El EZLN camino a Europa

Especial para Contrahegemoniaweb

Una montaña navegando a contrapelo de la historia.

Una invasión consensuada. Así dicen ellas, elloas, ellos. Lxs compañerxs zapatistas. Vienen a Europa para compartir, para darle una vuelta a ese andar de la vida que se enroca en el capitalismo y en el patriarcado una y otra vez. Quieren hacer el camino de vuelta cruzando el Atlántico para traernos su revolución. Para contagiarnos esa rebeldía que suma y esa resistencia que crece. Y si en algo quieren conquistarnos, es en construir un mundo en el que quepan muchos mundos, porque saben que eso no impide sumar, consensuar, construir espacios comunes. Odian las guerras. Las violencias. Su arma es la palabra.

No les importa esta pandemia que nos tiene anonadadxs, y arribaron al puerto de Bayona, Vigo, España, este pasado 18 de junio. No les detuvieron las dificultades que entraña cruzar el océano Atlántico en un velero al que llamaron La Montaña. Vienen con la mirada puesta en el horizonte para llevar lejos, lo más lejos posible, su pensamiento, ese que vive en el corazón. Y para compartir también el nuestro.

Es la primera delegación zapatista, el escuadrón 421. Siete compas de los que cuatro son mujeres, dos son hombres y unoa es otroa. Lupita, Carolina, Ximena y Yuli. Bernal y Darío. Y fue Marijose quién primero pisó esta tierra al revés y al derecho. “! Ríndanse caras pálidas hetero patriarcales que persiguen lo diferente ¡”, dijo al pisar la costa gallega.

A los 20 años de la Marcha del Color de la Tierra, lxs zapatistas, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Congreso Nacional Indígena (CNI), entre los que se encuentra el Frente de Pueblos en Defensa del Agua y de la Tierra de Morelos, Puebla y Tlaxcala, vienen “para decirle al planeta que, en el mundo que sentimos en nuestro corazón colectivo, hay lugar para todas, todos, todoas. Simple y sencillamente porque ese mundo sólo es posible si todas, todos, todoas, luchamos por levantarlo”.

Vienen “buscando no la diferencia, no la superioridad, no la afrenta, mucho menos el perdón y la lástima”. Vienen a encontrar lo que nos hace iguales, a compartir con nosotras ese sueño común que desde siempre la humanidad ha tenido: la búsqueda de la justicia, la igualdad, la libertad y la solidaridad.

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Una treintena de países europeos se preparan para recibirles. Desde que se conoció la noticia, colectivos de toda Europa se están organizando, y desde Octubre del año pasado preparan agendas, financiación, espacios y actividades. Esta Revolución que fue posible, que sigue viva, quiere ampliar horizontes. Encender esa llama que ponga fin a un sistema depredador que nos ahoga. Quieren poner en el centro la Vida y hablan de Humanidad. Quieren que esa llama que encendieron aquel primero de Enero de 1.994, se extienda como un reguero de pólvora por todo lo ancho y largo de este mundo imposible que camina al desastre. Y su grito tiene la voz de la Tierra y el sabor de la esperanza

“¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose. Es el del nuestro resurgiendo”.

Organizadxs en territorios, cientos de colectivos de toda Europa se coordinan en esta aventura. Desde abajo y a la izquierda, para aprender y desaprender, para consensuar, para compartir, para trabajar el mejor de los idearios del zapatismo. Y ese construir entre todxs, de tejer redes, se ha convertido en el mejor de los ejercicios, y en ese camino, se despiertan las conciencias y se avivan las ansias de revolución.

Esta locura maravillosa del ideario zapatista tiende a ser incomprendida como lo fue el movimiento 15M. Políticos y tecnócratas no pueden ver en las nuevas políticas de base horizontal y que hablan de decrecimiento más que un atraso cultural y una causa del subdesarrollo. No comprenden que en Chiapas el amor por la tierra fue precisamente el motor del desarrollo y el principio de la construcción de una nueva forma de organizarse al margen del Estado-Nación.

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También parecía suicida ese uno de Enero de 1.994 cuando bajaron de las montañas desde el rincón más olvidado de la tierra hace ya un cuarto de siglo, y quizás no fue que el mundo pusiera a Chiapas en el mapa, más bien se puso al mundo en Chiapas. De pronto la conciencia colectiva vino a darse cuenta de la absoluta insensatez económica que suponía el Tratado de Libre Comercio que veía la luz esa misma madrugada.

Si para México fue un revulsivo y un rechazo contundente a la reforma agraria de 1.992, para el mundo entero fue la primera movilización universal contra la dictadura de los mercados, la primera grieta en el muro del sistema. De pronto, algo quedó demasiado claro y evidente: o acabamos con el capitalismo, o el capitalismo acabará con nosotrxs.

Habrá quienes les tilden de ingenuos soñadores, pero nadie dudará de su audacia, esa que tan bien sabe plasmar el subcomandante Marcos en sus comunicados cargados de lirismo y de ironía. Marcos cambió su nombre en homenaje a un compañero caído y se hace llamar en la actualidad subcomandante Galeano. Quizás esta costumbre zapatista de adoptar nombres simbólicos se sume al símil de los espejos que tanto le gusta usar al Sub. 

Y vienen hacia esta tierra a la que han denominado “Tierra Insumisa gritando “Despertad”.Para sembrar semillas de rebeldía y resistencia. Para que se despierte de una vez por todas la conciencia colectiva y se abandone el individualismo y la sumisión de esta Europa esquizofrénica.

En México ya está preparada una delegación de ciento setenta y siete compas. Esta vez vendrán surcando el cielo. Se dejan llevar por el viento de la esperanza. No faltan las dificultades. Primero en México, restringiendo los pasaportes y la libre circulación de lxs indígenas y después las restricciones migratorias de los gobiernos, alegando medidas sanitarias por la crisis del Covid, pretenden impedir esta gira por el continente europeo.

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Pero ni el mal gobierno mexicano, que retrasa la emisión de sus pasaportes, ni el veto a su entrada en París por parte del estado francés, desanima a la delegación, cuya intención es celebrar en Madrid a contrapelo y al revés de la historia, una fecha señalada.(…) llegaremos a Madrid, la capital española, el 13 de agosto del 2021 -500 años después de la supuesta conquista de lo que hoy es México-. Y que, inmediatamente después, seguiremos el camino”.

Lleguen a donde lleguen. A París, a Madrid, no importa el lugar donde inicien su viaje por la vida, desde esa Europa de abajo y a la izquierda se han realizado campañas reclamando #PasoLibreZapatistas ante embajadas y consulados franceses este pasado 24 de Julio. Es un grito colectivo de sueños comunes por todos los rincones de esta Tierra Insumisa. La Gira por la Vida del movimiento zapatista sólo despierta ilusiones.

“Es tiempo de nuevo para que bailen los corazones, y que no sean ni su música ni sus pasos, los del lamento y la resignación. Iremos a encontrar lo que nos hace iguales. En el mundo que sentimos en nuestro corazón colectivo, hay lugar para todas, todos, todoas. Simple y sencillamente porque ese mundo sólo es posible si todas, todos, todoas, luchamos por levantarlo”.

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