Wewaiñ (Venceremos). Defender el territorio para seguir existiendo

Un peñi (hermano) me comentaba que la existencia y proyección del Pueblo Mapuche es como un Leufu (un río), que por más obstáculos que se pongan en su camino, siempre encuentra un resquicio para poder avanzar, incluso si debe adaptarse a la forma del cauce. Algunas veces su andar es calmo y otras correntoso, pero nunca se detiene.

En las últimas semanas, la embestida del extractivismo minero ha provocado la reacción de la sociedad que se ha volcado masivamente a las calles para manifestar su disconformidad con la explotación minera en la Provincia del Chubut.

El detonante fue la presentación de un proyecto por parte del Gobernador sobre la zonificación de una parte de la meseta chubutense para explotar los recursos naturales que allí existen, apelando inclusive a fundamentos de origen divino. 

Entre los principales reclamos de la ciudadanía, además de la denuncia de la contaminación ambiental y el saqueo económico, se menciona la necesidad de cuidar el agua, elemento fundamental para la existencia humana.

Desde la cosmovisión del Pueblo Mapuche, el agua (ko) es un ser vivo que tiene su newen (fuerza) por lo que el ngen ko (espíritu/dueño del agua) es un elemento fundamental de nuestro Wallmapu (territorio). De la misma manera las montañas (mawiza), cerros (winkul), lagos (lafken), bosques (lemu), vientos (kurruf), volcanes (pillan), piedras (kurra) y tantos otros, forman parte de los elementos vivos que están en nuestro territorio con los cuales se interactúa y a quienes se respeta,  preserva y defiende.

La alteración del territorio también impacta en el equilibrio de las personas Mapuche, dado a que es necesaria una relación armónica entre los diversos elementos en donde la persona (che), es solo un elemento más. Las ceremonias espirituales, el crecimiento de las plantas medicinales (lawen) y los diversos eventos naturales, se desarrollan en el territorio y es allí donde las autoridades de nuestro Pueblo mantienen un ordenamiento en relación con pu newen (las fuerzas) del lugar. Donde algunos ven recursos para explotar, nosotros vemos elementos vitales que nos sostienen.

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Por lo que el Pueblo Mapuche asume el compromiso de la defensa del territorio y sus elementos no solo para la preservación de los mismos, sino también para su propia subsistencia. Defender el territorio no es una opción, es un principio fundamental y una necesidad para preservar la existencia como Pueblo y también de la sociedad toda.

Este territorio guarda en su memoria historias de despojos, saqueos y conquistas: militares y espirituales, comandadas por la codicia de una incipiente oligarquía criolla que no dudó en usar el aparato estatal para consumar un intento de genocidio de los pueblos originarios. Posteriormente, escribió un relato oficial a medida de sus pretensiones olvidando deliberadamente las raíces de este territorio y conformándose con ser una copia distorsionada y de dudosa calidad de países europeos que también construyeron sus imperios en base al saqueo de continentes enteros.

En la actualidad, el capital especulativo y extractivista nuevamente decide avanzar y se sirve de todo el andamiaje estatal y la estructura burocrática, política, administrativa, mediática y judicial para ello, quienes no dudan en criminalizar, judicializar y condenar a quienes defienden los territorios.

El intento de zonificar parte del territorio para su sacrificio es inconcebible desde la perspectiva de los pueblos originarios. Es descuartizar un elemento armónico para finalmente destruir todo vestigio de vida en ellos. El Wallmapu es un todo integral, ya ha sufrido la división y partición en Estados, provincias, municipios, comarcas, estancias, lotes, etc. La zonificación propuesta por el Gobierno implica la destrucción del equilibrio natural y social en nombre de un progreso que está sobradamente probado que es un engaño y solo beneficia al capital especulativo foráneo. 

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Existe un amplio plexo normativo, nacional e internacional de resguardo de los derechos de los pueblos originarios que ha sido sistemáticamente vulnerado, negado y omitido. La presentación del proyecto de ley de zonificación minera no contó con la más mínima consulta, cuando la normativa establece que la misma, debe hacerse previamente al desarrollo de cualquier iniciativa, inclusive en la fase de proyecto. 

Los proyectos extractivistas que implican la destrucción del territorio constituyen un atentado contra los ngen y las fuerzas que habitan en él y esto es, atentar contra la vida misma de los pueblos originarios, que solo son incorporados en los discursos como muestra de la falta de “desarrollo”, lo cual justificaría la depredación y destrucción del territorio. A fines del siglo XIX nuestro pueblo sufrió un intento de exterminio físico y simbólico con la excusa del progreso y la civilización. La historia se repite dos veces, primero como tragedia, luego como farsa, escribió alguien alguna vez.  

Frente a este nuevo intento de conquista, estamos resueltos a defender el territorio que sustenta nuestra existencia. Gran parte de la sociedad ha comprendido la importancia de la defensa del ngen ko y está actuando en consecuencia. 

La herencia de despojos que ha sufrido nuestro Pueblo, no ha hecho más que afianzar la legitimidad de nuestra lucha y nuestros reclamos, históricos y contemporáneos que hoy configura un nuevo escenario en donde se organiza la resistencia y se consolidan los avances. 

Un escritor también sostenía que el ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos, porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer, y así como el Leufu (río), que siempre encuentra la forma de avanzar, la existencia del Pueblo Mapuche encontrará la forma de preservar el territorio para seguir existiendo, para seguir siendo gente de la tierra. 

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Amulepe taiñ weichan, Wewaiñ! 

Por: Daniel Loncon, miembro del Pueblo Mapuche e integrante de la Cátedra Libre de Pueblos Originarios, Afrodescendientes y Migrantes. UNPSJB.

Fuente: https://www.consellopatagonico.com/noticia/18165/Wewain-Venceremos

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