“Las expropiaciones de tierras por Israel nunca terminaron: se volvieron más sofisticadas”

Las y los ciudadanos palestinos en Israel celebraron el martes 30 de marzo los 45 años del primer Día de la Tierra, una conmemoración anual de las huelgas y protestas masivas realizadas el 30 de marzo de 1976 en respuesta a un plan del gobierno israelí, entonces dirigido por Yitzhak Rabin, para confiscar miles de dunams de tierra (un dunam=1000m2) en Galilea. Las fuerzas de seguridad israelíes mataron a tiros a seis manifestantes durante esas protestas.

A lo largo de los años, el Día de la Tierra se ha convertido en un evento importante para que la gente palestina de todo el mundo proteste contra el régimen discriminatorio de tierras y las políticas de despojo de Israel. Aunque los métodos que Israel ha utilizado para expropiar tierras palestinas dentro de sus fronteras anteriores a 1967 han cambiado a lo largo de las décadas, particularmente después del levantamiento del gobierno militar sobre las y los ciudadanos palestinos de Israel en 1966, las políticas del Estado aún siguen aplicándose a día de hoy.

Salim Wakim, de 67 años, es un destacado abogado que ha pasado los últimos 43 años trabajando para proteger lo que queda de tierra palestina dentro de Israel.

El padre de Salim Wakim era originario de la aldea de Al-Bassa , cuyos residentes fueron expulsados en 1948. Después de la Nakba, su padre llegó a la aldea de Mi’ilya en Galilea, se casó y formó una familia en la que hay gente universitaria, intelectual y activista política que ayudó a crear el movimiento Abnaa al-Balad. A pesar de su profunda pertenencia a Mi’ilya, Wakim nunca olvidó sus raíces, que según él le llevaron a especializarse en derecho agrario.

La revista israelí +972 habló con Wakim sobre la historia del régimen de la tierra de Israel y cómo la conmemoración del Día de la Tierra ha sido clave para fomentar la conciencia y la conexión de las y los ciudadanos palestinos con su tierra natal. La entrevista fue editada y abreviada para mayor claridad.

¿Israel sigue expropiando tierras palestinas dentro de la Línea Verde?

Después del Día de la Tierra de 1976 las expropiaciones se detuvieron y adoptaron una forma diferente. En el pasado, la mayoría de las expropiaciones se llevaron a cabo de acuerdo con la ley del Mandato Británico. Una de estas leyes fue la Ordenanza sobre la tierra (adquisición con fines públicos) de 1943. El Mandato implementó esta ley para uso público, para pavimentar carreteras o construir hospitales, por ejemplo. Pero Israel aprovechó esta ley para confiscar la mayor cantidad de tierra posible y construir comunidades judías.

La primera serie de expropiaciones de acuerdo con esta ley tuvo lugar en la década de 1960, contra tierras pertenecientes a [las aldeas palestinas] Ein Mahil, Reineh, Al-Mashhad, en lo que hoy es [la ciudad israelí] Nof Hagalil. La segunda serie tuvo lugar en 1974 en áreas como Karmiel, Bi’ina y Deir al-Asad.

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Pero hay dos leyes anteriores a ésta que Israel usó en la década de 1950 para expropiar millones de dunams de tierra. La primera fue la Ley de Propiedad de las y los Ausentes de 1950  [Absentees’ Property Law], que nombraba un custodio [para estas propiedades], aparentemente para que si llegara la paz y esas personas “ausentes” [refugiadas palestinas que fueron expulsadas o huidas durante la guerra de 1948] regresaran a su tierras, éstas estarían protegidas bajo los auspicios del custodio. Esta persona custodia sigue existiendo hoy.

Esas mismas tierras fueron luego transferidas a la denominada Autoridad de Desarrollo, en la que pasaron a ser propiedad del Estado. El gobierno supuestamente nombró al custodio para cuidar las tierras de las y los refugiados, [pero en cambio] éste se las vendió al estado.

Esta ley por sí sola no fue suficiente para Israel, por lo que también promulgó la Ley de Adquisición de Tierras en 1953 [Land Acquisition Law], una de las leyes más draconianas y destructivas contra las y los ciudadanos palestinos.

La ley autorizaba al ministro de finanzas de Israel a transferir a la Autoridad de Desarrollo las tierras que no estaban en posesión de sus propietarios [palestinos] el 1 de abril de 1952 o que Israel utilizó con fines de seguridad, asentamiento o desarrollo entre el 14 de mayo de 1948 y el 1 de abril de 1952, y seguían siendo necesarias para esos fines posteriormente. La ley no requería que se notificara al propietario la orden de confiscación, y algunas de las personas propietarias se enteraron de la confiscación solo muchos años después de que tuvo lugar.

Hemos encontrado materiales en los archivos estatales y nos sorprendió la forma en que el estado se apoderó de la tierra. Antes de la creación del Estado, más del 92 por ciento de la tierra era propiedad de la gente palestina; hoy, poseemos menos del 4 por ciento. En el pasado, era costumbre otorgar una pequeña compensación monetaria a quienes pudieran demostrar que su sustento dependía de la agricultura, o recibiría tierras a cambio de la propiedad confiscada. Pero Israel canceló este arreglo.

También se establecieron otras leyes de expropiación, como la Ley de tierras baldías de cultivo (The Cultivation Land Law)  [que permitió al ministro de agricultura israelí declarar las tierras que no habían sido utilizadas por sus propietarios con fines agrícolas o plantar árboles durante un período como ‘tierras baldías, ‘antes de tomarlas y repartirlas entre otros organismos]

En las décadas de 1950 y 1960, las y los ciudadanos palestinos vivían bajo un régimen militar. La gente no sabía que había órdenes [de confiscación]. De esta manera, [el gobierno] logró confiscar decenas de miles de dunams.

Las leyes de la década de 1950 han sido mantenidas hasta el día de hoy. De hecho, una vez que se estableció Israel, derogó casi todas las leyes del Mandato Británico, pero dejó las leyes de expropiación de tierras.

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¿Qué pasó después del Día de la Tierra?

Después del Día de la Tierra, las expropiaciones directas casi cesaron, no porque [las autoridades] sean amables, sino porque no quedaba casi nada que expropiar. Lo que queda es la tierra que ya está en uso. La gente es más consciente hoy y ha comenzado a acudir a los tribunales [para defender la tierra que le queda].

En cambio, las expropiaciones adoptaron una forma diferente; por ejemplo, declarando un área como parque nacional o reserva natural. Esto es lo que sucedió con la aldea de Jisr az-Zarqa [situada al norte de Cesarea en el distrito de Haifa]. Hace unos años, las autoridades declararon parque nacional a las tierras de Mi’ilya, y en Yanuh, hicieron lo mismo.

Este [método] deja la tierra en manos de sus propietarias o propietarios originales, pero no pueden usarla para la agricultura ni para la construcción. Lo único que puedes hacer allí es criar pájaros. El objetivo es transformar esta propiedad de tierra agrícola a tierra que no se puede utilizar.

Trabajé en nombre de varias familias de la aldea de Jish y Mi’ilya y pudimos demostrar que estas tierras estaban de hecho en uso. Así es como logramos salvar estas parcelas. Pero pocas personas eran conscientes de este hecho y la mayoría ha perdido su tierra.

Otra forma de apoderarse de la tierra es a través de la Ley de Planificación y Construcción  [Planning and Building Law] y el intento de cambiar la denominación de la tierra. Esto es lo que sucedió cuando Israel construyó la Ruta 6 [una importante carretera norte-sur] en tierras de propiedad palestina. Al principio, las autoridades establecieron un fondo para que quienquiera que sufriera la expropiación de sus tierras recibiera una parcela alternativa. Las autoridades cedieron algunas tierras, pero luego se detuvieron después de afirmar que no tenían más tierras para dar, por lo que comenzaron a pagar una pequeña compensación monetaria.

Otro método más ha sido a través de zonas militares de entrenamiento con fuego real. Tuve un caso de una persona de la aldea de Maghar que quería registrar su tierra en el registro de la propiedad [conocido en Israel como el “Tabu”]. Las autoridades se negaron a registrar la tierra, alegando que estaba en una zona de fuego real, lo que significa que uno solo puede acceder a su tierra con un permiso especial. Esto está vigente desde la década de 1950.

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Algunas de las zonas de tiro han dejado de serlo, como la Zona 9 entre Sakhnin y Arrabe, que fue clausurada hace 20 años por orden militar. Aun así, la mayoría de esas órdenes no han sido anuladas. Hoy, las expropiaciones se hacen de una manera más sofisticada.

¿Cuántos éxitos ha tenido en los últimos 43 años?

No muchos. Estas leyes fueron elaboradas de una manera que las hace difíciles de desafiar. Pero logré llegar a muchos compromisos. Son leyes racistas.

¿Son los planes urbanísticos del gobierno israelí para las aldeas palestinas otra forma de expropiación?

Absolutamente, ya que no hay terreno para construir y las aldeas están siendo asfixiadas. Éste es un método para el gobierno de apoderarse de la tierra, porque la gente daría medio dunam designado para la construcción a cambio de diez dunam de tierras agrícolas. En la mayoría de las aldeas no hay terrenos ni parcelas para construir. La gente no tiene otra opción. Pero hoy en día, algunos ayuntamientos son más conscientes de esto y están tratando de elaborar planes en consecuencia.

¿Cuándo empezó a sentir que aumentaba la conciencia palestina sobre la expropiación de tierras?

Fue después del Día de la Tierra y el establecimiento del Comité de Protección de la Tierra. Antes de eso, por este asunto solo se preocupaba un determinado estrato político, principalmente activistas del Partido Comunista y personas políticas que eran conscientes del tema y trataban de defender la tierra.

La diferencia entre las expropiaciones anteriores y las expropiaciones de 1976 es que en este último caso afectaron a las tierras de la gente palestina que se había quedado en el país, no a la tierra que pertenecía a quienes estaban ausentes. El Día de la Tierra fue un acontecimiento formativo. Cada año hay una mayor conciencia. Marcar el Día de la Tierra fortaleció la conexión con la tierra e hizo que la gente entendiera la estrategia sionista de despojo.

Soy originario de la aldea de Al-Bassa, que fue destruida y vio a sus habitantes desplazados y sus tierras confiscadas. Perdimos nuestra tierra. Pero para mí, mi trabajo es parte de una perspectiva y una misión. Por cada metro de tierra que logro salvar, siento una suprema sensación de felicidad, como si fuera una fiesta.

31/03/2021

Suha Arraf es directora, guionista y productora. Escribe sobre la sociedad árabe, la cultura palestina y el feminismo.

Una versión de este artículo apareció por primera vez en hebreo en Local Call.

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

Fuente: Viento Sur

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