Entrevista a Francisca Fernández Droguett

Especial para Contrahegemonía

Contrahegemonía: Vos partícipás del Movimiento por el Agua y los Territorios y del Comité Socioambiental de la Coordinadora Feminista 8 de Marzo. ¿Cómo te vinculaste a esos movimientos y qué proponen esos espacios?

Francisca Droguett: El Movimiento por el Agua y los Territorios se creó hace aproximadamente 9 años y participé en su creación. Aquí hay una institución que se llama Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), que trabaja a nivel latinoamericano. De allí se conformó un encuentro llamado “Aguante la Vida” que, una vez al año, se juntan diferentes territorios con conflictos socioambientales para justamente hablar de sus problemáticas pero también para pensar alternativas. En el 1er Aguante la Vida participamos alrededor de unas 50 organizaciones, quizás más, y  en aquella oportunidad yo estuve vinculada a Cerro Blanco. Se trata de un cerro que está aquí, en la ciudad de Santiago de Chile al que hace 20 años lo recuperamos como centro espiritual de comunidades indígenas. Pero también como una suerte de reconstrucción del ecosistema. Tenemos huertas, tenemos un sistema de provisión de agua, compramos agua de camiones, aljibes… hace 20 años tenemos este espacio al que estamos gestionando.

En torno a esa realidad urbana que hemos ruralizado es que hemos participado del espacio “Aguante la Vida”. Y con las distintas organizaciones que eran tanto urbanas como rurales es que hemos decidido conformar un movimiento social porque nos dimos cuenta de que había un elemento en común: la escasez hídrica. Que no era consecuencia del cambio climático especialmente sino por el modelo privatizador que hay en Chile. En Chile hay un Código de Agua de 1981 que privatizó el agua. A tal punto y nivel que en Chile se puede comprar, arrendar y hasta hipotecar el agua. Para dar un ejemplo, en los avisos económicos de los diarios tu puedes ver ríos que se rematan. Así de dramática es la situación.

Y es por eso que decidimos en este encuentro conformar un movimiento social que pusiera en el centro el agua; pero además el agua como una lucha vital, por la vida, una lucha por la recuperación de los bienes naturales, bienes comunes naturales. Con un carácter fuertemente anti-extractivista. O sea, no es como el clásico movimiento socio-ambiental o ecologista que tiene una perspectiva de pensamiento verde, por decirlo de alguna manera. Porque si bien tomamos aportes de ese horizonte, para nosotros aquí la crítica es al capitalismo, al neoliberalismo y a su forma de establecerse en continentes como el nuestro.

Soy parte de su origen, fui tres años vocera de un proceso permanente de movilización. Hoy somos más de 100 organizaciones a nivel plurinacional. Es una lucha muy potente que hemos dado, vinculándonos con la defensa de los derechos de la naturaleza, contra los tratados de libre comercio. Siempre abordando esa dimensión. Entendemos que nuestra lucha es por los derechos humanos como así también por los derechos de la naturaleza. Y por la gestión comunitaria de los bienes comunes.

Y hace tres años se forma la Coordinadora Feminista 8 de marzo, al calor  sobre todo de las movilizaciones muy potentes del 2018. Hubo mucha movilización feminista que derivó en tomas de universidades, de colegios, la creación de protocolos contra la violencia hacia mujeres, niñas y disidencias. Y se llevaron adelante grandes asambleas, también pensando en la necesidad de una gran articulación. Y nos invitan a las mujeres del Movimiento por el Agua y los Territorios a ser parte de la conformación de la Coordinadora 8 de Marzo.

Hay una multiplicidad de ejes que transversalizan al feminismo. No es sólo la clásica lucha por los derechos sexuales y reproductivos – sin duda esta es una dimensión – sino también una lucha por la dignidad de la migración, por la vivienda y el derecho a la ciudad, una lucha socioambiental antiextractivista, una lucha vinculada a la niñez. Y así fuimos conformando diferentes Comités. Y nosotras, las mujeres del movimiento por el Agua más compañeras de la Coordinadora “Justicia para Macarena Valdez” (una mujer mapuche asesinada en 2016 en la defensa territorial de su comunidad contra una hidroeléctrica), es que conformamos el Comité Socioambiental.

Este Comité Socioambiental de la Coordinadora Feminista 8 de Marzo quienes lo conformamos nos asumimos desde el feminismo territorial, comunitario de los pueblos. Es otra trayectoria, diferente a la del feminismo liberal, por llamarlo así. Estamos absolutamente articuladas desde el Movimiento del Agua y la Coordinadora que, al alero de la revuelta y después de la pandemia, nos está costando dividir las dos cosas. Muchos de los ejercicios que estamos construyendo nos sirvieron para enfrentar la pandemia. Soy parte de una cooperativa de abastecimiento popular (La Cacerola), que nos creamos durante la pandemia para coordinar las compras directamente a proveedoras/es, productores/as campesinos los productos. Lo que también ha sido una experiencia super interesante para desplazar el monopolio de los supermercados y a empezar a comprar juntas y juntos. Y eso lo hago a nivel comunal, con mis vecinas y vecinos.

CH: O sea, tenés triple militancia, por lo que me estás contando…

Sí, pero si te das cuenta están todas entrelazadas.

CH: Vos definías también el feminismo que reivindicas que articula y se conecta con el anticapitalismo, la dimensión de clase.

Absolutamente.

CH: ¿Cuál es la situación general en Chile hoy, tomando en cuenta la dimensión socioeconómica y la agudización de la represión? Parece que ha habido un salto represivo en los últimos meses.

Aquí la política sanitaria ha sido política represiva. De hecho, dijimos el Gobierno no nos cuida, nos cuidamos entre los pueblos. Fueron uno de los primeros lemas que surgieron ya en marzo de 2020, porque nos dimos cuenta rápidamente que el gobierno sólo estaba preocupado por mantener sus privilegios y las ganancias de las grandes corporaciones. Fue demasiado notorio.

Al mes o a los dos meses de iniciada la pandemia, se aprobó una “ley de protección al trabajo”, que protegía a los empresarios ¡Una cosa insólita! Que les daba la posibilidad de “dejar en pausa”, sin goce de sueldo. Y cuando estuviesen estables, “recuperarlos”. En vez de proteger a las y los trabajadores, se protegieron las ganancias. Ahí hay una dimensión.

Otra dimensión es la dimensión represiva. Nosotros estábamos en medio de la consolidación de un proceso hermoso… que lo seguimos haciendo, en la medida de lo posible, del contexto, que era nuestra revuelta. Y que además, al regresar en todas partes pasa un poco eso. Ojo, las protestas y las movilizaciones siguieron y en marzo ingresamos a la gran movilización primera que fue la movilización del 8 de marzo. Se calcula que fuimos millones por todo Chile. Y la semana nos colocan en cuarentena.

También hicimos una lectura de ello. Fue primordial para el Estado chileno la cuarentena como modo de canalizar estas protestas y empezar a reprimir rápidamente. Entonces, porqué decimos nosotras/os que en vez de política sanitaria fue política represiva. Porque primero no era sanitaria: no nos cuidaron: cuidaban los intereses, los privilegios, las ganancias del empresariado. Y segundo, porque nos impusieron un estado especial, de emergencia  que se caracterizaba por el toque de queda y la presencia militar. O sea, al primer día nos sacaron a los militares a la calle. Fue muy rudo.

Ya veníamos con la experiencia de la dictadura, cuando se inicia la revuelta, sacan a los dos días a los militares a la calle y después los vuelven a sacar como medida sanitaria. Y hasta el día de hoy Chile vive en toque de queda. Una cosa irrisoria. Es estado puro represivo. Y por otro lado, en una dimensión que me parece super importante de destacar, la que tiene que ver con la lucha socioambiental y feminista, calculamos que se triplicó y quintuplicó el ingreso de proyectos de extractivismo para la evaluación ambiental. Es insólito.

Nosotras tenemos claro que uno de los ejes que originan esta pandemia tiene que ver con este modelo de explotación a la naturaleza que generó la devastación, la deforestación genera la migración de patógenos que después se concentran en zonas de alta población y que después generan pandemias. Y acá nosotras decimos que a parte del problema, lo convierten en la solución. Aquí había un plan de reactivación económica – que es un proyecto del BID – que es reactivar la minería. Que es un elemento más que contradictorio.

Como nosotras dijimos: habiendo un lema que dice “lávate las manos y quédate en casa”, lo primero que hicimos fue presentar rápidamente un amparo. Porque como es posible eso en Chile, donde 137 comunas no tienen agua. Y esto es producto del modelo de despojo. ¡Es una burla! Hay pueblos que antes de la pandemia no tenían agua para lavarse las manos. Y segundo, quédate en casa – y aquí está la dimensión feminista – donde para muchas mujeres, niñas, disidencias, adultos mayores, personas en situación de discapacidad, el hogar es el lugar de la violencia. Ya hemos visto cómo los feminicidios han aumentado durante la pandemia.

Entonces, intensificación del extractivismo, intensificación de los feminicidios da cuenta de la precarización estructural que habitamos y que la pandemia sólo vino a mostrar más claramente. Esa es nuestra situación… y además, con un carácter fuertemente represivo. Entonces, estamos en una situación super compleja.

Nosotras hicimos una propuesta en abril e hicimos una campaña: “en red nos cuidamos”. Dábamos cuenta de teléfonos, casas de acogida, para mujeres que sufrieran violencia. Pero también cómo nos organizábamos en esta situación, en un barrio, en una población. Allí, las mujeres se organizaron con silbatos en los pasajes para tocarlos en caso de estar sufriendo alguna situación de violencia para que las fueran a ayudar.

La Brigada de Salud que estaba en la Plaza de la Dignidad para atender a los heridos y heridas de la represión de carabineros, se reconvirtieron en agentes de sanitización de espacios comunes, de asistir a ollas comunes y comedores populares porque empezó a haber hambre. De hecho, mi cooperativa, cuando nos creamos, lo primero que empezamos a hacer eran ollas comunes. Estuvimos alrededor de cuatro meses, con todas las medidas sanitarias del mundo. Es por eso que yo te decía que hay elementos de la revuelta que nos permitieron enfrentar de mejor manera la pandemia, porque ya nos habíamos empezado a organizar. Con más fuerza que antes, al alero de la revuelta.

Son esas contradicciones… Salió hace tres semanas que en este contexto las familias más ricas de Chile se enriquecieron aún más. Entre ellas, la familia de la esposa del presidente y del mismo presidente. Y por otro lado, hemos logrado generar redes de articulación que nos permitieron entre las organizaciones populares sostener nuestro propio autocuidado.

Te puede interesar:   ¡Hoy!! Resistencia o integración. Dilemas de los movimientos populares

CH: Una demanda muy fuerte es la libertad de los presos y presas políticas ¿tenés cifras en este momento de cuándos detenidos y detenidas hay en Chile?

Es super complicado. Por una parte, como son presos en el marco de la revuelta, en un país que niega la revuelta como condición política no tienen un reconocimiento formal como presas y presos políticos. Entonces, ahí lo que se tuvo que hacer, pasa por las organizaciones. Por ejemplo está la coordinadora del 18 de octubre, hay por lo menos cuatro, cinco organizaciones, la más cercana a nosotros es la del 18 de octubre, que empezó a generar su propio catastro con antecedentes de la defensoría del pueblo, la defensoría de las y los trabajadores, organizaciones de derechos humanos y se calcula entre 2000 y 3000 presos de la revuelta. Ese es el cálculo, de los que podría considerarse estuvieron encarcelados en el marco de la revuelta. Lo que sucede ahí es que tenemos la figura de la prisión preventiva. En Chile se utiliza muchísimo y no son condenados sino son imputados. Entonces, lo que ha pasado ahora es que se han liberado muchísimos, porque los tuvieron bajo prisión preventiva, llega finalmente el juicio “ah en realidad no era tan terrible” y salen libres. Entonces la imputación y la condena tienen marcos diferenciatorios. Se imputó por lo menos a 3000 y condena manejamos alrededor de un centenar, cuatrocientas, quinientas y que además en estos últimos dos y tres meses han salido muchísimas condenas. Algunes van en libertad y otras monstruosas como cárcel de 15 años y 1 día y hoy se está disputando en la corte suprema para revocar esas condenas desproporcionadas. Es importante hacer la diferencia, pero cuando hablamos de los presos y las presas de la revuelta incluimos a todos, los que, de manera directa, indirecta o sin condena son parte del proceso de criminalización y eso se calcula más de 2000, 3000 casos.

CH: El año pasado se abrió un proceso electoral y constituyente. A la Argentina nos llega un debate al interior de las izquierdas en Chile, referido a la participación o no en ese proceso. Ustedes han decidido participar de este proceso constituyente. ¿Desde qué lugar lo hacen? ¿Con qué estrategia? ¿Qué esperan lograr?

Ingresamos y decidimos participar absolutamente desde una posición crítica y con la claridad absoluta de todas las trabas que nos están colocando. Si finalmente decidimos disputar la convención constituyente es teniendo claridad de todas las limitaciones y de todas las trampas que nos están colocando. Eso es muy importante. No es un ingreso desde la ingenuidad. Nuestro objetivo, lo que queremos y seguiremos buscando es el de una Asamblea constituyente Plurinacional, feminista, socioambiental. Donde el poder popular originario sea el que la consolide.

Lo que pasa es que son tantos años de violencia, de precarización y de cero cambio, que muchos movimientos sociales – yo me incluyo – siendo super críticas y que nunca hemos participado en nada de la institucionalidad, dijimos “mira, es verdad. La nueva constitución no va a generar el gran cambio estructural que queremos. Pero es parte de una ruta que tenemos que trazar. Y parte de una política de incidencia que decidimos disputar”. Y te doy un solo ejemplo. Para nosotras, la única forma real de que las aguas sean desprivatizadas, es con la derogación del Código de Agua. ¿Y cómo se deroga el Código? Por vía constitucional. No hay otra forma. Entonces, es fundamental que esa disputa se dé, ya, con carácter de urgencia. Porque con ello podremos tener un nuevo cuerpo normativo y a través de ese nuevo cuerpo normativo queremos que el agua sea reconocida como un derecho humano y de la naturaleza, validando la gestión comunitaria de las aguas en su multiplicidad de formas. Eso es supér importante.

Entonces, desde el día 1, además de decir que queremos derogar el Código de Aguas cuando nos conformamos, dijimos también que queremos una asamblea constituyente. Lo que pasa que este país es tan neoliberal en su subjetividad que nunca pensamos en la posibilidad que prontamente pudiéramos tener ese proceso constituyente.

Entonces, no es el proceso que queremos lo que estamos viviendo pero hemos decidido participar, con toda la complejidad. En mi caso, yo soy candidata del distrito 10 y a las 48 horas de que se cierran las postulaciones, ingresa mi candidatura… porque es un proceso muy crítico, cero confianza y de verdad fue una traba tras otra. Pero dijimos: tenemos que estar, incidiendo, colocando los elementos centrales, organizando junto a otras a través de las articulaciones con otras, entendiendo que lo fundamental estará tanto dentro como afuera.

Para nosotras, los grandes cambios se dan a nivel de las movilizaciones y de la protesta. Ese es el eje a través del cual podemos incidir y donde estamos instalando esos elementos. Y en la Coordinadora Feminista es exactamente lo mismo. De hecho tomamos la figura “saltar torniquetes”, entendiendo que la Convención era otro torniquete. Que es la figura de cuando surge la revuelta, al sacar los torniquetes del metro y con lo que empezó la revuelta… todo ello, con perspectiva crítica.

Piensa tú, en un acuerdo de paz que instaura una ley 21.200 en noviembre que firmó tanto la derecha como algunos sectores del Frente Amplio, supuestamente una izquierda progresista y que lo único que vino a instalar fueron todas las trabas que hoy estamos habitando: primero, que no fuera asamblea constituyente sino convención constituyente; segundo, que la forma en la que los constituyentes la integraran eran a través de formas distritales de la misma manera en la que se eligen diputados/as, que es una traba gigantesca, que a mí me obligó a postularme en un distrito siendo que somos un movimiento plurinacional… Más trabas que ayudas. Que instaló que mientras estuviéramos en este proceso se siguieran aprobando los tratados de libre comercio. Y nosotras y nosotros, el Movimiento por el Agua y otras luchas estábamos contra el TPP 11, que es otra política más de despojo extractivista. Después, no se reconoce la situación de criminalización y de violencia estatal contra los pueblos. O sea, quienes firmaron avalaron situaciones de impunidad.

Con todo ello, con mucha claridad también decir: hasta cuándo vamos a delegar nuestras voces en otros. Acá vamos a estar en proceso pero con una perspectiva crítica. Es por ello que como contaba antes también decimos: Libertad a los presos y a las presas. Sin condición.

 Ha pasado que se han invisibilizado nuestras lecturas más territoriales y comunitarias de este proceso. Entonces hemos tenido que hacer el “puerta a puerta”, salir a las calles, repartir volantes… Claro, los medios masivos nos invisibilizan. Y hasta algunos medios alternativos también. De cierta forma borraron nuestras existencias críticas. Entonces ingresamos con absoluta claridad a un proceso crítico, con que queremos un proceso que realmente derive en la asamblea constituyente y que además esto es parte de un camino porque la nueva constitución tampoco implica necesariamente estos grandes cambios. Pero son los lineamientos, los principios que queremos derivar en derechos y que después viene toda otra disputa de cómo se conforman en leyes y en nueva institucionalidad.

CH: Cuando decís “ingresamos”, ¿referís al “Movimiento del Agua”, armaron una articulación con otros movimientos?, ¿cómo se expresa eso?

A nivel distrital se expresa de distintas formas. El Movimiento del Agua decidió en algunos distritos, no de manera mancomunada – porque nuestro acuerdo como movimiento es por una asamblea constituyente – sino algunas zonas y territorios decidieron disputar la convención. En cambio la Coordinadora Feminista 8 de marzo, luego de 4 meses de asamblea, decidimos como Coordinadora completa participar en la Convención.

Entonces, acá se impuso un sistema que se llama D’Hont, que en el fondo las grandes primeras mayorías arrastran una lista. Que además es la forma como se votan diputados/as, por sistema de listas. Entonces rápidamente la estrategia fue no ser candidaturas individuales, porque además somos mandatadas/os colectivos, sino conformar listas con otros movimientos sociales. ¿Cuál es la complejidad de todo? Que obviamente los tiempos de los movimientos sociales son todos diferentes, son mucho más lentos, por su carácter de construcción deliberativa de los procesos colectivos. Entonces, cuando se origina que puedes ingresar para postular como integrante de la convención, hubo un espacio que se llama la “lista del pueblo”, que gente crítica, movilizada, armó una lista, invitando a diferentes dirigencias sociales o individualidades emblemáticas de la resistencia, para conformar esta lista que pudiera disputar la Convención.

Cuál era el problema: no eran de movimientos sociales sino más bien una plataforma comunicacional que se les daba a gente que estuviera movilizada, individual o colectivamente. Entonces, por ejemplo, en el movimiento del agua, en ese momento sólo una persona quería ser constituyente en su territorio – que era Camila Zárate – y se inscribe en la lista del pueblo… Pero qué pasa: los movimientos sociales de manera tardía formamos la “lista de movimientos sociales”. Entonces nos pasó que mucha gente de los movimientos sociales está en la lista del pueblo porque fueron los primeros que dijeron, cuando todavía no teníamos la decisión de participar. Y cuando ya tuvimos la decisión de participar, pasa en algunos distritos que está la “lista del pueblo” y la “lista de los movimientos sociales”, como por ejemplo en mi distrito.

En mi distrito, la “lista de los movimientos sociales” somos exclusivamente de los movimientos sociales. Y la lista del pueblo muchas veces son individualidades, conocidas dentro de la lucha pero que no responden a proyectos colectivos. En algunos casos, sí. Por ejemplo, mi, lista es Lista de movimientos sociales donde está  No+AFP, la Coordinadora Feminista 8 de marzo, El Movimiento por el Agua y los territorios, la Defensoría de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores, territorios constituyentes, una coordinadora de asambleas territoriales, Brigadas de Salud de la Plaza de la Dignidad, la Red de Actrices Chilenas y la Coordinadora Nacional de Inmigrantes. Es súper potente. Nuestra lista es de movimientos sociales.

Te puede interesar:   Taller de formación: neoextractivismos, modelos de desarrollo y resistencias populares

Entonces, por una parte tenemos nuestros programas  propios, el programa que yo encarno es el de la Coordinadora Feminista, del Movimiento del Agua y de la Cooperativa, surgidos de estos debates de años. Pero a la vez creamos este programa de la lista, que fue acordar con todos los otros movimientos sociales el carácter programático de nuestras propuestas. Obviamente con ciertas tensiones, contradicciones, pero ya hay una política en la que generamos acuerdos entre los movimientos sociales. Y por ejemplo, en la Coordinadora Feminista 8 de Marzo tenemos un dicho que es bien bonito: “entra una, entramos todas. Por mí y por mis compañeras.”

Acá la apuesta, si bien tenemos candidatas de la Coordinadora propiamente vamos 5, pero en mi distrito vamos 2. Pero tenemos estas lógicas, porque tenemos un programa feminista, porque hemos construido de este modo. Entonces, entra una entran todas. Pero además, armamos la plataforma feminista plurinacional y constituyente donde hay 15 candidatas a nivel nacional que hemos articulado y generado un programa común: que es el feminista, plurinacional y constituyente. Y por otra parte, tenemos la plataforma de la lista de los movimientos sociales, donde vamos llegando a ciertos acuerdos a nivel nacional respecto a ciertas características programáticas. Y por otro lado – y esto es maravilloso porque hay mucha articulación – soy parte de “Eco-constituyentes por el buen vivir”, que son alrededor de 15 candidaturas anti-extractivistas a nivel nacional, donde de esas 15 10 son del Movimiento del Agua y otras 5 son parte de nuestras articulaciones. Entonces, en estos momentos soy parte, además de mi lista, de otras 3 articulaciones: la plataforma feminista, la plataforma de lista de los movimientos sociales y la plataforma de eco-constituyentes por el buen vivir. Además de seguir participando de los movimientos sociales de los que soy parte.

Harto trabajo tengo… pero lo potente de este momento es la articulación. Pero nosotras pensamos: llega a pasar que esto es una real mierda – con el perdón de la expresión – y realmente la derecha logra sus objetivos, bueno desde los movimientos logramos algo aparte de lo institucional: la articulación, que es super potente. Yo tengo compañeros y compañeras de todos los espacios con los que milito y que están en contra de la convención. Pero seguimos militando conjuntamente. Hay mucha gente de la Coordinadora Feminista y del Movimiento por el Agua que está absolutamente en contra de la Convención que respetan, que es una decisión mayoritaria… pero que nos seguimos movilizando, por ejemplo, por la libertad de los presos y presas políticas. Entonces, si una lo mira de este lugar, se han generado cosas súper interesantes.

CH: ¿Qué posibilidades le ves a esas candidaturas? A tu candidatura, a la de otres compañeres…

Es super difícil, lo hemos dicho. La primera traba: el acuerdo de paz señaló acuerdo dos tercios, que es una traba gigantesca la figura de dos tercios. Te doy un ejemplo, Si la derecha logra  estar con 30% en la configuración de la convención, va a poder frenar todo lo que propongamos, bajo la figura de dos tercios. Pero además de manera previa a esta figura, por ejemplo, no te estoy mintiendo yo no sé si saben, a muchas candidaturas independientes la franja electoral televisiva, nos dieron un segundo. Sí, un segundo a cada candidatura, por ejemplo, mi lista tiene 8 segundos y la derecha tiene ocho minutos. Nosotros en nuestra franja lo tenemos jugando de manera maravillosa, tenemos una franja compartida ocho segundos. Por ejemplo, hay una que era Agua el único caso que tiene un segundo y en la franja siguiente, dimos todos nuestros segundos a una candidatura. Entonces hubo un día que los ocho segundos fueron para mí. Alcancé a hacer una frase y con imágenes. Finalmente resultó bonito, hay que ser positivo.  Te doy otro ejemplo, para pedir préstamo, porque tu sabes que las candidaturas pueden pedir préstamos previos, que después se devuelven porque los votos son cotizados por decirlo así. Un voto equivale a un montón de dinero. Pero para pedir prestamos tenes que tener contrato laboral. En el país de la flexibilidad laboral de contratos, subcontratos, subempleo, eso no existe. Entonces, casi nadie puede pedir prestamos.

Ch: Estamos hablando de préstamos de bancos privados, del mercado financiero

Al banco. Después el Estado, después de la elección y que cotizó cada voto, te dice, por ejemplo, tuviste veinte mil votos, y el voto está cotizado mil pesos, te dan veinte millones. Es un préstamo de bancos privados. Sólo en este país, por eso digo, que la neoliberalizacion es tan profunda que todo está mercantilizado, todo en Chile. Frente a este escenario, me cuesta decirte, como nos va a ir. Hemos hecho un despliegue maravilloso, super potente, pero claro, donde tú sales a la calle y está lleno de paloma, una estructura con una gigantografía y tu como candidata independiente con tu lista teniendo que ir puerta a puerta hablando con la gente. Además, gente muy decepcionada y desilusionada, que somos parte de la misma desilusión. Pero diciendo bueno, tratemos. Ha sido un desgaste tremendo. Obviamente hemos tomado las redes sociales como un eje desde donde ir articulando, entonces nos es muy difícil, decir como nos va. Si tu me preguntaras si el apruebo de una nueva constitución fue el 78%, entonces lo que nosotras esperamos es que el 78% se exprese también en las votaciones hacia movimientos sociales. Pero no hay que olvidar que también ha sido super complejo, que hay una izquierda institucional, que ahora firmó el acuerdo de paz, que también esta disputando como si fueran críticos. Una vez nos dijeron ¿Por qué la izquierda no fue unida? Y yo lo que conteste fue “discúlpenme para mí muchos de ellos no son de izquierda, ¿cómo me voy a unir con gente que es parte de la política precarizadora?” No nos vamos a unir ni con ex concertación, ¿de qué izquierda me están hablando? No nos vamos a unir con quienes firmaron el acuerdo de paz, no nos pidan eso. Por eso decimos, está esta visión hegemonizante y homogeneizante, que desconocen que hay diferencias. Ellos no caminan junto a nosotros, entonces es super complejo. Estamos en ese 78% que lo está disputando. Hay una lista que se llama No Neutrales, que son puro independientes, ex de derecha, ex de de derecha financiados por grandes corporaciones. Se llaman no neutrales y son listas independientes. Lo único que vienen a hacer es a  confundir. Por eso nosotros decimos, ser independiente hoy no garantiza nada. Estamos llamando a votar por candidaturas independientes de movimientos sociales. Ese es nuestro llamado. Hoy hay independientes, que de independientes no tienen nada. De hecho, por ejemplo, en mi distrito, el secretario de gobierno renuncio en enero y se presento como constituyente. El director agente junto con otro ministro vocero, fueron los que daban las ordenes para literalmente reprimir y matar. Y esos son candidatos a constituyente. Insólito. Entonces, el escenario no esta fácil. Porque la derecha sí tiene esa habilidad, que pueden pensar distinto entre ellos, pero van con una sola lista en todos los distritos.

CH: Claro, eso es lo que te iba a preguntar, la derecha va unificada

Absolutamente. Por eso, ellos son pocos, pero tienen manera. Tienen el poder de todo y van unidos. Pero te vuelvo a decir, nosotros no podíamos ir unidos con la ex concertación, son igual de neoliberales. En el gobierno de Bachelet asesinaron a Matías Catrileo. La criminalización más potente hacia el pueblo mapuche no fue con gobiernos de derecha. Entonces, primero claridad: entendemos que no son lo mismo, no queremos ser simplistas. Obviamente no es lo mismo que la derecha, pero en términos de nuestro proyecto, anti extractivista, anti neoliberales, no caminamos juntos.

 CH: En función de esto y en el marco de la coyuntura electoral que describís. El proceso de lucha me decías que continua, en general todos los procesos de lucha y revueltas tienen un momento de alza, un momento de meseta, un momento de descenso y tal vez de nueva alza. ¿Cómo está hoy Chile en ese plano si vos tuvieras que hacer un diagnostico de la relación de fuerzas actual?

A ver, la revuelta se sostiene sin duda, no con la masividad de antes. Pero además ¿por qué no con la masividad de antes? Porque tenemos que cuidarnos y también hay una pandemia. Obviamente que nos tenemos que cuidar. Tenemos muchos y muchas compañeras que han fallecido. Yo directamente tengo mis padres que han muerto. Así de dramático, no es algo tan sencillo. Además, nuevamente decir, la salud como es privatizada es precaria desde antes, obviamente con esto se mostró aún mas esta situación. Hay miedo de contagio, esto es super importante decirlo. La gente no va a salir de manera tan masiva como antes porque hay que cuidarse. Además, ya han señalado contantemente que las camas de urgencia critica ya no hay, ventiladores mecánicos están todos ocupados. Obviamente que nosotras también como feministas tenemos una política de autocuidado.

Llamamos el 8 de marzo a movilizarnos, pero también entendiendo que podemos protestar desde nuestras casas. También podemos colgar nuestros pañuelines, nuestros pañuelos, también podemos generar desde ahí el cambio. Hemos sido super cuidadosas y cuidadosos que las calles no es la única esfera de transformación, sino también la casa, nuestras redes, nuestras situaciones de cariño. Vuelvo a insistir en esta política de cuidado de los pueblos. Obviamente que no hay esa masividad, pero hay resistencia, hay organización, hay movilización constante y ha sido permanente. Como no tiene este carácter multitudinario como antes de la pandemia muchas veces los medios masivos lo invisibilizan, pero yo te diría que todos los días hay una manifestación, al alero de los cambios estructurales que queremos. Porque además siempre van a haber las movilizaciones históricas de lucha sindical, de corte antiextractivista, eso es permanente que no tiene que ver con la revuelta, Pero hay otras que sí tienen que ver con la revuelta, por ejemplo, la libertad de las presas políticas de la revuelta, y te diría que hay tres acciones semanales afuera de los tribunales de justicia y muy masivas, por la libertad de esos presos y presas. La plaza de la dignidad sigue siendo nuestro eje de resistencia, por lo menos tú vas a ver una a dos movilizaciones semanales en la Plaza de la Dignidad con fuerte represión. Estamos en niveles de represión que, a nivel de despliegue de la policía, diría que es hasta mayor que en la dictadura, así de complejo. Ojo del despliegue policial, no estoy diciendo que sea lo mismo,  aunque hoy estamos con altas denuncias de tortura, altas denuncias de violencia política sexual, una categoría que estamos trabajando las feministas que es cómo el Estado como agente represivo utiliza la violencia sexual como una dimensión de la represión hacia las mujeres. El 8 de marzo hay casos de mujeres compañeras que fueron capturadas por carabineros de Chile, drogadas y las obligaron a practicar sexo oral. Estamos con la denuncia, la situación está super compleja. Entonces, tiene esta cosa de una rabia infinita, de que sales a protestar, pero te tienes que cuidar, porque hay gente cercana tuya que ha fallecido en marco del COVID y por otra parte además seguir sosteniendo la vida. Las ollas comunes, los comedores populares, están organizándose.

Te puede interesar:   VIDEO: Neoextractivismos, modelos de desarrollo y resistencias populares

No sé si ustedes supieron, hace poco un comedor emblemático en Villa Francia, una población emblemática de la lucha histórica en Chile, donde fueron asesinados los hermanos Bergara, el comedor Luisa Toledo, fue allanado por la policía. Ojo, por medidas sanitarias, pero eran no sé, 300. Y fue ahí, en La Legua, en puras poblaciones emblemáticas que estaban haciendo ollas comunes y que bajo la excusa sanitaria los detuvieron a todos. Entonces te digo la política sanitaria como política represiva, hace que estemos con situaciones de violencia estatal, violencia política sexual mayores que antes. Y avalado por políticas sanitarias. De hecho, todas las amistades que tengo que las han detenido en la Plaza de la Dignidad, hoy es por maltrato a carabinero y por trasgresión a la norma sanitaria. Entonces hemos tenido situaciones así de complejas, de compañeros que han tenido que pasar toda la noche y se presentaron a fiscalía por la cantidad de hechos que se le imputan y que finalmente salen libres. Pero, por ejemplo, esta semana me llegó una información de una persona que habría sido detenida por no cumplir medidas sanitarias, llevada al calabozo y que aparece muerta. Hasta el momento yo recuerdo, por lo menos tres casos. También lo mismo un chico con su polola, su compañera, a las 11 de la noche por no cumplir las medidas sanitarias se lo llevan detenido, la polola le va a buscar cosas, cuando regresa a la policía le dicen “se suicidó”. Por favor. La situación está compleja. Bueno, de hecho, estuvo Sara Hebe con “nadie se suicida en una comisaría”, fue un tema que salió con alta fuerza en ese mismo momento. Entonces, hay movilización, hay organización, hay disputa institucional y hay focos de organización de cuidado en un marco intensivo de represión. Y esto me parece fundamental decirlo.

CH: haciendo un análisis del 2019, la rebelión en Haití, un grado de movilización muy alto en Honduras, en Ecuador, Colombia, la revuelta en Chile.  Marcaban en 2019, la posibilidad de un ascenso de luchas que no fuera solo de un país o muy focalizado, sino una situación regional, no generalizada ni mucho menos para no sobrevalorar, pero que implicaba un cambio respecto a lo previo. Ese proceso, la pandemia en general lo frenó y pareciera ser que, en el 2020, 2021, en algunos lugares se retomó o se sostiene con un nivel de intensidad importante como es lo que vos me describís. Es decir que, si bien el contexto implico un reflujo, no es un reflujo total ni mucho menos. No se desarticuló la protesta, se mantiene en determinados niveles de organización y expresión. ¿Cómo ven y ves la situación regional, y qué experiencias de articulación se dan con otros países y movimientos, al menos en la región?

Mira, hablemos de cosas buenas, porque la pandemia tiene cosas raras que fue el tema de las redes sociales. La virtualidad ha permitido algo que ha sido un hito. Una articulación latinoamericana que yo creo no teníamos antes como precedente. Por darte un ejemplo, llevábamos un mes de pandemia y nos llegó una invitación por una red de información zapatista, de que se iba a generar todos los domingos conversatorios en ejes. Mujeres de la sexta, una organización mexicana de mujeres que apoyan a compañeras zapatistas, apoyan al congreso nacional indígena y nos invitaban a participar. Cuento corto, llevo un año de reunión, todos los domingos de reunión con las compañeras mexicanas. Todos los domingos me junto hace un año y hemos logrado arman una articulación a nivel latinoamericana impresionante. Abya Ayala, por ejemplo, están las feministas de Argentina, con Claudia Korol, siempre han tenido esa plataforma, pero ahora logramos expandir. Hemos hecho tres encuentros con mujeres kurdas. Con la virtualidad he conocido como nunca a todas mis compañeras. En este proceso, por ejemplo, hemos tenido mucha cercanía con Perú. Ha sido muy interesante, este mes, por ejemplo, he participado de tres conversatorios peruanos sobre el tema que estamos viviendo. Porque tiene que ver con la lectura de como se lleva tensionando la asamblea constituyente allá. Entonces, empezamos a armar una articulación con feministas peruanas, un colectivo que se llama resistencia Rabona que ha sido maravilloso. Lo mismo, me escribieron por internet. La virtualidad nos permitió empezar a conocernos, con ellas llevamos un vínculo desde su origen que fue super potente porque también nos piden mucho apoyo desde este elemento de vernos como una antesala a lo que ellas vivieron.

Obviamente las condiciones peruanas son super tremendas también. Yo creo que más compleja que las chilenas. Acá somos un país muy institucionalizado y desde la institucionalidad lo reprimen, allá es un país que reprimen de todas las formas. Pero siempre hubo este tema de debatir, ¿qué opina usted compañera? Siempre estuvo este tema de preocupación y por otro lado, desde lo socioambiental mucho vínculo con los compañeros y las compañeras ecuatorianas. Pudimos seguir también todos los elementos que se estaban dando en el Ecuador. Yo creo que Ecuador- Chile- Perú es muy interesante ver los flujos que se fueron dando de reflexión. De hecho, yo me acuerdo, hemos ido tanto a la embajada ecuatoriana como a la embajada peruana a mostrar nuestro apoyo a los distintos sectores movilizados. La pandemia generó esta locura de la virtualidad que nos permite mantener articulaciones permanentes. Como te digo, en una semana tengo conversaciones directas con compañeras zapatistas que hubiera sido imposible. Debates, construimos documentos, es así de consolidado el trabajo que estamos haciendo desde la virtualidad.

Muchos/as pidiéndonos  compartir nuestra experiencia. Creo que la virtualidad nos ha permitido rápidamente reflexionar, traccionar y posicionar la revuelta chilena a nivel latinoamericano y mundial. ¿Cuál va a ser el desafío después? Como lo seguimos sosteniendo. Lo hemos seguido sosteniendo en la virtualidad, pero después le vamos a tener que dar un cuerpo a esa virtualidad cuando en algún momento pase esto, suponemos que en algún momento volveremos a habitar, ojalá una cosa distinta a lo que teníamos. Pero hay esta necesidad imperiosa de articulación, entonces, estamos articuladas, estamos logrando trascender a un nivel latinoamericano, en otras más amplias, también dialogando a nivel mundo con otras compañeras. Pero yo diría sobre todo de la lucha feminista. También de la lucha socioambiental, pero yo creo que desde el feminismo hemos logrado conciliar mucho más este carácter global, llamando a la huelga feminista por ejemplo con un carácter trasfronterizo, hicimos un encuentro que éramos como 300 compañeras. Por ejemplo, el encuentro que hacen una vez al año las compañeras feministas argentinas yo nunca había participado, hay compañeras que sí viajan, yo no y este año participé como en tres mesas, por la virtualidad. Participé con las Abya AYala, con Adriana Guzmán, con Claudia Korol, me invitó Verónica Gago, también sectores vinculados con Ni Una Menos. Ahora me estoy acordando participé también del foro social que se hizo en Canadá. Me invitaron compañeras indígenas canadienses. Yo soy nacida en el exilio de mis padres en Francia, entonces soy bilingüe. Saben de mi bilingüismo y me invitaron, pero imagínate nunca había compartido con compañeras indígenas canadienses. Es la virtualidad, son esas locuras que se han dado. Soy super honesta, el desafío es cómo viene después, como vamos a lograr sostener esto. Yo siento que se quedó el carácter trasfronterizo y global del proceso de resistencia porque la pandemia es global entonces las resistencias van a tener que ser en general globalmente. Siempre hemos tenido esa claridad en las luchas, sin duda, pero cómo lo gestionábamos. Fíjate que la virtualidad con todas las desventajas que tiene porque acá también hay desigualdad tecnológica, dada por la tecnología de redes sociales, de manera maravillosa los pueblos se han empezado a organizar y a defender.  Hemos tenido reuniones con compañeros mapuches que han subido sierras buscando la señal de internet para poder conectarse con nosotras.

CH: Las elecciones fueron postergadas por el gobierno para el 14 y 15 de Mayo, modificando la fecha original ¿Qué opinan de esa suspensión momentánea?

Respecto del aplazamiento de las elecciones, nos parece que es una medida que da cuenta de la inoperancia pero también de la desidia del gobierno de Piñera. Se podría haber previsto la crisis sanitaria que hoy estamos viviendo tomando medidas previas. Pero como sabemos, se han privilegiado las ganancias, la productividad, no la vida de las personas. Sin embargo, tenemos en claro que era ineludible esta postergación por la cantidad de contagios y muertes que nos tenemos en chile. Pero también somos enfáticas en señalar que para las candidaturas independientes de movimientos sociales, este alargue respecto a las elecciones da cuenta aún más de las condiciones de precarización en la cual estamos. Muchas y muchos pidieron algunas vacaciones, sin goce de sueldos, y hoy tienen que enfrentarse a una serie de problemáticas económicas para seguir sosteniendo las propias precandidaturas. No ha habido ningún tipo de decisión de invertir o de reconocer la necesidad de mayor financiamiento para estas candidaturas, o de mayor tiempo en la franja electoral. Entonces, hacemos un llamado a responsabilizar por la mala gestión sanitaria y la intensificación de la represión al gobierno de Piñera.

CH: ¿Hay algún aspecto de las preguntas que vos consideres que falta, que quieras agregar, profundizar, darle una vuelta?

Una última reflexión respecto al tema constituyente. Hemos sido muy enfáticas que lo constituyente no es lo mismo que lo constitucional. Lo constituyente para nosotras es la constitución de nuevos horizontes políticos, transformadores, emancipadores. Eso pasa tanto a nivel institucional como no. Eso es super importante. Nosotras decimos que hoy es el tiempo de los pueblos, donde lo constituyente son esos nuevos horizontes, pero que de novedad no tienen mucho, son parte de rutas y trayectorias trazadas. Cuando hablamos de la revuelta, yo siempre digo, son dos aguas que se juntan. Las aguas de la rabia, de la subjetividad neoliberal con bola histórica. Me acuerdo cuando el ministro de salud dice sobre un plan del centro de salud público, que realmente es una porquería, te tienes que levantar al alba para un cupo, él contesta “levántese más temprano para socializar, hacer vida social”. Una burla. Después una ministra que en una declaración dijo que su sueldo era reguleque, una expresión para decir mas o menos, y eran millones. Después otro ministro de salud hubo un problema en un programa de entrega de leche a la infancia y él dijo “pregúntenles a las vacas por qué no están dando leche”. Es así, burla tras burla. Yo creo que la rabia se fue canalizando en el cuerpo y la rabia se empoderó y explotó en la revuelta. Pero, también ya había rutas trazadas desde la lucha del pueblo mapuche, la lucha socioambiental, la lucha feminista, de pobladores y pobladoras. Ahí hay ese canal, lo constituyente es eso. Son esas aguas, pero de un primer momento previo y que seguimos disputando lo destituyente para constituir ese nuevo horizonte tenemos que destituir. Y por eso para nosotras sigue siendo fundamental Fuera Piñera, siendo que en Chile constitucionalmente no existe el referéndum revocatorio.

De hecho, la única posibilidad de que Piñera se hubiese ido pasaba porque él hubiese expresado tener una enfermedad terminal o enfermedad crónica que lo desvinculara, no existe otra figura constitucional. Renuncia Piñera y disolución de carabineros de Chile, nosotras siempre seguimos. No podemos seguir manteniendo un proceso con estos niveles de violencia y criminalización y represión y con un presidente que garantiza un marco de total impunidad. Entonces es complejo y, ojo, se puede. A Añez en Bolivia la tienen encarcelada, en Chile yo creo no pasa nunca eso porque no existe siquiera la figura institucional que lo permita, entonces necesitamos seguir profundizando el proceso destituyente. Eso incluye, por ejemplo, lo que llamamos la desmonumentalización, que es justamente cómo los íconos de lo nacional, monocultural, patriarcal y burgués se han convertido también en un campo de disputa. Entonces, la estatua del General Baquedano, genocida mapuche, que ha sido nuestro foco de resistencia, hoy lo sacan de la Plaza de la Dignidad, hace una semana, y han puesto un dispositivo monstruoso de carabinero cuidándolo. Entonces, está lo destituyente y está lo constituyente. Después va a venir el desafío de lo instituyente, cómo instituimos las demandas que queremos instituir a la constitución. Hay un camino de largo arar. Es importante, nosotras no estamos disputando la constitución, estamos disputando el mundo que queremos habitar, donde la constitución es un granito del engranaje, pero es mucho más que eso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *