Presupuesto 2022: continúa el ajuste

“Yo no quería solo participar en las fiestas, quería tener el poder de hacerlas fracasar.”
La Grande Bellezza (Paolo Sorrentino) 

El proyecto de presupuesto nacional 2022 enviado en la tarde del miércoles 15 a Diputados por el ministro Guzmán prevé un crecimiento del PBI de 4 puntos. Estima, además, una inflación anual del 33 % y un déficit fiscal de 3,5, y proyecta que el valor del dólar para fines de 2021 será de 131,5 pesos. 

Horas antes del envío al Congreso de ese proyecto, el presidente Fernández y su equipo económico, encabezado por Guzmán y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, habían encabezado junto a gobernadores y empresarios del sector petrolero el acto de presentación del Proyecto de ley de promociones hidrocarburíferas. Consensuado con los empresarios y los gremios del sector, el proyecto tiene como objetivo, especialmente, reactivar Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén. 

«El FT está buscando excedentes exportables como salida a la crisis a través de la Ley de hidrocarburos, el pool agrícola y productos primarios extractivos que ahora incorporan la explotación del litio en el norte, por ejemplo», afirma Francisco Cantamutto, integrante del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y de la Sociedad de Economía Crítica, que apunta que detrás de esta estrategia está el «neodesarrollismo del gobierno», representado en especial por Kulfas. 

Darío Martínez, secretario de Energía, fue el encargado de presentar el Proyecto de ley de promociones hidrocarburíferas, 50 carillas en las que se crea un régimen de beneficios tributarios a las empresas del sector por 20 años.  

En plena renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aún no hay certezas sobre su resultado y eso condiciona no solo el acceso al crédito, sino las metas de pagos a futuro con el organismo. «Con el FMI se está renegociando un acuerdo de facilidades extendidas que implica reformas estructurales de la economía, pero que nunca reconoce la corresponsabilidad del FMI en la firma de un acuerdo ilegal con el anterior gobierno. No hay que olvidar que el organismo violó sus propios estatutos para otorgar el préstamo al gobierno de Macri. El gobierno no logró torcer el brazo de la discusión y termina negociando ajuste fiscal y reformas estructurales, y apenas discute reducir los cargos por sobretasa en el exceso de deuda», señala Cantamutto. 

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La Universidad: otro ejemplo del ajuste 

El presupuesto destinado a educación superior se ajustó un 13% durante este año. Y proyecta un nuevo ajuste para el año 2022 en el Presupuesto de Guzmán.  

La educación superior viene siendo atacada durante los últimos años de forma permanente. Cada uno de los presupuestos del macrismo, avalados en ese entonces por el actual ministro nacional de Educación, Perzcyk, como presidente del CIN, fueron un eslabón en esta cadena. Es por eso que se enfrentaron con enormes procesos de luchas de docentes y estudiantes, como en el 2018, con paros, tomas en todo el país y masivas movilizaciones. 

Con el gobierno de Alberto Fernández la caída continuó. En 2020, con pandemia, no hubo nuevo presupuesto, ya que mantuvieron el que dejó el macrismo en el 2019. Los docentes recibieron un mísero aumento del 7% que perdió por goleada contra la inflación. El famoso presupuesto Guzmán 2021, que “les hicieron votar” a diputados y senadores kirchneristas, según la diputada Vallejos, recortó en un 13% los fondos.  

Mientras se pagaron en un sólo día al FMI U$S 1.900 millones por un vencimiento de la deuda macrista. Este pago equivale al 72% del presupuesto universitario de este año. Si tomamos todo lo que le pagó el gobierno de Fernández al FMI desde diciembre de 2019 U$S 4.216 millones), equivalen a 1,6 veces el presupuesto universitario de este año.  

Guzmán presentó un nuevo presupuesto dibujado para el 2022. Se espera para este año un monto de $264.896 millones de presupuesto universitario, y para 2022 a las universidades nacionales irán $335.770 (artículo 12 del proyecto de ley). Esto significa un aumento de apenas 27%, por lo tanto aun proyectando una inflación ficticia del 33%, la pérdida en términos reales es de 4,7%, que se suma a la del año en curso. En el medio, deja un monto de 75.000 millones de pesos que quedan como un fondo en disputa con los rectores radicales aliados al PRO. Una verdadera caja negra cuyo destino se decide a espaldas de miles de docentes, no docentes y estudiantes. 

Este ajuste en educación no es solo presupuestario. Fueron atacados derechos históricos como los comedores, albergues y becas. Fueron rechazados masivamente los estudiantes que pidieron la beca Progresar, y para los que lograron acceder, los montos son una miseria. Hace unos meses, rectores y diputados peronistas y radicales comenzaron a planificar un intento de Nueva Ley de Educación Superior, que busca profundizar la orientación de la Universidad hacia el mercado. 

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De conjunto, la política del Gobierno hacia la Universidad es intentar convertirla en una en la que ingresan muchos pero egresan unos pocos que, en medio de esta crisis, pueden sostener los estudios. Así es que llegamos a los altos niveles de deserción durante el año pasado, alcanzando el 60% en las universidades del Conurbano.  

Son la mayoría de los jóvenes en Argentina los que viven en carne propia todas las caras del ajuste: la precarización laboral, la desocupación, tener que elegir entre trabajar y bancar a tu familia o estudiar. 

Las cartas están echadas 

La primera aparición pública del nuevo jefe de Gabinete, Juan Manzur, el ex gobernador tucumano «provida», que entró en reemplazo de Santiago Cafiero, fue junto a la ministra de Salud, Carla Vizzotti, para anunciar en la mañana del lunes 20 la flexibilización de las medidas contra el coronavirus, a partir, según dijeron los funcionarios, de una baja en los casos registrados en las últimas semanas. A partir del 1° de octubre no será obligatorio el uso de tapabocas en lugares abiertos, se reabrirán gradualmente las fronteras para el ingreso y el egreso de ciudadanos y volverá el público a los estadios de fútbol. 

A estas medidas sociales les siguieron los anuncios del Consejo del Salario, que reúne a empresarios, Estado y sindicatos: a partir de octubre habrá un aumento escalonado en el salario mínimo del 52,7 %, que se completará en febrero. Con estas medidas, junto con la promesa de desarrollar políticas sectoriales para el campo, la industria, pequeños productores y pequeñas empresas, el gobierno busca seducir a la sociedad de cara a las legislativas del 14 de noviembre. Tiene como objetivo recomponer el voto histórico del peronismo, levantar el piso histórico alcanzado en las PASO de 67 % de participación electoral, sumar al 6 % que votó por partidos que en las primarias no lograron el 1,5 % de votos y recuperar al menos una parte del 6 % de votos en blanco. Por ese mismo botín va la oposición de Juntos por el Cambio.  

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“El ajuste que hay que hacer en la Argentina, mejor que lo haga un gobierno populista”

Entrevistado por Periodismo de IzquierdaHéctor Giuliano, estudioso y especialista independiente en la deuda pública sostuvo: 

El primer semestre de este año, acumulado en la cuenta de ahorro, inversión y financiamiento, da que los ingresos fiscales de la Argentina crecieron el 77% y el gasto público creció el 32%. Ese es el ajuste perfecto. 

El ministro Guzmán, aunque no lo digan, es el mejor discípulo del Fondo, porque normalmente en forma histórica, la Argentina nunca pudo cumplir los acuerdos que firmó con el Fondo Monetario. Ahora, pandemia mediante, se logró el milagro y la Argentina está bajando su déficit fiscal. Esa baja del déficit fiscal la estamos pagando todos los argentinos con la baja de los salarios reales, con la baja de las jubilaciones y con el aumento de la presión impositiva. Porque no olvidemos que en la práctica la inflación siempre actúa como un impuesto. Si aumentan los precios el gobierno recauda más por IVA, por impuesto a las ganancias, por impuesto al cheque, etc. 

Tenemos una estructura impositiva regresiva en doble aspecto. Por la estructura tributaria y por la inflación. La inflación afecta más a los que menos tienen. Con el promedio del 3% mensual y un 50% de inflación acumulada beneficia con creces al gobierno. Las finanzas le van bien al gobierno a costa de haber aplicado una receta recesiva del FMI como pocos se han animado a aplicarla. 

El economista Guillermo Calvo, argentino, docente de la Universidad de Columbia, un hombre del establishment liberal, a fines de junio del 2019, días antes de las PASO, que perdió Macri, dijo casi textualmente lo siguiente: “todo el mundo le tiene miedo a Cristina, pero yo prefiero que gane Cristina, porque el ajuste que hay que hacer en la Argentina, mejor que lo haga un gobierno populista, porque va a tener menos resistencia social”. Dicho y hecho. Así se razona en las altas esferas.” 

Fuente: Rebelion

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