Intervención en la audiencia pública por la rezonificación del proyecto Costa Salguero

A lo largo de las  exposiciones previas se presentaron, de forma  contundente e irrefutable, las razones jurídicas, urbanísticas y socio ambientales que de forma  abrumadora y  mayoritariamente  se definieron por  el rechazo tanto a la  ley que modifica la normativa para el conjunto Costa Salguero–Punta Carrasco,  como a la que dio lugar a su privatización  y al proyecto que se propone para  materializarla.

Por tanto dada la brevedad del tiempo disponible, me eximo de repetirlas, comparto esos argumentos, me sumo con firmeza  a ese rechazo y adhiero a las propuestas que se hicieron para su reemplazo.

Puntualizo entonces  algunas breves reflexiones.

Cualquiera que haya recorrido la ciudad en estos dramáticos meses de la pandemia del COVID ha podido  registrar el fenómeno del uso masivo e intensivo  de sus parques y plazas. La emergencia sanitaria demostró la profunda relación existente entre la salud psicofísica de la población y su vínculo  con la recreación y los ámbitos abiertos. En estos tiempos, como nunca, se ha expresado la  necesidad de salir del encierro de lo privado para compartir el espacio comunitario, pero  a su vez  también ha quedado explicitada la insuficiencia y el déficit crónico de la cantidad y la dimensión de  esos espacios, en relación a la densidad poblacional y el volumen de lo construido.

Dentro de esos espacios la costa del rio tiene un plus único, un significado simbólico,  porque el rio  es nuestra referencia fundacional como ciudad y  aunque sistemáticamente es negado y  agredido por la contaminación y la usurpación de su costa, sigue siendo  el único paisaje absolutamente natural que se conserva desde nuestro origen histórico como urbe, posee  además una  belleza escénica excepcional, que  nos permite situarnos en la impar platea desde donde observar la poética del horizonte.

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El rio además, tiene una vital importancia en nuestra salud, no solo nos  provee del agua que bebemos, nos garantiza la renovación del aire, imprescindible para enfrentar la polución causante,  entre otros daños, de las enfermedades respiratorias, cuyas prevalencias son también parte responsable de las victimas del Covid. Levantar una masa de torres como un muro infranqueable solo servirá para agravar este cuadro y  fenómenos como la llamada isla de calor, que afecta a  una gran zona de nuestra ciudad.

La costa  es  un patrimonio colectivo debe ser de mantenido como tal, de acceso amplio e irrestricto, y no debe ser apropiada para el goce de una elite acaudalada y especuladora, con este proyecto  el gobierno  vuelve a demostrar el  perfil  clasista y  la lógica segregadora que ha caracterizado toda su gestión.

No solo se trata  de valorar la enorme  importancia del verde y el rio  en nuestras vidas,  el espacio público es el que  configura la vitalidad y el carácter  de la ciudad,  ese tejido,  además de un importante  valor de uso, posee un alto rol estructurante sobre el cual se organiza una parte esencial de la dinámica de nuestra ciudad. 

Es  en ese  espacio físico  donde podemos  encontrarnos fuera de lo virtual  y reformular nuestra pertenencia a un colectivo social donde nos sentimos igualados y  sin discriminaciones y por tanto es allí donde  vislumbramos nuestra capacidad transformadora como comunidad. No se es ciudadano sólo por tener la posibilidad de votar, sino básicamente por tener la opción de construir una ciudad y una sociedad donde se potencie la alternativa real de decidir en común como  queremos vivir en ella.

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Contra este derecho actúa el  gobierno de la ciudad y la mayoría de la legislatura, que se ha  transformado en  el principal proveedor de suelo urbano, un bien escaso e irreproducible, para favorecer  el negocio de los grandes operadores inmobiliarios.

Con la  privatización sistemática del espacio público, este gobierno tiene el record en ese accionar, se ha perpetrado una gigantesca  transferencia de la renta  urbana, un bien  socialmente producido, hacia grupos concentrados del negocio  inmobiliario y financiero del capital globalizado.

Lamentablemente contra toda teoría y práctica del urbanismo, nos toca  ver que  la  Facultad de Arquitectura y Urbansimo,  como institución, ha abandonado su rol autónomo  renunciando a toda capacidad crítica y  junto a la dirección de la  Sociedad Central de Arquitectos que organizo el concurso de proyectos  han actuado negativamente, quedando atrapados en la justificación de la  mecánica metabólica del mercado, apoyando un proyecto que como queda demostrado violenta derechos y atenta contra la calidad de la ciudad y el buen vivir de sus habitantes.

Pero hemos aprendido, a diferencia de lo ocurrido con el despojo de las tierras  de Puerto Madero, ese mega emprendimiento de un barrio que es todo menos que un barrio,  el cual se desarrolló por más de 25 años atravesando impunemente varios gobiernos y  al que con esta ley se  le pretende dar continuidad tanto espacial como conceptual. Hemos aprendido y ampliado la resistencia a estas políticas, la inédita y  masiva participación en esta audiencia con 7000 inscriptos,  que desbordo lo que  originalmente se prevé  como un trámite burocrático, aunque tenga la limitación de no ser vinculante, es un síntoma positivo de la voluntad de involucrarse y tomar partido a favor de nuestros derechos y  en la defensa de  nuestros  bienes  comunes.

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Gracias

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