Crítica a la razón corporativa. Una respuesta al Ministros Perczyk

El batifondo generado por los males resultados de Argentina en las pruebas ERCE de la UNESCO de 2019 pero que se conocieron recién este año, no deja de rebotar en los medios. Es precisamente en este ágora en donde resuenan las críticas más duras contra el sistema educativo y contra su blanco preferido: les docentes y la escuela pública. De héroes en el lío a comienzos de la ASPO –momento en que pensábamos que al fin empezaba a haber algo de reconocimiento sobre nuestro trabajo- a villanos en la serie de terror que podemos titular Con los chicos no.

En este marco, un nuevo capítulo de esa serie se publicó el sábado 4 de diciembre, en el que el protagonista es el Ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk[1]. La trama argumental es siempre la misma: la obsolescencia de la escuela; el atraso formativo de los maestros; la capacidad innata de les jóvenes de auto-educarse en los asuntos del mundo sin la ayuda de nadie; la necesidad de innovar y, por último, pero no menos importante, el solucionismo tecnológico como respuesta a todos los problemas de la vida. La avant premier del capítulo, lo dio en el Congreso internacional de Innovación Educativa (#CongresoTICMAS) en México.

¿Qué o quién es TICMAS?

Lo primero que hay que plantear es que el Congreso Ticmas está organizado por una corporación privada que entiende a la educación como una mercancía y que hace sus negocios con los estados (nacionales y provinciales) ofreciendo sus servicios de plataformas digitales. No vamos a ahondar en este punto, simplemente recomendar la lectura de los desarrollos y los datos que nos ofrece Darío Balvídares al respecto[2]:

“Justamente en mayo de 2019, escribía un artículo en el que decía, que TICMAS se presenta como una plataforma digital de aprendizaje, pero en realidad es un potente negocio con penetración ideológica.

Veamos, el Grupo VI-DA es el propietario de TICMAS, sin embargo, “a través de Omidyar Network, junto a Elevar Equity y TheRiseFund invierten en la empresa argentina Grupo VIDA para impulsar el lanzamiento la lectura digital y la educación (…) los fondos respaldarán el lanzamiento de TICMAS, una nueva plataforma educativa cuyo objetivo es brindar apoyo a profesores y estudiantes para fomentar la inclusión digital, el desarrollo de habilidades blandas y el aprendizaje basado en proyectos”.

Además de los convenios, Ticmas promociona sus plataformas de manera individual: “Todo el contenido curricular que tu hijo necesita para mantenerse activo en sus aprendizajes, disponible para consultarlo y utilizarlo cuantas veces quieras. […] La cita que surge de la propia página web, restituye lo que la escuela tiene la imposibilidad de dar: el contenido curricular que tu hijo necesita, haciendo la oferta de los contenidos de nivel primario de la CABA y provincia de Buenos Aires.”

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Educación entendida como servicio mercantilizado y un Estado bobo incapaz de dar respuesta de las necesidades para el desarrollo soberano, lo que implica delegar esa responsabilidad en las corporaciones.

Pero más allá de esto, veamos dos líneas argumentativas que plantea el ministro para ponerlas en discusión: les estudiantes como nativos digitales y el problema de la generación de conocimiento.

El mito del nativo digital

El mito del nativo digital sirve como argumento para sostener que les estudiantes saben más que les docentes y que, gracias a esto, les docentes deberíamos replantear nuestro rol, que es lo mismo que decir que no nos necesitan más. Veamos.  El ministro dice en la nota que

“Nosotros leíamos los manuales para usar la tecnología. Ahora los chicos ni siquiera miran, aprenden a usarla de forma intuitiva. Hay una idea educativa predominante: “Yo sé y los chicos no saben. Por eso les tengo que transmitir un conocimiento”. Pero estamos en un momento en que los chicos saben un montón. Tan montón que saben más que yo. Entonces aparece otra idea que es la de la coeducación.”

Uf. Varias cosas. La primera es le idea de intuición. Desde ya les chiques aprenden de forma intuitiva a usar la tecnología porque los desarrollos de las plataformas tienen precisamente ese objetivo: que puedan ser utilizados tanto por niños y niñas como por adultos mayores que nacieron en una época previa a la cultura digital. Y esto con un objetivo, la “datificación”, materia prima necesaria de las plataformas para generar ganancias[3].

Pero, además, la intuición como forma de acercamiento a la tecnología, es un debe más que un haber en términos de aprendizaje. Que las plataformas sean intuitivas está basado en el concepto de default que define Van Dijk como configuraciones automáticamente asignadas que encarnan los intereses de los propietarios a través de una serie de protocolos definidos por las interfaces (el “me gusta” es el ejemplo paradigmático) sin que tengamos demasiada noción de estos objetivos de las corporaciones.[4] Lejos de proponer un aprendizaje, nos encontramos con una suerte de alienación respecto del funcionamiento de las plataformas y las tecnologías.

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Si las plataformas proponen un funcionamiento intuitivo a partir de las configuraciones por default con diseños estandarizados que obturan la creatividad y permite para generar datos que se convierten en la materia prima para generar, a la vez, ganancias a las corporaciones ¿no somos les docentes quienes tenemos que proponer la mirada crítica para que les estudiantes y alumnes conozcan cómo funciona el mundo digital? Pareciera que para Perczyk eso no es importante, pero, además, la mirada del ministro va en contra de nuestra responsabilidad no sólo como docentes sino como adultos. Masschelein y Simons plantean la idea de que pararnos desde el lugar de “´no sé lo que es importante, no puedo decirles y no lo haré, averígüenlo ustedes mismos´”, significa abandonar a la generación más joven y privarla de la oportunidad de renovar el mundo”.[5] ¿Es esa la idea de educación y de futuro que tiene el ministro?

El problema de las premisas y la conclusión o de cómo “errarle al vizcachazo”

El planteo de Perczyk alrededor del problema innovación-conservadorismo lleva a hacerle decir que los libros son obsoletos (y por extensión, la escuela) mientras que las tecnologías son el camino hacia una mejor educación. No es el objetivo de este escrito negar la presencia de los desarrollos tecnológicos en la sociedad (y por extensión, en la escuela). Entendemos que la institución escolar está en constante reconfiguración a partir de los contextos históricos, sociales y económicos en los que se inscribe. Negar los cambios sería negar la historia. Entendemos también que la incorporación de la tecnología de la conectividad debe ser considerado un derecho universal. Vimos cómo los sectores mejor posicionados económicamente pudieron sortear la pandemia mucho más cómodamente –al menos en términos de acceso, una sola de las sobredeterminaciones que tenemos que tener en cuenta para analizar el proceso educativo en pandemia- que los sectores más desfavorecidos, en lo que se refiere al contacto con la escuela. Por último, y por más que se quiera tapar el sol con las manos, la tecnología está, la cultura de la conectividad plantea una socialidad on-line que corre en paralelo a la socialidad off-line y ya no detrás o como complemento[6]. Es por eso que la escuela debe hacerse cargo de estos problemas y trabajarlos. Pero incorporar los desarrollos y el despliegue de conocimientos humanos, no quiere decir someterse a los designios de un “ecosistema” tecnológico regido por las leyes del mercado y por la lógica corporativa sino proponer un diálogo entre ambas culturas –la escolar y la de la conectividad- que enriquezca la experiencia educativa, a partir de esa especificidad que tiene la escuela como potencia de poner las cosas del mundo en común y, a partir de ahí, pensarlo de nuevo de manera crítica.

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Ahora bien, el ministro plantea que hay que cambiar el rol del docente y de los estudiantes para entrar en el modelo de coeducación, que permita el mejoramiento del rendimiento de les estudiantes. Pero Perczyk parte de los malos resultados de las evaluaciones de la UNESCO y se pierde un detalle: las evaluaciones ERCE, PISA. Aprender, etc. ¿no responden a un modelo de evaluación conservador y bancario? La aplicación de estas evaluaciones ¿no proponen una idea de docente – aplicador y, por añadidura, bancario, en tanto el múltiple choice como herramienta responde a una lógica memorística, repetitiva y estandarizada? Es decir, la conclusión de la necesidad de innovar en educación, parte de los resultados de unas evaluaciones pedagógicamente conservadoras. Un contrasentido que no podemos dejar pasar.

Contenidos (¡vade retro!) vs. Capacidades y competencias. La madre de todas las batallas

Desde la década del 90 para acá, las reformas neoliberales han instalado el canto de sirena que reza que los contenidos están en todos lados, lo que hay que enseñar es a resolver problemas. La escuela, en ese marco, está obsoleta y tiene que ser reformada. Reforma en sí y vaciamiento de contenido son las dos caras de la moneda neoliberal que el ministro guarda en su billetera sin ponerse colorado. Sería interesante que los funcionarios sepan lo que les docentes hacemos en la escuela. Preguntas sobre qué es el extractivismo, qué es una fake news, cuál es nuestra historia como pueblo, entre otras, no son importantes para el ministro, pero sí son las que proponemos en nuestras aulas. Y aunque les parezca extraño a les funcionarios, les niñes y les adolescentes no conocen sobre estos temas. Sólo en la escuela es dónde lo problematizan, los ponen patas para arriba, los reflexionan, los piensan. Las competencias sí las pueden aprender afuera. Hasta el ministro debe haber aprendido a usar Instagram o a sacarse una selfie para armar un CV sin ser un nativo digital. Pero claro, si como plantea TICMAS, ellos proveen “Todo el contenido curricular que tu hijo necesita para mantenerse activo en sus aprendizajes”, la escuela no tiene ya sentido. Que lo planteen las corporaciones se entiende en el marco de su lucha por mercantilizar la educación. Que lo sostenga un Ministro que se dice Nac&Pop ya es mucho más preocupante.


[1] https://www.infobae.com/educacion/2021/12/04/jaime-perczyk-nuestro-sistema-educativo-se-basa-en-responder-preguntas-que-los-alumnos-no-se-hacen/

[2] https://rebelion.org/de-la-reforma-educativa-y-el-imperativo-colonial-tecnologico/

[3] Srnicek, N. (2018), Capitalismo de Plataformas, Caja Negra Editora, Bs As.

[4] Van DijK, J. (2016), La cultura de la conectividad, siglo XXI editores, Bs. As.

[5] Masschelein, J. Simons, M.  (2014), En defensa de la escuela pública, Miño y Dávila editores. España

[6] Van DijK, J. (2016), ibid.

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