Contraofensiva de la Misión Argentina por los Derechos Humanos a los embustes de Abdo Benítez y la prensa paramilitar paraguaya

LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD NO TIENEN NACIONALIDAD

La conferencia de prensa realizada en el Servicio de Paz y Justicia, este martes, fue una respuesta que demolió  una a una los afirmaciones embusteras de funcionarios del Ejecutivo paraguayo. «Desestabilizadores», «argentinos que se meten en cuestiones internas de Paraguay», dijeron exacerbando la xenofobia. Pero bajo las patrañas se esconde la intencionalidad de  impedir que otros vayan nuevamente a buscar la Lichita Villalba (15), desaparecida por las Fuerza de Tarea Conjunta hace cuatro meses; sepultar junto a Lilian y María, de 11 años, toda investigación sobre su secuestro, abuso y fusilamiento, el 2 de setiembre de 2020; evitar la libertad de Carmen Villalba, presa política hace 17 años quien ya cumple su condena;  y sentenciar a la trabajadora de la Salud en la Argentina,  Laura Villalba, con los elementos  de una grotesca causa armada, entre otros objetivos. El evento fue transmitido por la Retaguardia en directo con la conducción de Alfredo Grande. De la rueda de prensa, participaron los dos miembros de la Misión que fueron demonizados: Pablo Pimentel de la APDH-La Matanza y la abogada Gabriela Conder. También lo hicieron Nora Cortiñas, Mirta Baravalle y Elia Espen, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; y el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.

Pimentel le advirtió  a Abdo que denunciarán ante todas las instancias internacionales el ataque, gestión que ya comenzó y se halla en la ONU. También pidió que cesen los ametrallamientos y las persecuciones a  los originarios, blanco de un genocidio que no cesa, quienes recibieron cordialmente a la delegación. A la vez, anunció que habrá un encuentro para llevar a cabo un simposio en Asunción, con los fines que tuvieron todos los que viajaron: «anteriormente lo hizo la Gremial de Abogadxs y sufrió la estigmatización y los acusaron ser jefes del Ejército del Pueblo Paraguayo». Ninguna de estas maniobras nos va a detener. Quieren el enfrentamiento entre los pueblos argentino y paraguayo y no existe tal cosa: Somos pueblos hermanos en defensa de la vida y la libertad».

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Por su parte, Gabriela Conder evaluó que las difamaciones no estaban dirigidas solo a la Misión, «sino a perpetuar la cárcel de Carmen Villalba, están tramando estos disparates para que no salga de prisión, cuando ya cumplió su condena, criminalizan a Carmen. No le perdonan ser mujer, ser política, la acusan de mala madre y todos los crímenes en Paraguay están dirigidas a mujeres y niñas y también son una forma de intentar devastar a sus madres. Les voy a pedir que inunden el Buen Pastor con Cartas a Carmen para ejercer la solidaridad efectiva su libertad».

A su turno, Pérez Esquivel dio cuenta de las acciones que se están realizando en al ámbito internacional -por caso Unicef- y llamó a no decaer en la lucha.

Luego, Mirta Baravalle enfatizó que “la comitiva de DDHH abre una esperanza de que el mundo ponga los ojos en ese Gobierno tan tirano que tienen lxs paraguayxs. Nosotras recordamos que cuando salimos del exterior a pedir ayuda, porque el pueblo vivía el terror  y el mundo respondió. Ahora tenemos esperanza que el mundo haga lo mismo. Quiero felicitar a todxs los integrantes de la misión sobre lo que han hecho».

A su vez, Nora Cortiñas condenó «al estado paraguayo por el secuestro y desaparición de Lichita, a quien esperamos para recibirla con los brazos abiertos» y sostuvo que «no pueden haber más secuestros en América latina ni en ningún país del mundo».

Por su lado, Elia Espen resaltó que «yo lo que no puedo es perdonar al gobierno paraguayo ni al gobierno argentino por su silencio, Lo que pasó con las niñas es muy doloroso. El gobierno argentino y los organismos por qué no opinan, porqué no reclaman por la niñas asesinada y la desparecida. Tenemos 30 mil desaparecidos, ¿por qué no hablan? ¿Por qué se callan?. Yo no perdono a ningún gobierno de los que estuvieron porque aún no sabemos qué pasó con nuestros hijos y con las madres embarazadas. Todos son culpables. Cuando nosotras no estemos las nuevas generaciones seguirán el reclamo. Espero que Lichita aparezca con vida».

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Como puede apreciarse, sin esfuerzos, si Abdo Benítez pretendía amilanar los luchadorxs, esta vez consiguió el efecto contrario: «el infanticidio de las niñas, y la desaparición de Lichita, son causas que hemos incorporado en lo más profundo de nuestro corazón”, cerró Pimentel.

Fuente: Agencia Para la Libertad (APL)

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