2020 termina con el empleo y los salarios por el piso

El Ministro de Trabajo Claudio Moroni señaló que el empleo muestra signos positivos (“El empleo total ‘viene creciendo, poco pero creciendo”) y que en 2020 el salario tuvo un desempeño con el cual “están muy contentos”. Simultáneamente, proyectó que en 2021 “los salarios van a crecer y … le van a ganar a la inflación». ¿Cuántas velas le prendió a San Cayetano?

La información oficial desmienten tales afirmaciones. Por un lado, el último informe de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo señala que en Octubre de 2020 el empleo total formal cayó 0,1% en comparación con Septiembre para los aglomerados relevados. Esto es así tanto para Gran Buenos Aires (-0,1%) como para el resto del país (-0,2%). Por otra parte, en comparación con Octubre de 2019, el empleo cae 2,5% para el total del país. Cierto es que el porcentaje de trabajadorxs suspendides está en su punto más bajo desde Mayo 2020 (4,8%) pero este valor aún es muy superior a los valores históricos (16% de las empresas están suspendiendo trabajadorxs). Por este motivo, la única explicación para eliminar el ATP (que subsidia los salarios) en este contexto es hacer gestos hacia el FMI en el marco de la negociación de la deuda del Estado nacional con el organismo internacional.

Los salarios para el conjunto de la economía aumentaron en septiembre un 31,8% anualizado, mientras la inflación en el mismo período fue del 35,2%. El salario real promedio ha caído de manera sostenida desde Febrero de 2020, luego de una breve recuperación entre Noviembre de 2020 y Enero de 2021. ¿Qué hay para festejar? Para colmo, esa caída salarial no ha sido producto “de la pandemia” sino de una política deliberada a través de los instrumentos bajo el control del Poder Ejecutivo: desvalorización de los salarios del sector público (subieron sólo 27,2% en los últimos doce meses) y caída del salario mínimo (que sólo subió 8% entre Septiembre de 2019 y Septiembre de 2020). Según el Ministro estos son salarios dignos, es decir, “los que estemos en condiciones de pagar y de sostener”

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Con estas tendencias y estas políticas, no es claro cómo puede Moroni afirmar que en 2021 los salarios y el empleo mejorarán razonablemente. Luego de una caída acumulativa durante al menos 3 años seguidos, las condiciones materiales de vida difícilmente cambien si el Estado nacional no da un giro copernicano a favor de las y los trabajadorxs. En un mercado de trabajo con tasas de desocupación superiores al 10% y amplios niveles de precariedad, sin una acción decisiva de parte del Estado, los salarios que se pagarán seguirán garantizando que más del 40% de la población sobreviva a duras penas por debajo de la línea de la pobreza.

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