Con el foco puesto en San Luis 2022. Se realizaron Encuentros Regionales en todo el país para seguir decidiendo sobre nuestros cuerpos

Los feminismos plurinacionales volvieron a acuerparse en las calles, en las plazas y en los territorios de todo el país para denunciar los crímenes de odio, las desapariciones y las políticas extractivistas que esclavizan y endeudan. El desafío será seguir creando los puentes necesarios que dejen un camino más despejado al Encuentro de San Luis en 2022.

En el fin de semana del 8 al 10 de octubre se realizaron Encuentros Regionales Plurinacionales de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, No Binaries, Bisexuales en distintos territorios. A pesar de la pandemia y de la obligada “distancia social”, los feminismos plurinacionales seguimos de pie, caminando, cantando, denunciando, mirando, soñando, pintando, dibujando, bailando, gritando, susurrando, abrazando, acuerpando, jugando, recordando, celebrando. A pesar de los muchos encierros, elegimos la intemperie para nuestra presencia colectiva. Tomamos las calles, las plazas, los territorios del olvido. Tomamos el tiempo para vivirlo según nuestra voluntad, profundamente política. Recuperamos así tiempo y espacio, capacidad de decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Postergada por la pandemia la cita de San Luis para el 2022, la rebeldía feminista logró lo que parecía imposible: multiplicar los Encuentros con talleres, ferias y peatonales feministas, diálogos, marchas, festivales, asambleas, pañuelazos, en San Luis, La Plata, Córdoba, Rosario, Resistencia, Neuquén, Cipolletti, Cárcova, Tandil, Villa Giardino, Traslasierra, Zona Sur de Buenos Aires, Tigre, Ciudad de Buenos Aires y otros. También hubo citas virtuales, entre ellas la Asamblea de Feministas del Abya Yala, con compañeras de Bolivia, Paraguay, Colombia, Honduras, Venezuela, Chile, México, Guatemala, Argentina, mujeres mapuche, kollas, aymaras, diaguitas, guaraníes, mayas, otros pueblos originarios, negras, garífunas. Migrantes, trabajadoras, piqueteras, campesinas, la primera línea de las resistencias a la pandemia de Covid-19, y de solidaridad frente a la violencia patriarcal.

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Sentimos mucha emoción al constatar que creamos los puentes necesarios, que dejan un camino más despejado hacia San Luis, a pesar de que algunos sectores sigan resistiendo la convocatoria plurinacional mirando hacia otro lado. Las mujeres, lesbianas, travestis, que plantaron ollas populares y comedores comunitarios durante la pandemia, quienes sostuvieron las casas de las mujeres y disidencias para enfrentar la violencia patriarcal, multiplicaron las tareas de cuidado, extendiéndolas desde las familias hasta las comunidades; las que defendieron territorios ante las políticas de saqueo de las transnacionales, las que buscaron a las pibas desaparecidas, saliendo a gritar sus nombres en las calles vacías, las que fueron a buscar los cuerpos asesinados de sus hermanas travestis, llegamos a las plazas, a las calles, y cantamos consignas que denuncian el machismo, el racismo, las políticas de odio hacia los cuerpos plurales. Fueron tan intensas y alegres las jornadas, que se va abriendo la idea de que los Encuentros podrían estar precedidos por citas locales que permiten múltiples diálogos entre las y les habitantes de un mismo territorio, y fortalecen la capacidad de respuesta colectiva.

En la marcha en Ciudad, llegando a Plaza de Mayo, y en todas las citas feministas, las compañeras y compañeres nos mirábamos y preguntábamos: ¿Dónde está Tehuel? Myrian Villalba y Mariana Ayala, madre y abuela de las niñas asesinadas en Paraguay, y de Lichita –desaparecida hace casi un año- reclamaron en el taller de Feministas del Abya Yala: ¡Justicia para las niñas! ¡Aparición con vida ya de Lichita! ¡Libertad para Laura Villalba, presa por maternar! ¡Libertad para Carmen Villalba! quien cumplió su condena y le armaron una causa para mantenerla cautiva. La lucha por la libertad de Milagro Sala, y por la libertad de todas las presas políticas en el continente, resonó en las voces feministas, como una demanda histórica. No estamos todas, faltan las presas.

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En los Encuentros Plurinacionales se exigió que se deje de reprimir a los pueblos originarios. Se puso en foco la demanda de desmilitarizar los territorios, que termine la persecución al pueblo mapuche en Quemquemtrew y en todas las comunidades, que se garantice el acceso al agua del pueblo qom en el Chaco y de los pueblos originarios, que se erradique el chineo (violaciones a niñas originarias), el rechazo a los desalojos, terminar con la criminalización de la resistencia indígena basada en el racismo y el colonialismo.

La implementación efectiva de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en Argentina, fue planteada en cada Encuentro. Como feministas plurinacionales, internacionalistas, nuestro compromiso es luchar también para que el aborto sea legal, y esté despenalizado en todo el continente. En el caso de Argentina, se expresó la preocupación por el giro patriarcal y conservador que significa el nombramiento de Manzur, conocido por su posición antiderechos. También fue cuestionada la designación de un funcionario del agronegocio como es Julián Domínguez. Las mujeres sabemos el impacto del veneno utilizado en esa industria sobre la salud y la vida. Si se combate el Covid, se afirmó, sería necesario luchar contra sus causas, como los modos extractivistas de producción, el sistema alimentario agroindustrial y la cría intensiva de animales. Complementarias a estas designaciones, resulta la de Aníbal Fernández, quien además de tener sobre sus espaldas varias represiones, entre ellas la que costó la vida de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, anuncia una política de mano dura frente a las luchas sociales que crecerán ante la profundización de las políticas neoliberales.

Se cuestionó en este contexto, el silencio y la inacción del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Si algo debe prevalecer en las políticas públicas feministas, no es la subordinación a las disputas internas del gobierno, a las políticas profundamente patriarcales y conservadoras, sino el hablar claro en defensa de los derechos y demandas de las mujeres y de todas las identidades afectadas por esas políticas. El silencio y la complicidad de las funcionarias de trayectoria feminista debilita a los feminismos. Es urgente el reconocimiento hacia las “mujeres, lesbianas, trans, travestis de la primera línea”, de las que han puesto el cuerpo para sostener las ollas populares, los comedores populares, las casas de refugio de mujeres y disidencias. La falta de reconocimiento agrava las condiciones para hacer posible esas acciones cotidianas. No se trata de un problema de recursos, sino de cambio de políticas. Por eso se reclamó desde muchas voces diversas que no se pague la deuda al FMI. ¡Libres y desendeudadas nos queremos!

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Los feminismos plurinacionales salimos revitalizados de las jornadas de octubre, y esta fuerza permitirá superar las dudas a quienes quedaron atrapadas en los corralitos impuestos por los feminismos conservadores, biologicistas, estrechamente nacionalistas, que convalidan la lógica colonial de fragmentación de nuestras culturas, experiencias y territorios, impuestas por los Estados Nación. Quedó tendido el puente que garantiza que en 2022, el Encuentro en San Luis será una cita potente e inolvidable. Las compañeras de la Comisión Organizadora, presentes en la Asamblea de Feministas de Abya Yala, afirmaron que la convocatoria está firme, que vienen sosteniendo el mandato que recibieron en la Asamblea final del Encuentro de La Plata, y que en el 2022, en el territorio huarpe, comechingón y ranquel ¡haremos el Encuentro! 

Imagen: Comisión Organizadora Encuentro CABA

Fuente: Página 12

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