Materias primas: ¿Un nuevo superciclo de precios? China y EEUU traccionan con su recuperación

El ciclo de los commodities suele provocar en nuestro país tensiones sociales y políticas, con reacciones corporativas fuertes y enfrentamiento con los gobiernos.

¿Ingresamos en un nuevo período de escasez relativa de materias primas y productos energéticos que ha sido la base de anteriores superciclos de precios? ¿Cuáles son las implicancias para nuestra alicaída economía?

La cotización de la soja llegó los 610 dólares la tonelada y el maíz a 294, se incrementaron un 100 y un 135 por ciento respecto de doce meses atrás. El trigo, la carne, el petróleo, el cobre y el litio siguieron también este sendero alcista.

Las razones directas hay que buscarlas en la fuerte recuperación de la economía global impulsada por la potencia exportadora china y la vitalidad de la demanda interna estadounidense. La economía norteamericana crecería este año 5,5-6% (-2,3 en 2020) y la de la República Popular China 8-9% (+2,3 en 2020). Sin embargo basados en el comportamiento del primero y segundo trimestre de este año varios analistas estiman que podrían crecer más del 7% y 9% respectivamente. Así las dos grandes potencias están traccionando el crecimiento mundial que alcanzaría 2-3% para todo el año, al que con retraso se estaría sumando la Unión Europea. Incluso hay quienes estiman que si se lograra controlar la pandemia en la India estos resultados globales mejorarían aún más.

Los mercados.

Si observamos los movimientos de los principales productos de nuestras exportaciones primarias se pude determinar que el crecimiento de sus cotizaciones tiene varios componentes, algunos más consistentes y otros más volátiles.

Por el lado de la demanda existe un componente genuino que proviene de las necesidades de abastecimiento de China y el sudeste asiático, al que se le podría agregar la India. Incluso frente a las dificultades para cubrir sus necesidades graníferas China ha recurrido a importar trigo para forraje. Por el lado de la oferta hay que computar los bajos stocks a nivel mundial, especialmente en EEUU que no tiene ya saldos exportables. También el efecto clima. La sequía ya llevó a recortes en EEUU y Brasil en el caso de la soja y está perjudicando la cosecha de maíz en los principales estados agrícolas norteamericanos. Finalmente el componente financiero: la debilidad del dólar y su contrapartida bajas tasas de interés por la fuerte liquidez que hay en los mercados hace que los fondos especulativos se vuelquen a los mercados de commodities en busca de mayor rentabilidad.

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¿Qué tipo de ciclo?

No bien la soja superó la cotización de los 600 dólares se desató un debate entre los especialistas sobre si se trata de un típico ciclo de los negocios, que puede obedecer a situaciones coyunturales (duración promedio 3 a 5 años) o bien se trata de uno de los llamados superciclos (6-8 años) que resultan de cuestiones más estructurales, una combinación de restricciones a la oferta (limites a la expansión de la superficie cultivada, dificultades para aumentar los rindes) con una demanda creciente y sostenida (mayor poder adquisitivo de la población, cambio dietario), que la oferta no logra abastecer.

El récord en la cotización de la soja en 2012, cuando tocó los 650 dólares, duró solo un día. Hace una semana llegó a 610 pero al momento de redactar esta nota cotiza 580. Los picos nos pueden hacer caer en el impresionismo, por el contrario hay que ver la tendencia del promedio y aquí se verifica que la soja está cotizando por arriba de los 500 dólares desde hace varios meses y que la tendencia alcista viene desde agosto pasado. Por otro lado las estimaciones dicen que la economía china luego del crecimiento de este año, 9% o más, puede retomar el ciclo alcista con tasas de crecimiento del 6-7% anual por varios años lo que reforzaría su tendencia importadora de productos primarios, tanto para consumo como para la manufactura industrial. Algo similar sucedería en Vietnam y otros países del área asiática. Si así fuera estaríamos en el inicio de un superciclo.

Impacto en Argentina.

Con los actuales precios diversos analistas han calculado un ingreso de dólares del orden de los 38.000 millones por exportaciones, que reforzaran las reservas, y de unos 9.000 millones por retenciones, que mejoraran la situación fiscal. Asimismo estos precios otorgan un poder de compra a los productores, (bienes e insumos) superior al del período anterior, (la relación es la mejor de los últimos 15 años) que se extiende a toda la cadena agroindustrial, derramando sobre todo por el interior del país.

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La contrapartida es que han crecido desmesuradamente los precios internos, impactando particularmente en aquellos sectores que utilizan granos para alimentar cerdos, pollos, vacunos y incluso vacas lecheras. No solo se realimenta la inflación, especialmente en alimentos, sino que pone en crisis por la suba de costos a la industria procesadora vacuna, aviar, porcina y lechera. Estos mayores costos se trasladan a precios e impactan fuertemente la carestía de la vida. Es el viejo y nunca resuelto problema de nuestro capitalismo dependiente: la exportación de bienes salarios. Cuanto más se exporta de esos productos, más suben sus precios en el mercado interno.

Los instrumentos de que disponen nuestros gobiernos para regular esos mercados: suba de retenciones (para desenganchar los precios internos de los internacionales), cupo o cierre de exportaciones temporario (para obligar a volcar más producción al consumo local), precios al consumidor máximos o controlados, dan resultados a medias y no logran detener el alza de los precios.

Un poder oculto.

El ciclo de los commodities suele ser en nuestro país desencadenante de tensiones sociales y políticas, los controles provocan la reacción corporativa de productores y exportadores. Enfrentamientos con los gobiernos de turno, cese de actividades, desabastecimiento, y llegado el caso, la exportación ilegal de granos y carne tanto por las zonas fronterizas (en camiones) o por la mal llamada hidrovía (las barcazas de doble piso) lo que significa evasión de divisas y recursos fiscales que no se recaudan.

Se trata, como lo señalara Karl Marx, del peso de esa potencia oculta que es la renta de la tierra, sobre la cual se ha estructurado una alianza político-social profundamente conservadora y pro-mercado que no se la puede disciplinar con tímidas medidas regulatorias.

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