Hilda Fredes: “Queremos contarles a las nuevas generaciones cuál era el país por el que luchaban los compañeros fusilados”

Ante un nuevo aniversario de la masacre de Trelew, republicamos la entrevista a Hilda Fredes, a modo de recuperación de uno de los episodios más emblemáticos que se produjeron en ese momento y como homenaje a la propia Hilda, que falleció hace pocos meses.


Conversamos con Hilda Fredes, militante comprometida en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia de la ciudad de Trelew. Hilda es la compañera de Elvio Ángel Bel, uno de los 16 detenidxs en octubre de 1972 durante el “Operativo Vigilante”. El motivo de estas detenciones fue haber ejercido la solidaridad con los presos políticos del penal de Rawson. La movilización popular llevada a cabo en esos días logró la libertad de los 16 detenidxs. En 1976 Elvio fue secuestrado por la última dictadura cívico-militar y aún hoy continúa desaparecido. En esta charla Hilda nos cuenta cómo vivió esos acontecimientos y analiza la vigencia de aquellas luchas en la actualidad.

¿Cómo vivían las comunidades de Trelew y Rawson la presencia de los presos políticos en el Penal?

En esa época con la Revolución Cubana triunfante muchos decían que no había que descartar las armas, pero nosotros no estábamos totalmente de acuerdo con los compañeros. Entonces al llegar a Rawson los presos, traídos desde lugares alejadísimos, la familia tenía que venir. Realmente el costo era muy grande, era distinto a lo que es ahora, hay que ubicarse en Rawson hace 48 años. Las comunidades de Rawson y Trelew fueron muy solidarias hacia las familias porque las familias llegaban, tardaban días para poder visitarlos, costaba mucho entrar al penal, por eso después se creó la figura del apoderado. Ese fue otro momento importante, el de la creación de los apoderados y la Comisión de Solidaridad, se formó una fuerte comisión de solidaridad porque a los familiares había que alojarlos en casas porque no estaban en condiciones de ir a hoteles. En Trelew está el barrio La Laguna, que estaba alrededor de una laguna que hoy es un parque, en ese barrio que es un barrio de casitas muy humildes se gestó una comisión muy fuerte.

La comisión de solidaridad surgió por la cantidad de compañeras esposas que venían desde distintos lugares, juntaban dinero y venían en colectivo y después tenían que esperar muchas horas en los paredones enfrente del penal para poder entrar. Eso creó una necesidad y a través de los abogados que venían desde Buenos Aires como Ortega Peña, Duhalde, Matarollo se formó una comisión de solidaridad. La Liga Argentina por los Derechos del Hombre ayudó mucho donando elementos, comida, frazadas. Para poder albergar a los familiares la gente dejaba sus camas y les daba dos o tres días los lugares. Así empezó la Comisión de Solidaridad sin ser tan política, pero después cuando los familiares se iban había que crear un organismo para poder entrar al Penal. Entonces, a través de las escribanías se creó la figura del apoderado. Cada apoderado se hacía cargo de un preso para visitarlo, llevarle víveres, solidaridad. Sergio Maida, un compañero que fue secuestrado junto con Ángel pero volvió, cuenta que los debates que se daban en el espacio de la cárcel eran muy ricos. En plena dictadura pudieron debatir con todos los compañeros sobre lo que estaba pasando. Todo eso fue muy fuerte y se formó más que nada para poder atenderlos con las cosas mínimas (cigarrillos, yerba, etc). Pero después se transformó adentro en un elemento político, eso es lo que seguimos reivindicando de la comisión. Por eso después viene lo del 11 de octubre, la dictadura quería que la sociedad viera eso y no se involucrara.

Evidentemente, se establecía un vínculo muy fuerte entre los apoderados y los presos que tenían a cargo.

El vínculo de los apoderados era con todos los presos. Pero Ángel quedó marcado por ser el apoderado de Mario Roberto Santucho, que fue uno de los organizadores de la fuga. Ángel no eligió ser su apoderado porque no se podía, había muchos compañeros muy importantes. A los que tenían una trayectoria política les tocó ser apoderados de los principales cuadros de las organizaciones armadas. Así fue la vida del compañero. Nosotros nos casamos en el 75, y hay cosas que una no recuerda o que nunca nos las dijimos. Había también cierto cuidado. Es importante hablar sobre el papel del PC en lo que vino después, que consideró que el golpe militar no era tan malo en marzo del 76, aunque en el país tuvo muchos desaparecidos, figuras relevantes. La mayoría de los abogados del PC fueron desaparecidos. También crucemos eso, no es poca cosa.

Yo me he dedicado después a leer sobre la vida de Santucho, eran realmente compañeros jóvenes, aguerridos, profesionales, que podían haber salido para otro lado. No era la necesidad de ellos pero era la necesidad del pueblo. La familia Santucho era una familia muy numerosa, desaparecidos casi todos. No podemos escribir la historia de ahora sin ver la anterior. Nosotros tenemos un ateneo en el que trabajamos con profesores de la Universidad y siempre pensamos cómo hacer para llegar más a las nuevas generaciones. Esto pasó en Rawson, en Trelew, el penal sigue ahí.

¿Cuál fue el impacto que tuvo en Trelew y en Rawson la fuga de los compañeros?

Yo creo que hay que analizar también que el 15 de agosto es una fecha muy importante porque los compañeros decidieron la libertad, decidieron el camino de encontrar la libertad afuera, en lo que era un Penal que se decía de máxima seguridad.  Un grupo pudo viajar (en el que estaba Mario Roberto Santucho) y el otro grupo, como las señas no fueron muy claras desde el Penal los camiones se fueron y tuvieron que conseguir remises. Es el grupo de los 19 que fueron llevados a la Base Almirante Zar y fusilados.

Te puede interesar:   “El racismo es una ideología muy potente”

En aquel momento jugó un papel muy importante un abogado, Mario Abel Amaya, porque él estaba en el aeropuerto en ese momento cuando fue la fuga, porque en ese momento los papeles que había que mandar a Buenos Aires se enviaban a través de alguien que te los llevara. A Amaya lo detuvieron el mismo día de la masacre y no recobró la libertad hasta que pasaron varios meses. En ese momento los militares habían llegado para quedarse pero en el 73 se abre el proceso democrático.

¿Qué representan estos hechos en el presente de las dos ciudades? Y en ese sentido, ¿cuál fue la influencia que tuvo el juicio para las comunidades de Trelew y Rawson?

Muchos años después tuvimos el juicio que para nosotros fue muy importante, pero seguimos trabajando. Hace unos años formamos una Comisión por la Memoria del Pueblo, esa comisión la integramos distintos sectores políticos, sociales, gremiales, pero no tiene una conducción. Con esta comisión hacemos los actos el 15 y el 22 de agosto, el 24 de marzo, la fecha en la que desapareció Elvio Ángel Bel (5 de noviembre), hacemos distintas actividades, y nos ha servido y nos sigue sirviendo sin tener una conducción efectiva. Eso es lo nuevo, lo que podemos señalar como un hecho relevante. A través de los años podemos seguir militando aunque hay muchos que ya no están.

A través del juicio que fue histórico y largo se reconstruyó la verdad sobre la masacre. Este juicio lo impulsaron los familiares con mucho tesón después de muchos años, todavía falta Bravo que está en EEUU pero los demás fueron juzgados y condenados, fue algo histórico. Pudimos marchar, pudimos estar, la población colmó el teatro donde se realizó el juicio.

Nosotros lo que seguimos diciendo es ¿qué hacemos hoy después de 48 años? Nos seguimos juntando los compañeros de la Comisión por la Memoria del Pueblo con la comunidad en el marco de la pandemia, siempre hacemos actos homenaje. EL 22 siempre marchamos al Museo de la Memoria, en el Aeropuerto viejo donde fueron detenidos los 19 compañeros a los que les prometieron que los llevarían de nuevo al Penal y no fue así, fueron llevados a la Base Almirante Zar (un lugar cercano). Allí también construimos memoria, verdad y justicia, estamos permanentemente donde ellos estuvieron, en las celdas de las que fueron sacados para masacrarlos. Nosotros también reclamamos que ese lugar sea un lugar de la memoria, que sea un lugar de DDHH, que la Base Almirante Zar (o una parte por lo menos) sea transformada en un lugar de la memoria. Hoy no nos permiten entrar, nos dicen que tiene un problema. Todas estas cosas que nos pasaron, la masacre de los compañeros, los que quedaron vivos y pudieron contar la historia, a todos ellos queremos recordarlos.

¿Cómo se vincula usted personalmente con la masacre de Trelew?

Mi marido, Elvio Ángel Bel, era militante del Partido Comunista y apoderado en la cárcel de Mario Roberto Santucho que era una figura muy fuerte, pero el PC no estaba de acuerdo con estas organizaciones, había un debate. Entonces Ángel primero aceptó ser apoderado de Santucho y después de que pasaron unos días avisó al partido. El partido no estaba de acuerdo, aunque había tenido muchos presos en el 70, había muchos compañeros del PC detenidos en Rawson, en el 71 ya empezaron a llegar estos compañeros de Montoneros, ERP, FAR y había muchos sectores que eran los apoderados. En casi todos los partidos había algún apoderado de alguno de la cárcel. Ángel fue apoderado de Mario Roberto Santucho, podría haber sido de otro, pero los compañeros de los partidos eran apoderados de los cuadros de conducción. Después de que pasaron los años la conducción del partido lo vio muy importante y lo destacó, pero en el primer momento él no avisa porque le iban a pedir que hiciera lo que el Comité Central decidiera. El secuestro de él, el 5 de noviembre de 1976, se da no tanto por la participación en el PC sino en el marco de su vinculación con los hechos de Trelew, sobre todo por la asociación de su nombre con el de Santucho. Él era maestro y siempre era despedido de su función de docente, cada vez que había un golpe él pasaba a las filas de los desocupados, eso pasaba desde antes, no era nada nuevo. Lo nuevo es lo otro, lo del secuestro. Él realmente era un hombre joven cuando lo secuestran, tenía 38 años, era un militante organizador. Él veía la necesidad no solamente de estar en el partido sino también de crear cosas para la población. Lo último fue esa etapa muy dura cuando después de lo del 22 de agosto.

¿Cómo se gesta lo que conocemos como el Trelewazo?

Tenemos algo que hay que destacar, son las detenciones que tuvimos en octubre del 72 de todos los apoderados que habían participado, 16 personas fueron llevadas (16 fusilados, 16 llevados) a Devoto, allá ya estaba Mario Abel Amaya, un hombre asmático, enfermo, un hombre con muchos problemas de salud estaba allá desde agosto. Esos 16 pudieron salir de la cárcel a través de la lucha del pueblo, el pueblo se movilizó aunque estábamos en dictadura, las barriadas, yo siempre señalo este barrio La Laguna en el que realmente había muchos compañeros chilenos, eso también nos dio una pauta importante porque ellos sabían lo que era organizarse. El pueblo se movilizó y en 20 días logramos que trajeran a 10, pero nos estaban faltando 6 que eran los más partidarios; algunos del PC como Elvio Ángel Bel, otros del Partido Justicialista. El pueblo tomó el Teatro Español y permaneció en asamblea con un alto nivel de organización hasta que llegaron todos. Participaron los partidos que quedaban, venía gente de Buenos Aires de distintos partidos, realmente ese hecho del teatro no puede ser ignorado por las generaciones nuevas que se incorporan a la lucha. Una cosa fue el 22 de agosto y otra cosa fue el 11 de octubre con los 16 compañeros detenidos, son dos hechos que hay que recordar. Siempre le prestamos más atención a la conmemoración del 22 de agosto pero este año ya hemos dicho que vamos a organizar también un buen acto el 11 de octubre. Muchos compañeros del 11 todavía están, otros no porque los años se los van llevando. Es necesario seguir contándoles a los jóvenes qué pasó el 22 y también qué pasó el 11.

Te puede interesar:   Blanca Rosa Gallardo: “Den por seguro que vamos a volver a nuestro territorio, como sea vamos a volver”

Es importante destacar este hecho porque no era fácil  salir a enfrentarse con una dictadura.

Claro, era el 11 de octubre del 72. Amaya recién vuelve en noviembre y después es diputado nacional. En plena dictadura pudimos lograr eso. Y el teatro, uno dice “bueno donde se junta la gente se rompen cosas”, pero no. Se formó una comisión muy fuerte en el teatro, se comía en el teatro, y algunos compañeros que eran buscados por los militares preferían dormir en el teatro. Entonces muchos compañeros que se sentían amenazados en sus casas iban y pasaban la noche en el Teatro Español. Es un hecho sumamente importante porque no es tan fácil organizar algo así, generar esa organización popular cuando los partidos políticos estaban prohibidos, existían las organizaciones porque nos conocíamos entre todos, éramos los conocidos que nos íbamos organizando. También que hayan venido cantantes como Cafrune o tantos que vinieron a darnos la solidaridad fue importante. Siempre los sectores populares buscan en las otras organizaciones poder continuar. Eso se daba, venían sectores políticos, artistas, cantantes, a respaldar que salieran los presos de Devoto. También se gestaban cosas en Buenos Aires, hay fotos donde la gente se moviliza pidiendo la libertad de los compañeros del Chubut. Eso es lo que seguimos haciendo, esa es la práctica.

Estos hechos del 22 de agosto y del 11 de octubre son de antes pero nos siguen perteneciendo. En octubre se llevaron hasta a gente equivocada, se llevaron a un muchacho de Pirámides confundiéndolo con otro, porque vinieron desde Bahía Blanca a hacer esas detenciones y acá no tuvieron la apoyatura. Estas cosas pasaron como pasan otras historias. Hay una compañera muy valiosa que fue detenida junto con el marido, Encarnación Díaz de Mulhall. Ella tiene 92 años, todavía se la convoca, asiste, cuenta su historia, es una profesora de Letras. Fue llevada junto con su marido que ya no está, mujeres fueron unas cuantas, nosotros valoramos que todavía hoy tenemos a Encarnación peleándola. Esa época no era fácil pero la gente arriesgaba su pellejo y se juntaba. Encarnación fue una de las que se llevaron ese 11 de octubre. El año pasado pudimos hacer un panel con Encarnación, otra compañera más y yo hablando del 11 de octubre. Encarnación tiene problemas de salud, no escucha bien, pero tiene 92 años y todavía es una figura relevante que cuenta, que dice y que la pelea. Nosotros consideramos que todos los juicios que tenemos, lo que han salido y los que todavía faltan los conseguimos gracias a la lucha. Cuando volvió la democracia el marido de Encarnación fue juez federal en Rawson. Todos los juicios, el de Amaya, el de Solari Yrigoyen, el 22 de agosto, Elvio Ángel Bel, fueron impulsados por el juez Mulhall. La figura de Encarnación ayudó, trabajando horas enteras en todos los juicios (le faltan 3 materias para recibirse de abogada). Estos juicios que son relevantes y que han pasado casi todos a sentencia (queda solamente la causa 500, que investiga sobre las torturas en el Penal de Rawson).

Esto que pasó era necesario para el poder económico, hoy tenemos la deuda externa que viene de esa etapa. Por eso tenemos que seguir debatiendo y es saludable que podamos encontrarnos con otros y poderles contar. Nosotros decimos que tenemos que abrir a las escuelas este mensaje para las nuevas generaciones. Hoy están con el tema virtual, pero el año pasado muchos chicos se acercaron a preguntarnos, a pedir material y a sentir que realmente se habían sacado un 10. Pudieron conocer la historia a su manera y ya están con un camino distinto, ya no son iguales, esto es lo que nos está pasando.

¿Podría contarnos sobre la situación de la justicia en relación a la desaparición de su marido?

Nos pasó con el juicio por la desaparición de Ángel, que después de 43 años nosotros pudimos sentar en el banquillo de los acusados a los responsables. El 5 de noviembre de 2019 se cumplieron 43 años, y el 11 de noviembre se abrió el juicio, totalmente distinto al juicio del 22 de agosto que se hizo en Rawson, en un lugar público e importante. El juicio por Elvio Ángel Bel se hizo en un sector de la cárcel de Rawson, ahí en un espacio muy chico, el 11 de noviembre empiezan el juicio. Dura poco el juicio ahí porque después lo trasladan a Comodoro Rivadavia, nosotros insistimos, las organizaciones hermanas insisten que se realice en Rawson pero no. El juicio se hace unos días en Rawson pero el resto en Comodoro Rivadavia, porque no querían más la presencia colectiva y movilizada del pueblo. Nosotros desde el primer día nos movilizamos. El juicio lo terminamos en Comodoro Rivadavia, acudiendo cada vez que funcionaba, a veces íbamos a la mañana y volvíamos a la tarde con un peso muy grande, nos acompañó la población de Comodoro, los compañeros del PC, del MST, organismos de DDHH. Aunque el lugar era muy chico estábamos ahí presentes. En ese juicio habíamos planteado la querella a muchos miembros de la policía de Chubut, a los primeros cadetes recibidos en la policía, entre esos primeros estaba Tito Nichols, él fue para nosotros el principal responsable. A los demás la vida ya se los había llevado, quedó solo Nichols y lo condenaron por la desaparición forzada de Elvio Ángel Bel, eso es sumamente importante. No nos satisface porque le dieron 6 años, es un hombre de cerca de 80 años, nosotros pedíamos más pero así fue. No lo condenaron a Hermelo que era el de la Base Almirante Zar pero recién había llegado cuando fue el secuestro. Nosotros hemos apelado y veremos qué pasa pero lo importante es la condena hoy de Tito Nichols y la figura del gobierno provincial, esa figura de la policía provincial en un marco de desaparición forzada como parte de un engranaje, eso es importante. También es importante la búsqueda de la verdad, que se lo siga buscando. Es necesario, es saludable, hace bien que a los compañeros se los traiga a casa, después de casi 44 años de no saber qué ha pasado con él. Esta sentencia nos alegró a medias también porque esperábamos poder estar el día en que se diera a conocer en Comodoro Rivadavia pero no, la sentencia salió en el marco de la pandemia el 15 de mayo de 2020 y nosotros nos enteramos por los medios periodísticos que seguían muy de cerca el tema del juicio. El fiscal de Rawson, Fernando Gélvez, que es alguien en quien realmente nosotros confiamos mucho y que estuvo en toda la causa se enteró por la misma vía. Eso también nos da una pauta de cómo se mueve el poder, nos enteramos por el diario Jornada, por un periodista. Se habrá leído la sentencia que es muy escueta, la tenemos, pero no hubo de parte de la justicia ninguna notificación. Por eso nosotros seguimos reivindicando la figura del compañero, la figura de los compañeros que murieron el 22 de agosto y las nuevas generaciones tienen que tomar este lugar. Saber por qué luchaban, qué es lo que querían y qué es lo que nos está pasando hoy.

Te puede interesar:   En Marzo culmina el plazo de gracia que se otorga a cualquier gobierno

¿Cómo entiende usted ese vínculo entre el pasado y el presente?

Hoy la situación de Chubut es tremenda, con la educación y la salud públicas. Estamos cobrando con más de dos meses de atraso.  Ya hemos vivido los 90, el 2001, hemos vivido otras etapas, pero ahora las tenemos que pasar de nuevo. Esto de que no pagan en la provincia tiene que ver con que nos quieren imponer la megaminería. Ayer la gente se movilizó y hoy les pagaron a los trabajadores de Salud, ¿hay que movilizarse para que te paguen el sueldo? Y pagaron junio, el aguinaldo ni ahí. Por eso está todo junto, no está separado del contexto político. Es difícil militar hoy con una pandemia, pero vamos a movilizarnos siempre.

El 22 de agosto siempre nos juntamos en el aeropuerto viejo de Trelew, que fue una conquista. Nosotros lo peleamos hasta que se pudo recuperar, estaba destruido. Actualmente está cerrado, no tiene agua, tiene problemas económicos, le faltan cosas, eso también nos preocupa. Ese lugar lo ha reconquistado el pueblo, no puede estar cerrado. El 22 se hace el acto ahí, afuera o adentro, con baño o sin baño, con agua o sin agua. Ese es el marco del 22, en ese lugar donde los compañeros confiaron, bajaron sus armas y a los pocos días fueron masacrados. Ese es el mensaje que tenemos que darles a los jóvenes, y tenemos que darle la construcción de la identidad de los compañeros, hablarles sobre qué país querían.

¿Cómo ve la situación de la militancia en la actualidad en la provincia?

Yo hoy con 77 años estoy participando con otros jubilados y es difícil, la gente se mueve solo por lo salarial, y yo digo que tenemos otras razones para movernos. Ahora salieron con lo de la jubilación anticipada, vienen con cosas muy serias a pegarles a los trabajadores. Yo creo que hay que organizarse, hay que armar unidad como planteaban ellos. Elvio Ángel Bel lo entendió y no titubeaba, pero fue secuestrado y no lo vimos más. A él se lo llevaron con Pablo nuestro hijo que tenía 8 meses, que luego fue devuelto. Toda una historia que a nosotros nos pegó fuerte, pero sobrevivimos gracias a las organizaciones políticas, si no no hubiésemos podido sobrevivir. A mí después me despidieron del trabajo, todas esas cosas te hacían: se llevaban a tu marido, te despedían, hacían de todo, tenían el poder político. Por eso yo hoy les decía a las compañeras jubiladas: no peleemos solamente por lo salarial, esto que va a pasar con los retiros voluntarios es terrible. Siempre hay gente que se quiere ir, que cree que la plata que le den le va a solucionar algo. En el 92 tuvimos una etapa tremenda de retiros voluntarios, yo tenía que parar a las compañeras que se querían ir porque tenían 4 chicos y ya no daban más trabajando en las condiciones en las que estábamos trabajando. Hoy volvemos a esa misma etapa. Es el FMI el que dicta esos planes. Algunos todavía se preguntan qué tiene que ver lo de los retiros voluntarios con lo que nos pasó en el 72. En el 76 nos despedían uno a uno a los empleados públicos, después volvimos como pudimos y hoy estamos. Queremos seguir contando la historia, pero entrelazándola con lo que nos pasa hoy, para ver si podemos cambiar esta situación porque sólo cobrando no es suficiente. Acá hay todo un planteo para llevarse la caja jubilatoria provincial a Nación, la famosa “armonización”. Yo creo que podremos trabajar en otro momento con esa historia.

¿Hay continuidades del Trelewazo en la actualidad?

La Comisión por la Memoria del Pueblo es la que le da continuidad a esos hechos. Esta Comisión la integramos algunos que participamos en el año 72 y otros nuevos. Acá se ha escrito mucho, se ha trabajado mucho sobre lo que pasó en el 72. Hay compañeros en la Universidad, quedan profesores todavía en la Universidad que eran jóvenes en esa etapa. En Trelew queda semilla para continuar, fue muy rico lo del juicio. Ahí pudimos conocer más a fondo cómo se habían movido las compañeras, las mujeres siempre estuvieron trabajando al frente y organizándose, viniendo cuando tenían a sus maridos presos y que después fueron asesinados. Las mujeres venían con sus hijos y pudieron estar y construir. Y siempre vienen, siempre están presentes con mucho esfuerzo. En un momento otro gobierno les daba pasajes y estadía, pero ahora ya no, aunque igual vienen. Ya vienen con sus nietos, es toda una organización que armaron para que esto no se caiga. Construyendo nuevas herramientas porque no podemos seguir contando la historia y no construir nuevas herramientas.

Entrevista: Daniel Root

Especial para Contrahegemoníaweb

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *