La Ctera, el acuerdo con el FMI y la dilución del kirchnerismo

El pasado viernes 25 de febrero asistí, como parte de la delegación de Amsafe, al Congreso de la Ctera que se realizó en el auditorio de Foetra en CABA.

Primer encuentro luego de dos años de pandemia y con una coyuntura enmarcada por los conflictos docentes en varias provincias y el telón de fondo del debate sobre el acuerdo con el FMI.

La primero de lo que debí tomar nota fue de la hegemonía “celeste”: de los 143 congresales acreditados una amplia mayoría se ubicaba dentro de la corriente kirchnerista que conduce la propia Ctera y los principales gremios docentes provinciales: Suteba (Buenos Aires), Amsafe (Santa Fe), SUTE (Mendoza, volvió a ganarlo la celeste a fines del año pasado), UTE (CABA), AGMER (Entre Ríos), UEPC (Córdoba), etc. Los “opositores” éramos un pequeño puñado de congresales de Adosac (Santa Cruz), ATECH (Chubut) y Amsafe.

Pero no es en las debilidades de los sectores independientes o de izquierda donde me quiero detener en esta oportunidad, sino del vaciamiento de la política del sector que dirige la Ctera. Para ello me voy a presentar brevemente tres aspectos fundamentales del debate: la paritaria nacional, los conflictos provinciales y el acuerdo con el FMI.

Sobre el primer punto, como era de esperar, lo que hubo fue un amplio apoyo al preacuerdo firmado con las autoridades educativas nacionales. Con un aplauso un poco forzado se saludó el salario nacional inicial de $50 mil. Una cifra realmente muy baja que está bien por debajo de la línea de la pobreza. Alejandro Demichelis de UTE valoró que “lentamente estamos recuperando poder adquisitivo” aunque no pudo dar un solo dato que avalara su optimismo. Más claro fue Juan Monserrat de UEPC que defendió el acuerdo explicando – palabras más, palabras menos- que todos sabemos que nadie gana $50 mil porque tenemos más de un cargo desde que la dictadura impuso la sobreexplotación a toda la docencia.

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Sobre los conflictos docentes en las provincias el Congreso no hizo siquiera un informe aprovechando que había representantes de casi todos los gremios de la geografía nacional. Para la conducción de la Ctera estas luchas son como un problema; una incomodidad: están ahí, tratamos de ignorarlas, ni hablar de unificarlas, ni siquiera de fortalecerlas; si alguno de los conflictos se extiende mucho o hay represión viajará algún dirigente a llevar su tardía solidaridad.

Pero el plato fuerte fue sin duda el debate sobre la política del gobierno nacional y el acuerdo con el FMI. Ya el texto del Balance saludaba el triunfo del “compañero Alberto Fernández” y la elección del histórico dirigente de la Ctera Hugo Yasky como diputado del Frente de Todos.

El texto de Política Gremial proponía:

“Como trabajadores y trabajadoras sostenemos que la deuda es con el pueblo, y que no vamos a aceptar condicionamientos. Así como hubo un “Nunca Más” al Terrorismo de Estado, se debe construir un “Nunca Más” al FMI y al circuito de endeudamiento externo como método de condicionar el desarrollo económico soberano del país.”

Cuando durante el debate planteamos la contradicción entre esta definición y la búsqueda de acuerdo con el FMI que está llevando adelante el gobierno del Frente de Todos (con 10 auditorías incluidas para controlar las políticas de ajuste impuestas por el organismo) lo que hubo fue griterío, indignación y descalificación tratando de tapar lo evidente. Silvia Almazán (SUTEBA) respondió furiosa que cómo nos atrevíamos a dudar del posicionamiento de la Ctera contra el FMI si ellos habían marchado con esa consigna ¡el 17 de Octubre del año pasado!!!; De Leonaridis de (AMP-La Rioja) en una larga intervención hizo gala de un macartismo notable y el plato fuerte fue el encendido discurso de Baradel (SUTEBA) que cerró al borde de las lágrimas (literal) agitando contra los que se atreven a cuestionar la política incuestionables de la Ctera. También generó explosiones de furia incontenible la mención del hecho indiscutible de la realidad referente al comunicado de la CTA firmado por Hugo Yasky en donde se valora positivamente el preacuerdo firmado con el FMI: acá los gritos fueron de la Secretaria General Sonia Alesso que ordenó “¡lávense la boca para hablar de Hugo Yasky!”.

La conducción de la Ctera en la deriva de la dilución del kirchnerismo

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Los trazos del debate que aquí compartimos no nos hablan de dirigentes torpes para la discusión sino de las tremendas contradicciones que atraviesan al kirchnerismo. Su integración al Frente de Todos les impidió hacer lo único que tenían que hacer para mostrar una elemental consecuencia en sus posiciones: repudiar el acuerdo con el FMI que no hace más que legitimar la deuda contraída por el macrismo y llamar a movilizarse.

Los gritos, los enojos, la indignación, las lágrimas, la descalificación vacía, el macartismo y hasta el uso y abuso de lxs compañerxs desaparecidxs tenían como objetivo central cerrar filas alrededor de una política que está bien lejos de los planteos históricos y que no le cierran a nadie con un mínimo de consecuencia.

En “La dilución del kirchnerismo” Ezequiel Adamowsky analiza -desde una mirada histórica bastante complaciente- la deriva de este sector político. Y dice: “…el kirchnerismo viene perdiendo su disposición a actuar como una fuerza disruptiva capaz de motorizar cambios decisivos en la relación entre la soberanía popular y el poder de facto que ostentan los agentes del mercado, locales y transnacionales”. Aunque escrito hace ya unos meses pinta con precisión lo ocurrido en el Congreso de los gremios docentes: “Existe un desacople, que se volvió cada vez más visible, entre el uso de esa retórica izquierdista venida del pasado y la realidad de las políticas presentes”.

Los debates con la militancia de este sector son muy cortos porque todo empieza y termina en el peligro de la derecha y la necesidad de ponerle un freno; agitan las figuras de Macri, Bullrich, Milei o Rodríguez Larreta para justificar su cambio de lugar en el tablero político; como señala EA: “El kirchnerismo aparece ya enmarcado en una dinámica que lo corre hacia el centro del arco político”. Nadie puede dudar del peligro que significa la derecha, pero acercarse a sus posiciones y aceptar tragarse tantos sapos no parece el mejor camino para combatirla.

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Luego de las grandes movilizaciones de finales del 2017 contra la reforma jubilatoria, movilizaciones que le asentaron un golpe contundente al gobierno de Macri, el kirchnerismo fue abandonando las calles con el planteo de “hay 2019”. Durante el Congreso se retomó esta consigna actualizada a “hay 2023”. Y entonces vale todo: el acuerdo con el FMI, la profundización brutal del modelo extractivista, la pérdida del salario y las jubilaciones, la Cancillería siguiendo los mandatos de EEUU, en fin, la asunción de núcleos fundamentales del programa de la derecha… para que no gane la derecha. Concluye EA “…la apuesta política que hicieron los Kirchner está agotada. No me refiero a que el kirchnerismo vaya a desparecer en el mediano plazo sino que su potencia transformadora se ha diluido”.

Termino retomando la parte que nos toca directamente a los sectores de izquierda o independientes. La inevitable crisis de la corriente que es hoy claramente hegemónica del sindicalismo docente nos plantea el desafío de dar más y mejores disputas: en las construcciones de base en las escuelas, en los sindicatos provinciales y también a nivel nacional. No es una tarea sencilla, pero sin duda es una tarea necesaria, más aún en tiempos de avance de políticas de ajuste

Juan  Pablo Casiello Secretario Gremial de Amsafe Rosario, Congresal del Ctera

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