El otro equipo de París: Red Star, el club rebelde, inclusivo y de izquierda

Brazo deportivo de una zona obrera de la capital francesa, participa en Tercera División pero tiene 73 años más de historia que el PSG. Sus hinchas llevan banderas del Che Guevara y en el estadio suena Bella Ciao, el himno antifascista. Uno de sus ídolos murió en la resistencia contra al avance nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

En el patio trasero deLionel Messi, Neymar, Kylian Mbappéy el dinero de los petrodólares de Qatar, como un Out Of Context del nuevo club más opulento del mundo, París también tiene un equipo que presume de activismo social, identidad obrera, principios inclusivos, ideología antifascista y valores antirracistas. A diferencia de Londres, Madrid, Roma o Lisboa, capitales de derbis reconocidos, de la gran ciudad francesa solo suele conocerse el Paris Saint Germain, y sin embargo el Red Star -de ese club trata esta historia- fue fundado 73 años antes. El equipo rebelde, de culto o hipster de París -autodenominado “romántico” en su cuenta de Instagram, www.redstarfc- está tallado en más de un sentido por la misma madera del St. Pauli de Alemania y del Livorno de Italia, los otros clubes de izquierda de Europa: durante los partidos en el estadio Stade Bauer, en un barrio populoso de las afueras de la ciudad, flamean banderas del Che Guevara y suena “Bella Ciao”, el himno de la resistencia antifascista. Por supuesto que la otra diferencia con el PSG, también abismal, son los resultados y la ambición deportiva: aunque llegó a ganar cinco Copas de Francia -la última en 1942-, el Red Star serpentea desde hace décadas en el ascenso y el viernes pasado debutó con una derrota en el torneo de Tercera División. Su orgullo pasa por otro lado.

Es posible también, y más en estas horas de antítesis absoluta con la posmodernidad y los poderes financieros del PSG, que cierto idealismo -no siempre correspondido con la realidad- rodee al aura del Red Star. Por ejemplo, su nombre no fue inspirado en la terminología comunista, como el Estrella Roja más famoso, el de Belgrado, la ex capital de Yugoslavia y la actual de Serbia, sino en una empresa naviera (Red Star Line) que cubría el Canal de la Mancha en el momento de la fundación del club, en 1897. También la estrella roja del escudo -tan soviética- proviene de aquella compañía de ferries que unía Francia con Inglaterra. Pero en épocas en que las mujeres no eran permitidas en el deporte -el año anterior se habían inaugurado los Juegos Olímpicos de la modernidad, en Atenas, sin presencia femenina-, Red Star fue un club reivindicativo desde el comienzo: la encargada de elegir el nombre fue una mujer inglesa, Miss Jenny, la institutriz de uno de los fundadores del club, Jules Rimet, posterior celebridad del fútbol mundial. El mismo Rimet sería el presidente de la FIFA que en 1930, después de mucho insistir ante la desconfianza generalizada, crearía la Copa del Mundo.

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Red Star

El Red Star juega en Saint-Ouen, un antiguo barrio ferroviario y obrero del norte de la capital, la zona más desfavorecida económicamente, que le dio identidad popular al club -en realidad, administrativamente no forma parte de París sino del Gran París porque está al otro lado del Boulevard Periférico, la avenida que circunvala a la ciudad como la General Paz en Buenos Aires-. Es cierto que la gran mayoría de las fábricas parisinas que durante décadas se habían afincado en el lugar -como Peugeot, Citroën, L’Oreal o Danone- ya se mudaron al interior del país, pero la geografía del Red Star sigue siendo un ambiente populoso, multiétnico y multicultural en la que el comunismo gana las elecciones con comodidad. No es la París de las postales ni de los turistas ni del Louvre ni de la Torre Eiffel ni de los Campos Elíseos: sobresale el Mercado de Pulgas y es normal ver a inmigrantes o refugiados africanos en situación irregular que venden chucherías sobre mantas. “Es un club muy amado por su gente en un barrio modesto de París, muy diferente al PSG”, le confirma a TyC Sports Hugo Pérez, salvadoreño nacionalizado estadounidense, actual entrenador de la selección de su país natal y con pasado como futbolista en el Red Star en 1990 -para el seleccionado norteamericano jugó el Mundial 94-.

Con su músculo antifascista y abierto a la comunidad a la que pertenece, el club en cierta forma opera como un brazo deportivo del barrio. Si el PSG es un Cosmos de Pelé en el siglo XXI, el Red Star apunta al costado social con talleres de teatro, escritura, cocina, fotografía y música para jóvenes “con tal de promover el acceso a la cultura, eje central para la igualdad de oportunidades”. Con leyendas en camisetas o posteos en redes sociales, el club también está ligado a la causa feminista, adhiere a la comunidad LGBTQI+ y promueve políticas integradoras a favor de los mal llamados “ilegales”.

Red Star

El compromiso entre el club y Saint-Ouen es histórico y quedó manifestado durante la Segunda Guerra Mundial, cuando jugadores e hinchas lucharon contra la invasión nazi. El caso más conocido es el de un futbolista, Rino Della Negra, que combatió para la Resistencia y se sumó a un grupo de comunistas españoles, italianos, franceses que, entre otras acciones, atentaron contra la sede del partido italiano nazi en París. Aunque las ligas europeas se interrumpieron entre 1939 y 1944, la Copa de Francia se continuó jugando y la ganó el Red Star con el aporte de Della Negra, que alternaba sus días entre activista y delantero. Sería acribillado por la Gestapo -la policía secreta de la Alemania nazi- en 1944 pero su nombre quedaría ligado para siempre en el club: la tribuna donde se ubican los hinchas más radicales del Red Star lleva su nombre. El estadio, además, se llama Jean Bauer en recuerdo a un médico del barrio que también fue asesinado en la defensa de París.

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La Segunda Guerra Mundial también marcó un punto de inflexión en el equipo, hasta entonces de habitual participación en la Ligue 1 (fue uno de los clubes fundadores de la Primera División francesa, en 1932, y totalizó 19 temporadas en lo más alto). Es cierto que en la década del 60 volvería a tener buen nivel pero su despedida de la A se acercaba: tras su descenso en la temporada 1974-75, el Red Star juega en el Ascenso. En 2005 llegó a caer hasta la sexta categoría y en los últimos años, tras la compra del club por parte del empresario Patrice Haddad, inició una recuperación: en 2016 estuvo muy cerca de volver a Primera. Su estadio es tan pequeño, para 10.000 espectadores (fue sede de los Juegos Olímpicos de 1924), que sólo está autorizado para partidos de Primera y Segunda División. Muchos hinchas prefieren que el equipo siga en Tercera, como en la actualidad, para no tener que jugar de local lejos del barrio, como sucedió entre 2015-2017 y 2018-2019, temporadas en las que el Red Star fue local a 70 kilómetros de París, toda una ofensa. Haddad intentó construir un nuevo estadio en otra zona pero los hinchas se opusieron y el dueño, que entiende la comunión entre el barrio y el club, debió aceptar la negativa. En Segunda juega el otro club de la capital, el París FC, apoyado por dineros de Bahrein (así como Qatar hace y deshace en el Paris Saint Germain), pero es un equipo fantasma, sin hinchas.

Red STar

Si el Red Star fue el gran representante parisino durante un tiempo, el PSG es un invento relativamente moderno. La nueva casa de Messi nació por la necesidad de París -ya con el Red Star en baja- de tener un equipo a la altura del resto de las principales ciudades europeas. Fundado en 1970 tras la unión del París FC y el Stade de Saint Germain, el Paris Saint Germain recibió inyecciones de dinero de distintos inversores que entendían que el público llegaría con los triunfos. Primero compitió localmente contra otro engendro económico, el Racing Matra (el club más viejo de París, fundado en 1882), que en 1986 contrató a Enzo Francescoli. Ese clásico moderno entre Racing y el PSG, que compartían el Parque de los Príncipes, tuvo un claro ganador (de hecho, ahora Racing está en la Sexta categoría) dentro y fuera del campo de juego: el París Saint Germain ganó en 1986 su primer título de liga y en 1991 fue comprado por Canal Plus, la antesala para que en 2011 llegara el Qatar Investment Authority. Atrás quedaron los inicios en los que el PSG no tenía hinchas y sus dirigentes necesitaron recurrir a skinheads de ultraderecha. Si el Red Star ahora es un equipo de culto, el París Saint Germain se tornó el equipo más popular de Francia, aunque no tenga la tradición del Olympique de Marsella. No solo millones de franceses o parisinos nativos alientan al PSG: los rasgos qataríes del club también resultan atractivos para los muchachos musulmanes de los suburbios.

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En lo deportivo, el club -que viste de verde y blanco- contó con varios argentinos. El entrenador que más tiempo dirigió a nuestra selección, Guillermo Stábile -de 1939 a 1958-, justamente comenzó su carrera como técnico en el Red Star en los años anteriores, entre 1937 y 1939. El delantero surgido en Huracán y goleador del Mundial del 30 se había sumado al club parisino en 1936 y al año siguiente comenzó a ocupar las dos funciones, como jugador y técnico: convirtió 88 goles en 66 partidos. Otro ex integrante de la selección en la Copa del Mundo de Uruguay 1930, Alejandro Scopelli (uno de los “Profesores” de Estudiantes), también jugó en el Red Star en 1938. Aquella Copa de 1942 sería el único título como jugador de Helenio Herrera, luego conocido por su gran trayectoria como técnico -campeón con Atlético de Madrid, Barcelona e Inter-, mientras que en la década del 60 la figura del equipo fue un bonaerense de Bolívar, José Farías, ex jugador de Boca, Gimnasia, Lanús, Huracán y Los Andes, luego también técnico del Red Star entre 1972 y 1974.

Red Star

A principios de la década del 70, el Red Star intentó contratar a Garrincha pero el genio brasileño, ya en la posdata de su gloria, nunca llegó a París. El vínculo con la izquierda dentro del plantel fue reconstruido en los 90, apenas caído el Muro de Berlín, cuando Alexander Bubnov, Fiódor Tcherenkov y Serguei Rodionov llegaron del Spartak de Moscú y fueron recibidos como ídolos por los hinchas. La última gran alegría para el Red Star fue en marzo pasado, cuando el equipo eliminó al Lens, de la Primera, y avanzó hasta los octavos de final de la Copa de Francia. El presidente del país entre 2012 y 2017, François Hollande, creció en Saint-Ouen y es su hincha más famoso: más de una vez, además de recordar cómo de joven iba al Stade Bauer, habló del multiculturalismo del club y de lo importante que sería para París tener un clásico local contra el PSG.

Está claro que la enorme mayoría de los turistas futboleros que visiten París intentarán conseguir entradas para ver jugar a Messi y su coro de ángeles, pero quienes conocen la casa del Red Star suelen hablar de una gran experiencia. El escritor español Enric Gonzalez (autor de “Historias de Calcio”), en sus años de corresponsal de París, era hincha del Red Star y la pasaba muy bien.

Fuente: TyC Sports

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