Pink Floyd: El lado más oscuro del «Dark Side of the Moon»

Al escuchar este álbum es complicado asimilar que se trata de un material que se creó hace casi 50 años (48, para ser exactos). Así bien, fue en 1973 fue cuando se lanzó «The Dark Side of the Moon», de Pink Floyd.

Considerado por muchos como una obra emblemática, es uno de los discos más célebres de todos los tiempos. Además de las vivencias personales, adentrarse en los misterios del cosmos, divagar en la referencia sobre el lado oculto de la luna, resultó para Pink Floyd la referencia perfecta para explorar el enigma de la mente humana, ese lado oscuro del ser que solamente puede verse al iniciar un viaje mente adentro.

«The Dark Side of the Moon» nos transporta en un recorrido de 9 canciones y 43 minutos de sonidos psicodélicos y experimentales que marcaron la diferencia en el trabajo que la banda inglesa había realizado hasta ese momento.

Luego de 7 álbumes, y ya sin el mítico Syd Barret en la parte vocal, «El lado oscuro de la luna» fue el primer disco en el que todas las letras estuvieron a cargo de Roger Waters, le dio un giro al arte de crear atmósferas, además de la evidente evolución en la manera de crear música y letras en general.

El significado profundo de los temas que exploran en este disco, así como el contexto en el que se encontraban tanto los integrantes de la banda, como la sociedad de aquel entonces, refleja el despertar de la consciencia de quienes pertenecieron a la generación de los hijos de la postguerra.

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Todos esos jóvenes que, aún sin tener muchos motivos para sonreír, prefirieron apostar sus cartas al mundo del arte, para encontrar ahí una forma de superar la decadencia del contexto social que aún se percibía devastado en los años 70.

Así fue como el bajista y vocalista Roger Waters, el guitarrista y también vocalista David Gilmour, el tecladista y tercer vocalista Rick Wright, y el baterista Nick Mason, se adentraron en la creación de estos 9 pasajes, dando origen a una de las más sublimes obras musicales de la historia.

«Dark Side of the Moon» es un álbum sin cortes, en el que todas las canciones están dispuestas en una secuencia que crea un efecto de continuidad, que permite adentrarse en cada una de las imágenes auditivas, y los matices que nacen y crecen conforme avanzan los minutos.

Con letras que tratan temas introspectivos, Pink Floyd logra capturar tintes de la misma condición humana; explora las preguntas filosóficas a las que suele enfrentarse el ser, y las mezcla con sonidos que parecieran haber salido de un sueño, o quizá de lo profundo del cosmos.

Se sabe que este disco estuvo a punto de ser llamado «Eclipse» debido a que un año antes de su aparición, ya había sido lanzado otro álbum con el nombre de «Dark Side of the Moon», de la banda también británica, “Medicine Head”. Sin embargo, Pink Floyd aun sabiéndolo, decidió conservar el nombre del disco cuando notaron su antecesor no había tenido demasiada trascendencia.

La atmósfera de sonido sostenida por las guitarras de Gilmour, y los teclados de Wright, la batería de Mason marcando el tiempo como un reloj, tan preciso como las letras que Waters escribió para este álbum, en el que echaron mano también de la improvisación con los elementos técnicos como ‘delays’, ‘loops’ y ‘echoes’, fueron los que llevaron a este material a pasar a la historia como una leyenda merecedora de un disco de uranio, el cual se otorga por los 50 millones de copias vendidas.

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Siendo así, se calculaba que uno de cada 5 hogares en Londres tendrían al menos una copia del álbum, lo que traducido a nivel global, significaría que «The Dark Side of the Moon» podría encontrarse en la colección de 1 de cada 12 personas, según lo estimado antes de la aparición de las plataformas de ‘streaming’, que permiten tener acceso a la música sin la necesidad de contar con el disco en su forma física.

De acuerdo con Roger Waters, en realidad el álbum es una metáfora que describe un viaje interior hacia los confines de la locura, no hacia el espacio exterior, como podría imaginarse por la alusión a elementos astrales como la luna y los eclipses.

En ese sentido Roger alguna vez comentó que la penúltima canción, ‘Brain Damage’, había sido escrita para su entrañable compañero, Syd Barret, quien en 1968, cinco años antes de la creación de «El lado oscuro de la luna», salió del grupo debido al abuso de sustancias y al innegable deterioro de su salud mental.

Sobre esta canción, Waters, comentó que había pensado en Syd al referirse al personaje del que habla su historia, el ‘lunático’ que estaba en su cabeza, y que al decir frases como «si la nube estalla y escuchas truenos en tu oído, si gritas y nadie te escucha: te veré en el lado oscuro de la luna».

Siempre quedará mucho por hablarse de esta obra maestra, pues es una pieza que marcó un punto de inflexión creativo para los miembros de la banda, y así como un punto y aparte para cada persona que se acerca por primera vez a escucharlo con atención, y eso, más allá de todos los reconocimientos de la crítica, es lo que le ha dado sentido y validez a este parteaguas en la historia de la música creada por el ser humano.

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Fuente: diso.rder

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