Humo en el horizonte: un discurso a la medida de las necesidades del FMI

El presidente Alberto Fernández abrió las sesiones ordinarias del Congreso en 2022, luego de semanas de sesiones extraordinarias en las que ni senadorxs ni diputadxs votaron ninguno de los proyectos previstos. El discurso del presidente nombró 24 veces a las exportaciones pero sólo 8 veces a la pobreza, 2 al desempleo y 4 a la desigualdad. Prioridades frente al acuerdo con el FMI que se firmará en estos días.

La apertura de sesiones del Congreso Nacional marcó la escena de los próximos dos años. Un gobierno concentrado en aumentar las exportaciones para pagar la deuda. Esto se hará a partir de la multiplicación del extractivismo, ampliando el saqueo de nuestras riquezas naturales, y -sobre todo- obviando la voluntad del pueblo movilizado que en todo el territorio nacional rechaza esa estrategia.

El gobierno señaló una serie de 4 “objetivos realistas” que pretende alcanzar en los “próximos años”. ¿En qué plazo? ¿Con qué instrumentos? Sinceramente el discurso no fue muy claro. Y lo de “realistas” (si lo fueran), no los hace suficientes en vista de las demandas populares y las necesidades del pueblo.

(a) 200 mil puestos de trabajo anuales: ¿formales? ¿plenos? ¿bien pagos? No se dice. ¿Sólo 200 mil? Bastante menos que lo necesario para absorber el crecimiento de la oferta laboral anual y recuperar las pérdidas acumuladas en la última década. Recuperar los ingresos populares no es uno de estos 4 objetivos; tal vez no sea “realista” dentro del proyecto del gobierno y el FMI.

(b) reducir la inflación de manera “sostenida y paulatina”. ¿Cómo lo hará? ¿Ajustando el gasto público y la emisión como acordarán con el Fondo (o, cómo dijo eufemísticamente, “ordenar las cuentas públicas”)? Si es por la experiencia de los últimos dos años de gobierno, no está claro que sepan qué hacer o que sabiendo, quieran hacer lo necesario. Por lo pronto, en 2022 difícilmente la inflación sea menor a la de 2021. Pero claro, la cosa es paulatina…

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(c) poner en marcha 10000 empresas por año. ¿PYMES? ¿Cooperativas? ¿Cuentapropismo disfrazado de empresas? ¿emprendimientos capaces de generar buenos ingresos y empleo de calidad para las y los trabajadores? En fin, no lo sabemos, pero la experiencia reciente no es precisamente auspiciosa.

(d) multiplicar las exportaciones. Este es el único objetivo en el que el gobierno está poniendo empeño y -sobre todo- recursos para alcanzar. La promoción de las exportaciones de productos primarios de base extractivista se lleva la parte del león de las inversiones e incentivos públicos. Se presentaron 9 misiones industrializadoras y varios proyectos legislativos. Ninguno se destinta a apuntarlar la economía popular, las experiencias autogestivas, la producción del hábitat popular o el desarrollo de la producción de alimentos sanos, por dar algunos ejemplos. Sólo más producción de autos (ah sí, eléctricos), más agronegocio, más hidrocarburos…

El desarrollismo ya olvidó el desarrollo del mercado interno como base para el crecimiento económico. Ahora la prioridad es “crecer, aumentar y diversificar nuestra oferta exportable para estabilizar nuestra economía”. El crecimiento exportador es la clave del proyecto hegemónico. El neoliberalismo ganó.

Fuente: tramas.ar

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