¿Quién es el responsable del conflicto en la educación?

El conflicto docente ha puesto una vez más a la educación en la tapa de los diarios y en un lugar central de los debates. El rechazo de la docencia agrupada en Amsafe a la propuesta del gobierno causó sorpresa, y hasta enojo en algunos sectores. Una vez más nuestro salario y nuestras definiciones gremiales están en boca de todos.

El tema no es menor. Tengamos en cuenta que la suma de estudiantes, docentes y auxiliares se acerca al millón de santafesinos y santafesinas. Las escuelas son el presente y también el futuro; es un lugar común de la clase política y los gobernantes repetir que la educación es la inversión más importante que se puede hacer y que los docentes somos un elemento central hacia esa trasformación que todos anhelamos.

Pero, aquí también, hay una distancia importante entre los dichos y los hechos. Veamos.

Fuerte caída del presupuesto educativo

Los números no dejan lugar a dudas. Basta entrar en la página del Ministerio de Economía de la provincia y analizar los datos de los Presupuestos votados. Si tomamos el cuadro de los Gastos de la Administración Central, donde aparece el detalle de lo previsto para cada Poder del Estado y para cada Ministerio, podemos ver el dramático recorte de la parte que le toca a Educación. Este proceso arranca en la gestión anterior y se profundiza en la actual:

La caída es brutal. No estamos hablando de la crisis económica que hace que haya menos dinero para las distintas áreas, estamos hablando de la decisión política -de dos gobiernos de signos distintos y de las mayorías en la legislatura santafesina- de bajar año a año la parte destinada a educación. Para que se entienda, si Educación volviera a tener el 33% del total le corresponderían $39 mil millones más que lo previsto en el Presupuesto votado. Sin dudas una cifra importante ayudaría significativamente para garantizar mejores condiciones en las escuelas, una recuperación real del salario y la creación de los cargos que el sistema viene reclamando.

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Por otra parte, debemos tener en cuenta que es bastante común la práctica de subejecutar el presupuesto. Por ejemplo, el año pasado se gastó apenas el 9% de lo previsto para reparación de escuelas.

Finalmente cabe señalar que la situación se agrava porque esta notoria caída del presupuesto coincide con un crecimiento de la matrícula escolar. El crecimiento y la desinversión educativa van juntos:

Queda para otra ocasión analizar con profundidad la evidente injusticia de los subsidios a las escuelas privadas en el marco de esta creciente insuficiencia presupuestaria.

La caída del salario

Es un tema central. Para el Estado es la parte principal del presupuesto; para los docentes son nuestras condiciones de vida.

Todos los análisis muestran la caída del poder adquisitivo de nuestros ingresos. A esta caída corresponde sumarle el deterioro de la calidad del salario debido a la incorporación de cifras no remunerativas (lo que achata las escalas y perjudica gravemente a la Caja de Jubilaciones y la obra social). En promedio podemos hablar de un 20% de caída en el cuatrienio 2015/2019 al que se le añade un 6% del año pasado.

Aún con el aumento propuesto el salario testigo de un maestro (con hasta 5 años de antigüedad) se queda muy atrás de la línea de la pobreza. Veamos los valores para marzo:

De acuerdo a la propuesta presentada por el gobierno una maestra debe tener más de 20 años de antigüedad para superar la línea de la pobreza.

Muchas comparaciones son posibles y legítimas. Yo puedo decir que el salario testigo docente (ese sector “fundamental para el presente y el futuro de nuestra sociedad”) está muy lejos de los mínimos de convenios de gremios como bancarios, aceiteros o camioneros. También vale una comparación al interior del Estado provincial: cada cargo en Educación significa en el Presupuesto menos de la tercera parte de lo que le significa un cargo en el Poder Judicial.

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La situación de las escuelas

Todos los gobiernos se ufanan mostrando cifras sobre inversión en reparación y construcción de escuelas. Pero las carencias abundan: en muchos edificios hay problemas estructurales de agua, electricidad o gas; en muchos casos faltan aulas; en algunos barrios o ciudades faltan escuelas ante el crecimiento poblacional. La pandemia además no hace más que mostrar con más fuerza las carencias: hay escuelas con un solo asistente escolar que debe garantizar la higiene permanente de 12 o 14 aulas y los demás espacios, otras que directamente carecen de asistente en un turno o en un edificio anexo, otras en que las aulas carecen de la ventilación adecuada. El año pasado las autoridades tomaron la decisión de dejar pagar los altos alquileres de las “aulas móviles” y retirarlas de las escuelas, pero no hicieron nada por sustituirlas. En algunas escuelas secundarias hay cursos con más de 50 o 60 estudiantes. ¿Son estas las condiciones adecuadas para la vuelta a clase en medio de la pandemia?

El camino de la solución

Los docentes sabemos de la importancia de la educación. Elegimos esta profesión y a ella nos dedicamos.

Sabemos de lo duro que fue el año pasado donde hicimos lo que estuvo a nuestro alcance para sostener el vínculo pedagógico (y también alimentario) con nuestros estudiantes. Sin horarios, aprendiendo a trabajar de otra manera, gastando de nuestros bolsillos y sin ayuda del Estado.

Sabemos de la necesidad de la vuelta a las clases presenciales y de las expectativas de las familias.

Y también sabemos pelear por nuestros derechos que son, de alguna manera, los de la comunidad educativa toda.

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Es el gobierno el que reduce el presupuesto educativo y nuestros salarios. Ahí está la responsabilidad de la crisis y de este conflicto no deseado por nadie. Ahí está también la llave para la solución. Docentes, alumnos y familias la estamos esperando.

Juan Pablo Casiello (docente; secretario gremial de AMSAFE Rosario)

Fuente: diario La Capital, lunes 15 de marzo de 2021 – https://www.lacapital.com.ar/opinion/quien-es-el-responsable-del-conflicto-la-educacion-n2647682.html

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