Trawn contra el avance del empresariado y en defensa de pu ngen ko

El pasado 23 de mayo se celebró un Trawvn (parlamento) en la zona cordillerana en el que “comunidades mapuche, militantes mapuche y organizaciones ambientales” decidieron “poner un freno a los empresarios extranjeros que están acaparando más de 60.000 has en territorio ancestral mapuche avalados por el estado nacional y los gobiernos provinciales de Chubut y Río Negro”. De esta manera también lanzan una campaña de visibilización de los negociados que está realizando corporaciones dentro de las cuales señalan al terrateniente Lewis, Laderas, Roemmers, Estancia Río Foyel y Grupo Burco, entre otros. Las acciones mapuche se realizan en defensa de los pu ngen ko, los dueños o guardianes espirituales del agua según su cosmovisión.

La comarca andina del paralelo 42° sufrió este verano intensos incendios forestales que devastaron decenas de miles de hectáreas de bosque nativo, plantaciones de pinos y zonas de interfase. Al incendio del 9 de marzo, por el que perdieron la vida tres pobladores y en el que se perdieron más de 300 casas y más de 10mil hectáreas de bosque, le precedió otro gran incendio que comenzó en la zona conocida como Los Repollos y se extendió por el paraje Cuesta del Ternero a partir del 24 de enero pasado. Pero antes, incluso apenas comenzado enero habían sucedido dos incendios en plantaciones de pinos en la zona del paraje Arroyo Las Minas.

Con el incendio en la Cuesta del Ternero se encendieron una vez más las alarmas: ¿Qué importancia tiene el pino en los incendios que consumieron decenas de miles de hectáreas de bosque nativo este verano? ¿Cómo llegamos a la situación actual que deriva en los riesgos de incendios permanentes? Las comunidades mapuche convocantes al trawn (parlamento) del pasado 23 de mayo volvieron a poner en foco el rol del Estado y los privados en la destrucción sistemática de los territorios, y apuntaron una vez más a la historia reciente de los procesos de despojo territorial de los cuales las comunidades mapuche y mapuche-tehuelche son memoria viva.

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“La implantación de especies exóticas (pinos) fue parte de las políticas del despojo territorial de la población indígena y campesina que aplicó el gobierno provincial y nacional en la zona cordillerana, entre los años 1970 y 2000. La ejecución del despojo estuvo a cargo, a nivel nacional, de IFONA Y a nivel provincial de la Dirección de Tierras, Dirección de Bosques y EMFORSA. De esta manera comenzó la concentración y privatización de tierras mediante las forestaciones”, afirman las comunidades en un extenso documento que adjuntaron al comunicado del trawn y en el que historizan los despojos recientes y las articulaciones entre poder político local y provincial y el poder económico transnacional y testaferros o administradores locales, que tienen como resultado el despojo territorial y la extranjerización de las nacientes de los ríos.

“Hoy estas tierras que fueron en un principio Río Foyel S.A forman parte de una superficie mayor que corresponde a la Estancia Río Foyel S.A., una sociedad anónima -constituida en 2006 con fines agropecuarios y forestales- del grupo belga Burco (Belgian Urban Renovation Company) de Hubert Gosse, que desarrolla distintos emprendimientos inmobiliarios y turísticos (Lara, 2011) sobre una extensión de 21.480,22 ha con importantes reservorios de agua (nacientes de los ríos Alto Chubut, Pichileufu, Foyel y Villegas) y el cerro Carreras en su interior”. A su vez, señalan la importancia de los capitales qataríes en la concentración de tierras en la región: “En total la superficie en manos de los empresarios Qataríes suma alrededor de 28.000 ha. Distribuidas en los departamentos de Bariloche y Ñorquinco. Este último abarca los parajes La Horqueta, Arroyo Las Minas y Alto Chubut; sector donde están alambrando parte de las veranadas que corresponden a las comunidades mapuche de la zona”.

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A la vez que denunciaron la usurpación de territorio mapuche ancestral por parte de empresarios y testaferros ligados a los Emiratos Árabes de Qatar, anunciaron medidas concretas contra el avance de los intentos de alambrar el territorio donde nace el río Chubut (entre otros): el desarme de la cabaña de chapa donde pernoctaban los alambradores, que había sido construida en el lugar donde previamente había sido quemado hasta las cenizas un puesto de veranada de la comunidad. “Celebramos todas las acciones que contribuyan a hostigar y echar a los pu winka” (invasores) “y a recuperar nuestros territorios”, señalaron al respecto.

El rol del Estado en el despojo territorial es reiteradamente señalado por las comunidades, que responsabilizan a los sucesivos gobiernos de Juntos Somos Río Negro por permitir y avalar la extranjerización de las nacientes de aguas, a la vez que denuncian las diferentes formas de “hostigamiento, persecución, denuncias penales y civiles, desalojos y actos de discriminación a través de acusaciones infundadas, como las promovidas en distintas ocasiones por Miguel Pichetto, Weretilnek, Wisky, Patricia Bullrrich y la actual gobernadora (Arabela Carreras)”. Pero las comunidades van más allá profundizando en los entramados entre poder político y poder económico que pretenden garantizar el despojo: “Uno de los principales operadores de la manipulación en la transferencia de tierras, fue el presidente de EMFORSA, el abogado Martínez Pérez, quien además de apropiarse de las tierras de Emforsa, intervino en la venta de tierras de Lewis y fue quien vendió, alrededor de 7.800 ha de tierras de su propiedad a la firma Río Foyel S.A”.

En contraste con esa mirada capitalista sobre las tierras como negocio que redunda en la destrucción de los territorios como la experimentada en estos meses en la zona con los incendios, leemos las expresiones de la Lof Cayunao en el comunicado que da cuenta del desarme de la cabaña de chapa de los usurpadores, que puede leerse completo en la página de Facebook de la comunidad, Ngenko: “Queremos recorrer cada rincón del territorio, cada arroyo, cada mallín, cada bosque de lengas milenarias, como lo hemos hecho siempre en armonía con estos lugares, respetando y valorando todos los seres que habitan en él, pidiendo permiso, ya que no somos dueños de la Mapu (tierra) sino que somos parte de ella. La Mapu no se vende, se defiende!”.

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Fuente: Anred

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