Ferroviarios 1991 – Una lucha por la dignidad de los trabajadores. Crónica de un reencuentro

Escribo empujado por la emoción que me causó el reencuentro y porque la vida, luego de 30 años de que solo acompañara esa huelga (mi gremio APDFA no participó y mi seccional tampoco) me dio la oportunidad de acompañarlos nuevamente en este Reencuentro, que ha sido reencontrarme también con mi propia historia de 25 años como ferroviario. Bajo esa pulsión, y con el cansancio físico de una jornada extensa, he escrito estas líneas a las apuradas como una forma de agradecer por Tanto y por Todo a los Rebeldes del’91.

Largamente anunciado, y postergado por la pandemia, finalmente este sábado se realizó el Asado del Reencuentro de los Rebeldes del ’91. Allí nos dimos cita compañeros/as que 30años atrás revistábamos en alguno de los cuatro gremios ferroviarios (La Fraternidad, Unión Ferroviaria, Señaleros, APDFA) artífices todos de la huelga ferroviaria que durante45 días conmocionó al país. También se hicieron presentes compañeros fraternales jóvenes hoy en actividad.

El reencuentro rememora una huelga que superó ampliamente las identidades partidarias, que rompió con la lógica de las corporaciones sindicales y la división por líneas férreas, que surgió desde las bases y desbordó a las direcciones, que recuperó el método de la democracia obrera. Asambleas seccionales con votación de mandatos que se volcaban en las Asambleas Generales, acatación de las resoluciones de asamblea, votaciones a mano alzada… Aquella huelga, que enfrentó al régimen político en su conjunto (gobierno ,instituciones, sindicatos-CGT) sentó un precedente que ha quedado grabado con tinta indeleble en la historia personal de cada uno de sus protagonistas y también en la historia colectiva de nuestra clase. No en vano se la calificó como La huelga que dirigieron las bases.

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Ausencias y peripecias previas

Días antes falleció el compañero Luis Poetto uno de los dirigentes de la huelga y de los principales impulsores del asado del reencuentro, con lo que su figura y su recuerdo merodeó durante toda la jornada. Según lo que pude reconstruir de los comentarios, el compañero que lo remplazó en su tarea promotora y organizativas tuvo a último momento un accidente y no pudo participar; el compañero encargado de las compras y pagos fue robado el miércoles 17 en el acto de la militancia en Plaza de Mayo, se quedó sin celular(desconectado del resto) y sin tarjeta de débito (no pudo pagar nada de lo encargado).

Sin embargo Los Rebeldes del ’91 acostumbrados a enfrentar dificultades superaron todos los inconvenientes y alrededor de las 14hs., merced a manos expertas a cargo de la parrilla, el asado era servido con entusiasmo. Faltaba el pan, en su momento fueron encargados 10 kilos, pero el delivery entregó equivocadamente la bolsa unas cuadras más adelante en un local de La Fraternidad, eso fraternales recibieron los panes y se los llevaron, hubo quienes salieron a campearlos –un asado sin pan está incompleto- finalmente promediando el asado el pan estuvo en la mesa de aquellos huelguista del ‘91.

El espíritu asambleario

A medida que los rebeldes iban llegando al predio de APDFA en Victoria los abrazos, las carcajadas y las bromas se sucedían sin solución de continuidad, acompañados por anécdotas y recuerdos de aquel tiempo vivido con tanta intensidad, solo interrumpidos por gestos adustos y de tristeza cuando alguno recordaba a algún compañero rebelde que ya se había tomado el tren definitivo.

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Cuando el asado ya estaba a punto de servirse todos de pié hicimos un brindis por los rebeldes y un homenaje a los que ya no estaban. En ese espíritu asambleario alguien mocionó, porque ese fue el sentido, que el reencuentro sesionara bajo la denominación Asado del Reencuentro de los Rebeldes del ’91 Luis Poetto. Algunos propusieron también los nombres de Luis Peralta, Alfredo Piccone y otros que mi memoria no retuvo, por mi parte enuncié un poco tímidamente el de mi amigo Tito Lombardero. Luego de un cambio de opiniones se acordó por unanimidad Luis “Luiggi” Poetto, lo que fue rubricado por un extenso y sentido aplauso.

A los postres, como suele decirse, la asamblea volvió a tomar forma. Casi todos los presentes hicieron uso de la palabra, previamente solicitada y se respetaba al orador. La emoción por el reencuentro, el homenaje a los que ya no están entre nosotros, interpretaciones de la huelga, que hacer de ahora en adelante, fueron temas presentes en forma reiterada. Si se quiere se pueden resaltar tres cuestiones. 1) la necesidad de una tarea urgente de solidaridad porque hay rebeldes que una vez despedidos no pudieron volver a reinsertarse en el mercado de trabajo formal por lo que solo tienen jubilaciones miserables o incluso están los que no llegan a jubilarse. 2) Cómo transferir el legado de lo que ellos hicieron a las nuevas generaciones no solo ferroviarias, porque el ejercicio de la democracia obrera es de toda la clase. 3) Ligar la cuestión necesaria recuperación ferroviaria con todo lo que hace a la soberanía nacional, puertos, la mal llamada hidrovia, etc.

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Un nuevo y profundo aplauso y la promesa de un otro o reencuentro ya más operativo fueron el punto final de una jornada emocionante y sentida.

Por mi parte solo agradecer a Todos/as por Todo, por lo hecho y grabado a fuego hace 30 años atrás, y por haberme dado la oportunidad de volver a acompañarlos tres décadas después. Gracias.

20.11.2021

Eduardo Lucita. Integrante del colectivo EDI –Economistas de Izquierda- y autor de La patria en el riel. Un siglo de lucha de los trabajadores ferroviarios

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