La condena en cadena: el debate mediático sobre Nahir Galarza

Desde el mismo día del asesinato, una buena parte de los medios de comunicación construyeron su veredicto. Sonó a venganza, a “vieron que ellas también matan”, construyeron, sugirieron y hasta expresaron que era “violencia de género al revés”. 

“Nahir miente”. La columna de opinión del periodista Ricardo Canaletti cierra -antes que la decisión judicial- cualquier posibilidad de reabrir la causa judicial en la que Nahir Galarza fue condenada por el homicidio de Fernando Pastorizzo. Desde el mismo día del crimen en diciembre de 2017, una buena parte de los medios de comunicación construyeron un veredicto: culpable, pérfida, una mujer asesina. Sonó a venganza, a “vieron que ellas también matan”, construyeron, sugirieron y hasta expresaron que era “violencia de género al revés”. 

Nahir Galarza fue -también- el instrumento para una venganza machista simbólica. Y claro, si Nahir no fuese la responsable del asesinato, ese andamiaje mostraría sus costuras. En septiembre de 2020, la Defensoría del Público intervino ante una denuncia de Raquel Hermida Leyenda por el tratamiento mediático que hicieron el mismo periodista, Canaletti, y Rolando Barbano, en el programa Cámara del Crimen, por la señal TN. “Violencia machista, misoginia y abuso simbólico”, fueron las categorías planteadas por la abogada defensora de Nahir.

“Los medios se ensañan con Nahir”

“Vemos que los medios se ensañan con Nahir, por lo mismo que se ensañan con las mujeres cuando fueron víctimas de violencia, al plantear si es buena o mala víctima, las características personales o físicas de las mujeres, específicamente”, plantea a Las12 Alejandra Iriarte, directora de Protección de Derechos y Asuntos Jurídicos de la Defensoría del Público.

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Iriarte señala coincidencias con lo ocurrido tras el asesinato de Lucio Dupuy, con la mamá del nene y su pareja. “Allí se puso el foco en su condición sexual. Y en lo de Nahir se hace todo el tiempo, apelando a sus características personales, a ella como mujer. En aquella cobertura de Canaletti, en la que intervinimos, tenía la gigantografía de Nahir, que le ponían la nariz de payaso, cosas que no se hacen cuando son varones heterocis. Se genera esta sensación de excepcionalidad, de la mujer asesina como algo excepcional y por eso se la estigmatiza de ese modo”, plantea la funcionaria. 

Cosificación y estigmatización

Tras el reclamo de Hermida, la Defensoría se reunió con Artear y emitió un dictamen, en el que se lee: “Se advierte una mirada cosificadora, estigmatizante y cargada de ensañamiento contra una joven mujer privada de su libertad y cabe destacar que los periodistas propician una intervención burlesca e invasiva sobre su cuerpo representado por una gigantografía que adquiere un sentido fuertemente violento contra su persona en particular y contra las mujeres y feminidades”.

–Hay muchos femicidios por año y sin embargo muy pocas veces o nunca el foco está puesto en el femicida, como sí está en Nahir.

–Totalmente. Desde la Defensoría venimos trabajando en recomendaciones y en distintas mesas para hacer recomendaciones, respecto de qué pasa por qué nunca se habla del varón violento, sobre cómo se difunden los femicidios sin vulnerar el principio de inocencia. O sea, venimos trabajando desde los feminismos. Pero en este caso parece que no importara el principio de inocencia, se difundieron las imágenes de ella, incluso cuando era niña.

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–¿Es también un mecanismo para poner bajo sospecha que hay una violencia estructural en el patriarcado?

–Claro, y Nahir se constituyó como el ejemplo de eso, de cómo las mujeres también asesinan, entonces no todos son violentos. Y ahora que ella denuncia abusos y violencias, no se le cree, porque está construida como la imagen de la mujer mala, de la mujer violenta. 

–Hay una condena social que construyeron los medios.

–Claro, ahora le rechazaron la presentación a Hermida y nadie duda de esto, lo dan por afirmado. Listo, no le creen. Nosotros venimos interviniendo para aportar en que no se construyan estas enemigas, estas figuras estereotipadas de las mujeres, tanto como culpables como al ser víctimas. 

Fuente: Las 12

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