Informe especial.Acuerdo, ajuste y crisis social: cómo evitar ese infierno llamado FMI

Argentina tuvo más de 20 programas con el FMI, y una historia llena de recortes fiscales y reformas neoliberales que profundizaron el atraso y la dependencia nacional. Hoy la deuda es impagable y fraudulenta. ¿Hay que pagarla? ¿Cómo salimos del Fondo y sus planes de ajuste? Noemí Brenta, Alejandro Olmos, Candelaria Botto, Francisco Cantamutto, Eduardo Lucita, Alejandro Bercovich y Mariano Féliz dan su mirada al respecto.

Luego de la derrota del Gobierno en el Congreso al intentar aprobar el Presupuesto 2022, Martín Guzmán desde su cuenta de Twitter afirmó que esto afecta las negociaciones con el FMI. El organismo le exige al país que presente un plan a largo plazo con “consenso político y social”. También el Fondo confirmó en su informe técnico sobre el programa Stand By que “no cumplió con sus objetivos, a pesar de las significativas modificaciones de las políticas económicas. Aumento de los reembolsos, junto con la fuga de capitales, ejercieron una presión considerable sobre el tipo de cambio”.

Se lavan las manos y omiten su responsabilidad en entregar un acuerdo millonario para financiar la fuga de capitales y las ganancias de los acreedores externos. Pero el Frente de Todos finalizará la mitad de su mandato habiendo pagado al FMI un total de U$S 6.484 millones. También con 40 % de pobreza, una inflación cercana al 50 % y salarios que no repuntan los 20 puntos de caída desde el macrismo. A confesión de parte, ¿quiénes se benefician con el pago de esta deuda ilegítima y fraudulenta?

¿Espejitos de colores?: acordar sin ajustar

El acuerdo con el Fondo no será en 2021, pero el tándem Fernández – Guzmán sigue en carrera para alcanzar uno que permita reestructurar los vencimientos de intereses y capital antes de quedarse sin capacidad de pago. La fecha límite llegaría a mediados de marzo de 2022, cuando vencen U$S 2.900 millones. [1]

Hasta el momento se sabe que el Fondo rechazó un programa por un plazo mayor a 10 años, mientras la “evaluación” sobre el pedido argentino de eliminar las sobretasas: “Bien, gracias”. Se negocia un programa de Facilidades Extendidas (EFF) al que, como sugiere el economista Pablo Anino, podríamos considerar de “dificultades” extendidas, dependiendo de donde se lo mire.

La doctora en economía e investigadora, Noemí Brenta, decía en el newsletter “El Juguete Rabioso” que este programa se otorga a países que tienen problemas de balanza de pagos, como todos los demás acuerdos del Fondo, pero que además esos problemas de pagos internacionales están generados por cuestiones de fondo de la economía, por cuestiones de la estructura económica, entonces, estos acuerdos también implican reformas estructurales de la economía.

Por su parte, la economista y coordinadora de Economía Femini(s)ta, Candelaria Botto nos decía sobre este acuerdo: “Si bien se ha dicho que el Fondo cambió, sigue siendo un organismo multilateral muy burocrático y con reglas muy claras que abogan por una macroeconomía donde lo más importante es el equilibrio fiscal. Más allá de lo que se diga discursivamente, se busca ese equilibrio y la discusión es cuando se llega. Si se mira el paso del 6,4 % del déficit del PBI en 2020 -teniendo en cuenta que fue el año de la pandemia y hubo programas específicos como el ATP o el IFE- de la reducción al 3,5 % para 2021 y un 3,3 % para 2022, es un sendero claramente de reducción del déficit fiscal.”

El ajuste llegó hace rato. Los últimos datos de Economía confirman que el déficit primario acumulado hasta noviembre fue 2,1 % del PBI, muy por debajo del 3,5 % previsto por Guzmán para todo 2021 [2] y menor al 4,5 % que estableció el Presupuesto 2021. Algunos analistas dejaron trascender que los encargados de las negociaciones con el país – Kozack y Cubeddu- endurecieron posición respecto al déficit fiscal, proyección de crecimiento y acumulación de reservas. Si este es el camino al acuerdo, ¿cómo impacta el ajuste?

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Otra clave en las negociaciones es la reducción de la brecha cambiaria -la distancia entre la cotización oficial del dólar y la de sus paralelos- que cierra el año alrededor del 100%, alimentando las expectativas de devaluación. Alejandro Bercovich decía a este medio que también se discute “la tasa de cambio que permitiría que el superávit fiscal y la acumulación de reservas hagan viable un superávit de balanza de pagos que le permita a Argentina acumular esas divisas para pagarle al Fondo. Obviamente, devaluar y ajustar implica crecer menos, y que no se revierta el deterioro de los ingresos y el aumento de la pobreza de este último tiempo.”

En el relato oficial, la lógica de aumentar las exportaciones buscando dólares para pagarle al Fondo, se usa como pretexto para profundizar el modelo extractivista, o la agroindustria contaminante. Pero sin cuestionarse por dónde se van los dólares generados en el país, como señala Francisco Cantamutto en el programa El Círculo Rojo: “De manera sistemática en los últimos 30 años la balanza comercial ha sido excedentaria; es decir, generamos excedente con lo que exportamos, entonces dólares no faltan, lo importante es la salida por estas otras vías, se tienen que resolver estos nudos”.

Ilustración: @flaviagregorutti para La Caja Roja
Ilustración: @flaviagregorutti para La Caja Roja

En vías de sellar un acuerdo con el FMI, el camino trazado por el oficialismo es de mayor ajuste fiscal con sus consecuencias en los sectores populares, de saqueo de recursos y de injerencia de los intereses de las mineras y petroleras multinacionales.

El “fracaso” de los acuerdos de la Argentina con el FMI

Alberto Fernández anticipó que será el gobierno peronista el encargado de negociar el pago de la fiesta de los especuladores durante la era macrista. El ministro de Economía, Martín Guzmán, encara la negociación con el FMI desde una posición de extrema debilidad; apenas ha solicitado ingresar a un nuevo acuerdo de Facilidades Extendidas.

Desde un principio el Gobierno especuló con la orientación “neokeynesiana” que le imprimiría Kristalina Georgieva, a un Fondo “renovado”; se llegó a fantasear incluso con la magnitud de la deuda argentina, la más importante en los balances del organismo, como factor de peso en las negociaciones. Pero tanto la experiencia histórica de la Argentina desde 1957 en adelante, con sus 22 acuerdos fallidos, como las recetas del FMI hacia los países más deudores más importantes (entre los que se encuentran Egipto, Ucrania, Pakistán y Ecuador) ratifican que la hoja de ruta en los próximos años será la de un duro ajuste contra el pueblo trabajador como ya ocurrió en Argentina, llevando a catástrofes económicas y sociales permanentes, como la hiperinflación de 1989-1990 o la quiebra de 2001.

Bajo la premisa de alcanzar un acuerdo “sostenible”, el ministro de Economía, Martín Guzmán reclama apenas un margen para crecer y seguir pagando. Pero el “plan plurianual” que prepara el gobierno apunta a un sendero ajuste fiscal, desmonetización y suba de tasas de interés, que combinados con el drenaje de reservas, promete lastrar el crecimiento, abultar la deuda externa y finalmente recaer nuevamente en una nueva crisis de deuda.

Fotografía: Enrique García Medina- Télam, Argentina 20 de diciembre de 2001.
Fotografía: Enrique García Medina- Télam, Argentina 20 de diciembre de 2001.

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Y es que la deuda es impagable aunque se estiren los vencimientos y se reduzcan a cero las sobretasas. Como afirmó el economista Eduardo Lucita en el programa Alerta Spoiler: “Si se acuerda con el Fondo Monetario Internacional, aunque sea ese programa a 10 años (…) esto va a significar que esa deuda no se puede pagar y después de los cuatro años de gracia, es probable que al quinto, al sexto año, volvamos a recaer en una crisis de la deuda y necesitemos un nuevo plan del Fondo Monetario”.

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En los próximos años también se acumulan los vencimientos de la deuda con los acreedores privados que este gobierno renegoció durante la pandemia. En este sentido, Mariano Feliz, doctor en Economía e investigador CONICET sostuvo a este medio que “hay una inviabilidad de seguir pagando la deuda, y de pagar sobre todo ahora ese volumen de endeudamiento con el FMI y el capital privado también. En tres, cuatro años vamos a volver a estar discutiendo con el Fondo, con los acreedores privados, cómo pagar el endeudamiento”.

Entre los años 2025 y 2035, los pagos con acreedores privados promediarán U$S 11.500 millones anuales. Con un acuerdo de Facilidades Extendidas, el país deberá desembolsar al FMI un promedio de alrededor de U$S8 mil millones anuales. Como sostiene Pablo Anino, “de conjunto, entre acreedores privados y el FMI, los pagos sumarían, en promedio, U$S 20 mil millones desde 2026, una suma imposible de asumir con los niveles de superávit comercial y fiscal que pueda alcanzar el país, aun cuando medie un ajuste profundo en todos los frentes”.

Es por eso que el ministro de Economía no pudo responder al diputado Nicolás del Caño, cuando se le preguntó cómo pensaba pagar este volumen de vencimientos en los próximos años. En realidad lo único que promete sostener este acuerdo es la dependencia, el sometimiento y la miseria de las amplias mayorías.

Ilustración: @marcos_kazou17 para La Caja Roja
Ilustración: @marcos_kazou17 para La Caja Roja

Patear el tablero, ¿qué pasa si no pagamos?

La maquinaria de la propaganda hegemónica busca instalar una idea en el imaginario social a fuerza de repetición: que no hay otra alternativa que acordar con el Fondo. Algunas voces más críticas reconocen el rol ajustador de este organismo, pero lo hacen sólo con el objetivo de justificar la firma de un acuerdo “menos peor”, corriendo todo el tiempo la confusa vara de “lo aceptable”.

Consultado por este medio Olmos, despejó las amenazas respecto del no pago. “En caso de un incumplimiento de las obligaciones contraídas, el Fondo no puede ejecutar a la Argentina, embargarla, ni nada por el estilo. Cuando un país no le paga al Fondo, el organismo espera, sigue intentando negociar, aún su carta constitutiva muestra estas esperas que da el Fondo”, indicó. Asimismo, particularmente sobre el acuerdo del FMI con la Argentina, declaró que “el préstamo no hay que pagarlo” y explicó que “el Fondo incumplió cuatro de sus artículos de su convenio constitutivo”.

Frente al bombardeo mediático, Mariano Feliz, destaca que los principales beneficiarios de un acuerdo “son los actores del capital financiero, que pueden volver a invertir especulativamente en Argentina a partir del aval de los organismos internacionales de crédito”. Pero también, “se beneficiarían las grandes corporaciones internacionales ligadas al extractivismo. Porque sabemos que la sustentabilidad financiera de la deuda tiene como contracara necesaria el desarrollo del proyecto extractivista”.

Es que la deuda es funcional a las necesidades del empresariado local por tres vías fundamentales: porque les permite insertarse en los circuitos financieros internacionales, son beneficiados con las reformas que les permiten aumentar los grados de explotación sobre los trabajadores, y participan de las ganancias especulativas en los períodos de afluencia de dólares.

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Es por ello que Feliz concluye que el desconocimiento soberano no solo “es perfectamente factible desde el punto de vista legal” sino que es “central desde el punto de vista político”. “La necesidad y la posibilidad de desconocer esta deuda es clave para evitar la aceleración de la precarización de la vida a lo largo y ancho de nuestro territorio”.

Entonces, ¿cómo pateamos el tablero? La marcha contra el ajuste del FMI del pasado 11 de diciembre fue un primer paso en organizar el rechazo. “Fui a la marcha del 11 D porque entiendo que es importante discutir estas cosas y porque creo que con el Fondo Monetario no hay otra estrategia que no sea en las calles para torcer la discusión”, afirmó Candelaria Botto.

Al plano de la movilización popular y un plan de lucha que requiere del impulso fundamental desde los sindicatos, universidades, comisiones internas combativas, como fuerza material y organización; se agregan las medidas económicas complementarias y necesarias para darle curso a una salida a la crisis desde las necesidades del pueblo trabajador.

El desconocimiento soberano de la deuda es inseparable de un conjunto de medidas de defensa nacional y de resguardo de los recursos, que impidan los golpes de mercado que buscarán imponer los grandes capitalistas, así como la fuga de capitales, empezando por la nacionalización de la banca para formar una banca estatal única bajo control de los trabajadores, y el monopolio estatal del comercio exterior.

contramano de la cultura de la resignación, este camino propone conquistar una sociedad organizada y planificada según las necesidades sociales y no según las ganancias de una minoría. La lucha por este programa implicará para la clase trabajadora tomar conciencia de la necesidad de una organización propia con una política independiente, expulsando a la burocracia de los sindicatos, y avanzar hacia el objetivo de conquistar un gobierno de los trabajadores en ruptura con el capitalismo.

  • Se agradece a Candelaria Botto, Mariano Féliz, Alejandro Olmos. Y a Eduardo Castilla.
  • Las declaraciones de Noemí Brenta y Francisco Cantamutto corresponden al newsletter El juguete rabioso del programa radial El Círculo Rojo y La Izquierda Diario por Pablo Anino.
  • Declaración de Alejandro Bercovich extraída de entrevista en La Izquierda Diario realizada por Guadalupe Bravo.
  • Declaración de Eduardo Lucita corresponde a entrevista en el programa Alerta Spoiler.
  • Realizaron este informe especial Guadalupe Bravo, Lucía Ortega, Matías Hof, Emiliano Trodler y Mónica Arancibia.
  • Imágenes y diseño: Martín Cossarini y Matías Baglietto.

[1] Se espera que los vencimientos de enero y febrero con el FMI por U$S 730 (capital) y U$S 370 (intereses) respectivamente, sean cubiertos con el remanente que ingresó vía DEGs y reservas alimentadas con las liquidaciones del agro. También en febrero se deberá afrontar un vencimiento con el Club de París por U$S 195 millones.

[2] Desde el equipo económico explican que la reducción del déficit se produce por una suba en la recaudación, principalmente por lo ingresado por exportaciones, por el consumo a nivel interno (IVA), por el ahorro (recorte) en prestaciones sociales. Para 2022 se pronostican menores precios internacionales de los commodities, y ritmos más lento de crecimiento en los países destinatarios de nuestras exportaciones, combinado con subas de tasas de la FED. Un panorama internacional que podría complejizarse con el desarrollo del coronavirus.

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