estudiante pobre de profesorado no tiene nada para aportar a la sociedad. Aboga por un currículum hegemónico que como diría Henry Giroux “Es un ejemplo claro constituido con sus cuerpos de conocimiento jerárquicamente organizados, y sobre todo, el modo como el mismo margina o descalifica el conocimiento de la clase trabajadora, sobre la mujer y las minorías“.  Lo suyo es abiertamente discriminador y ajeno a todas las corrientes pedagógicas, sean los autores más progresistas como Paulo Freire o Henry Giroux, o aún aquellosmás conservadoras y elitistas.

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Los estudiantes de profesorado tardan unos siete años en recibirse porque deben trabajar.Nunca se le cruzó a la ministra que es una política de Estado formar docentes en cuanto a la promoción de quienes necesitan apoyo. En cambio, vacía los profesorados y fabrica estructuras sin construir consensos de ningún tipo dilapidando millonadas. 

Dice hablar con toda la docencia cuando no sólo no ha abierto una sola instancia de diálogo, sino que cerró las que por Ley deberían estar abiertas.

Cualquiera que escuche a la Ministra estaría seguro que ella se equivocó, se pasó de la raya, debe pedir disculpas. Pero esto no es así, ya que lo que la ministra hizo fue bajar línea como está acostumbrada, violentamente, con el aval de la política partidaria del gobierno al que representa.

Nos dicen zurdos (concepto amplio y vacío de contenido) para construir un enemigo claro y estigmatizado por las rémoras más conservadoras de la sociedad.

Viejos, porque desprecia la experiencia y se apega a esa idea del joven emprendedor (joven maravilla) que el capitalismo meritocrático tanto resalta.

Fracasados por el mismo motivo.

Pobres, porque desprecia a les pobres. Además, qué mejor manera de pagar poco si a quien le pagás, es pobre?

En estos cuatro adjetivos, y el uso dado por la ministra, hay toda una definición política, por lo tanto no hay disculpas para dar. Soledad Acuña es la máxima autoridad de un sector al que desprecia. 

Un sector que supo estar a la altura de las circunstancias durante todos estos años y particularmente en medio de la pandemia, ya que esta, como bien dijo Flavia Terigi, no hizo más que exponenciar las desigualdades sociales y económicas. Todo sin su ayuda, sin su apoyo, sin su financiamiento, incumpliendo todos los deberes como funcionaria.

Renuncia usted, Soledad Acuña, o renuncia todo el conjunto de la docencia.

Usted sabrá que no vamos a hacerle el favor.


[1]Como cuando en 2016 se hizo cantar a los estudiantes  el slogan de campaña de la alianza cambiemos – Sí se puede – que es el signo partidario de la ministra, en el monumento a la bandera, ante los ojos de todo el público presente.

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