“En un sistema que fomenta el individualismo, luchamos por un bien común dentro de un proyecto colectivo”. Organización, aprendizajes y estrategias de lxs vecinxs por la Reserva Natural de Laferrere

Especial para Contrahegemonía. El movimiento por la reserva natural de Laferrere comienza a constituirse hace alrededor de cuatro años cuando en un grupo de vecinxs se despertó la inquietud por el cuidado de un espacio verde que había sido escenario de la infancia de muchxs. En un proceso que implicó pensarse como un colectivo con un posicionamiento político claro, aquella inquietud devino convicción en la posibilidad de habitar los territorios desde el deseo. Deseos que son profundamente políticos y colectivos. En palabras de Jorge Serrano, miembro del movimiento de vecinxs por la reserva natural de Laferrere, se puso en juego “el derecho a la ciudad o el derecho a decidir o el derecho a forjar esa ciudad que queremos tener”.

El espacio en cuestión refiere a un predio de 83 hectáreas de extensión ubicado en el km 25 de la Ruta 3 de Gregorio Laferrere, partido de La Matanza. Se trata de una cuestión crucial en términos territoriales por varias cuestiones. Por un lado se trata del único pulmón verde de La Matanza y por otro es parte de la identidad barrial de los habitantes de la zona. Históricamente en manos privadas desde que Jorge Newbery fundó en 1943 un Aeroclub, hoy se resignifica como espacio de encuentro público y gratuito en una lucha que pone en juego procesos creativos a nivel social que implica desafiar paradigmas enraizados en relación a temáticas ambientales, sociales y de organización colectiva.

Una de las tensiones más importantes con las que se encuentra esta iniciativa está en relación con el derecho al acceso a la vivienda ya que el proyecto para el cúal el municipio piensa utilizar las tierras tiene que ver con la construcción de un plan viviendas en el marco de la política de desarrollo territorial, urbano y habitacional:Procrear. Este punto pone en relieve un primer punto de posicionamiento de lxs vecinxs: el  convencimiento sobre que no existe incompatibilidad entre el derecho a una vivienda y el derecho a un ambiente sano: “Ambos son derechos de los sectores populares, de la clase trabajadora y (…) de ninguna manera deben oponerse uno con respecto al otro”.

En este marco, podemos encontrar un análisis y un posicionamiento, por parte de lo que ellxs mismos denominan movimiento vecinal, atravesado por la problemática ambiental que se va construyendo en el propio hacer colectivo y en las estrategias que se enlazan con una forma pedagógica de mirar la  vida, la ciudad, la lucha y el hacer común.

Derecho a la vivienda desde una perspectiva ambiental:

Pensar el hacer de un movimiento implica posicionarse no sólo en marcos políticos de acción sino también en perspectivas teóricas, en este caso, imprescindiblemente en relación a la cuestión ambiental. En este sentido, lxs vecinxs de Laferrere fueron enmarcando su propuesta en una concepción del ambiente que entiende lo humano como parte del ambiente mismo: “todos somos parte de la biodiversidad y hay que lograr un balance.”

Desde esta perspectiva la idea de una planificación urbana sustentable se vuelve un factor clave para pensar los territorios en términos de derechos integrales para todxs.

La necesidad imperiosa de protección de la biodiversidad de lo que para lxs vecinxs es una reserva natural pone en tensión el derecho a la vivienda en tanto se oponen al desarrollo del plan de viviendas, al tiempo que echa luz sobre problemáticas ambientales que se hacen presente en la zona precisamente por la falta de una mirada integral sobre estos derechos.

Específicamente, lxs vecinxs hacen referencia a la vulnerabilidad frente a la que se encuentran varios barrios ya instalados a partir de las permanentes inundaciones, que también degradan la calidad de vida, provocadas por una ausencia de desarrollo urbanístico planificado que considere a los humedales y  “las importantes funciones ecológicas entre las que se cuentan la mejora de la estructura física del suelo, amortiguación de la erosión pluvial, disminución del escurrimiento y pérdida de nutrientes, reciclaje de nutrientes y la preservación de la biodiversidad”.[1]

El movimiento vecinal pone sobre la mesa la necesidad de un debate necesario que contemple una perspectiva a largo plazo. “(…) esta discusión también hay que darla donde se toman estos terrenos. Ser críticos (…) pero el ser crítico apunta justamente a tratar de mejorar las condiciones de vida de nuestra población.

El análisis no se limita sólo a la propuesta de las políticas habitacionales impulsadas sin planificación y sin un estudio acerca de la importancia que implica este espacio verde en el territorio sino también aborda la problemática de las tomas de tierras en un municipio con un importante historial al respecto: “creemos que es importante el desarrollo de nuevos centros urbanos (…) en zonas por ahí no tan pobladas (…) obviamente con un desarrollo productivo necesario”.

Relación con el Estado

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La historia de los movimientos sociales en nuestro país y en toda latinoamérica está profundamente enraizada en diversos procesos históricos donde el anclaje territorial se juega con variables estructurales a nivel político y económico. De allí la variedad de experiencias y procesos, donde el qué hacer se pone en juego con los cómo, desde qué lugares y con quienes.

La iniciativa de protección de un espacio verde en sus inicios se va viendo atravesada por miradas y haceres sobre cómo se construye un movimiento vecinal en el sentido político más profundo, en el hacer común que les entrama como colectivo territorial y que implica posicionamientos bien definidos, sobre todo cuando se trata de una primera experiencia política para la mayoría de lxs vecinxs. “En una época o en un sistema que fomenta el individualismo, la ganancia etc. Nosotros estamos luchando por un bien común dentro de un proyecto colectivo”.

En este sentido, Jorge refiere a una postura autogestiva: “Creemos que hay que replantearse qué relación queremos con el Estado por eso esto de ser autogestivos y lo que nos da esto es justamente la independencia de poder hacer las cosas como las pensamos independientemente del rol del Estado”.

Esta independencia radica en una mirada profunda en relación al sistema capitalista en general en donde las cuestiones naturalizadas, en este caso los relaciones macro políticas, cohartan posibilidades otras de hacer el territorio, profundizando la crisis civilizatoria que debe ser repensada en clave ambiental: “hay que empezar a construir otras cosas. (…)  es hora de empezar a relacionarse con el estado de otra manera y a pensar también la vida desde otro lugar, desde la biodiversidad no solamente desde lo humano (…).La única forma de vida que existe no es solamente la humana sino que hay otras formas de vida que están interrelacionadas y que son muy importantes para sostenerlos”

De cómo ir construyendo comunidad

En el entramado de lo común, la difusión de las actividades y de la lucha por la reserva natural es un eje primordial que es llevado adelante con claros sentidos de construir pertenencia territorial. Las redes sociales en la actualidad son una herramienta de visibilización, pero también en este caso, de construcción de sentido de pertenencia: “Nuestra página no está dirigida a los militantes. La página de facebook está dirigida al vecino “común”. Por eso creo que la página tiene bastante llegada. Los vecinos, vecinas comentan lo que les parece, las comunicaciones que hacemos entendemos que hay una comprensión, los textos son cortos y también lo que se va publicando está en función de las problemáticas que se van atravesando.”

Estas decisiones no son arbitrarias o espontáneas sino que resultan de una mirada estratégica que es parte fundamental de una construcción que implica avances y retrocesos en un camino para interpelar al otrx poniendo en conocimiento aquello por lo que se está luchando como punto de partida porque “no se puede defender lo que no se conoce”, señala Jorge. Este compromiso que nace del conocer, además de sostenerse en el tiempo implica cuerpo en las reuniones, en las actividades culturales para la comunidad en el predio y en la resistencia ante la reacción violenta de quienes se oponen a la iniciativa “nos quisieron sacar del lugar muchas veces, nos tiraron dos tiros una vez cuando estábamos en el talar. Cuando hicimos el 1er festival vinieron cuatro patrulleros incluido el subcomisario de Laferrere, hicimos igual el festival”

Lxs vecinxs están en articulación permanente con otros espacios del territorio como el les compañerxs del Parque Ecológico Los Manzanares, con la gente de la Chinaski, Semillas del viento, Raìces Matanzas, el Centro Cultural Entre amigos y la Escuela Secundaria Nº17.

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Escuela(s) y Territorio(s)

Es interesante hacer foco en las articulaciones que dan cuenta que las construcción no es algo que aparece mágicamente, ni tampoco dependen de la iniciativa individual, sino que está atravesada por contextos y sucesos que se relacionan en una línea de tiempo que van madurando en su trayectoria.

Durante el año 2017, año en que comenzó a gestarse el movimiento vecinal,  las  escuelas de la zona de Gregorio Laferrere, como en tantos otros territorios, enfrentaban un profundo conflicto en las calles. Los encuentros entre docentes y familias que habían comenzado en las escuelas fueron trasladándose a las plazas rememorando escenas de los años 2000 y 2001. Estos encuentros que comenzaron en la plaza frente a la Escuela Nº 78, se afianzaron en la plaza “Pueblos Originarios” situada a cuatro cuadras de la reserva.

La plaza “Pueblos Originarios” puede pensarse como hito barrial para lo que se iría armando en relación a la organización en torno al predio del antiguo aeroclub. La recuperación de la plaza en el 2006 representa un importante antecedente que instaló la problemática ambiental como eje territorial y nutrió de aprendizajes a lxs vecinxs sobre cómo relacionarse como comunidad además de comprender los funcionamientos de la política en concreto.

En este contexto y en este espacio se desarrollaban las asambleas de docentes que comenzaron a convocar también a lxs estudiantes con quienes tomaban decisiones sobre los proyectos anuales a investigar como un proceso de construcción colectiva de los aprendizajes que se gestaba en un espacio público recuperado por vecinxs. Por este camino, estudiantes y docentes fueron tomando conocimiento del proyecto de la reserva.

Mara Damonte, docente de la Escuela Secundaria Nº 17, nos relata que es en ese momento cuando el movimiento vecinal por la reserva natural comienza a darse forma fue cuando uno de los cursos de la escuela decidió su tema para participar de JÓVENES Y MEMORIA, programa provincial que “tiene la particularidad que lxs jóvenes investigan sobre su realidad, es decir investigan la situación de los derechos humanos en el pasado o el presente desde su territorio”. Lxs estudiantes decidieron trabajar  la crisis ambiental en su territorio y la relación directa con el sistema económico. Hecho disruptivo para las escuelas, dado que tal como nos comenta Mara, la problemática ambiental que atraviesan los territorios no suele ser parte de la agenda escolar desde una mirada estructural. 

El tejido entre vecinxs, docentes y estudiantes se va profundizando, recorriendo el espacio del aeroclub y tramando la fuerza de lo colectivo. Caminando el territorio y empapandose de la problemática ambiental. Pero además, apropiándose a través de anécdotas, fotos y recuerdos que lxs vecinxs iban aportando sobre el viejo Aeroclub: “La lucha por la Reserva Natural de Laferrere cuenta con tantas historias como vecinos han transitado por el territorio”, nos afirma Jorge.

Nos parece importante resaltar cómo el andar desde lo común va dando formas a nuevos entramados a partir del encuentro en clave territorial. Las asambleas en las plazas, relaciones con espacios culturales, los recorridos por el predio y los lazos con las escuelas no hacen más que apoyar aquello que resuena por lo bajo, la reapropiación de la tierra como eje de transformación social puede darse en tanto lógicas internas de instituciones diversas se reconfiguren con el impulso de la alquimia del encuentro.

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El proyecto

En el año 2006 el Concejo Deliberante de la Matanza votó la ordenanza 14898 que declaraba al predio de Aeroclub como Zona de preservación ecológica ambiental. Esta Ordenanza fue derogada en el año 2010.

En el año 2019, el colectivo de vecinxs presenta a la Honorable Cámara de Diputados y a la Intendencia un detallado proyecto que consta de tres ejes fundamentales.

El primero de los ejes refiere a la declaración del espacio como Reserva Natural y consta de un detallado informe de la diversidad de flora y fauna junto con su importancia en el ecosistema del predio ante la preocupante ausencia de espacios verdes en el municipio más grande del conurbano bonaerense (4% de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud). En este sentido, invitamos a todxs a leer el proyecto que da cuenta de la profundidad y consistencia de los estudios realizados en jornadas comunitarias de observación que el colectivo de vecinxs fue cruzando con bibliografía especializada.

El segundo hace hincapié en la importancia de un parque recreativo en un municipio de casi 2 millones de habitantes que no posee un espacio de estas características. A través de la organización de lxs vecinxs “ya hay una zona recuperada (…) que tiene unas 7 hectáreas (y que) está sobre el lado de la calle Estanislao del Campo. Ahí se han colocado juegos de plaza, se han hecho canchitas de acceso libre para toda la comunidad, se han plantado especies nativas y hay dos huertas agroecológicas.”

El tercer eje apunta a la preservación de los edificios históricos del ex Aeroclub que se encuentran en estado de abandono con la intención de realizar un museo resaltando la puesta en valor del patrimonio histórico y cultural de la comunidad. Cabe señalar que estos edificios en el año 2006 fueron declarados por el senado y la cámara de diputados de la provincia de Bs. As. mediante la ley 13.393 como bien histórico testimonial incorporado definitivamente al patrimonio cultural de la provincia sufriendo posteriormente en el 2014 algunas modificaciones que reducen su alcance. “Hoy en día en el hangar principal funciona una cancha de papi futbol manejada por el club Master lo que demuestra que ese espacio se encuentra transitoriamente privatizado, privando al ex aeroclub de un carácter público y gratuito.”

Aperturas Finales

La lucha y organización de lxs vecinxs por la reserva natural de Laferrere, no es el único espacio de organización en clave ambiental de la zona. Podemos mencionar la visibilización que viene llevándose a cabo en relación al CEAMSE[2]  y en torno a la empresa Klaukol en Virrey del Pino, pero también la preocupación por el impacto ambiental en relación a empresas como Royal Canin, Aerofarma, Rovafarm, Mercedes Benz, Lesaffre, así como la preocupación por el uso de agrotóxicos en gran cantidad de campos entre los kilómetros 35 y 47 de la Ruta 3.

En este sentido y en relación a lo que planteaba Mara en cuanto a la falta de un abordaje crítico y estructural de la cuestión ambiental desde las escuelas, nos parece fundamental analizar la experiencia del movimiento vecinal de Laferrere en un marco más amplio e integral en tiempos en los que en nuestro país desde el 3 de junio de 2021 contamos con una la ley de Educación Ambiental Integral (27621).

No se trata de experiencia aislada ni pintoresca. Por el contrario implica un posicionamiento y una mirada donde lxs diversos actores/actrices individuales, colectivos e institucionales se van reconfigurando y enraizando en posicionamientos que piensan y re piensan los territorios y la vida como producto de relaciones sociales de producción y subjetivación. En ese sentido es que planteamos la mirada de lxs vecinxs en clave pedagógica, en términos de un proceso donde los conocimientos que implican ser y hacer el mundo son cuestionados en términos de hegemonía de la producción, distribución y consumo de saberes. Y por ende de los haceres también.

En una época en donde el individualismo es la regla hacer foco en los procesos de organización, aprendizaje y estrategia de los movimientos autogestivos como líneas de fuga de un sistema endogámico que propone como solución la profundización de los problemas, ya sea por falta de planificación o por apoyo a los diferentes proyectos extractivistas que cruzan todo el territorio nacional (minero, agrícola, urbano, pesquero, etc.) sea, quizás, la manera de dar una lucha que necesariamente debe resignificarse en términos pedagógicos para derribar mitos y amplificar la voz de quienes caminan y (re) hacen los territorios con las miradas puestas en  horizontes en que hacen de lo  ambiental, antipatriarcal y decolonial una forma de hacer lo común.

Por Gonzalo Falzari y Paula Daporta

Fotos del facebook de Vecinxs-por-la-reserva-natural-de-Laferrere.

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[1] https://www.google.com/url?q=https://www4.hcdn.gob.ar/dependencias/dsecretaria/Periodo2018/PDF2018/TP2018/4736-D-2019.pdf&sa=D&source=editors&ust=1629769812956000&usg=AOvVaw34e7dx-IBsL8Ihkv4d4BFD

[2] Empresa pública creada para realizar la gestión integral de los residuos sólidos urbanos del AMBA.

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