Adónde están los dólares

EL COMERCIO EXTERIOR, LOS PUERTOS Y LA DANZA DE LOS MILLONES.

En 2021 comienzan a vencer las concesiones portuarias, el
Estado podría recuperar el control de los puertos para
nuestras exportaciones agroganaderas, y de paso reponer
una flota mercante estatal para cerrar todo el circuito.

Falta de dólares, presiones devaluatorias e inflacionarias; huelga de aceiteros y recibidores de granos; vencimiento de las concesiones portuarias; Vicentín en estado terminal. Todo conforma un combo complejo que también esboza una perspectiva de solución para las reiteradas crisis del sector externo.
El nefasto año de la pandemia está terminando y renovadas esperanzas se depositan en el 2021. Se concentran en la ansiada vacuna que pondría fin –no de inmediato– tanto a la crisis sanitaria como a la económica. Las esperanzas están también focalizadas en que se logren controlar las presiones cambiarias y la carestía de la vida. Hay certezas: una devaluación dispararía una espiral inflacionaria que alteraría más aún los equilibrios económico-financieros y tendría un impacto social de magnitud. Como se escucha últimamente: “No es lo mismo salir de una crisis con el 50 por ciento de pobreza, como en el 2001, que ingresar con los actuales niveles de pobreza e indigencia.

Puertos paralizados
Al momento de cerrar esta nota la huelga de los trabajadores aceiteros y recibidores de granos lleva 12 días y ha paralizado todos los puertos del país. Los sindicatos acusan a los empresarios de incumplir acuerdos firmados con anterioridad y a su vez las cámaras empresariales a los trabajadores por su intransigencia y exigencias desmedidas: “esta actitud está disminuyendo el ingreso de divisas, afectando la reactivación y el empleo”, dicen las patronales y agregan que “por cada día de huelga se están perdiendo 100 millones de dólares”.
Los trabajadores han respondido que si eso es lo que pierden diariamente “con un solo día de los que lleva la huelga les alcanza y sobra para pagar el aumento de todo el año a todos los trabajadores”. ¿Por qué entonces los empresarios no resuelven rápidamente este conflicto? La conclusión surge sola: buscan culpar a los trabajadores de su decisión de no liquidar sus exportaciones y utilizan el conflicto para presionar al gobierno, como lo han hecho tantas otras veces, para lograr una mayor devaluación, ventajas impositivas o reducción de retenciones, incrementando así sus ya extraordinarias ganancias.

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Los dólares están
El consultor agropecuario Pablo Andreani ha publicado –ver suplemento económico de Clarín del domingo 13– un estudio con proyecciones de ingresos por exportaciones para el 2021, lo más destacado a los efectos de esta nota es cuando afirma: “Los productores tienen sin vender entre 10 y 12 millones de toneladas de soja de la cosecha anterior”, ese stock “ya tiene descontado el aumento en el ritmo de ventas durante octubre y noviembre y en el mes en curso”. “Solo en concepto de soja de la vieja cosecha los productores están sentados arriba de 4.500 a 5.400 millones de dólares”.
En paralelo se ha distribuido un análisis de MATE –Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía–, organismo que asesora a la Federación de Trabajadores Aceiteros y Desmotadores. Con datos oficiales estima que en el primer semestre de este año –en medio de la pandemia y las mayores necesidades del Estado– los exportadores no ingresaron cerca de 5.000 millones de dólares (exportaron por 14.238 millones e ingresaron solo 9.307 millones). Puede que desde junio hasta ahora hayan liquidado parte de lo pendiente. Si se suman los importes de lo que falta liquidar y el monto que no ingresó al país, es claro que allí están los dólares que se necesitan imperiosamente para evitar una nueva devaluación.

Una constante
La restricción externa es una constante de nuestra economía y constituye un dato estructural del capitalismo dependiente que supimos conseguir. Falta de dólares, déficit fiscal, inflación, es la secuencia que se reitera una y otra vez. En esta coyuntura no faltan analistas –de los que siempre sostienen que las deudas hay que honrarlas sin siquiera auditarlas o investigar su origen– que aseguran que el nuevo acuerdo con el FMI debe incluir no solo un desplazamiento de los pagos y una rebaja en la tasa de interés, sino también fondos frescos (algunos estiman hasta 10.000 millones de dólares) para fortalecer las reservas y evitar una nueva crisis cambiaria en los próximos años.
Este columnista sostiene que no hay necesidad de mayor endeudamiento. Mientras se investiga la deuda con el FMI, el Estado puede, y debe, emplear todos los mecanismos de que dispone para que los productores vendan el remanente de la “cosecha vieja” y hacer que los exportadores ingresen las divisas que mantienen en el exterior, fortaleciendo así las reservas con recursos genuinos.

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Perspectiva diferente
A pesar de las dificultades de la coyuntura se puede marcar un curso de acción que abra otra perspectiva. Vicentín está en crisis terminal, así como va quiebra y se la apropia alguna multinacional exportadora, el Banco Nación no cobra los 300 millones de dólares prestados y los productores menos.
Recuperar la idea de la expropiación y transformar Vicentín en una empresa testigo es una opción, que si el gobierno la acompaña con la instrucción de que todas las operaciones de comercio exterior pasen por los bancos Nación y Provincia, el Estado tendrá entonces mecanismos de control de esas operaciones.
Adicionalmente el próximo año comienzan a vencer las concesiones portuarias, el Estado puede recuperar el control de los puertos estratégicos para nuestras exportaciones agroganaderas, solo restaría reponer una flota mercante estatal, cerrando así todo el circuito.
Se iniciaría entonces un nuevo curso y sería tener algo para festejar en estas fiestas, que nos encontrará confinados y brindando a la distancia. Estimados lectores y lectoras, les deseo el mejor año posible.

Eduardo Lucita. Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

La diferencia
Andreani proyecta para 2021 un ingreso de divisas por exportaciones de soja y maíz de 27.395 millones de dólares y por retenciones de 7.415 millones. En ambos casos son montos superiores a los del año actual.
En tanto MATE agrega que en 2016 se extendió a 5 años el plazo para liquidar divisas. En 2017 se extendió a 10 años. Sobre finales de 2017 se eliminó esta obligación. En el período 2017-2019 exportaron por 108.724 millones de dólares pero sólo ingresaron al país 88.331 millones. La diferencia, 20.393 millones, forma parte de los activos en el exterior.

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