El 24 de Marzo y la dictadura cívico-militar

Hoy se cumplen 45  años del comienzo de la dictadura cívico militar que asoló a la Nación, con métodos criminales que nuestra historia nunca había registrado. Los tormentos que eran habituales en la policía,  nunca las fuerzas militares los habían adoptado como método. Se sabe bastante sobre lo que pasó, pero queda mucho por descubrir. Los juicios pudieron   mostrar solo una parte de la verdad, sin embargo hay mucho oculto todavía, y muchos pactos de silencio.  Nunca fueron incriminados los civiles que integraron partidos políticos que colaboraron con ella. No hay que olvidar que a los ministros civiles se deben sumar embajadores, intendentes, directores de empresas, de bancos oficiales etc, que participaron de esa dictadura.

Debería ser motivo de reflexión,  que después de la década del 90 fue fácil el enjuiciamiento de militares, debido a que las fuerzas armadas carecen actualmente de todo poder, no solo operacional, sino el político que fueron acumulando desde 1930, hasta convertirse en un factor de decisión condicionante de los gobiernos constitucionales. 

No ocurrió lo mismo con los autores del plan económico de la dictadura, que instrumentó un sistema que permanece y nadie se atrevió a desmontar, que sometió las decisiones del país a lo requerido por el poder financiero internacional. Se modificaron leyes, hubo distintos planes económicos, pero esas viejas leyes del poder militar han seguido hasta hoy condicionando proyectos y decisiones  de cualquier gobierno.

Aunque los discursos han sido muchos contra la dictadura, existe una estructura legal que ningún gobierno cambio: el régimen de menores, la venta de tierras públicas, el funcionamiento criminal del sistema penitenciario, y tantas otras, pero fundamentalmente la ley de inversiones extranjeras y la de entidades financieras, que dieron piedra libre a la transnacionalización de la economía, y la autonomía del Banco Central, que ha permitido que los capitales se fuguen y nunca se investigue a quienes lo hacen.

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Nunca se pudo conseguir que los responsables del endeudamiento externo, que condicionara  la economía del país hasta hoy, fueran juzgados por los delitos cometidos y enviados a la cárcel como muchos de los responsables militares.

Tampoco se pudo conseguir que la Procuración del Tesoro de la Nación, iniciara acciones por responsabilidad económica contra los autores de los diversos procesos de endeudamiento, y los deudores privados que se enriquecieron ilícitamente., como lo pidiera oportunamente el Ministerio Público Fiscal.

Tengamos en cuenta que las grandes empresas nacionales y extranjeras según los montos actualizados a 1985, transfirieron a toda la comunidad argentina 23.000 millones de dólares, que pagamos y refinanciamos durante décadas con intereses usurarios.

Tampoco ningún gobierno quiso derogar la disposición del Código Procesal Civil y Comercial que autorizó la prorroga de jurisdicción en favor de jueces extranjeros y TODOS los gobiernos, en todas las emisiones de deuda hechas desde 1984 hasta hoy se sometieron a la jurisdicción legal de los Estados Unidos, a la legislación de ese país, renunciando a la inmunidad soberana del Estado y acordaron siempre con los mismos organismos financieros que nos habían saqueado, la colocación de esos bonos. También en otros contratos con empresas extranjeras por la explotación de nuestros recursos (Chevron, Dow dixit) nos sometimos a jurisdicciones extranjeras, haciendo añicos doctrinas como las de Calvo y Drago

Las compras de armamento efectuadas por la dictadura militar para sojuzgar y mantenerse en el poder, y misteriosas importaciones que nunca fueron declaradas, se negociaron puntualmente a partir de 1984 y TODOS LOS GOBIERNOS pagaron y refinanciaron esas compras, pagando todo lo que se les exigía. El último de esos acuerdos lo hizo Axel Kicillof, quien pagó más de lo que arrojaba la contabilidad pública, y siempre de acuerdo a lo exigido por los acreedores, porque no hay rastros en el Ministerio de Economía ni en el Banco Central de los documentos que permitieran justificar esas deudas., y tengo en mi poder notas oficiales que me enviaran haciéndome saber que nada tenían.

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En la democracia ficcional que vivimos hace décadas muchos son los discursos, pero muy distinta es la realidad que se oculta prolijamente. Es muy fácil hablar contra la dictadura, sobreactuar con energía sobre la recuperación de la democracia, y hoy seguramente la dirigencia política, echará mano de la habitual hojarasca dialéctica contra los militares, Nadie dirá una palabra, porqué continúa esa estructura legal que afecta nuestra economía que fue diseñada por ellos; porqué se han respetado escrupulosamente los compromisos internacionales firmados por ellos, porqué los delincuentes económicos jamás fueron procesados; porqué hasta pagamos las armas con las que mataron entre el 76 y el 82 y NINGÚN GOBIERNO se atrevió a cuestionar, y denunciar todo eso que había ocurrido. 

Es lo de siempre, ficcionar la realidad, hacer homenajes, y volver a la casa de cada uno, creyendo que la dictadura fue definitivamente erradicada con los juicios a los militares, dejando en el olvido, que el poder real que instrumentó a esos hombres, sigue teniendo su influencia legal y económica, afectando los intereses de la Nación.  Pareciera que el valor simbólico de descolgar un retrato tiene mucha más importancia que las leyes de Videla y Martínez de Hoz, que siguen permitiendo que grupos concentrados sigan haciendo negocios a costa del trabajo de los argentinos

¿No creen, que habría que enfrentar ese poder, para ser realmente un país soberano? ¿No creen que habría que terminar con los discursos patrioteros y  adoptar decisiones que rompan con esa estructura que continúa? ¿No creen que debemos construir un Estado con una democracia real, no ficcional, donde nuestros representantes no puedan hacer lo que les venga en gana después de ser elegidos? ¿No les parece que no se deba admitir que escudándose en el Law fare muchos corruptos pretendan quedar impunes? ¿Nos es hora de terminar con las posiciones sectarias donde invariablemente se muestran las ilegalidades de los otros pero siempre se justifican las propias?

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Creo que nos merecemos un país mejor, pero eso será imposible si continúan las mismas formas de la vieja política que parece que  ningún gobierno quiere cambiar

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