El legado de La Forestal: latifundio y uso de la tierra en el norte santafesino

Con una serie de actividades reunidas bajo el lema “Por las hendijas del quebracho”, se revive la memoria de los pueblos forestales.

Las huellas de La Forestal persisten en los territorios del norte de Santa Fe, marcados no solamente por su historia sino también por números concretos que hablan de algunas constantes que no han cambiado con el paso de las décadas, como la desigual tenencia de la tierra.

Latifundio, concentración, protestas y desigualdad son algunas de las palabras que una y otra vez aparecieron en la mesa redonda “Entre el latifundio y el desafío agroecológico” que formó parte del ciclo “Por las hendijas del quebracho”, una serie de actividades que desde principios de año tienen lugar en diferentes localidades del norte santafesino con la idea de poner en valor la memoria de los pueblos forestales.

Latifundio y productividad

¿Qué es el latifundio? Según el historiador Matías Oberlin “es la extensión de tierras hasta el horizonte, todo lo que abarca la mirada. Una extensión enorme, inmensa y aplastante”. Esas extensiones vienen en dupla con los grandes terratenientes o dueños, que pueden categorizarse en al menos tres tipos: el de la época colonial, el de los Estados-nación y el contemporáneo.

Según el especialista, el antiguo terrateniente de la época de la colonia funcionaba bajo la tutela del rey, que era el verdadero dueño de todo y repartía encomiendas donde se ponía a trabajar a la mano de obra indígena.

Durante la conformación de los estados-nación hubo una superposición del latifundio colonial con las primeras nociones de propiedad privada de la tierra. Allí se ubica La Forestal, cuyos propietarios forjaron su riqueza gracias a la cesión de tierras por parte del estado a familias o actores económicos influyentes.

Te puede interesar:   A 10 años del ALCA: el programa de libre comercio continúa

El tercer tipo es el actual, que surgió después de la revolución verde de los años 60 y 70 del siglo pasado de la mano de un importante paquete tecnológico. El agronegocio comenzó a sumar productividad y eso generó una expansión de la frontera agrícola y más conflictos por la tierra.

Concentración de la tierra

¿Son productivos los latifundios? ¿Se explotaban bien esas tierras? Para el historiador eso debe discutirse desde una idea de injusticia. “El latifundio se volvió productivo, pero sigue siendo injusto. Desde 1988 hasta ahora creció la concentración de la tierra y desaparecieron miles de pequeñas y medianas producciones”.

Según los datos de los censos agropecuarios citador por Oberlin, se perdieron el 41% de las chacras en los últimos 30 años en la provincia de Santa Fe. “El último censo dice que 863 unidades productivas tienen 35 millones de hectáreas. El 1% de los terratenientes tienen más de 20 mil hectáreas. Eso significa que cada vez menos gente tiene cada vez más tierra”.

Otra pregunta que surge es quiénes son los propietarios, los dueños de los territorios. Walter Pengue, experto en economía ecológica, señala que de las 35 grandes familias latifundistas del XX, al día de hoy 30 siguen siendo grandes propietarios. Con el agregado, a partir del siglo XXI, de la llegada al negocio de los commodities de grandes capitales globales que operan como fondos de inversión.

“Si bien apareció la inversión multinacional sabemos que el 80% de lo que comemos lo produce la agricultura familiar. Entonces, ¿para qué sirven los latifundios?, se preguntó Oberlin. “Es un problema de injusticia y conviene volver a ver las experiencias históricas como el Grito de Alcorta, la huelga de La Forestal y los movimientos campesinos indígenas. Es hora de rastrear estas experiencias olvidadas”, concluyó.

Te puede interesar:   Chubut: ¿victoria o derrota de lxs trabajadrxs de la educación? Esbozo de algunas conclusiones sobre el cierre de un conflicto

Revueltas agrarias

Las Ligas Agrarias del norte santafesino tuvieron un fuerte protagonismo desde mediados del siglo pasado en el norte provincial. Así lo señaló la también historiadora Andrea Adobato, que resaltó el gran protagonismo que estas agrupaciones tuvieron en el Litoral, sobre todo en las provincias del norte.

La experta detalló que, en Santa Fe, el sujeto de las Ligas era un propietario pequeño o mediano de familia de los inmigrantes de finales del siglo XIX o principios del XX, que tenían un solar y algunas parcelas de tierras ya que así había sido promovida la ocupación del territorio por parte del propio Estado. “Hablamos de un colono con parcelas de entre 20 y 60 hectáreas. Esa era la estructura productiva, que paso de ser de autosustento a una cierta capacidad de acumulación y de invertir en tecnología”.

Ya en los 60 y los 70 este sujeto agrario, devenido en chacarero, asume identidad política y comienza a organizarse para disputar la renta del sector algodonero. La concentración de las industrias textiles y la desaparición de las juntas reguladoras derivaron en la formación de un capital monopólico que tensionó los términos de intercambio.

Represión y disolución

El auge del movimiento cooperativista y del movimiento rural católico sumaron ingredientes a las revueltas, fogoneadas por una producción casi en quiebra y precios que ya casi no salvaban los costos de producción. “Todo fue hacia una dicotomía de productores y colonos versus explotadores”, sintetizó Adobato.

En los 70 escaló el nivel de represión, con muchos detenidos y un intento estatal de aplacar la efervescencia social y los levantamientos. A partir del año 75 hubo recrudecimiento de las luchas de las Ligas que se vuelven virulentas con huelgas absolutas. La feroz persecución y represión llevaron, en esos años, a la disolución y el final de ese sujeto organizacional.

Te puede interesar:   La Cátedra Abierta Félix Guattari se funda en marzo en Buenos Aires

Fortín Olmos: la foto del latifundio hoy

Las continuidades de la historia aparecen reflejadas en datos de la actualidad, como marcan los registros de la propiedad de la tierra del distrito de Fortín Olmos, con unas 400 mil hectáreas que se reparten entre los Bajos y el monte, el distrito más grande de la provincia de Santa Fe.

Según su jefe comunal, Rodrigo Acevedo, y el contador Eldo Marquez, apenas el 50% de los propietarios de tierras pagan los impuestos, un porcentaje que hasta hace apenas tres años era de apenas 20%.

Según datos presentados durante la mesa redonda, en ese distrito el 7,5% de la tierra corresponde a 203 lotes con una superficie menor a las 500 hectáreas, mientras que apenas 6 lotes mayores a las 10 mil hectáreas representan el 30% del territorio, un total de 121 mil hectáreas.

Por otra parte, sólo el 50% de los dueños tiene domicilio fiscal en Santa Fe, mientras que un 35% lo tiene en la ciudad de Buenos Aires. “Apenas el 11% de las tierras de nuestro distrito pertenecen a habitantes de Fortín Olmos, y todos están en el rango que va entre las 1 y las 1000 hectáreas. Son los pequeños productores. Pero el 54% de las tierras pertenecen solo a 6 propietarios que tienen mas de 6 mil hectáreas”, dijeron. Para Márquez, es urgente generar hechos y políticas para que al norte “se lo deje de mirar y se lo empiece a ver”. “No es tan pobre, pero viven los pobres”, sintetizó.

Fuente: Aire Digital.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *