«Lautaro no sabía nadar y lo dejaron ahogarse»

Poco antes de perder la vida, la madrugada del lunes 8, Lautaro Rosé estaba en un predio público cedido a privados. Corrió hacia el río en la costanera de Corrientes capital para escapar de las balas de goma que tiraba la policía. Su amigo, un adolescente de 16 años, fue golpeado en la orilla con extrema brutalidad. Mientras tanto, Lautaro pedía auxilio porque no sabía nadar. Los uniformados lo ignoraron, tampoco buscaron ayuda para el rescate. “No descartamos que previamente haya habido torturas a Lautaro, incluso podríamos pedir una nueva autopsia y queremos la lista del personal de custodia del relleno privado, que son policías haciendo adicionales, las cámaras de seguridad de la costanera ya fueron secuestradas”, dijo el abogado de la familia Rosé, Hermindo Gonzáles, mientras participaba de la marcha provincial por justicia y acompañamiento a las víctimas de represión estatal, muertes en encierro y causas armadas, que fue desde la céntrica plaza Vera hacia los Tribunales de esta ciudad. Su relato permite reconstruir lo sucedido con Lautaro Rosé, cuyo entierro será a las 16.

La muerte del joven estudiante de 18 años potenció todos los reclamos por asesinatos de jóvenes correntinos a manos de las fuerzas policiales, e incluso convocó a familias de víctimas de violencia de género. Mujeres y niñas llevaban remeras con las fotos de sus parientes y la consigna “ni un pibe menos”, además de enormes carteles que exigieron justicia por Martín, Bebo, Alexis, Ramón, y Angel y Mateo.

“Angel y Mateo fueron víctimas de doble homicidio simple. Casualmente la persona imputada en ese caso explota uno de los comercios privados de la costanera donde se originaron los hechos que produjeron la terrible muerte de Lautaro Rosé. Sus familiares en estos momentos están en el velorio. Es un homicidio con compromiso de violencia institucional, está claramente demostrada la participación de la policía, vamos a exigir la imputación por abandono de persona seguido de muerte. Me voy a reunir con el fiscal para avanzar en determinar los autores del hecho”, dijo el letrado a este diario, en medio de ensordecedor ruido de los redoblantes que abrían paso por las calles a la manifestación de casi mil personas.

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–¿Qué elementos prueban la responsabilidad policial?

–Está acreditado por el propio Ministerio de Justicia y Gobierno la existencia de un acto que ellos dicen irregular y yo llamo abandono de persona, ellos mismos han apartado a tres miembros de la fuerza con un sumario administrativo que acredita la existencia del hecho inicial que acredita el hecho de que Lautaro se encontró en el agua, pidiendo auxilio a estos mismos policías que produjeron el hecho que lo llevó al río. Desoyeron el pedido de auxilio, Lautaro no sabía nadar y quedaron con el menor quien fue esposado y brutalmente golpeado. Las actas de revisión médica del joven ya fueron incorporadas al expediente y consta la brutalidad con que fue tratado. No sólo no intervinieron para salvar la vida de Lautaro sino que invisibilizaron la situación porque no pusieron en conocimiento a ninguna autoridad para avanzar en su rescate. El cuerpo sin vida encontrado a la vera del río Paraná constituye el delito de abandono de persona seguido de muerte, y no descartamos que pudo haber existido torturas. Ellos provocaron la situación, pero aunque no hubiera sido así tienen la obligación de actuar, el deber de garante de la vida, que omitieron.

–¿Cómo fue ese hecho represivo previo?

–Es lo que provocó que Lautaro terminara en aguas del río Paraná. El contexto tiene que ver con políticas públicas represivas en lugares que fueron cedidos por el Gobierno municipal y provincial para explotación de privados, y las personas de características de los barrios molestan el disfrute de una clase social privilegiada que pretende ser dueña de la costanera. A Santiago Maldonado lo asesinaron por reclamar el derecho a la tierra, quieren invisibilizar la reivindicación territorial para que los privados hagan pingües negocios con la tierra pública. Acá pasa lo mismo.

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–¿Qué implicancias tiene el resultado preliminar de la autopsia?

–El gobierno ayer mostró el acta de defunción de Lautaro, de asfixia por sumersión, pretendiendo lavar su responsabilidad en el hecho. Pero es lo contrario. La autopsia revela que la hora del hecho es coincidente con la represión y el abandono, como su consecuencia que fue la muerte. Lo que pretenden sea una descarga es lo contrario, una prueba clara y directa de lo que decimos para imputar a los policías.

–¿Lautaro fue golpeado? ¿Hubo disparos de arma de fuego?

–Denunciamos el accionar represivo contra un grupo de personas, algunos sufrieron golpes como el joven que acompañaba a Lautaro, eso ya está comprobado. Seguramente otros que escaparon tendrán rastros de violencia, como Lautaro, aunque en la autopsia diga que no hay señales de ella. Pero la violencia represiva de la persecución lo indujo a poner en riesgo su vida. Tengo una mirada crítica del Comité provincial por la Tortura, pero tengo agradecimiento del perito que aportaron ayer para la familia. Son resultados parciales, y falta que avance la causa para ver si es necesario pedir una nueva autopsia. Está plenamente probado el accionar represivo, el abandono y la muerte vinculada directamente a ese accionar. Aún no hacen lugar a apartar a la fuerza de seguridad involucrada (la policía de Corrientes), de modo que seguimos teniendo subjetividad sobre todo lo que va surgiendo. Pedimos que los peritajes sean realizados por fuerzas federales, lo mismo que la protección de los testigos, tal como establecen los protocolos internacionales para este tipo de delitos. La autopsia es un elemento más de prueba, y acredita nuestro planteo. Estaba vestido, de modo que se tiró en forma desesperada. También pediré peritajes sobre sus zapatillas porque no habrían transitado la orilla del río. Para él su celular y sus zapatillas nuevas eran algo para cuidar mucho. Hay una garita privada ubicada muy cerca del hecho, así que también queremos el listado de personal de custodia del relleno, que es un predio público cedido a privados.

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–¿Tienen el video que circuló, que muestra el momento en que la policía comienza la persecución?

–Eso contribuye a acreditar estos operativos de razzias clandestinos, sin orden de autoridad alguna sino para que la Costanera sea un paseo sólo para privilegiados. Son como desalojos compulsivos. Quieren vincular este hecho a la fiesta del Día del Municipal en el club Boca Unidos donde hubo una llamada al 911, pero esto sucedió antes de la fiesta. Tratan de buscar una excusa, la llamada fue por la fiesta no por lo que pasó con los jóvenes.

–¿Por eso la fiscalía determinó que el procedimiento fue irregular y no constó en actas?

–Exacto. Tal es así que al menor detenido y golpeado no lo quisieron recibir en la comisaría 2ª, le sacaron las esposas y lo liberaron en la vereda. Y fue él quien avisó de lo ocurrido a la familia de Lautaro, recién allí la citaron a la madre para hacer la denuncia. Pero hubo un tiempo de abandono. Las prácticas represivas en la ciudad y la provincial son permanentes, es control social de los sectores vulnerables. Lo que pasa en la Costanera se repite en los barrios, con golpes y detenciones arbitrarias. Acá están todas las víctimas más recientes.

Fuente: Resumen latinoamericano

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