El BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) “es un movimiento antirracista y antiimperalista”

Mi nombre es Liliana Córdova Kaczerginski, nací en París, fui criada en Argentina; y viví en Palestina ocupada un buen tiempo. Los últimos 30 años antes de jubilarme trabajé de pedagoga en Francia; también he vivido en Marruecos, Málaga, Valencia y Madrid.

El BDS es un movimiento global pacífico que defiende el cumplimiento de los DDHH y el Derecho Internacional en Palestina. Surgió en el pueblo palestino en el 2004, inspirándose en una campaña similar que contribuyó a la caída del apartheid en Sudáfrica. El BDS que quiere decir “Boicot, Desinversión y Sanciones” cuenta con apoyo de personas y organizaciones judías como IJAN (Red Internacional Judía Antisionista- International Jew Antisionism Network), Jew Voice for Peace, así como de premios Nobel, de activistas antirracistas y feministas como Angela Davis y de supervivientes de campos de concentración nazi. De hecho, en el 2014, centenares de víctimas del genocidio pidieron el boicot completo a Israel. Justamente, esto último fue inspirado por IJAN, donde gente judía superviviente del nazismo o hijos de supervivientes manifestaron su desaprobación total a las políticas israelíes y su adhesión plena al boicot a Israel.

Un organismo oficial de la ONU, la Comisión Económica y Social para Asia Occidental (CESPAO), afirmó en marzo de 2017 que Israel es un estado de apartheid, lo que constituye un crimen contra la humanidad según el estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional, que los gobiernos nacionales deberían apoyar las medidas de boicot, desinversión y sanciones y que se deberían realizar esfuerzos para expandir el apoyo a las iniciativas ya mencionadas entre los actores de la sociedad civil. Estamos hablando de un organismo oficial, que quede claro. 

Se este de acuerdo o no, hay que aceptar que el derecho del pueblo palestino a convocar a un boicot a Israel -a través de un movimiento pacifico, inclusivo y antirracista- es absolutamente legítimo bajo la libertad de expresión. De hecho, esta es la posición oficial de la Unión de Europea como lo manifestó Federica Mogherini, jefa de la diplomacia de la UE, quien sostuvo que “la UE se mantiene firme en la libertad de expresión y libertad de asociación de acuerdo con la carta de los derechos fundamentales de la UE, aplicable en el territorio de los miembros de la UE, incluyendo las acciones del movimiento BDS en este territorio”. La libertad de expresión, tal como se subraya en la jurisprudencia de la corte europea de DDHH, también es aplicable a la información o las ideas que puedan ofender, chocar o perturbar al Estado o a cualquier sector de la población.

Además de la UE, los gobiernos de Suecia, Irlanda, y los Países Bajos, así como las principales organizaciones de DDHH, entre ella, Amnistía Internacional, la Federación Internacional de DDHH y la American Civil Liberties Unión (Unión Americana de Derechos Civiles), ha defendido el derecho a llamar al boicot como una cuestión indisociable de la libertad de expresión.

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El boicot como forma de solidaridad internacional que se realizó hacia la Sudáfrica del apartheid fue en gran medida inspirada en la necesidad de marginar al Estado sudafricano. Esto es trasladable a Israel, el cual también realiza una política de discriminación hacia la mayoría de la población. Esta discriminación según el derecho internacional es pasible de sanciones. Es por esta razón que los palestinos se han inspirado en el boicot a Sudáfrica.

A partir de esto, grandes personalidades de la cultura han apoyado y apoyan al BDS. Entre ellos Roger Waters, quien al comienzo no quiso subscribir al Boicot, pero al visitar Palestina y ver el muro que separa a Cisjordania de la zona sionista, cambió de parecer automáticamente y, hoy por hoy, es de los más comprometidos contra el régimen discriminatorio israelí y por el boicot.

El boicot se da a diversos niveles. El boicot comercial, por ejemplo, puede realizarlo cualquier ciudadano o ciudadana. Con ver las etiquetas, uno podría detectar si ese producto es de Israel. Ahora bien, como ya los productores israelíes conocen el efecto del boicot, mediante arreglos comerciales con otros países, como Grecia o Chipre, intentan trampearlo. Estamos hablando de productos sobre todo agrícolas. Dentro de esta categoría podemos mencionar al dátil Medjool, un producto especializado de Israel, que se cultiva en tierra palestina, del valle del Jordán, oficialmente declarada como tierra ocupada. Ahí es donde crece esa especie tan apreciada, que también tiene una rama ecológica, lo cual redunda en un precio elevado. Los productos de maquillaje, derivados del Mar Muerto y del Jordán, que también se venden en Latinoamérica. Aquí también cambian los nombres, pero son de allí. Los insumos son del Mar Muerto. En el rubro farmacéutico, el laboratorio Teva, que se dedica a los genéricos, la cual también es objeto de esta campaña.

En el rubro de seguros, Axa, que es de las mas grandes del mundo, la cual opera en los territorios ocupados del ‘67.

La empresa Puma, sponsor oficial del equipo israelí, quien a su vez apoya que los equipos palestinos no puedan ni participar ni entrenar.

También existen campañas ligadas a las instituciones, como puede ser el boicot a los acuerdos con las Universidades israelíes, como la Universidad Ariel, situada en los territorios de Cisjordania, por ejemplo. Este tipo de boicot académico es fluctuante. En muchos casos, los académicos piden que no se realicen acuerdos, pero entienden que no pueden hacerlo abiertamente por temor al poder de lobby sionista.

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Seguimos por ejemplo con el boicot cultural. Para aclarar y hacerlo bien delimitado: concierne a la institución, por ejemplo, un ballet de Estado o municipal, se llama a boicotear su espectáculo, pero no a los individuos. Salvo si es alguien conocido con ideas muy colonialistas, como podría ser el caso de Matisyahu, un cantante judío estadounidense que manifiestamente trabaja con las asociaciones de colonos que invaden y ocupan Cisjordania y que llama a donar dinero al ejército israelí. Pero salvo esos casos puntuales, se trata de hacer un boicot a las instituciones culturales y no a los individuos.

También se llama a que no se compren materiales bélicos a Israel, ni se le envíen desde otras partes del mundo, o sea, hacerle un boicot armamentístico a Israel, no comprar ni vender armas, porque como sabemos, las armas israelíes son apreciadas porque son testeadas en el terreno de batalla, o sea que son probadas en Gaza, en el Líbano, en Cisjordania. Y sobre todo a las empresas de seguridad, que tenemos muchas, la G4S por ejemplo, Israel se especializa en ese tipo de herramientas para controlar la población, tecnologías informáticas y de fotografía, que se aplican sobre todo en los barrios populares, sobre la gente de izquierda o que quiere cambios. Hay muchas policías en el mundo, como en Cataluña o también en ciertos estados de EE. UU., que sus brigadas se entrenan en Israel.

Se impulsa además el boicot institucional y diplomático, o sea que no haya relaciones por ejemplo con el sindicato mayoritario israelí, el Histadrut, aunque a eso no se le puede llamar sindicato, ya que es una institución política que se originó con la invasión sionista sobre Palestina y que fue una de las herramientas más importantes para la conquista del trabajo y la tierra palestina por los judíos sionistas que llegaban.

En síntesis, se trata de un boicot institucional a todo lo que representa el Estado de Israel.

Hay reveses y también muchos logros, el movimiento se expande por ejemplo en los campus de EE. UU., donde intervienen jóvenes de familias judías y se pide que no haya acuerdos entre las universidades o que no se compren materiales de vigilancia. En diversas partes del mundo se logró que compañías telefónicas como Orange no pudieran proseguir su instalación en Israel. El boicot que se hizo a nivel internacional fue lo suficientemente fuerte como para que desistan de seguir por ese camino.

En otros casos es más difícil, porque son grandes empresas, como Elbit, que es una empresa muy importante israelí de informática, sistemas de vigilancia, sistemas sofisticados para armamento, que tiene varias sedes y fábricas en el Reino Unido. Ahora se está haciendo una campaña muy importante con compañeros que van cada semana a hacer pintadas, y a denunciar que esas fábricas están en el Reino Unido y que se debería cerrarlas.

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A veces hay también muchos logros con cantantes populares que son invitados a Israel y que no van por el boicot, como Blanco, Gilberto Gil, la verdad que no me acuerdo ahora muchos nombres, pero se puede buscar en cualquiera de los sitios web sobre el boicot.

Son campañas que hace hacen a nivel internacional, haciendo presión, en las redes sociales, explicando, también directores de teatro, cineastas que no participan en los festivales.

La campaña en España contra una empresa llamada CAF (Construcción y Auxiliar de Ferrocarriles), situada en el país vasco, que está construyendo un tren ligero, de cercanías, que va desde Jerusalén Oeste a Jerusalén Este, invadiendo los territorios ocupados en el ´67, y se quiere disuadirlos de que sigan con esa construcción.

Hay a veces congresos que no se realizan, por ejemplo, uno de antropólogos hace unos tres años, donde los mismos antropólogos no quisieron asistir a un congreso que se realizaba en Tel Aviv.

La campaña se extiende porque es relativamente accesible a todos poder intervenir y participar de alguna manera, porque son manifestaciones, peticiones, trámites con las diversas empresas, a veces se logran resultados buenos, a veces no, pero digamos que es un trabajo ciudadano bastante accesible a cualquiera.

Es interesante señalar que los palestinos desde hace ya veinte años insisten en el proyecto de apartheid del proyecto colonial sionista; el caso de ONG’s internacionales como Human Right Watch que están hoy en día señalando de manera contundente el aspecto de apartheid que tiene el régimen de Israel.

Lo importante es ver cuáles son los criterios fundacionales del BDS. Primero, es un movimiento antirracista y antiimperialista. Una lucha contra la homofobia y contra la judeofobia, y contra otras fobias también, pero hablando del tema palestino, es importante recalcar esas formas del racismo.

La demanda número uno es que Israel retire ya sus tropas y su administración militar de los territorios ocupados en 1967, que es Cisjordania, Gaza, Jerusalén Este y los altos del Golán.

Otra demanda es poder ejercer el derecho al retorno de los refugiados palestinos que fueron expulsados de su tierra a partir del ´47 hasta el ´49, y después otra vez en el ´67, que hoy en día son cinco o seis millones en el mundo los refugiados palestinos y palestinas.

Con respecto a los ciudadanos palestinos que viven en lo que se considera internacionalmente Israel, y que tiene la ciudadanía israelí, se reclama una igualdad de derechos con el colectivo judío, no se acepta de ninguna manera que Palestina sea un territorio únicamente destinado al colectivo judío.

Hay grupos BDS en todo el mundo, algunos pequeños, otros grandes. Y están conectados todos por la coordinadora que se encuentra en Ramallah que se llama el BNC, es decir, el
comité nacional del BDS, que tiene una mesa ejecutiva, pero también hay grupos que se manifiestan, hacen campaña de boicot, y no están enmarcados dentro de lo que se llama la coordinación internacional del BDS.

El BDS original, el llamamiento que se hizo en el 2005, fue conformado por 170 organizaciones palestinas de todo tipo de sensibilidad, desde musulmanes hasta marxistas, y todo lo que hay en el medio, ONGs, partidos políticos, sindicatos, y a partir de eso se elige una Ejecutiva que es la que lleva el trabajo sobre el terreno.

Imagen del artista palestino Yousef Katalo

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