Horacio

Hoy, 22 de Junio de 2021, se cumplieron 35 años del GOL (aunque hayan sido dos, se trató DEL GOL) de Maradona a los ingleses en el Mundial de México 86 y se hizo por las redes sociales una convocatoria popular para volver a gritarlo a la hora exacta en que sucedió (16:09).

Por esas cosas del destino (pero no tanto) uno vive a pocas cuadras de la cancha de Argentinos Juniors-el Estadio Diego Armando Maradona-, por lo queunos minutos antes de la hora señalada partimos hacia allí (con la familia completa)para participar del evento en el lugar más indicado.

Mi hija Vera-que tiene 9 años y la filosa lucidez de una niña racional y lógica- no tenía ganas de ir y nos pasamos las cuadras de camino al estadio charlando sobre el tema.

El argumento que me espetó (bien suelta de cuerpo) era tan poderoso como implacable:Pero papá ¿Cómo vamos a ir aun lugar vacío a gritar un gol que hizo alguien -que además ya está muerto- hace 35 años?

Por supuesto que la charla derivó en  la importancia de la memoria, en la imposibilidad de ninguna historia desde esa perspectiva y en la idea de que lo único que realmente muere es aquello que no merece ser recordado.

Que cuando eso ocurre, la muerte no es solo desaparición física sino además falta de registro en el corazón y que el único lugar en el que quedamos cuando nos vamos físicamente de este mundo es en el recuerdo que hayamos sabido ganarnos. Y que por supuesto, Maradona se había ganado ese lugar.

Una vez que llegamos a las afueras del estadio y vio la gente, las cámaras, la fila de autos que pasaban tocando bocina (eran todos), el grito de gol colectivo y la alegría general ya andaba de lo más feliz junto a sus hermanxs. Misión cumplida… por ahora!

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Cuando volvimos a casa, como si el destino hubiera querido que primero rememoráramos el gol de Diego antes de pegarnos la estocada, la horrible noticia nos estaba esperando: luego de varios días de triste internación, Horacio González había muerto por COVID.

Horacio González. Una persona imprescindible. Un tipo que hizo de su vida una  línea de conducta al respeto, a la escucha atenta, a la palabra lúcida, al intercambio amable, al lenguaje cuidado, prolijo y erudito, a la sensibilidad bien entendida (esa mirada…)

De todos los Horacios libres y auténticos que tengo en la cabeza -Horacio abriéndole las puertas de la Biblioteca Nacional a César González para que presente su libro de poemas y, siendo Director de la misma, sentado al lado de él dando la charla; Horacio en vivo por TN reconociendo la importancia de los cacerolazos contra el gobierno que él defendía en 2014 (y llamando a su tropa a hacerlo propio); Horacio discutiendo política sin ningún tipo de obsecuencia ni seguidismos al interior de Carta Abierta; Horacio explicando en “Restos Pampeanos” que Montoneros había leído mal el “texto nacional”; Horacio en una conferencia diciendo que “Borges fue un escritor de izquierda”- elijo quedarme con este, cuyo contenido nos regaló sobre el final de su vida.

En Julio del aciago 2020, en plena cuarentena estricta y a 15 cuadras de la casa de gobierno nacional, un forajido le prendió fuego a una indigente que dormía debajo de la autopista en la calle Virrey Cevallos. La mujer murió calcinada.

En medio de la vorágine imbécil en que solemos movernos, el hecho pasó bastante inadvertido. Más allá de haber salido en algunos medios de comunicación, la noticia no mereció mayor nivel de repudio social ni motivó seriasinvestigaciones al respecto. A tal punto que,al día de hoy, colectivamente no sabemos ni siquiera el nombre de la mujer.

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En esa coyuntura, Horacio nos regaló este texto:

En “Retórica y Locura” Horacio nos enseñó que P.Groussac fue el  prologuista del libro “La locura en la historia” de Ramos Mejía y que, a pesar de que Groussac usó esa introducción para criticar el texto que le seguía a continuación Ramos lo publicó igual, con prólogo incluido.

Ojaláque a la inversa de ese paradojal recorrido, estas breves líneas vayan como un cariñoso  epílogo que te acompañe hacia donde sea te dirijas.

Cuando se murió Diego,para poder criticarlo algunas personas esbozaron la idea de separar a la persona del jugador. El contraataque fue perfecto: yo no quiero a Maradona por lo que hizo con su vida, lo quiero por lo que hizo con la mía.

Horacio: gracias por lo que hiciste con tu vida. Y por lo que generaste en la mía…

Gracias por haber sido el barrilete cósmico del pensamiento nacional y popular.

QEPD, Maestro!

Edgardo Alvarez, 22 de Junio de 2021.

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