Aparición con vida ya de Lichita

Como Feministas del Abya Yala, desde distintos territorios, exigimos al gobierno infanticida de Paraguay la aparición con vida ya de Carmen Elizabeth Oviedo Villalba, Lichita, que desapareció un año atrás, cuando era perseguida junto a su hermana, tía, primas, por las Fuerzas de Tarea Conjunta del Ejército Paraguayo. La desaparición se produjo en una zona de operaciones de total control de las FTC. Por lo tanto los mandos de esta fuerza, y el presidente del país, Mario Abdo Benítez, saben perfectamente dónde está Lichita, y qué ha sucedido con ella durante todo este año.

Las FTC son responsables del crimen de las niñas Lilian Mariana y María Carmen Villalba, de tan solo 11 años, a quienes quisieron presentar como peligrosas terroristas, abatidas por los heroicos soldados. Al estilo de los falsos positivos colombianos, se vistió a las niñas con trajes militares, se las fotografió y luego se las enterró. Este crimen –del que fue testigo Lichita, quien pudo escapar herida del mismo- se cometió el 2 de septiembre del 2020. Desde entonces se desató contra las sobrevivientes, una verdadera cacería.

¡Basta ya de mentiras! La única persona detenida por el crimen de las niñas, y la desaparición de Lichita, es Laura Villalba, mamá de María Carmen Villalba, una de las niñas asesinadas. Laura, testigo y víctima de la persecución, hoy está presa en la cárcel de Encarnación. Laura había acompañado a las niñas a conocer a sus padres y a su familia, y luego no pudieron regresar al país como consecuencia de la pandemia. También se encuentra imputada ahora Myrian Villalba, mamá de Lilian Mariana Villalba, la otra niña asesinada. Myrian tiene refugio político en Argentina, y en consecuencia no puede regresar al Paraguay. La perversión es completa. Imputan por el crimen realizado por los militares, a las madres de las niñas. Doble castigo, estigmatización, violencia sobre violencia.

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A la mamá de Lichita, Carmen Villalba, integrante del EPP, le montaron otra causa para continuar con su detención, cuando ya cumplió 17 años de condena. Luego de asesinar a su hijo Néstor Oviedo Villalba, en el 2010, ahora desaparecen a su hija Lichita. Así actúa el terrorismo de estado paraguayo. Tienen los tribunales de justicia a su servicio, y cuando con esto no alcanza, recurren directamente al asesinato, cuya impunidad le garantizan esos mismos jueces.

El encarnizamiento en la persecución a la familia Villalba alcanza límites macabros, y da cuenta de que utilizan todos los modos de violencia: asesinatos, desaparición, prisión, estigmatización

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